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Aprovechamos la visita del escritor asturiano T. S. Norio a la Feria del Libro de Cádiz 2019 para conversar con él sobre literatura y libros. Norio es autor de una amplia obra como poeta y novelista, y es también librero y editor… y presentaba en la ciudad “Río Tao”, obra publicada por la editorial Libros de la Herida. El acto estuvo organizado por la Fundación Carlos Edmundo de Ory y presentado por Miguel Ángel García Argüez.

Del libro “Río Tao” pueden leerse, por cortesía de Libros de la Herida, cinco relatos que publicamos en el número anterior de El Tercer Puente.

Comenzamos la charla hablando de la deliciosa cubierta del libro, obra del estudio gaditano Rebombo, y de la capacidad del arte para contar sencillamente lo complejo. “Río Tao” es un libro orgánico y compacto (puede leerse también como una heterodoxa novela) realizado a partir de espléndidos relatos hilados, fragmentos de mundo contados con un estilo imaginativo y natural, reconocible y único.

¿Por qué se escriben cuentos? ¿Por qué escribes cuentos?

Pues no te sé responder, así a la primera. Supongo que hay mil causas y motivaciones por las que la gente se ha dedicado a escribir cuentos. Para darle un sentido al mundo, para pasar la velada junto al fuego, para dormir a alguien. En mi caso, yo sólo he escrito cuentos en dos periodos de mi vida. Y las dos me ha pasado lo mismo que ya decía Cortázar: me he puesto a escribirlos como cuando te da un ataque de hipo. Hace muchos años, estaba sentado en la cocina de mi casa y de pronto me vino un cuento. Llevaba veinte años escribiendo y nunca se me había ocurrido escribir el más mínimo cuento. Cogí un lápiz y una libreta y de una sentada me salió un cuento, y al poco otro, y al día siguiente, otro, y durante dos o tres meses me salían cuentos. Luego el ataque se pasó, junté los relatos que tenía, hice un libro con los que me parecieron, tiré el resto a la papelera y no volví a escribir un cuento en otros veinte años. Y entonces, hace un par de años, tuve otro ataque igual, me salieron treinta cuentos en dos meses, me quedé con la mitad y ahora los he juntado en “Río Tao”.

Como si la vida fuese un truco de magia una conversacion con t s norio
Fotografía: Richard Jordan

Llevas toda una vida dedicada al libro y la escritura, a la lectura y el estudio, a la literatura. A tu aire, en la más absoluta libertad e independencia. La literatura, ¿es una enfermedad?, ¿una pasión?, ¿un vicio?, ¿una religión?, ¿una manera como otra cualquiera de ir pasando la vida? ¿De verdad merece la pena?

Enfermedad no sé, pero pasión sí, vicio tiene. Pero lo que quizás suceda es que la literatura, el relato hecho con palabras, esté ahora en las últimas frente a las imágenes. A un par de siglos de vista de feisbucos de aquí no veo yo de donde va a sacar la mente humana capacidad de concentración para ponerse a leer un libro.

¿Qué es el Tao?

¿El tao? Una cosa con musho arte, como dicen en Cádiz.

¿Cómo contarías de qué va tu libro “Río Tao” a mi abuela, pongamos?

Le leería un cuento del libro.

“La poesía es una herramienta de conocimiento poderosísima”

Una de las características de todo el libro es su delicioso humor. Es una obra que despierta muchas sonrisas, y no pocas risas.

Bueno, antes me preguntaste por el tao. Lo que más me atrae del taoísmo es que transmite su sabiduría y su perplejidad vital y sus quimeras utilizando dos sentidos replegados: el sentido poético y el sentido del humor. Si tú lees la Biblia entera, no te vas a encontrar ni un gota de humor en las dos mil páginas que van del Génesis al Apocalipsis, y así no hay quien aprenda nada. Los libros canónicos del taoísmo, en cambio, para expresar sus ideas, mezclan chistes, reflexiones y fábulas que prescinden de la severidad a base de humor y poesía. Sólo por eso, ya enseñan muchísimo.

Y otro eje central de la obra es la poesía y lo poético… Todo el libro está elaborado con la intensidad, precisión y sugerencia de la poesía.

Sí, es el otro hilo, junto con el humor. La poesía es una herramienta de conocimiento poderosísima. Pero no me refiero sólo a la poesía expresada en poemas, a la poesía como un género literario, sino a un sentido poético, a un mirar las cosas desde otras lógicas, en una especie de asombro, como si la vida fuese un truco de magia. Y no estoy hablando de un escapismo de la realidad, sino de que la mirada poética, en la vida y en la sociedad, igual que a celebrar los bienes, puede ayudar a tratar los males, su diagnóstico, su cura y su tratamiento.

