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‚ÄúEspa√Īa, en lo esencial, sigue gobernada por Mariano Rajoy.‚ÄĚ 

Pablo Simón
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Fotografía: Fran Delgado

Pablo Sim√≥n (Arnedo, La Rioja, 1985) es uno de los polit√≥logos de referencia en Espa√Īa. Habitual de los principales programas pol√≠ticos de radio y televisi√≥n, destaca por su discurso sosegado, la agudeza de sus reflexiones y su enorme capacidad did√°ctica. Profesor de la Universidad Carlos III y editor de ‚ÄúEl politikon‚ÄĚ, como buen cient√≠fico social, reivindica la ciencia pol√≠tica como herramienta de an√°lisis emp√≠rico del comportamiento en torno a la gesti√≥n de lo p√ļblico y de los entresijos del poder, as√≠ como el papel de los polit√≥logos en la esfera p√ļblica. Estos aspectos son elementos centrales de su libro‚ÄúEl pr√≠ncipe moderno‚ÄĚ (Ed. Debate), en el que, homenajeando al padre de la ciencia pol√≠tica moderna, nos presenta  de manera sencilla y pedag√≥gica un acercamiento a los asuntos m√°s relevantes de la pol√≠tica actual. Aprovechando su visita a C√°diz para presentar su libro, en ETP tuvimos la oportunidad de charlar pausadamente sobre algunas de las ideas que plantea en sus p√°ginas y sobre los principales temas protagonistas de la actualidad pol√≠tica de nuestro pa√≠s.

Pregunta: Su libro El pr√≠ncipe moderno es una reivindicaci√≥n de la ciencia pol√≠tica y de los polit√≥logos. ¬ŅC√≥mo definir√≠a al polit√≥logo?

Respuesta: Un polit√≥logo es ante todo un cient√≠fico social, alguien que se encarga de estudiar los fen√≥menos humanos, en este caso la pol√≠tica propiamente dicha, es decir, la gesti√≥n de lo p√ļblico. Su labor es doble: de un lado, se centra en las cuestiones de poder, que es nuestro objeto de estudio, y por otro lado, al mismo tiempo, sigue un m√©todo que implica tratar de falsar con evidencias emp√≠ricas, con datos, cu√°les son las hip√≥tesis o las presunciones que hace sobre los fen√≥menos humanos para, a partir de ah√≠, tratar de presentar un diagn√≥stico lo m√°s certero posible de lo que es. Por lo tanto, nuestro √°nimo es actuar como porn√≥grafos, es decir, nuestra vocaci√≥n es tratar de desnudar lo que hay debajo de los incentivos y de los comportamientos que tienen los actores para tratar de comprender mejor nuestra sociedad y, a partir de ello, pasar a operar como maestros de esgrima, tratando de explicar de manera desapasionada cuales son los incentivos que tienen para comportarse cada uno de los actores implicados en el juego pol√≠tico. De una manera muy sint√©tica, los polit√≥logos nos interesamos por el poder, tratamos de comprender y de explicar c√≥mo funciona el poder de la manera m√°s rigurosa y anal√≠tica posible y tratamos de desnudar cual es el comportamiento social que existe en torno a la gesti√≥n de lo p√ļblico. 

P: Cuando se habla de polit√≥logos y de la ciencia pol√≠tica en muchas ocasiones se entiende que gira en relaci√≥n a los partidos o al comportamiento electoral ¬ŅNo cree que se deja fuera una rama importante como es el an√°lisis de pol√≠ticas p√ļblicas?

Respuesta: Eso est√° relacionado con el poder. Si tuviera que sintetizar cuales son las ramas de la ciencia pol√≠tica, que por supuesto hay muchas, est√°n: la teor√≠a pol√≠tica, a la que le interesa el deber ser y se centra en las discusiones normativas; lo que podr√≠amos llamar comportamiento pol√≠tico, pol√≠tica comparada, que se interesa m√°s por los comportamientos emp√≠ricos de los ciudadanos, de los partidos, etc.; las relaciones internacionales; y luego las pol√≠ticas p√ļblicas que son fruto de un equilibrio de poder determinado y en funci√≥n de su dise√Īo pueden alterar tambi√©n el comportamiento social. No me centro tanto en el libro ya que no soy especialista en ello. 

P: Es tratar de diferenciar en castellano entre politics y policies

R: Es verdad que ese es un problema para nosotros. A m√≠ me gustar√≠a que tuvi√©ramos la oportunidad de hablar mucho m√°s de policies de lo que lo hacemos. Si bien es cierto que en el libro las policies s√≠ que se tocan tangencialmente cuando se habla del estado del bienestar, de la Uni√≥n Europea o de desigualdad, que son cuestiones que tocan muy en el n√ļcleo de las pol√≠ticas p√ļblicas.

A la política le pasa como al vino: cuando las cosas van bien se bebe y cuando las cosas van mal se bebe más

P: Los datos del CIS sobre los principales problemas de los espa√Īoles sit√ļan a los pol√≠ticos en segundo lugar. ¬ŅNo es algo arriesgado escribir un libro como este justamente ahora?

