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Diego boza

Fotografía: Jesús Massó

Al principio me parecía una tragedia, pero al final uno se acaba acostumbrando. Primero fueron las reuniones familiares. Cada vez menos vivíamos en Cádiz. Después las de la pandilla, la mayoría habían buscado techo y trabajo más allá de Cortadura. Más tarde las reuniones de ex compañeros de clase que resultaban casi un episodio del Canal Viajar. Ahora son mis estudiantes y ex estudiantes que me cuentan cuán lejos ven o tienen su futuro. Llevo media vida viendo cómo Cádiz se desangra por donde más duele, por sus jóvenes. Y no se hace nada.

Durante 20 años de Teofilato, Cádiz perdió 23.000 habitantes a una media de 1.100 al año. En aquellos tiempos estas líneas acusaban al equipo de gobierno de no actuar contra la especulación urbanística de los pisos vacíos, se oponían a la entrega de terreno industrial al mayor explotador de España, denunciaban que habíamos hipotecado el futuro sin obtener un modelo de ciudad en compensación.

El cambio en el sillón de San Juan de Dios en mayo de 2015 fue motivo de alegría en muchos aspectos. Y también en este. Las primeras palabras de González Santos como alcalde fueron, precisamente, las de desear el regreso de eso que componen lo que hemos llamado la gadiáspora. Sin embargo, los datos no pueden ser peores. En 2016 Cádiz perdió 1.500 habitantes. 1.500 más que sumar a los 23.000 que ya había perdido.

Podemos echar la culpa a los que nos precedieron. Si algo debería haber preocupado a los que vinieron antes que nosotros era el futuro. Sin embargo, por desgracia, la mayor parte de generaciones sólo ve en el futuro aquello que va a acontecer al día siguiente y no el mañana que está por venir.

Evidentemente, si nuestro término municipal fuera distinto, si no hubiéramos amortizado los empleos de la construcción naval con prejubilaciones incentivadas, si hubiéramos generado condiciones para el desarrollo de la investigación y las nuevas tecnologías… Pero todo eso lo sabíamos en mayo de 2015.

Desde entonces ni política de vivienda, ni acciones de empleo, ni un modelo de ciudad. Tenemos que aspirar a más. Tenemos que exigir más. Es sólo un año, sólo su primer año, pero esta media supera en ritmo al Teofilato. Hay que cambiar muchas cosas y hay que empezar ya. El tiempo se agota para muchos. Para 1.500 su tiempo en Cádiz se acabó en este 2016. Ya van 24.500.

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