El sabio Liezí, protagonista de una de las partes en las que está estructurada el libro, es un personaje del que querríamos saber más… ¿Cómo lo conociste, cómo se te apareció?

Supongo que se juntó mi interés por los saberes orientales con la vida retirada que llevaba. Viví veinte años en una aldea cerca de Oviedo y tenía una estufa de carbón que daba un calor estimulante a la casa. Me encantaba atizarla, remover las brasas. No me acuerdo del disparadero, pero un día se juntaron los sabios chinos con la estufa y empecé a imaginarme cómo sería un sabio chino viviendo en un pueblo español de ahora, con sus fiestas patronales, sus montañas, sus centros de interpretación de las montañas, sus silencios y sus contradicciones. Y sobre todo: que fuese un sabio que ejerciese de sabio, que se labrase un nicho en el mercado y predicase de pensamiento y obrase sus sabidurías. Y salió Liezí.

“Hay viajes de los que querrías recordarlo todo”

En la parte llamada “A propósito de una paloma que se posó en la tumba de Don Manuel Azaña”, aprendemos mucho sobre las palomas mensajeras, y también que en cualquier viaje cabe el mundo, caben todos los viajes.

A mí no me gusta escribir en los viajes. Pero hay algunos viajes, da lo mismo que cerca o lejos, donde todo encaja tan fluidamente, que, al volver, querrías recordarlo todo. A mí me pasó con el viaje que cuento en el libro, un viaje al sur de España y luego al sur de Francia. Al volver me propuse apuntar, antes de que se me olvidase, lo que se me venía del viaje. Escribí unas notas para mí y con ello escribí ”A propósito de …” En el viaje conocí a la hija de un experto criador de palomas mensajeras mexicano. Me contó muchas cosas. Una paloma mensajera puede volver a su palomar desde mil kilómetros. En 14 horas. Dicen que vuelven porque tienen magnetita en el cerebro. Las llevan en camiones y vuelven volando, a tiro fijo, como un imán. En fin, que me fascinó aquella cáscara de plátano con el ir y el volver del recuerdo y del viajar y me sirvió para darle rumbo al relato del viaje.

En la parte llamada “El primer cuento del mundo”, asistimos a una deliciosa colección de cuentos con los niños, la infancia, su mirada y su voz, como protagonistas… ¿Cómo encontraste esa actitud infantil, esa óptica, esa manera de decir? ¿Buscando tu niño interior?

Pues no lo sé. Es lo que hablábamos antes. Los cuentos a mí me salen sin que yo intervenga demasiado, como el hipo, como los sueños, sin saber quién te está contando el sueño. Los cuentos que aparecen en el libro no están escritos para niños en particular. Pero salieron como un libro de cuentos contados por una niña o un niño a sus adultos. Luego, al pulir los cuentos, me divertí metiéndome en aquella voz hasta que me parecía que yo era el niño. Pero la cosa buena es que los cuentos, por lo que voy viendo desde que el libro se publicó, gustan a los niños, a los adultos y a las abuelas. Tienen una ventaja de márquetin piramidal: son muy distintos, pero dentro de la misma gama, con lo que si no te gusta uno, acabará gustándote otro. Uno transcurre en un laberinto, otro en el cajón de los cubiertos de una cocina; otro, en un bosque donde vive una piedra que habla. Y así.

Una cosa de los cuentos es que salen o no salen, no se pueden corregir. Los cuentos son como los bollos, se mete en el horno la pasta y unas veces sube y se hace como dios manda y otras no. En este último caso, lo mejor es tirarlo todo y empezar de nuevo. No se puede arreglar un cuento, como una novela o un ensayo.

“Los cuentos a mí me salen sin que yo intervenga demasiado, como el hipo, como los sueños, sin saber quién te está contando el sueño”

En la parte “Al principio eran las montañas”, llama la atención la recuperación de lenguajes olvidados, de palabras secretas o perdidas…

Sí. Es la parte más discursiva del libro. Me gusta mucho ir al monte, y durante años fui con asiduidad. Y siempre me pasaba lo mismo, por donde quiera que pasase me faltaban palabras para describir lo que veía, lo miraba como paisaje sin más, y de decir “¡Qué guapo!” no salía. Era una pobreza de vocabulario mayúscula, como si entrases en una ciudad y no supieses distinguir lo que es un bulevar de un callejón o de una avenida o de alameda peatonal, y te saliese sólo “¡Qué calle tan guapa!”, y ya está. Así que empecé a apuntar las palabras que describen los montes y los territorios rurales, las que se usaban para describirlos. Fíjate, sólo con los caminos, en la lengua española, hay cien palabras según que sea un camino empedrado o no, para caminantes, para ganado o para carros, y según lo cuesto que sea o lo peligroso, si llega a una vaguada o a una collada. “Varga” es, por ejemplo, la parte más cuesta de una cuesta. Un “sedu”, una vereda de cabras que tiene varios pasos difíciles seguidos, y si alguien te habla de “un camino de añacales” se está refiriendo a que ese camino lleva a un molino.