R: No, al contrario. Porque a la pol√≠tica le pasa como al vino: cuando las cosas van bien se bebe y cuando las cosas van mal se bebe m√°s. Aqu√≠ ocurre algo parecido: si no hubiera un problema con la pol√≠tica no hablar√≠amos de pol√≠tica. Tenemos la percepci√≥n de que a partir de la crisis econ√≥mica de 2008 en adelante hay una evidente quiebra de representaci√≥n pol√≠tica que se traduce en la emergencia de nuevos partidos. Ahora mismo parece que hay una incapacidad de esos partidos para generar eficacia, en t√©rminos de conformar gobierno y pol√≠ticas p√ļblicas ‚ąíque es algo que habr√° que replantearse en alg√ļn momento‚ąí, y, por lo tanto, hace que la gente hable de ello, que se interese y que se inquiete. Esto no significa necesariamente que se traduzca en un retraimiento. No estamos viendo en ning√ļn sondeo que la gente, junto con este desapego pol√≠tico, est√© participando electoralmente menos. Ni que el ciclo de protestas, aunque sea verdad que se ha reducido desde la crisis, haya cambiado sustancialmente. Algo de contrac√≠clico hay en la pol√≠tica, es decir, cuando las cosas van muy bien la gente habla menos, pero cuando las cosas van mal le interesa m√°s. Esto conecta un poco con lo que estamos viviendo ahora.

P: En su libro hace una reivindicación de la política. Quizás hacerlo en estos tiempos no parece algo especialmente bien visto…

R: Ni en estos tiempos ni en ning√ļn tiempo. Si algo tiene el cuadro pol√≠tico de la cultura de los espa√Īoles en t√©rminos de c√≥mo se acercan a la pol√≠tica es la desafecci√≥n. Es un cuadro de desafecci√≥n, es decir, percepci√≥n de bajo inter√©s por la pol√≠tica ‚ąíla pol√≠tica no nos interesa‚ąí, protesta y sentimiento de que la pol√≠tica no es receptiva a tus demandas, pero eso no se traduce despu√©s, por ejemplo, en una movilizaci√≥n o un asociacionismo al nivel de otros pa√≠ses europeos. Si hay algo tradicional en el cuadro de la cultura pol√≠tica en Espa√Īa es esa idea franquista de ‚Äúhaga usted como yo y no se meta en pol√≠tica‚ÄĚ. Esto es algo muy tradicional en nuestro sistema. Por consiguiente, siempre se habla mal de la pol√≠tica y hay que hacer una cierta reivindicaci√≥n de hasta qu√© punto los cuarenta a√Īos de cambio que hemos vivido en Espa√Īa no ha sido ‚Äúa pesar de‚ÄĚ, sino en gran parte ‚Äúgracias a‚ÄĚ una pol√≠tica y unos pol√≠ticos que han contribuido, como otros tantos segmentos sociales, a la transformaci√≥n y mejora de nuestro pa√≠s.

P: En referencia a ese cuadro de desafecci√≥n, en el √ļltimo ciclo pol√≠tico a partir de la crisis, hay qui√©n ha hablado de desafecci√≥n reactiva, que ha conllevado el surgimiento de movimientos sociales como el 15M‚Ķ 

R: Yo soy menos optimista. Hemos visto fen√≥menos de socializaci√≥n pol√≠tica muy fuerte, como el 15M, que desde luego han supuesto una repolitizaci√≥n de una gran parte de la sociedad ‚ąípodr√≠amos ver hasta qu√© punto‚ąí, pero cuando esto se tradujo en la quiebra de representaci√≥n con la emergencia de dos, y ahora tres, nuevos partidos pol√≠ticos no se han visto unos cambios actitudinales muy profundos en t√©rminos de comportamiento electoral de los espa√Īoles. Por ejemplo, los niveles de participaci√≥n en las elecciones de 2015 y 2016 fueron relativamente bajos, aunque en esta √ļltima subieron, las tasas de asociacionismo, participaci√≥n en sindicatos, ONG¬īS, etc., est√°n estables, o incluso suavemente a la baja, desde el a√Īo 2008 en adelante. Por lo tanto, no ha habido unos cambios tect√≥nicos muy profundos que me est√©n dando a entender que haya habido una repolitizaci√≥n tan fuerte en t√©rminos de nuestro comportamiento, s√≠ de nuestras actitudes y de que ahora le prestamos m√°s atenci√≥n a la pol√≠tica de la que le prest√°bamos antes, o que la pol√≠tica ocupa m√°s el prime time de las televisiones y las radios, por supuesto. Pero lo que habr√≠a que preguntarse tambi√©n es si la pol√≠tica es, hasta cierto punto, una guerra de guerrillas, es decir, que requiere un compromiso sostenido a lo largo del tiempo. ¬ŅHemos cambiado mucho los espa√Īoles en esto? ¬ŅHan subido las afiliaciones a los partidos pol√≠ticos o a los sindicatos durante este √ļltimo periodo? Ning√ļn dato indica eso. En el fondo hay parte de nuestro cuadro de desafecci√≥n que no ha cambiado. S√≠ ha cambiado algo nuestro inter√©s, nuestra reactividad, porque sin eso no se entiende la quiebra del bipartidismo. Pero tampoco pensemos que el que haya cambiado la superestructura institucional ha hecho que los patrones de fondo de desafecci√≥n se muevan. Al fin y al cabo, aunque las nuevas generaciones entren algo m√°s politizadas que las precedentes, los mayores de 55 a√Īos siguen siendo el doble que los menores de 35: ese patr√≥n es bastante persistente en el tiempo.

