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Este art√≠culo va dedicada a una persona que nos dej√≥ en el a√Īo 2016: Antonio S√°nchez Salguero. Quiso el destino que, casualmente, falleciera horas despu√©s de ser entrevistado en el Edificio Roma por quien escribe (2). Tras el encuentro march√≥ para su casa de la calle Obispo Urquinaona en la conocida como Casa Juan P√°ez. Seg√ļn me cont√≥ posteriormente su nieta Ana, su coraz√≥n dej√≥ de latir durante su siesta diaria. Aunque S√°nchez Salguero contaba con algo m√°s de noventa a√Īos se le ve√≠a un hombre activo con unas enormes ganas de contar su historia. Historia que, por cierto, lejos de describirnos importantes procesos econ√≥micos o intrigas palaciegas, no dejaba de tener el enorme inter√©s de la vida cotidiana que con creces supera, al menos para m√≠, las fr√≠as estad√≠sticas y los apellidos ilustres. Intentar√© dejar constancia de lo que me relat√≥, eso s√≠, aderezado con alguna nota documental que refuerza su historia.

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Asistentes al mitin de Vicente Ballester y Largo Caballero en C√°diz, mayo de 1936. Se aprecian abajo a la izquierda ni√Īos con pa√Īuelos al cuello y pu√Īos en alto. Foto: ARCHIVO TRIBUNAL MILITAR N¬ļ2, Sevilla. Cedida por Jos√© Luis Guti√©rrez Molina.

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Si bien la vida de S√°nchez Salguero, como cualquier otra, estuvo llena de m√ļltiples aristas, el legado que supone dicha conversaci√≥n gir√≥ en torno a un episodio de su infancia que, desde luego, le dej√≥ marcado para el resto de su vida. Su acercamiento al anarquismo lleg√≥ de manera natural, en sus palabras: ¬ęcomo el que se cr√≠a con unos padres beatos y sale religioso¬ę. Sin embargo sus padres -Jos√© S√°nchez Cossi y Dolores Salguero Puente-, no fueron exactamente quienes inculcaron en Antonio dichas ideas.

Jose sanchez dolores salgue
José Sánchez Cossi (1890-1969) y Dolores Salguero Puente (1900-1975). Colección familiar.

Nacido Jos√© en El Puerto de Santa Mar√≠a en 1890 y Dolores en C√°diz en 1900 (3) dicho matrimonio viv√≠a en el barrio de La Vi√Īa y m√°s concretamente en la entonces calle Panam√° -hoy Paco Alba-, donde Antonio dio sus primeros pasos. Seg√ļn los recuerdos de nuestro protagonista el domicilio era tan espacioso que su madre decidi√≥ arrendar un dormitorio a un se√Īor de Conil de la Frontera de nombre Sebasti√°n. Al parecer, de ideas √°cratas, manten√≠a reuniones con otros como √©l, por lo que desde muy ni√Īo comenz√≥ a o√≠r o estar presente en alguna de ellas. De esta manera se familiariz√≥ con las siglas CNT o FAI, as√≠ como con las ideas libertarias lo que no le impidi√≥ -remarcaba- diferenciar entre los ideales y las personas. Dicha opini√≥n ven√≠a a colaci√≥n del propio oficio del vecino conile√Īo:

¬ęEra todo un personaje. Encargaba huevos de granja que llegaban a su domicilio en grandes cajas. Despu√©s los met√≠a en cubos de agua, no se cuanto tiempo, tras lo cual los sacaba y con mucho cuidado raspaba el sello que tra√≠an. Cada d√≠a, ataviado con traje campero y un canasto se paseaba por los barrios de la burgues√≠a y los vend√≠a como si fueran del campo elevando as√≠ su precio¬ę.

Antonio nino
ntonio S√°nchez Salguero a inicios de los a√Īos 30. Colecci√≥n familiar.

Sin embargo aquellas reuniones, que bien pudieron ser clandestinas, y lo que el peque√Īo Antonio escuchaba se intensificar√≠an pronto. Durante los a√Īos de la II Rep√ļblica sus padres decidieron llevarlo al colegio de don Antonio Quero muy cercano a la Plaza de Candelaria. Sobre dicho maestro solo ten√≠a palabras de agradecimiento: ¬ęcasi todo lo que se, se lo debo a √©l¬ę. Por este motivo, m√°s tarde o temprano, en una de sus idas y venidas termin√≥ topando con la sede del Ateneo Libertario de la calle Santiago. No tardar√≠a mucho nuestro inquieto protagonista en vincular aquel lugar con las reuniones que espiaba junto al hogar familiar:

¬ęAquel lugar era como una biblioteca. Todo lleno de libros, sobre anarquismo, all√≠ iban los hombres a leer, e incluso a veces se daban conferencias¬ę.

