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‚ÄúNecesitamos una transici√≥n energ√©tica solidaria, justa y feminista‚ÄĚ

En plena vor√°gine de entrevistas, participaci√≥n en distintos congresos (La Palma, Zaragoza, Barcelona, Jerez‚Ķ), campa√Īa de primarias a las Europeas y lucha diaria desde C√°diz como asesora de Podemos en Diputaci√≥n, Alba del Campo nos cuenta en esta entrevista su relaci√≥n con C√°diz y c√≥mo su llegada al sur ha modificado visiones y percepciones sobre la ciudad y sobre s√≠ misma.

Coordinadora de la mesa de transición energética e impulsora del esperadísimo bono social, Alba del Campo es cada día más reclamada en foros nacionales e internacionales que solicitan sus conocimientos en materia energética y su visión ecofeminista. De momento, la realizadora de dos documentales referenciales sobre alternativas al modelo energético actual sigue muy activa en Cádiz.

Alba
Fotografía: Fran Delgado

Perm√≠tanos comenzar con una pregunta para ubicarnos: ¬ŅCu√°l es su trayectoria y c√≥mo llega a C√°diz Alba del Campo?

Soy feminista y ecologista, y de profesión periodista, asesora y formadora. De un tiempo a esta parte me he enfocado al 100% en el cambio de modelo energético, primero como activista y luego profesionalmente. Soy socia de una cooperativa sin ánimo de lucro de energías renovables, participo en una plataforma ciudadana y trabajo en red con diversas organizaciones y municipios que caminan en la misma dirección, la de impulsar una transición energética democrática y justa a las energías renovables.

En mayo de 2015, cuando son las elecciones municipales y cambia el gobierno gaditano, yo estaba trabajando como asistente y responsable de comunicaci√≥n de un eurodiputado y acababa de estrenar un proyecto de 2 a√Īos de trabajo, el documental #OligopolyOFF. En √©l hac√≠amos el an√°lisis de qu√© estaba pasando en Espa√Īa con la energ√≠a y qu√© alternativas se estaban poniendo en marcha en Europa para darle la vuelta a un modelo energ√©tico controlado por un pu√Īado de empresas.

En eso, el Alcalde de Cádiz me propuso venir a Cádiz a reforzar al equipo en materia de energía. En esta materia, tenía dos objetivos básicos: fomentar las energías renovables en Cádiz y poner fin a los cortes de luz a familias vulnerables. Me sentí identificada tanto con sus prioridades, como con su sentido del compromiso y su humildad. Y después de valorarlo mucho, dejé un trabajo que me encantaba, para tratar de poner en marcha aquí una política energética con sentido, que mejorara la vida de la gente.


‚ÄúDe C√°diz me sorprendi√≥ la percepci√≥n de las distancias y la proximidad de las relaciones humanas‚ÄĚ


¬ŅQu√© fue lo que m√°s le sorprendi√≥ de la ciudad y de sus gentes?

En primer lugar, la cercanía y la dimensión de la ciudad. La percepción de las distancias y la proximidad de las relaciones humanas. En muy poco tiempo, conocer a mucha gente a la que ves de manera permanente. Viniendo de Madrid, el contraste es radical, es pasar del anonimato a saludar cada cinco minutos a alguien. También por el trabajo, en Cádiz me siento en mi barrio y a eso me he adaptado en seguida.

Luego me sorprendieron mucho los medios locales, el ejercicio de desinformación permanente y sin consecuencias. La mentira como arma del poder, y sobre todo, lo acostumbrada que está la gente a leer o escuchar mentiras sin sonrojarse ni pedir responsabilidades. A esto no me acostumbro y me apena enormemente, porque sólo una ciudadanía informada puede ejercer sus derechos y decidir con criterio sobre su futuro.

De la gente de Cádiz me encantó y me encanta el valor que se da al encuentro, el gusto por compartir, el tiempo que se dedica a las relaciones sociales y cómo se cultiva el arte de comunicar. Y el carnaval como expresión popular. Me fascina el carnaval de la calle y en mi estantería tengo mi rinconcito para los programas y los Cds de mis chirigotas y romanceros favoritos.

Han pasado tres a√Īos desde aquello y despu√©s de su experiencia municipalista ¬ŅEn qu√© ha cambiado Ud. respecto a la persona que lleg√≥ a C√°diz? ¬ŅEn qu√© ha cambiado C√°diz en ese tiempo?