Uno de los principales cánceres que existen en cualquier sistema democráticos es la corrupción

P: Volviendo al CIS, el tercer problema que se apunta es el fraude y la corrupci√≥n. En su libro habla de la rendici√≥n de cuentas como elemento esencial de los sistemas representativos. Plantea la rendici√≥n de cuentas vertical como una instituci√≥n mediante la que los ciudadanos tendr√≠an la opci√≥n de no votar a los partidos envueltos en casos de corrupci√≥n o simplemente a aquellos que no dan respuesta a las demandas ciudadanas. Cuando esto no es as√≠, y existe una permeabilidad hacia este tipo de asuntos, como es el caso de Espa√Īa (y otros pa√≠ses, como muestra en su libro), y los pol√≠ticos carecen de incentivos para responder a los ciudadanos ¬Ņhasta qu√© punto esto no supone un deterioro del propio proceso democr√°tico?

R: Es evidente. Uno de los principales c√°nceres que existen en cualquier sistema democr√°tico es la corrupci√≥n. Y es un c√°ncer no s√≥lo porque genera problemas de rendici√≥n de cuentas y se relaciona con el clientelismo, sino porque los sistemas corruptos suelen ser menos eficaces en la provisi√≥n de pol√≠ticas p√ļblicas, m√°s desiguales, generan m√°s anomal√≠as, atraen menos inversi√≥n extranjera‚Ķ Es decir, si yo hubiera sido asesor del Gobierno de Mariano Rajoy cuando fund√≥ la ‚ÄúMarca Espa√Īa‚ÄĚ hubiera dicho que nada mejor para cuidarla que solucionar los problemas de corrupci√≥n de nuestro pa√≠s. Pero, ¬Ņqu√© es lo que ocurre aqu√≠? Es verdad que yo tengo una posici√≥n ontol√≥gica sobre c√≥mo es el ser humano en la que me resisto mucho a creer que existan seres humanos m√°s o menos corruptos, m√°s o menos virtuosos, en determinados lugares. Suelo creer poco en los santos, porque la santidad es algo que es susceptible en un momento dado de desaparecer y no aspiro a tener pol√≠ticos santos y por lo tanto a tener ocho mil alcaldes en Espa√Īa que sean gente irreprochable, pero a lo que s√≠ puedo aspirar es a tener un sistema institucional que pueda sobrevivir y evitar casos de corrupci√≥n incluso aunque tenga al frente a un inepto o un corrupto. Por eso creo en los mecanismos horizontales de control de la corrupci√≥n, es decir, puede en ocasiones haber gente que sea muy virtuosa o colarse manzanas podridas, como ocurre en todos los lugares, pero cuando tienes un sistema con funcionarios muy profesionalizados, con mucho control, por ejemplo, de los mecanismos de urbanismo, cuando tienes un sistema en el que se puede hacer alerta temprana o delaciones de pr√°cticas que potencialmente sean corruptas, cuando tienes varios niveles que coparticipan de decisiones que pueden afectar al litoral o hay una ley de costas mucho m√°s exigente ‚ąíporque la corrupci√≥n tiene tambi√©n un impacto medioambiental y en nuestro pa√≠s es evidente‚ąí, eso permite que aunque el pol√≠tico quiera ser corrupto no pueda. Ese es el elemento m√°s importante que explica por qu√© encontramos variaciones en los niveles de corrupci√≥n entre los distintos pa√≠ses, no porque exista una tradici√≥n o un patr√≥n cultural que haga que unos pa√≠ses nacieran con una menor predisposici√≥n a la corrupci√≥n que otros, sino porque algunos desarrollaron un marco institucional que les ha permitido que luego eso permee los h√°bitos de los pol√≠ticos. Por eso creo que sobre lo que s√≠ podemos incidir es cambiando la instituci√≥n, porque los pol√≠ticos en ocasiones son en esto tramposos y acaban afirmando que todos somos corruptos, que todo el mundo pide la factura sin IVA, y que hay que educar a la gente en que esto es muy importante. La mejor manera de incidir en el presente es cambiando la instituci√≥n. Por ejemplo, cuando dec√≠an que la ley antitabaco no iba a funcionar en este pa√≠s, porque todo el mundo iba a ser un pillastre y no iba a haber manera de hacerlo, lo que nos encontramos es que funcion√≥ y que, por lo tanto, cuando el Estado toma regulaciones y las hace cumplir funciona, sobre todo cuando tenemos una corrupci√≥n del tipo que tenemos nosotros, pol√≠tica y no administrativa. Es m√°s complicado si te vas a lugares como M√©xico o Colombia donde la penetraci√≥n de la corrupci√≥n est√° en todo el Estado. Aqu√≠ no es as√≠, en Espa√Īa no pagamos sobornos a m√©dicos o funcionarios para que nos pasen por delante en una cola. Ese tipo de medidas requerir√≠an reformas institucionales de m√°s hondo calado y no confiar en que voy a tener un pol√≠tico muy virtuoso, muy santo, sino que ese pol√≠tico va a llegar al poder y hacer las reformas para que incluso el corrupto que venga despu√©s no pueda robar.