A partir de entonces se afili√≥ a las Juventudes Libertarias. Y fue testigo de no pocos episodios con personalidades hoy hist√≥ricas de la ciudad. Recordaba a Vicente Ballester y como una gran multitud fue a recibirlo a la estaci√≥n de tren a su regreso de un congreso de la CNT en Zaragoza (4). Asisti√≥ a los debates entre √©ste y el m√°ximo representante de los socialistas en la primavera de 1936: Largo Caballero. O dicho de otra manera, muy posiblemente presenci√≥ el mit√≠n de ambos en la plaza de Toros de C√°diz. E incluso asegur√≥ que detr√°s del asalto y quema al Seminario de la calle Prim -Compa√Ī√≠a-, estaba la financiaci√≥n y los intereses de la derecha m√°s reaccionaria de la ciudad (5).

Antonio sanchez salguero escuela
Sánchez Salguero -arriba, tercero por la izquierda-, en la escuela. Colección familiar.

Pero aquella reivindicativa primavera dar√≠a al traste poco tiempo despu√©s. S√°nchez Salguero fue tambi√©n testigo directo de alguno de los acontecimientos m√°s desconocidos del golpe de Estado del 18 de julio en C√°diz. Sus recuerdos le situaban aquella tenebrosa tarde en la sede de la Casa del Pueblo de la calle Arbol√≠. Donde, por lo que sabemos, algunos partidarios del Frente Popular, y m√°s concretamente los socialistas se hicieron fuertes en la desembocadura de dicha calle con Prim. Seg√ļn la tradici√≥n oral se colocaron barricadas durante aquella tarde y noche para impedir el asalto de los falangistas y resto de fuerzas golpistas que patrullaban la ciudad. No obstante los recuerdos de nuestro entrevistado nos dibuj√≥ una tarde aciaga y una visi√≥n bastante realista, lejos de leyendas y supuestas heroicidades:¬†

¬ęLa tarde del 18 de julio estuve en la Casa del Pueblo. Los all√≠ congregados estaban muertos de miedo. Todos con caras largas y de preocupaci√≥n.¬Ľ

Como es bien conocido la ciudad cay√≥ en manos golpistas a la ma√Īana siguiente. Se desat√≥ entonces una cruenta represi√≥n contra una poblaci√≥n que, si bien hoy sabemos intent√≥ plantar cara a los sublevados, la inferioridad armament√≠stica y la rapidez del ejercito sublevado paraliz√≥ muy pronto a la inmensa mayor√≠a de los ciudadanos. Fue entonces cuando comenz√≥ esta aterradora historia que no por incre√≠ble deja de mostrar la cara m√°s dura del fascismo desplegado a partir de dicha fecha en este lugar:

¬ęUna noche de agosto, -recordaba nuestro protagonista-, la misma que detuvieron a Constantino Guti√©rrez (6) llegaron los falangistas a mi casa. Yo dorm√≠a cerca del balc√≥n debido al calor veraniego y a las indicaciones de mi madre –al parecer el peque√Īo Antonio llevaba algunos d√≠as con un fuerte dolor de cuello-, comenzaron a llamar a la puerta, bueno, a aporrearla literalmente. Mi padre asustado en calzones y camiseta abri√≥ como pudo. Entraron en tropel…

– ¬°Venimos buscando a Antonio S√°nchez Salguero, un extremista peligroso!

Lo destrozaron todo en busca de pruebas. Su padre les mostr√≥ quien era la persona que ven√≠an buscando. Aparentemente un ni√Īo endeble de diez a√Īos. Como pudo y atemorizado busc√≥ y mostr√≥ a los asaltantes las c√©dulas de √©l y su esposa. Volvamos a la escena en la antigua calle Panam√°.

Abuelo
Antonio S√°nchez Salguero, C√°diz (1925-2016)

¬°No puede ser! ¬°S√°nchez Salguero es un peligroso comunista!

Mi hijo solo tiene diez a√Īos-, repet√≠a Jos√©.

¬Ņ¬ŅY qu√© hace durante el d√≠a??

Va al colegio.

¬Ņ¬ŅA qu√© colegio??

A la escuela de Antonio Quero en la plaza de Candelaria.

¡¡Allí!! ¡¡Allí!! ¡¡es dónde va su hijo, a los locales de CNT!!