He aprendido mucho de la gente del trabajo, de los t√©cnicos/as con los que colaboro, de las compa√Īeras, del propio Alcalde, de las personas que tiran de las organizaciones sociales que participan en las mesas de energ√≠a, de la gente que viene a los talleres de recibo, de las asesoras y pol√≠ticas que en otros municipios est√°n peleando por lo mismo, enfrentando los mismos obst√°culos‚Ķ No te podr√≠a enumerar, son muchas cosas. A m√≠ que me gusta mucho preguntar y sobre todo escuchar, y sus historias, sus vidas han cambiado la m√≠a.

Llegu√© con mucha prisa y las cosas aqu√≠ tienen su armon√≠a y su comp√°s. Hay que adaptarse. Siento que he crecido en estos tres a√Īos, tambi√©n ense√Īando. Explicar te obliga a hacer comprensible el conocimiento y una de las cosas de las que m√°s satisfecha estoy es de la labor pedag√≥gica que he tenido oportunidad de hacer en estos tres a√Īos, con personas de lo m√°s diversas. Dejo en la ciudad miles de horas dedicadas a la formaci√≥n y el empoderamiento en materia de energ√≠a. Cada una de esas personas es clave en las transformaciones que est√°n por venir.

Y creo que ya sea a través de los talleres, de los cursos sobre transición energética que hemos organizado en la Universidad de Cádiz, del asunto del bono social o de los cambios que está habiendo en Eléctrica de Cádiz, creo que hoy la gente de la ciudad empieza a ver la energía con otros ojos. Lo que es seguro es que se habla más de energía y que cientos de familias de la ciudad están ahorrando en su recibo eléctrico gracias a nuestra perseverancia.

Siguiendo en lo local, Ud. ha tenido una importante actividad en las labores desarrolladas por la Mesa de Transici√≥n Energ√©tica de C√°diz. ¬ŅPodr√≠a indicarme cuales han sido las principales acciones realizadas hasta ahora y cu√°les han sido las barreras m√°s importantes con las que se ha encontrado?

La propia existencia de la Mesa de Transición Energética Energética de Cádiz es en sí un éxito, porque no es habitual que un ayuntamiento impulse un espacio ciudadano para que la gente plantee propuestas que luego se implementen por el gobierno municipal. Y luego, no es sencillo mantener un espacio de participación ciudadana abierto y plural en el que cualquiera, de cualquier orientación o nivel de conocimiento pueda colaborar y sentirse bien haciéndolo. En la Mesa de Transición estamos tratando de sembrar ciudadanía para un modelo energético democrático.

¬ŅPropuestas concretas? El hecho de que El√©ctrica de C√°diz comercialice energ√≠a certificada 100% renovable fue una iniciativa de la Mesa, los talleres de recibo el√©ctrico y ahorro energ√©tico que llevamos tres a√Īos haciendo por la ciudad de manera voluntaria, tambi√©n. Y el impulso a la producci√≥n con energ√≠as renovables tiene su apoyo en este espacio, en el que participan lo mismo trabajadores de El√©ctrica de C√°diz, que profesoras de instituto, que personas jubiladas o estudiantes.


‚ÄúVamos a volver a salir a la calle a exigir al PP que deje de boicotear y le pedimos a la ciudadan√≠a de C√°diz que apoye el Bono Social Gaditano y no se deje enga√Īar por su campa√Īa‚ÄĚ


¬ŅPodr√≠a explicar brevemente qu√© es el el Bono Social Gaditano y cu√°l es la postura de la oposici√≥n al respecto?

La historia del Bono Social Gaditano es de momento un drama cuyo final no est√° escrito. Resumiendo mucho, digamos que en C√°diz, el 80% de las familias tienen contratada la luz con El√©ctrica de C√°diz y por ello no pueden tener acceso a la √ļnica ayuda estatal que hay contra la pobreza energ√©tica, que es el bono social estatal. Y a pesar de las reformas que ha sufrido dicho bono por parte de gobiernos populares y socialistas, en C√°diz seguimos igual. Por eso, desde el Gobierno municipal se llev√≥ al pleno del ayuntamiento la propuesta, que ven√≠a siendo reivindicada por diversos colectivos de la ciudad, de crear un bono alternativo que pudiera facilitarlo El√©ctrica de C√°diz. El pleno lo aprob√≥ y el Bono Social Gaditano se dise√Ī√≥ de manera participativa, luego se llev√≥ al consejo de administraci√≥n de El√©ctrica de C√°diz y fue aprobado en la segunda votaci√≥n.

¬ŅY qu√© es? El Bono Social Gaditano es una ayuda en el recibo el√©ctrico para las familias con menos recursos y que peor lo est√°n pasando. Este bono les asegurar√≠a la energ√≠a suficiente para vivir y no les costar√≠a un euro a los gaditan@s, porque se descontar√≠a de los beneficios de la suministradora, que por ley no puede subir las tarifas, porque cobra lo que determina el Gobierno central.