Quise hacer con todas esas palabras una especie de diccionario práctico, que ayudase, o que por lo menos a mí me ayudase a leer mejor las montañas, a ver las cosas con más cercanía y con menos paisaje. Pero cuando me puse, me salió de otra manera. Preferí mezclar las palabras y las definiciones en un texto que hablase al tiempo de la energía que transmiten las montañas, de lo que tiene de magnífico caminar por ellas, y al final salió un texto un poco extraño que lo mece todo.

Cuéntanos sobre “De la poesía”, un libro de culto.

“De la poesía” se publicó hace ya 6 o 7 años, en una coedición muy cuidada que hicieron las editoriales Cambalache, que es de Asturias, y la andaluza Libros de la Herida, que ahora repite con “Río Tao”. “De la poesía” es un intento de recopilar los usos que la poesía ha tenido a lo largo de los siglos y las civilizaciones, de ver cómo la poesía es y ha sido mucho más que un género literario. En todas las culturas del mundo, grandes o chicas, se ha utilizado la poesía.

Lo único que quise con este libro es compartir mi curiosidad y hacer ver, si acaso, que la consideración actual de la poesía como un género literario minoritario al alcance de una minoría con su toque exquisito es una mirada tremendamente miope, como ver tres macetas de geranios y pensar que estás en un bosque. En el prólogo del libro viene una lista incompleta de las “funciones” que ha jugado, o eso me ha parecido, la poesía para unos pueblos u otros. Y es apabullante. Te encuentras la palabra poética para celebrar y para maldecir, como mirada o parapeto, como caleidoscopio y como catalejo, como bálsamo, como lamento, como prueba jurídica, como oración, como medicamento, como mercancía, como salvoconducto, como arma… De mil maneras distintas. Y eso es lo que he querido ofrecer, cotas sueltas de un mapa maravillosamente inabarcable. El libro ha tenido su recorrido, y ahora mismo creo que está prácticamente agotado.

Eres un experto en Napoleón, o al menos has caído bajo su hechizo… Me contabas antes que vas a publicar próximamente un libro sobre él, ¿no?

Pues sí, llevo nuevo meses preparando un libro sobre Napoleón Bonaparte, o más bien, sobre la capacidad tremenda que tal personaje ha tenido y tiene para enganchar la atención. Se titula «El vicio de Napoleón» y espero terminarlo pronto. Lo que intento mostrar en el libro es que todo lo que tiene que ver con Napoleón es en cierta manera adictivo, atrae como un vicio, como puede hacerlo el cacao o la cocaína. Después de Jesucristo es el individuo sobre el que más libros se han publicado. Su bibliografía es abrumadora. Están editadas más de 30.000 cartas de las que dictó. Hay más de seiscientos libros de memorias de contemporáneos que le trataron. Y no es sólo en los libros. Stanley Kubrick se pasó 20 años trabajando en el guión de una película sobre Napoleón tan colosal que ningún productor se atrevió a financiarle. El otro día se subastó un mechón de pelo de Napoleón por 18.000 euros. En cualquier lugar de Europa hay tours turísticos por los sitios donde pasó Napoleón. Y todo así. Este año he dado unas conferencias sobre él y todo el mundo que asistía sabía alguna historieta de Napoleón: que había inventado las latas de sardinas, que le tenía fobia a los gatos, que a Waterloo había ido con el coche imperial lleno de baúles de oro y diamantes por si tenía que escapar… En fin, espero terminar pronto con el libro antes de que me envicie más de la cuenta.

¿Podrías explicarnos qué es el veterano proyecto editorial independiente y experimental “La última Canana de Pancho Villa”, del que eres uno de los responsables?