Mis padres no sal√≠an de su asombro. As√≠ descubrieron que yo estuve afiliado, como tantos otros, a las Juventudes Libertarias. Finalmente marcharon sin detenerme. A los dos d√≠as aparecieron acribillados a balazos los que hab√≠an sido detenidos aquella misma noche, entre ellos Constantino Guti√©rrez. Frente a lo que luego fue el Cine Caleta. Yo mismo vi los cuerpos. De tener quiz√°s 15 a√Īos me hubieran fusilado a mi tambi√©n.¬ę

* * *

La violenta escena no puede reflejar mejor el terror desatado en la retaguardia fascista a ra√≠z de la fracasada sublevaci√≥n y posterior guerra. Aunque sorprendente, la historia de S√°nchez Salguero no deja de ser una muestra m√°s de la psicosis vivida en aquellos primeros meses de lo que hoy llamamos terror caliente, es decir, la primera etapa represiva de la dominaci√≥n golpista y que en nuestra zona perdur√≥ hasta los primeros compases de 1937 cuando la represi√≥n se institucionaliz√≥. Junto a esta historia, nuestro protagonista, leg√≥ otras que no hacen m√°s que reforzar la oralidad como fuente hist√≥rica. Una fuente que se nos marcha y que, desgraciadamente se sigue perdiendo para siempre si no se act√ļa con la suficiente celeridad.

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(1) El siguiente texto fue publicado originalmente en el blog http://mastipiconolohay.blogspot.com el 8 de marzo de 2017.

(2) La conversación se llevó a cabo en el patio dicho edificio en la Avda. 4 de diciembre de 1977 el jueves 8 de septiembre de 2016.

(3) ARCHIVO HIST√ďRICO MUNICIPAL DE C√ĀDIZ, Padr√≥n 1935, Libro 3.869.

(4) Se refiere S√°nchez Salguero al Congreso de Zaragoza de mayo de 1936 donde Ballester hab√≠a acudido como delegado por C√°diz, e incluso particip√≥ como orador en el mit√≠n de clausura. GUTI√ČRREZ MOLINA, J. L. Se nace hombre libre. La obra libertaria de Vicente Ballester. Diputaci√≥n de C√°diz. C√°diz, 1997. P√°g. 65.

(5) En iguales términos se posicionaba otro venerable de Cádiz, Rafael Fuertes. En Rafael el republicano, documental de 2015.

(6) Seg√ļn las declaraciones de Constantino Guti√©rrez L√≥pez: A mi padre lo detienen el 27 de agosto y lo meten en el Casino Gaditano y el 29 de agosto lo sacaron de all√≠ del Casino que los sacaban por una portezuela que existe todav√≠a, frente por frente a la calle la Plata. Lo fusilaron en un lateral del Hospicio, muy cerca de donde ten√≠a el bar para que el barrio de La Vi√Īa lo viera. Entrevista realizada en 2008 en su domicilio de la calle Pizarro n¬ļ1 en San Fernando (C√°diz).

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¬ęEl Carnaval ha muerto¬Ľ. As√≠ lo indic√≥ en la d√©cada de los a√Īos 60 Julio Caro Baroja en su cl√°sico ‘El Carnaval’. La afirmaci√≥n da para mucho, pero le√≠da ‚Äúa vuela pluma‚ÄĚ, podr√≠amos decir que el Carnaval llevaba desaparecido algunas d√©cadas. Fue durante la Guerra Civil cuando los militares golpistas dieron un primer aviso: en febrero de 1937 se suprimi√≥ la fiesta en zona sublevada con la excusa del contienda b√©lica. Ahora se cumplen 80 a√Īos de la prohibici√≥n definitiva del Carnaval en toda Espa√Īa: en febrero de 1940 y firmada por Ram√≥n Serrano S√ļ√Īer, cu√Īado del dictador Franco y hombre pronazi del nuevo R√©gimen. Desaparec√≠a, ahora s√≠, oficialmente, una fiesta cuyas ra√≠ces llevaban siglos penetrando las simientes culturales de la pen√≠nsula.

80 anos de la muerte del carnaval
Fotografía: Eulogio García

El Carnaval qued√≥ reducido a √≠ntimas reuniones familiares, a c√°nticos infantiles de posguerra siempre vigilantes ante la posible aparici√≥n de alg√ļn guardia municipal o, ya fuera de C√°diz, a poblaciones tan alejadas de los centros de poder que las autoridades hicieron la vista gorda.

No obstante el franquismo, fiel a su hipocres√≠a, hizo uso de las coplas cuando le vino en gana. La popular Gitanilla del Carmelo firm√≥ gustosa letras -empleando m√ļsicas de El T√≠o de la Tiza-, alabando al 18 de julio, a los Regulares o al General Varela. Incluso se permiti√≥ una gira por el Protectorado de Marruecos bajo la batuta del Ateneo de C√°diz donde se interpretaron dichos tangos aprovechando, por qu√© no decirlo, la buena fe de los j√≥venes comparsistas que anhelaban el retorno de la fiesta de sus mayores.

En este contexto, con la conmemoraci√≥n de los ochenta a√Īos de fondo y una actualidad pol√≠tica convulsa a todos los niveles, no queda m√°s que disfrutar de la libertad conquistada (antes de que nos la vuelvan a arrebatar).