Pero, ya aprobado el Bono Gaditano en el consejo de Eléctrica, a la hora de ponerlo en marcha el Partido Popular lo está boicoteando. El Sr. José Blas, en calidad de Presidente de la Fundación Eléctrica de Cádiz, tiene que firmar unos convenios (que por cierto, él mismo aprobó en el consejo de Eléctrica), que no firma. Firmó el primero, se hizo la foto y luego empezó a postergar la firma de los demás, a cuestionar su legalidad, a inventar excusas, cuando él mismo aprobó el contenido de los convenios en el consejo de Eléctrica.

Sin esos convenios, a pesar de estar preparado el mecanismo de aplicaci√≥n y de estar el dinero aprobado en el consejo de El√©ctrica, no se puede aplicar el Bono Gaditano. Y as√≠, 2000 familias de C√°diz, que podr√≠an estar benefici√°ndose ya de esta ayuda han perdido un a√Īo. Ahora llega el fr√≠o otra vez y el PP sigue su boicot. Por eso, desde los colectivos de la ciudad vamos a volver a salir a la calle a exigir al PP que deje de boicotear y le pedimos a la ciudadan√≠a de C√°diz que apoye el Bono Social Gaditano y no se deje enga√Īar por la campa√Īa del PP en contra de esta ayuda. #PepeBlasFirmaYA!


‚ÄúTenemos un modelo energ√©tico que manejan un peque√Īo grupo de empresas y nos movemos en un marco regulatorio completamente favorable a sus intereses, lo que supone un aut√©ntico saqueo a las familias‚ÄĚ


Usted ha dirigido los documentales #Oligopoly2 y #OligopolyOFF, que abordan asuntos como la campa√Īa de descr√©dito que sufrieron las renovables y el modelo energ√©tico espa√Īol. ¬ŅPodr√≠a resumir de manera descriptiva y breve como se encuentra en la actualidad el sistema de energ√≠a en Espa√Īa?

Ambos documentales explican mucho mejor de lo que yo podr√≠a hacer ahora lo que est√° pasando y c√≥mo afecta a la gente. Si me permites hacerles publicidad, est√°n en Youtube en el canal de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energ√©tico y se pueden descargar con toda libertad. Los realizamos para visibilizar lo que los grandes medios de informaci√≥n no contaban y pensando en un p√ļblico no experto.

En ‚Äė#Oligopoly2. El imperio el√©ctrico contra todxs‚Äô, denunciamos las puertas giratorias cuando nadie hablaba de ellas, y hablamos de los cuatro pilares del poder del oligopolio. En ‚Äė#OligopolyOFF. Empieza la revoluci√≥n energ√©tica ciudadana‚Äô, hablamos del contexto de crisis global, del cambio clim√°tico, del expolio de recursos, de las prospecciones en Canarias, de la pobreza energ√©tica,.. de la insostenibilidad econ√≥mica y social del modelo. Pero tambi√©n, de las alternativas en construcci√≥n.

Esa es la parte m√°s motivadora e ilusionante, porque muestra que por toda Europa hay gente organiz√°ndose, que no espera que la soluci√≥n le caiga del cielo, y que est√° impulsando un cambio de modelo all√≠ donde vive. Este √ļltimo documental me cost√≥ mucho, porque tuve que compatibilizar el montaje con el trabajo en el Parlamento Europeo y para terminarlo a tiempo, estuve cinco meses sin descansar y con una responsabilidad tremenda sobre mis hombros. Pero llegamos a tiempo para las municipales de 2015 y logramos que se estrenara en 80 ciudades y pueblos de Espa√Īa con tiempo para que se debatiera sobre los temas importantes de energ√≠a e influyeran en la agenda pol√≠tica. Recomiendo encarecidamente su visionado.

As√≠ muy resumidamente: Tenemos un modelo energ√©tico cuyas riendas manejan un peque√Īo grupo de empresas y nos movemos en un marco regulatorio completamente favorable a sus intereses, lo cual est√° suponiendo un aut√©ntico saqueo a las familias a trav√©s de sus recibos energ√©ticos. Estamos pagando subvenciones encubiertas, tanto a estas empresas, como a la gran industria. Pagamos millonadas por grandes infraestructuras energ√©ticas, que al igual que los aeropuertos vac√≠os, o las radiales, no necesitamos y generan una deuda ileg√≠tima. Y mientras, el precio de la energ√≠a sube y aumenta la pobreza energ√©tica.