LUCDPV es una colección abierta donde puede publicarse quien quiera y como quiera. Sólo ha de atenerse a tres normas: el formato DIN A-5, añadir el nombre de la colección y un número del ejemplar de la edición concreta, de la canana en sí. Hay un comité de apoyo -Juanjo Barral, Javier Berros y un servidor- que va dando esos números. La colección empezó en 1995, va camino de los setecientos números y sólo nos ha dado satisfacciones. Hay publicadas plaquetas de poesía, tratados eruditos de mil páginas, álbumes de música, libros de artista, traducciones de clásicos, barajas, fotos, documentos históricos… Podría seguir. Muchísima gente del arte, de la literatura, del periodismo, de la música… ha querido publicar su canana, sumarse a la colección y disfrutar del soporte y la ocasión por el placer de compartir una obra especial. Y hay una cosa: cuando la colección empezó a crecer, nos planteamos el posible inconveniente de que aquello se acabase pareciendo a una colección parroquial. Pero como cada canana la paga quien la hace, y él o ella decide si tira veinte cuadernillos a fotocopia o 3000 ejemplares a imprenta, si los vende o los regala, y, por otra parte, la promoción de la colección es nula, quien se ha lanzado o se lanza a hacer una canana le mete casi siempre ganas, cariño y dedicación, y el catálogo, siempre en marcha, es muy atractivo, singular e interesante. Más info, aquí.

¿Qué momento vive el libro en España? Tú conoces muy bien este mundo cambiante, entre otras cosas porque conduces la librería virtual Paquebote, una librería que aconseja, de referencia, con largo recorrido en la red y, antes, muchos años también en papel…

Yo no hablaría de España. Con sus matices, es el mismo momento que vive el libro en Budapest o en Seúl. El libro, como todo en esta época, se ha hecho líquido; la cadena autor-editorial-distribuidor-librería-lector se ha roto eslabón por eslabón. Todo el mundo publica libros, las redes sociales y su empantallamiento infinito están ya haciendo que leamos de otra forma, la prescripción de la crítica ha desaparecido, el ecosistema Amazon-Iberlibro engulle a las librerías, las series de televisión se han convertido en los nuevos novelones de horas y horas de zambullirse en otras vidas. Yo creo que la irrelevancia o la banalidad que el libro tiene hoy es en realidad un síntoma del declive celérico que la palabra está teniendo frente al auge de la imagen. No sé si producirá un efecto péndulo en algún momento, pero yo entro en Facebook, escroleo dos o tres metros al día, un kilómetro al año, veo que eso lo hace media humanidad durante horas y que además ya es un poco antigualla frente a Instagram y otras redes con menos texto y más imágenes todavía, y al futuro del libro no le doy precisamente un like.

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David Eloy Rodríguez conversa con el cantautor sevillano Daniel Mata en el Callejón del Gato.

¿Cuántos años en la música, con la música? ¿Cuándo apareció tu primer disco?

Como todos fui primero oyente que músico. Las canciones eran una cosa mágica, captaban mi atención. Palabras que decían más vestidas con música. Emociones, pensamientos, historias e ideas que llegaban desde la radio a mí.

Cuando tenía 14 años mi hermana se compró una guitarra y empezó a recibir clases básicas. Yo cantaba con ella mientras ensayaba y cuando ella no estaba cogía su instrumento y sus apuntes y empecé a estudiar por mi cuenta. Recuerdo que aprendí unos cuantos acordes y canciones y empecé a componer mis primeros temas. Luego en el instituto conocí a otros con los que tocar y vino la primera banda. Por aquel entonces no pensaba que esto se podría convertir en mi oficio. Durante mis años de estudiante universitario la música era una de mis fuentes de ingreso, y cuando terminé la carrera se convirtió en mi trabajo hasta la fecha.

Fue en el 2001 cuando surgió llamarle a este proyecto de temas propios “Daniel Mata en el Callejón del Gato” y grabamos el primer cd en 2002. Se trataba más de una maqueta que de un disco, por la falta de medios y experiencia, pero por algo hay que empezar y eso dio lugar a los sucesivos trabajos.

Y aquí seguimos… Llevas unos meses sin parar de tocar además, aquí o allá… ¿Qué enseña la carretera?

Aparte de geografía, ya que he tenido oportunidad de conocer muchos pueblitos y ciudades con sus gentes y sus modos, la carretera en este oficio te enseña eso del viaje a Ítaca, lo de aquel poema de Cavafis. No se trata de llegar a ninguna meta u objetivo. Como mucho hay hitos o etapas, como pueden ser cada concierto, cada canción nueva o los discos. Pero, aunque suene a tópico, si no disfrutas del camino esto sería aburridísimo. Ser músico es estar en continuo viaje, tanto físico como mental o creativo.

Viajar es ya parte de mi vida y eso me ha regalado también buenas amistades repartidas por el mapa.

Tienes una relación longeva con tu banda… Se trata casi de una familia, ¿no?