P: Se necesitan, por consiguiente, instituciones fuertes…

R: Es la clave, porque es lo que garantiza una mejor gobernanza y que nuestros sistemas democr√°ticos puedan funcionar mejor. Es la raz√≥n por lo que con la crisis econ√≥mica en el centro y el norte de Europa no tienen desafecci√≥n y cr√≠ticas hacia sus pol√≠ticos. Nosotros en el sur, s√≠. No se puede entender la crisis griega, italiana o espa√Īola sin el impacto que tienen la corrupci√≥n y el desmantelamiento de unas redes clientelares muy arraigadas en su sociedad. 

P: En su libro, afirma que tras la crisis econ√≥mica se ha insertado un estado de creciente volatilidad electoral que ha ocasionado importantes cambios pol√≠ticos, la ca√≠da de gobiernos y el surgimiento de nuevos partidos, otorgando una cierta racionalidad al comportamiento de los agentes. Si el votante se comporta conforme a esa premisa ¬Ņcu√°les son las claves que determinan esa nueva racionalidad?

R: Tiene pleno sentido. Hay dos patas. Primero, yo me rebelo siempre contra esa dicotom√≠a pasi√≥n-raz√≥n, esa idea de que tenemos a unos votantes que son pasionales, que est√°n cegados por las pasiones del populismo, y unos votantes cuyo pensamiento, debe fluir de la raz√≥n pura de Kant, o algo parecido… No, niego eso. T√ļ tienes una serie de valores, principios, pasiones, que son los que conforman tu ideario pol√≠tico y luego act√ļas racionalmente en funci√≥n de los mismos para conseguir llevarlos a t√©rmino. Existe una racionalidad instrumental detr√°s de esto. ¬ŅHay una volatilidad o hay una serie de procesos de cambio en los sistemas pol√≠ticos que tienen una racionalidad detr√°s y que conllevan el voto a partidos que antes no exist√≠an? S√≠, y es perfectamente l√≥gico. Pongamos, por ejemplo, el caso concreto de Grecia. ¬ŅPor qu√© la gente vota a Syriza a partir del a√Īo 2012-13? Muy sencillo. Si has tenido un bipartidismo que ha construido redes clientelares, si has tenido un bipartidismo de ND y PASOK, que son los que han gestionado la crisis econ√≥mica y lo han hecho de manera desastrosa ‚ąíentrando incluso en gran coalici√≥n entre ellos‚ąí, si adem√°s estos partidos tradicionales no han sido capaces de canalizar las demandas sociales que exist√≠an en ese momento: ¬Ņqu√© haces de una manera racional antiestablishment? Buscar otros partidos que puedan canalizar estas demandas y llevarlas a las instituciones, y ese partido fue Syriza. Eso es exactamente lo mismo que hemos visto con la emergencia de los nuevos partidos en Espa√Īa. Se ha canalizado un sentimiento de que hab√≠a una crisis de representaci√≥n y de que no respond√≠an a estas demandas los dos partidos tradicionales, desde la izquierda al principio con Podemos, luego a la derecha, luego han surgido otros partidos, etc. En otros lugares es posible que las cicatrices de la crisis adem√°s se hayan solapado con los agentes construyen el propio discurso de cu√°les son las ofertas pol√≠ticas que ellos hacen. ¬ŅHa habido un auge de la derecha populista radical o de la extrema derecha? Por supuesto. ¬ŅY hay una cierta racionalidad? Por supuesto que s√≠, en que, por ejemplo, obreros que se sienten amenazados por los procesos de deslocalizaci√≥n encuentren que los llamamientos al proteccionismo de Marine Le Pen canalizan sus demandas mejor que lo que puede hacer una posici√≥n globalista como la de Emmanuel Macron. Esto termina haciendo que los sectores obreros voten por estos partidos. Me inclino siempre por tratar de descubrir cu√°l es la racionalidad que hay detr√°s de ese comportamiento. Porque probablemente no es un problema de falta de racionalidad de los agentes, sino de falta de capacidad de observaci√≥n de los analistas. Es decir, si nosotros no somos capaces de descubrir cu√°l es la racionalidad que hay detr√°s, el problema no es que ellos no tengan racionalidad, el problema es que nosotros no somos capaces de descubrirla y eso es lo que tenemos que tratar de hacer. 

P: Acaba de mencionar algunos elementos que explicar√≠an esta nueva ola de partidos de corte autoritario y reaccionario a nivel internacional. En Espa√Īa ha aparecido VOX. ¬ŅSe trata de un fen√≥meno vinculado a lo anterior o tiene unas caracter√≠sticas propias?