Enrique Mengual lleva conmigo desde el principio en esta aventura en 2001, aunque ya habíamos tocado antes en otros proyectos. Luis Carlos Curiel entró en 2007 y Ale Rodríguez siempre estuvo echando una mano y colaboraba desde los primeros discos, hasta que en el 2009 ya era miembro habitual. Rafa Arregui llegó en 2009. Con ellos comparto, como bien dices, un vínculo que va más allá de lo profesional y artístico. Después de todo lo compartido y vivido podemos decir que, además de una larga amistad, somos prácticamente familia, como dices. Esta es en la actualidad la formación, pero han pasado por ella un montón de personas que han hecho posible que esto creciera.

Rumba precaria, directo 10º aniversario. Tema incluido en el álbum TIEMPO ESTIMADO de Daniel Mata en el Callejón del Gato.

Tu disco “Tiempo estimado”, de 2012, es un directo muy completo, con vídeo incluido, que resume muy bien tu trayectoria en ese momento. ¿Ese disco fue quizás un punto de inflexión?

En ese momento se dieron varias circunstancias que nos empujaban a hacerlo. En primer lugar el proyecto ya había cumplido más de 10 años y queríamos celebrarlo. Además se había constituido una banda que nos gustaba cómo sonaba en directo. En el estudio es imposible captar toda la magia que tiene la música en vivo, grabar un directo se acerca un poco más. Esto, además, brindaba la oportunidad de hacer justicia a algunos temas antiguos grabados de forma muy amateur en los primeros discos.

¿Qué aporta tu último trabajo?

Lo titulé Todo es posible porque pretende hablar de posibilidades y diversidades. Las canciones intentan cuestionar algunos tópicos mirando los temas desde puntos de vista diferentes. No sólo porque las cosas podrían ser distintas, si no porque ya probablemente lo son a como nos las suelen contar. De momento creo que es el disco más optimista de mi trayectoria. Ha sido también una oportunidad de seguir explorando en formas de sonar, soñar, cantar, contar, tocar y atacar.

Cada grabación ha sido un aprendizaje, en este último siento que hemos conseguido dar un paso adelante a lo que queríamos hacer en un disco. Hemos contado con la producción y mezcla de Joan Berenguer, grabado en los Estudios Cantalobos y masterizado por Jordi Solé en Music Lan. Este ha sido sin dudas nuestro trabajo más cuidado en cuanto técnica y producción y eso le ha dado un sonido diferente. Además
habían pasado cuatro años desde el último y eso ha permitido tener tiempo para componer y elegir cuidadosamente qué se quiere cantar.

Te caracteriza tu preocupación por las letras, el cuidado por lo que dices y cantas… Tanto cuando trabajas con textos propios como ajenos.

Me halaga que lo veas así. Teniendo en cuenta que grabar un disco supone mucho esfuerzo y que me gano la vida cantando de un sitio para otro y hay que repetir mucho un repertorio, prefiero estar convencido que lo que digo tiene algún valor o interés. Una buena canción te puede durar toda la vida, así que ese esfuerzo es una buena inversión.

Creo que si alguien te presta su atención lo menos que uno puede hacer es tratar de esforzarse por decir de la mejor manera. Desde jovencito me gustó escuchar aquellas canciones que no caían en los lugares comunes. Aquellas que eran capaces de contar con ingenio, verdad y viveza. Yo trato de hacer lo mismo con las mías.

No en vano has llevado a la canción mucha poesía… En tu disco “Poesía cantada”, por ejemplo, dedicado a cantar a poetas.

En el caso de los poemas que musicalizo parto de textos que me hubiese gustado haber escrito yo o que me parecen interesantes para convertir en canción. Con quince años me llegó una cinta de Paco Ibáñez y me fascinó. Me convertí en asiduo lector de poesía y empecé muy pronto a ponerles música. En mi caso juego con que la música le dé una vida diferente al texto. En ese sentido es divertido hacer que Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti o Gloria Fuertes se puedan bailar.

Esta labor me ha reportado grandes satisfacciones como cantar a escolares, en ferias del libro, universidades, festivales…

¿Cómo vives tu experiencia con el espectáculo Su Mal Espanta, como parte de la Compañía de Poesía La Palabra Itinerante? ¿Qué ha supuesto, qué supone, para ti esta travesía?

Esta es una aventura muy especial con la que estoy encantado. Me gusta porque es un espectáculo multidisciplinar que mezcla muy bien poesía, música y pintura en vivo. Me parece muy rico en contenido, porque aborda diferentes cuestiones hondas con honestidad y valentía, cosa rara en estos tiempos de tanto ruido y entretenimiento vacío. Una propuesta diferente, emocionante, que nos ha llevado a países como Rusia o Marruecos y por infinidad de lugares del estado español.

Nos une al equipo, además de la admiración artística, una profunda amistad. Me encanta que cada viaje se convierte en un no parar de reír, pensar y crear juntos.

También en tu trabajo es esencial el humor…

Para mí el humor es esencial en general, supongo que es una actitud ante la vida. El humor nos acerca y sirve para ir más allá de lo superficial. A través del humor conocemos mejor a los demás y también es una forma magnífica de comunicarnos. Si pienso en algo con detenimiento siempre aparece algo que me resulta gracioso; esa visión que da el humor ayuda a entender o contar mejor lo que se quiere decir.

Ahora que se habla tanto de los límites del humor, creo que los límites los tiene cada cual en función de lo que le parezca divertido o no. A mí me sigue siendo apetecible aquello que arranque una sonrisa, sea desde la ironía, la parodia, el chiste o cualquier otra vertiente de lo que llamamos humor. Además reír es bueno para la salud, en mi caso por ejemplo forma parte de lo que me da de comer.

«Puntos Negros» Daniel Mata en el Callejón del Gato con Rafa Pons
Canción incluida en el disco «SÁLVESE QUIEN QUIERA» de Daniel Mata en el Callejón del Gato con la colaboración especial de Rafa Pons

¿Cómo nace una canción? ¿Cuál es tu proceso desde la sensación hasta su concreción?

Lo normal es que el parto sea asistido y con complicaciones, por no hablar del alto índice de abortos naturales.

No tengo una metodología definida. Por lo general lo primero que surge es una idea, una historia, una sensación o alguna cuestión sobre la que uno quiere hablar o que piensa que puede ser “cancionable”. Lo que persigo es hacer la canción que aún no se ha hecho. Si bien los temas al final siempre son los mismos a lo largo de la historia, yo siento que tengo una canción en la que trabajar si encuentro una perspectiva que me parezca original desde donde partir.

Muchas veces me preguntan aquello de qué es lo que hago primero, si la música o la letra. Esto depende en cada caso. A veces te viene una melodía a la cabeza o jugando con la guitarra te sale algo que te gusta y empiezas a tirar del hilo sobre qué podría contar esa música. Otras veces empiezo a escribir sobre aquello que quiero contar y luego, como si se tratase de una banda sonora de una película, pienso qué música le vendría bien a esa historia.

Suele ser un proceso de exploración, búsqueda, probar, desechar… hasta que uno tiene la sensación de que está terminada.

Tu formación universitaria es en Pedagogía…

¡Locuras de juventud! Cuando terminé el instituto no pensaba para nada que fuera a dedicarme a la música profesionalmente. Me interesaba el estudio y decidí entrar en la universidad. Me parecía que la educación era algo interesante y muy necesario.

Cuando terminé la carrera ya me ganaba, más o menos, la vida como cantante, así que nunca ejercí como pedagogo. En mis años de facultad aprendí cosas y conocí personas y proyectos interesantes. Un guiño a esa formación ha sido titular “Pedagogía” una canción del último disco. Lo que me queda de pedagogo es una fe en la capacidad del ser humano de no dejar de aprender.

Ser musico es estar en continuo viaje entrevista a dani mata
Fotografía: Jesús Ponce

Hay una parte en tu repertorio muy reivindicativo, atento al conflicto social, y has actuado en muchas citas políticas resistentes.

Todo acto comunicativo es político. El qué se nombra y desde qué perspectiva ya es una construcción cultural con implicaciones sociales. Yo mamé de esa escuela de cantautores con canciones que hablaban de temas políticos. Creo que la canción y el cómo se está en el escenario es una herramienta más de propiciar debate, de visibilizar conflictos, denunciar injusticias o generar cuestionamiento sobre reglas y poderes.

En realidad, cuando me llaman para cantar en algún evento de marcado carácter político me parece más interesante cantar canciones de amor o divertidas ¿Para qué insistir a los que asisten, quienes ya están convencidos o piensan como uno? El repertorio político lo prefiero para auditorios heterogéneos y que sirva para mostrar distintos puntos de vista.

Has tenido un contacto muy especial con el Carnaval de Cádiz este año…

Unos meses antes del carnaval estuve cantando en Cádiz. Mi querido y admirado Miguel Ángel García Argüez , Chapa, asistió al concierto y me dijo que le había gustado mucho una de las canciones nuevas: “Pedagogía”. Me dijo que estaba terminando de cerrar el popurrí del coro para el que escribía y componía este año y que si le daba permiso para usar la melodía. Para mí fue un regalazo. Soy muy admirador de esa fiesta grande y mágica que es el Carnaval de Cádiz y de un gran poeta, escritor, músico y carnavalero como Argüez. Que algo de mi música sonara en el Falla y en las calles me hacía muchísima ilusión y me parece un gran honor.