R: As√≠ es. Digamos que VOX se caracteriza por ser lo que podr√≠amos llamar un partido de derecha populista radical o de nueva extrema derecha de primera ola y no de segunda. Los partidos de extrema derecha cuando aparecen en los a√Īos 80-90 en Europa, lo hacen desde una doble premisa: por un lado, son muy liberales en lo econ√≥mico, de hecho, Jean Marie Lepen va a la convenci√≥n del partido republicano de Ronald Reagan, y, por otro, tienen posiciones en torno a la seguridad, dig√°moslo as√≠ seguritarias, muy duras contra la inmigraci√≥n. Son partidos nicho que tienen muy claro que este es un tema clave y que quieren construir desde ah√≠. A partir de la salida de Le Pen padre y las nuevas extremas derechas que van surgiendo, como la AFD, el Partido Popular dan√©s o los Verdaderos Fineses, comienzan a hacer un viraje hacia una posici√≥n en el que tratan de combinar seguir siendo duros en el tema cosmopolita, es decir, tener un enfrentamiento a cara de perro con la cuesti√≥n de la inmigraci√≥n ‚ąíque sigue siendo clave para ellos‚ąí, pero moverse hacia posiciones proteccionistas. La idea es relativamente sencilla: para tratar de construir una coalici√≥n que permita ensanchar su base de apoyo, estos partidos dicen ‚Äúa nosotros no nos dan s√≥lo con comer a partir de la derecha, sino que tenemos que ensancharnos hacia el centro y a la izquierda‚ÄĚ. ¬ŅCu√°l es el punto de engarce entre estos dos? Si yo tuviera que hablar en t√©rminos econ√≥micos, una agenda que hablara de bajar impuestos enajena a los votantes, una de subir impuestos enajena a las clases medias que votan a la derecha. ¬ŅC√≥mo puedo enlazarlas? A trav√©s del dilema de la seguridad, es decir, afirman ‚Äúlos inmigrantes te roban a ti tu puesto de trabajo y te generan un problema de seguridad y nosotros estamos a favor de m√°s impuestos y de m√°s distribuci√≥n. Pero s√≥lo para los de aqu√≠‚ÄĚ, porque todas las ideolog√≠as tienen un punto ciego que es que no marcan la comunidad de solidaridad. A trav√©s de esa v√≠a penetran en el electorado de izquierda y consiguen amalgamar alguna coalici√≥n que les permite llegar a niveles del 15 o 20%, que es en lo que se sit√ļa la nueva extrema derecha en la mayor√≠a de pa√≠ses europeos. Sin embargo, VOX es distinto. Podr√≠amos decir que VOX llega tarde a todo, es decir, llega tarde en el surgimiento como partido de derecha populista radical ‚ąíEspa√Īa, Portugal, Chipre e Irlanda eran los √ļnicos pa√≠ses que no ten√≠an este tipo de partido‚ąí pero lo hace desde el ideario de la derecha m√°s radical, m√°s primitiva. Esta situaci√≥n le hace combinar tres elementos program√°ticos claves: es muy liberal en lo econ√≥mico; es ultracat√≥lico, lo que lo aleja mucho de la extrema derecha de Francia, Alemania o Dinamarca a la que ni se les ocurrir√≠a criticar a las mujeres o a los homosexuales, al rev√©s, dicen ‚Äúhomosexuales, votadme a m√≠ porque si no los musulmanes te van a tirar de un campanario y a ti mujer te van a poner un burka‚ÄĚ; y un tercer elemento muy distintivo, a diferencia de la Liga Norte por ejemplo, que es un partido centralista: el eje fundamental de VOX es la desaparici√≥n de la autonom√≠as, la lucha contra el nacionalismo perif√©rico, etc. Estos tres elementos, son los que explican el auge de VOX en un contexto muy espec√≠fico, como son la moci√≥n de censura y la crisis institucional catalana en 2017, pero que al ser el elemento que lo ha hecho emerger tambi√©n supone su principal techo. ¬ŅPor qu√©? Porque VOX ahora s√≥lo puede crecer desde la derecha, con una plataforma que se centra exclusivamente en bajadas de impuestos, ultracat√≥lico, etc., no puede comer del centro y de la izquierda. Por lo tanto, si el PP se recupera, VOX por definici√≥n lo tiene m√°s dif√≠cil: un PP m√°s fuerte le come espacio. Si VOX no recalibra cu√°les son sus propuestas program√°ticas o tiene unos l√≠deres que lo muevan ‚ąícosa que no parece que vayan a hacer, ya que eso requerir√≠a un reemplazo de l√≠deres, de programa, etc., y no creo que hayan hecho el trabajo ideol√≥gico de pensar esto en serio‚ąí tendr√° su nicho, pero ser√° un nicho residual, situado en la extrema derecha, que le permitir√° tener espacio pol√≠tico en algunos sitios pero que no le permitir√° llegar a los niveles de √©xito de las derechas de otros pa√≠ses. 

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Fotografía: Fran Delgado

P: Cambiando diametralmente de asunto, los analistas utilizan constantemente t√©rminos como frame, chicken game, blaming game, la batalla por el relato, la importancia de las emociones, la postverdad, mucho marketing, mucha comunicaci√≥n‚Ķ ¬ŅD√≥nde queda el poso de la pol√≠tica detr√°s de todo esto?