Tuve ocasión de pasar unos días en Cádiz durante el carnaval y oírlos en directo. La gente del coro Gran Reserva ha sido cariñosísima conmigo y yo les estoy inmensamente agradecido.

«Vas a morir» Daniel Mata en el Callejón del Gato
Canción incluida en el disco SÁLVESE QUIEN QUIERA. www.danielmata.es

Cuéntanos de algún concierto que, por lo que sea, haya sido especialmente emocionante, o inolvidable, para ti.

Intento poner emoción cada vez que salgo a un escenario y me es muy difícil citar alguna actuación concreta. De un tiempo a esta parte tengo muy presente eso de que hay que salir como si fuera la última vez, tanto para mí como para los que asisten. Nunca sabemos cuál puede ser el último concierto, así que mejor tratar de hacerlo bien y disfrutarlo. Es cierto que las actuaciones, como la vida en general, a veces nos pillan con una intensidad diferente. No sé cuántos conciertos habré hecho en mi vida pero seguro que el número tiene más de cuatro cifras y me alegra que siga siendo especial y estimulante. Me siento muy afortunado por todas las personas con las que he compartido la experiencia artística. Tanto con los compañeros y las compañeras de quienes tanto he aprendido, como con quienes han asistido a cada cita. Para mí eso es lo inolvidable.

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Eloyt
Fotografía: Jesús Machuca

David Eloy Rodríguez (Ediciones El Transbordador, 2018).

David Eloy Rodríguez nos trae en esta obra una recopilación de comunicaciones que han sido captadas de emisores de origen desconocido y probablemente nos remiten a otros tiempos, otras realidades, otras dimensiones. El poeta se ofrece como médium, transcribe (quizás recrea) misteriosos mensajes.

Poesía, viva y singular poesía, pero también una antropología del futuro, una arqueología del presente: preguntas esenciales sobre lo imperecedero, sobre la identidad, la pérdida, la trascendencia… Siempre la bruma, siempre el viaje y la indecisión, siempre el amor, siempre la lucha por sobrevivir, siempre tentativas de libertad, justicia y lucidez, siempre la destrucción.

Crónicas de la galaxia es un documento que asume la posibilidad de lo imposible, que conecta con el sueño de comprender la otredad.

 

SEGUNDO INFORME // V

A veces el peligro mayor es morirse de aburrimiento.

Nunca se sabe a qué se está esperando.

A veces es mejor no pulsar ningún botón.

A veces es mejor probar todos los botones

al azar, por si acaso.

Hay averías y averías.

Hay estrellas llenas de crustáceos.

Hay apariciones y desapariciones inexplicables.

Hay praderas en muchos sitios.

Hay huracanes de hielo devastador.

Hay erupciones que provocan el final,

situaciones que no permiten sobrevivir.

Lo habitual es perderse y lo habitual es perder.

Es imposible transparentarse.  

El procesamiento de datos no lo es todo.

Mi sangre es la misma que la de Cleopatra,

que la de Tutankamon.

La vida se pasa en un suspiro,

lo que se hace largo es esperar.

La habilidad de pilotar es importante

para el piloto,

la habilidad para seguir

es importante para todos.

A veces hay que resolver imposibles,

como es nuestro deber.

 

SEGUNDO INFORME // VIII

No es fácil llevar una vida fácil.

A veces se mueve el suelo.

A veces se mueve el cielo.

El camino siempre está lleno de pistas falsas.

El mundo siempre es más misterioso de lo que pensamos.

La visión se distorsiona por múltiples motivos.

Lo peor es sentirse solo tantas veces.

En todos los trabajos se fuma.

En el colegio nos enseñaron:

«El mobiliario del cosmonauta es la aventura»,

pero aquí ni siquiera tenemos acceso

a la carga que transportamos.

Tarde o temprano las circunstancias

nos traicionarán.

La cuestión es: ¿podemos prepararnos

para ello?

Qué bueno será volver a casa.

 

TERCER INFORME // 7

¿Qué es lo que deseamos?

Lo imposible, lo maravilloso, la magia,

lo que es sólo un sueño.

Deseamos los límites,

deseamos lo que ya tenemos

y no sabemos que tenemos,

deseamos jugar.

Deseamos resolver enigmas,

empezar de nuevo.

Deseamos volver a entonces,

justo a ese entonces.

Deseamos la belleza.

Deseamos la justicia.

Deseamos reír.

Deseamos el olvido.

Deseamos, a veces, simplemente

algo mejor.

Deseamos lo que se oculta,

lo que no sabemos.

Deseamos amor.

Deseamos seguir.

Tenemos derecho a equivocarnos

y a cambiar.

CRÓNICAS DE LA GALAXIA

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Davideloy
Fotografía: Jesús Machuca

VISTAS AL CAMPO DE BATALLA

Saben el precio de una vida, el precio de una nube, el precio del amor. Solo conocen bosques maderables, y en sus planes se agrandan los dominios de su crueldad.

Avanzan: sepulcros a merced de la corriente. Avanzan: como avanza el silencio, como se pudre un cadáver.

Mientras, la belleza de los desertores se ríe de los cálculos. Mientras, respiramos en el tiempo de la asfixia. Mientras, intentamos mirar no con la mirada del amo.

***

QUIENES PIENSAN EN LAS TRAMPAS CUANDO SE HABLA DE JUGAR

No reconocen hermano, se atornillan a la escalera mecánica, otro piso, otro piso, creen que asciende y está inmóvil, abran paso, abran paso, entre mentiras y empujones.

Desde aquí no se ve el cielo. No se mueve más que el dolor, mercadeado. Cada producto en su lugar.

Las ilusiones esperan cumplimiento en la siguiente planta.

***

COMO GUARDAVÍAS DE UNA VÍA MUERTA

Como si fuera invierno siempre y obedeciéramos a visiones y fantasmas. Como si nos alimentaran de esperas y de pan de desdicha. Como si viéramos a través de una luz sospechosa y ninguna mirada pudiera cambiar esa luz. Como si nuestro oficio consistiera en cortarnos el brazo con el que señalamos nuestras esperanzas.

***

EN DIRECTO

Un zoom en el vacío hacia ningún lugar y en detalle.

Insistimos: con sumo detalle y precisión.

***

EL LABORATORIO DE LA DOCILIDAD

Dices: «Belleza, belleza en tiempos tan oscuros, belleza hasta quedarnos sin aliento». Dices: « Fulgor, fulgor hasta quedarnos deslumbrados». Y los patrones te surten de despojos, te despachan abalorios y patrañas, fingimientos, carroña que devoras con urgencia.

No huele a vida, huele a trampa, y en las palabras hay un rastro.

Pasamos el día al calor de las máquinas en el tiempo de los negocios.

Sin una sombra para descansar de esta luz fulminante.

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Davideloy ii
Fotografía: Jesús Machuca

CONOCIMIENTO DEL MEDIO

Lección a lección aprendieron que había un monstruo afuera, que debían temerlo.

Estación tras estación aguardaron en el interior de las cuevas.

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SECUENCIAS

 Escribió Leonard Cohen: «No hay lugar decente donde escapar de la masacre».

Cuando se suspende la masacre en el saloon, regresa la música, el cancán.

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ACTUALIDADES

Ellos dijeron: «A partir de aquí, ya no. A partir de aquí, veis, es agua limpia».

Pero nosotros seguíamos viendo el mismo río sucio.

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ACTUALIDADES, 2

Ellos dijeron: «Ha llegado la hora de la belleza».

Y luego papeles de envoltorio, papeles de envoltorio escondiéndolo todo.

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ACTUALIDADES, 3

Túmbate en el suelo. Mira al cielo. No te muevas. No respires.

Verás pronto planear los buitres.

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ÍTACA

Cuando alcanzamos Ítaca, Ítaca era un emporio multinacional.

 

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Davideloy iii
Fotografía: Jesús Machuca

SE DISPARÓ EL ARMA

Por el calabozo se pasea un lobo encerrado. Sabe que puede salir.

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PACTOS ROTOS, PROMESAS INCUMPLIDAS

Avanzaban los invasores borrachos regando los campos con sal. Nos quemaban los ojos, nos dejaban ciegos. No eran estos los bárbaros que nosotros solicitábamos.

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DESPACITO Y MALA LETRA

Confiamos en la hierba frente al empedrado: no siempre ganará el más fuerte.

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FELIZ 1984

El desierto da clases de espejismos.

Tiempo de oasis secos, de gerentes: tiempo hosco de la usura. Tiempo de elegantes crímenes, de vasos de plástico, de frutos sucios, de toxicidad y radiaciones. Tiempo de salones interminables de espejos, de manos atadas, de servidumbres. Tiempo de delación y recompensas.

Los cadáveres son contagiosos.

Jardines vigilados y cementerios triviales.

Y, sin embargo, paseamos entre estatuas, podemos caminar entre los muertos.

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CONSTRUCCIÓN PERMANENTEMENTE CONSTRUIDA

Si le miras la boca al monstruo verás que tiene los dientes cariados.

Hay termitas en la estación espacial. Hay flores en los volcanes. Hay albatros en los vertederos.

El oso del cíngaro se ríe de su dueño. El perro del tirano no tiene amo.

Están cruzando la frontera ahora bandadas de pájaros sin dirección.