R: Pol√≠tica es lo que ocurre debajo de toda esa marejada. Todo eso es ruido. Es vocaci√≥n de performatividad, de mover en una direcci√≥n o en otra la opini√≥n p√ļblica, pero, honestamente, ¬Ņpara que lo quieren llamar relato cuando quieren decir excusas?, ¬Ņpara que lo llaman chicken game cuando quieren hablar de testoterona?‚Ķ Al final, lo que uno se termina encontrando es que tratamos de sofisticar nuestros an√°lisis en base a un aparato conceptual que luego en el fondo se topa con una realidad que creo que es necesario explicitar. Espa√Īa, en lo esencial, sigue gobernada por Mariano Rajoy: los PGE vigentes son los de Montoro, la ley laboral es la de Mariano Rajoy, la ley educativa es la de Mariano Rajoy, el C√≥digo Penal es el de Mariano Rajoy. Es decir, las leyes org√°nicas, en los elementos fundamentales, lo m√°s crudo y lo m√°s duro de decir es que desde el a√Īo 2016 en adelante no ha habido una transformaci√≥n de elementos profundos. Por supuesto, ha habido algunos cambios a partir del nuevo Gobierno, pero han sido cambios muy menores. En el fondo de lo que no se est√° hablando es no tanto de ‚ÄúGobierno s√≠ o no‚ÄĚ, sino de ‚Äúgobernar para qu√©‚ÄĚ, que es justamente de lo que trata la pol√≠tica, que es cu√°l es ese proyecto que lo que hace es sublevarse contra los incentivos. Porque todo el mundo sabe cu√°les son los incentivos para no pactar, para tratar de hacer la jugada, para el corto plazo, etc. Pero el buen pol√≠tico, a mi juicio, no es aquel que va dos o tres jugadas por delante de su rival, sino el que te dice que era broma, que no estamos jugando al ajedrez, que estamos jugando a las damas, es decir, el que cambia el tablero de juego, el que genera oportunidades, el que se mueve y que se rebela contra ese incentivo del corto plazo. Esto es algo que se echa mucho de menos en un contexto tan vol√°til y tan fragmentario, el tener unos liderazgos que est√°n tan pegados al cortoplacismo. Entiendo que es una situaci√≥n compleja y dif√≠cil ‚ąíno quiero caer en la nostalgia de l√≠deres pasados porque no me creo nada ese discurso‚ąí, pero tenemos unos l√≠deres que se mueven poco fuera del corto plazo. Tambi√©n, imagino, porque son muy temerosos de que le muevan la silla. Eso genera una situaci√≥n en la que, por desgracia, no hay tiempo para discutir de la pol√≠tica de fondo.

El problema de bloqueo institucional es debido a que Espa√Īa ha cambiado en cuatro a√Īos lo que no ha cambiado en cuarenta

P: En el colapso actual, ¬Ņno considera que hay un gap entre un dise√Īo institucional de nuestra democracia realizado en la Transici√≥n que se basa en un sistema mayoritario y bipartidista, con peque√Īos elementos proporcionales, y el escenario actual pol√≠tico multipartidista que representa una amplia pluralidad de intereses?

R: S√≠, claro. Es evidente que, por ejemplo, nuestros sistemas de investidura o de moci√≥n de censura se podr√≠an revisar. Es evidente que tenemos un Congreso de los Diputados que no est√° preparado para lidiar con tanta fragmentaci√≥n y para tener los poderes necesarios para poder fiscalizar y controlar bien al Gobierno. Es evidente que venimos de un sistema que hasta cierto punto estaba cartelizado, es decir, ten√≠amos dos partidos los cuales, en funci√≥n de cual sea la posici√≥n de equilibrio ‚ąíy compitiendo entre ellos, por supuesto‚ąí se repart√≠an las principales posiciones institucionales, por ejemplo, en el Tribunal Constitucional o en el CGPJ, en el que hab√≠a un cierto cierre del sistema. Ahora la mayor√≠a de las instituciones est√°n bloqueadas o est√°n sin renovar, no tenemos capacidad para articular mayor√≠as y formar gobiernos, y creo que esto se debe a que en Espa√Īa no est√° pasando nada que no est√© ocurriendo en otros pa√≠ses de nuestro entorno ‚ąíla fragmentaci√≥n, la volatilidad y la polarizaci√≥n, que son los tres elementos que se est√°n dando en Europa‚ąí, lo que ocurre es que los pa√≠ses europeos se fragmentaron durante los a√Īos 60, 70 y 80 de una manera incremental y gradual, lo que les permiti√≥ ajustar sus instituciones en consecuencia. El problema es que Espa√Īa ha cambiado en cuatro a√Īos lo que no ha cambiado en cuarenta, hemos cambiado mucho en muy poco tiempo, el polvo todav√≠a no se ha aposentado. Nuestros pol√≠ticos no saben muy bien c√≥mo jugar; los ciudadanos est√°n despistados; hab√≠an surgido cuatro partidos y parec√≠a que no hab√≠a hueco para m√°s ¬°y aparece un quinto!, ahora podr√≠a explotar alguno de ellos y abrir hueco para m√°s o desaparecer uno y colarse otro‚Ķ No lo sabemos. Estamos en un entorno enormemente vol√°til y esto hace m√°s dif√≠cil afrontar reformas, porque √©stas requieren de estabilidad, la existencia de fragmentaci√≥n no es problem√°tica. ¬ŅC√≥mo se genera confianza entre los actores pol√≠ticos? T√ļ generas confianza cuando sabes que vas a ver tu representaci√≥n mejorada o empeorada en el margen, pero que para gobernar o llegar a acuerdos te vas a tener que sentar con los mismos. Si no sabes si en las siguientes elecciones Podemos o Ciudadanos van a existir no tienes incentivos para pactar con ellos. Pero si en las siguientes elecciones sabes que van a estar te van a volver a recordar ‚Äúsi quieres volvemos a repartir las cartas, pero vamos a seguir aqu√≠ y vamos a poder repetir las elecciones todas las veces que quieras, pero no vas a poder gobernar s√≥lo, vas a tener que pactar‚ÄĚ. Por tanto, lo que nos ocurre es que tenemos demasiada volatilidad en un contexto muy polarizado. Tener fragmentaci√≥n no es problema, porque las CC.AA. y los municipios la tienen y pactan, pero lo que no se conjuga tan bien con nuestro sistema, y que hace que nuestros pol√≠ticos tan de corto plazo, es que si de elecci√≥n a elecci√≥n te salta por los aires un partido tienes muchos incentivos para ser muy pr√°ctico. Y si encima nuestro sistema hace que si no sale bien una investidura autom√°ticamente se repitan las elecciones, pues con m√°s raz√≥n. 

Pablo Iglesias sabe que se equivocó en la investidura de Sánchez

P: Con la vista puesta en septiembre, ¬Ņcree que finalmente se podr√° investir nuevo presidente y formar gobierno?

R: No lo s√©. Honestamente creo que los ra√≠les est√°n puestos para una repetici√≥n electoral. Esto dar√≠a para una explicaci√≥n un poco m√°s larga. El 28 de abril las izquierdas sumaron unos once millones seiscientos mil votos y las derechas unos once millones cuatrocientos mil. Como el PSOE fue primero en muchas provincias, porque el voto de izquierdas se coordin√≥ m√°s detr√°s del PSOE, esto le dio una prima de esca√Īos de, m√°s o menos, 6,5 puntos. Esto arroj√≥ un resultado que no hab√≠a en 2016 y es que no hay una mayor√≠a alternativa: o Pedro S√°nchez es presidente o vamos a elecciones. En 2016 s√≠ se pod√≠an haber conjugado unas mayor√≠as alternativas: que gobernara la izquierda o la derecha, seg√ļn si lo independentistas jugaban o no ‚ąírecordemos en ese contexto que todav√≠a no hab√≠a ocurrido lo de 2017 en Catalu√Īa y el contexto era diferente‚ąí. Sabiendo esto, ha habido elecciones auton√≥micas, locales, se han formado gobiernos en las CC.AA.‚Ķ pero, en cualquier caso, parec√≠a que el debate radicaba entre la preferencia del PSOE por un gobierno en minor√≠a y la de Podemos que exig√≠a la coalici√≥n. Son dos presunciones legitimas basadas en cu√°l es su fuerza electoral, pero si no hay acuerdo entre ellos dos no hay legislatura, porque el hecho de que Ciudadanos o el PP se abstengan es imposible, ya que compiten por el trono de la oposici√≥n, y, por un lado, una repetici√≥n electoral le ir√≠a mejor al PP, y, por otro, una vez Ciudadanos ha decidido competir a la derecha y no ser un partido bisagra, ya no hay pacto por la derecha posible para el PSOE, s√≥lo puede haber acuerdo por la izquierda, le guste o no le guste. Si no llega a un acuerdo con esos cuarenta y dos diputados que son Unidas Podemos, adem√°s muy heterog√©neos, no hay gobierno y ellos exigen coalici√≥n. El PSOE prefiere ir en minor√≠a y se va moviendo progresivamente a medida que se acerca la fecha de investidura abri√©ndose a la posibilidad de gente nombrada por Podemos, gente cercana‚Ķ y pone el veto a Pablo Iglesias, veto que hace Pedro S√°nchez.  Pablo Iglesias sab√≠a que se iba a tener que sacrificar en cierto momento, que le iban a pedir la cabeza, e iba a dar un paso atr√°s ‚ąí√©l esperaba en septiembre, no esperaba tan pronto‚ąí. Pablo Iglesias, inteligentemente, dice ‚Äúdoy un paso atr√°s y ya no hay excusa para la coalici√≥n‚ÄĚ. Se hace un intento de gobierno de coalici√≥n express, en unas negociaciones sin precedentes en la historia de gobiernos del mundo: se discute primero de carteras; no se discute de programa; hay problemas de comunicaci√≥n y, adem√°s, ponen a los dos peores negociadores de cada uno de los campos, Carmen Calvo y Echenique. Se llega a un ultim√°tum que es la √ļltima propuesta que se le hace a Podemos. ¬ŅEsa propuesta estaba por debajo de lo que Podemos, en teor√≠a, podr√≠a merecer como socio de una coalici√≥n? S√≠. ¬ŅEsa propuesta era la mejor que iba a conseguir Podemos? Tambi√©n, sin duda. De hecho, era una propuesta ideal porque consegu√≠a varios objetivos a la vez: primero, iba a impedir que el PSOE fuera a elecciones, porque hay un sector en el PSOE que quiere ir a elecciones, que cree que o gobierna en minor√≠a, presionando a todo el mundo, o mejor irse a elecciones para triturar y poner presi√≥n en los dem√°s; segundo, te daba ministerios en los que iban a conseguir por primera vez un gobierno de coalici√≥n que pudiera demostrar que hay un partido a la izquierda del PSOE, que es un partido de gobierno y ese partido es Podemos, cosa que no ocurr√≠a en Espa√Īa desde la II Rep√ļblica. Y, adem√°s, cara al interior, consegu√≠a blindar a la que todo el mundo sabe que ser√° sucesora de Pablo Iglesias, o la que quiere hacer sucesora en un Vistalegre III, Irene Montero, que ser√≠a vicepresidenta del Gobierno, siendo f√°cil traspasar los poderes. Y al mismo tiempo, te da el nombramiento de unos cien altos cargos y recursos para amalgamar una organizaci√≥n que ahora mismo est√° con problemas, permitiendo a Pablo Iglesias rubricar su biograf√≠a pol√≠tica. Pablo Iglesias sabe que se va, se quiere ir, y habr√≠a conseguido ser el hombre que rompi√≥ el bipartidismo y que consigui√≥ el gobierno de coalici√≥n en Espa√Īa. Ahora ya no lo va a lograr, porque despu√©s de este sainete, y de no haberlo hecho, la propia direcci√≥n de Podemos sabe que se equivoc√≥, el propio Pablo Iglesias sabe que se equivoc√≥. Y adem√°s lo sabe hasta tal punto que tuvo que subir el PNV y ERC a canearle, y termin√≥ haciendo este gesto de las pol√≠ticas activas de empleo, que fue un gesto sin sentido. El problema ahora es que el PSOE va a tener una tentaci√≥n porque el sector que prefiere ir a elecciones se ha impuesto internamente, sabe que la investidura y todo el proceso de negociaci√≥n la ha desgastado, que no conf√≠a en Podemos y que si los meten en el Gobierno pueden tener un l√≠o interno cada dos d√≠as y erosionar su posici√≥n. As√≠, prefieren jug√°rsela a otras elecciones y con suerte liquidar y apartar a Podemos, presionando a los nuevos partidos diciendo ‚ÄúNueva pol√≠tica: bloqueo. Bipartidismo tradicional: orden‚ÄĚ. Y ese va a ser el marco que van a intentar imponer en la campa√Īa. 

Simon post2
Fotografía: Fran Delgado

El 28 de abril había un buen relato, una buena narrativa para ir a elecciones. Ahora va a ser mucho más difícil construir ese marco y eso puede generar efectos inesperados

P: En el caso de nuevas elecciones, y con ese objetivo en la mesa que planteas, ¬Ņpodr√≠a darse por finalizado el ciclo pol√≠tico iniciado con el 15M?

R: No. Porque aqu√≠ hay un c√°lculo que no est√°n sabiendo medir los actores cl√°sicos que es que el bipartidismo tiene el 46 % del voto en 2019 y la regresi√≥n que puede haber al bipartidismo puede ser de 4 o 5 puntos. Es decir, cuando se repitan las elecciones va a haber algo evidente y es que nadie va a poder gobernar solo: van a requerir alianzas con otros partidos sea en forma de coalici√≥n, sea con un pacto de legislatura o de investidura. Ah√≠ es donde puede haber otros movimientos que no se producen hoy, como, por ejemplo, si Ciudadanos pierde votos y esca√Īos a lo mejor Albert Rivera dimite y entonces se abre a pactar con el PSOE. A lo mejor si se repiten las elecciones el PP estar√≠a dispuesto a abstenerse en ese contexto, porque ya est√° claro que es el partido de la oposici√≥n y puede tener un gesto de Estado y permitir que arranque la legislatura, aunque sea con un Gobierno d√©bil. Pueden moverse elementos en t√©rminos de las coordenadas pol√≠ticas de los actores despu√©s de una segunda elecci√≥n. En cualquier caso, lo que sabemos seguro es que la abstenci√≥n subir√≠a y que las izquierdas probablemente sufrir√≠an m√°s que las derechas. Soy de los que piensa que, m√°s que pueda dar la suma de PP, Ciudadanos y VOX ‚ąíque lo veo dif√≠cil‚ąí, es m√°s probable que nos podamos quedar bloqueados con un bloque de izquierdas m√°s peque√Īo, aunque el PSOE pudiera mejorar. Ese es el escenario m√°s factible. Pero ¬Ņqu√© es lo que ocurre? Que, para cualquier adelanto o repetici√≥n electoral, m√°s all√° de las encuestas o lo que puedan hacer incentivos para tener una elecci√≥n o no, tiene que construirse un buen marco, un porqu√© vamos a elecciones. Porque los ciudadanos castigan normalmente cuando las elecciones son percibidas como estrategias t√°cticas electoralistas. El 28 de abril hab√≠a un buen relato, una buena narrativa para ir a elecciones: te han bloqueado los presupuestos, no puedes seguir gobernando, al salir de la moci√≥n de censura dijiste que ibas a convocar elecciones pronto, la derecha est√° desatada‚Ķ Convoco elecciones ya, eso se puede entender. La pregunta es: ¬ŅPor qu√© vamos a ir a elecciones el 10 de noviembre? ¬ŅLo va a poder entender la gente cuando hay una mayor√≠a de gobierno que se podr√≠a haber articulado? Va a ser mucho m√°s dif√≠cil construir ese marco y eso puede generar efectos inesperados. Porque, por ejemplo, Teresa May o Artur Mas ten√≠an las encuestas de su parte antes de convocar las elecciones y se los han llevado por delante. ¬°Ojo con el tema de los sondeos porque es tirar los dados otra vez!