Alba2
Fotografía: Fran Delgado

#OligopolyOFF completaba su t√≠tulo con la frase ‚ÄúEmpieza la revoluci√≥n energ√©tica ciudadana‚ÄĚ. ¬ŅHasta qu√© punto esto se est√° produciendo?

En la Uni√≥n Europea hay un movimiento ciudadano importante que defiende la democratizaci√≥n de la energ√≠a en el que juegan un papel clave las cooperativas energ√©ticas sin √°nimo de lucro, las organizaciones ambientales, los sindicatos, ONGs y empresas municipales de energ√≠a. Hay una revoluci√≥n energ√©tica en marcha que no veremos a trav√©s de los grandes medios de comunicaci√≥n que se financian, en gran medida, con la publicidad y los patrocinios de las grandes empresas energ√©ticas. Estos medios nos venden el lavado verde de las empresas energ√©ticas, su ‚Äúambici√≥n‚ÄĚ renovable y sus inversiones. No muestran que estas empresas son las que m√°s gases de efecto invernadero emiten, las que expolian recursos y tierras, las que hacen lobby para poder seguir quemando combustibles f√≥siles libremente, y por tanto, son las principales responsables del cambio clim√°tico.

Un estudio del TNI muestra que en los √ļltimos a√Īos se han creado m√°s de 300 empresa municipales de energ√≠a que est√°n impulsando la transici√≥n energ√©tica a escala humana, y tanto en pa√≠ses como B√©lgica, Francia, Dinamarca y Alemania como en Espa√Īa, hay alternativa p√ļblica y/o ciudadana al oligopolio.

Hay un cambio en marcha, para sumarse, todo empieza por querer formarse e informarse. Empezar es muy sencillo, lo cuento en un art√≠culo publicado en este mismo medio que se titula ‚ÄúEl recibo de la luz, la factura que empobrece o empodera‚ÄĚ, en el que en 10 minutos se aprende a entender el recibo el√©ctrico y como pagar menos por el recibo, y adem√°s, se habla de c√≥mo dejar de contribuir con las empresas que pervierten el sistema y nos est√°n llevando al colapso ambiental.


‚ÄúMe presento a las primarias de Podemos porque el tema de la energ√≠a es clave y debemos hacer un trabajo orientado a recuperar el control de la energ√≠a para la gente‚ÄĚ


¬ŅPor qu√© hay tanta opacidad en todo lo relacionado con el mercado energ√©tico?

Bueno, es sencillo, nuestra ignorancia genera sustanciosos beneficios. Si no sabemos lo que pasa, se puede hacer negocio a nuestra costa. Han logrado que en Espa√Īa el tema energ√©tico sea visto como algo extremadamente complejo, de expertos ingenieros o economistas, demasiado dif√≠cil para la gente normal. La soluci√≥n la tienen otros mejores que nosotros. Pero, delegar en estos supuestos expertos nos est√° llevando a la ruina econ√≥mica y ambiental.

Insisto, hay que formarse y empoderarse. Es verdad que el sector energético es opaco y complejo, y que la regulación está escrita para que no la entendamos, pero hay mucho que podemos hacer, empezando por ir a un taller de recibo y comprender por qué pagamos lo que pagamos y cómo estamos utilizando la energía en casa, para dejar de despilfarrar. A partir de ahí, podemos empezar a tomar decisiones por nosotras mismas.

Ahora ha dado un paso adelante y ha decidido presentarse a las primarias para participar en las elecciones europeas por Unidas Podemos. ¬ŅQu√© le ha llevado a tomar esa decisi√≥n?

Me presento a las primarias de Podemos para el Parlamento Europeo porque el tema de la energ√≠a es clave y creo debemos hacer un trabajo orientado a recuperar el control de la energ√≠a para la gente. He trabajado durante 6 a√Īos en este sentido y creo que desde el Parlamento Europeo hay posibilidad influir en la agenda pol√≠tica de la uni√≥n. Me presento para sumar esfuerzos y generar alianzas a nivel europeo que den un vuelco a la balanza.

¬ŅC√≥mo afronta esta responsabilidad? ¬ŅQu√© piensa que puede aportar usted a la candidatura de Unidas Podemos?

Creo que puedo aportar conocimiento, experiencia, capacidad de trabajo, red, empatía y compromiso, al equipo que salga de estas primarias. Se trata de sumar y reforzar.

Quiz√° algo que me singulariza, es la introducci√≥n de una mirada social y ecofeminista de la energ√≠a, que va m√°s all√° del discurso de ‚Äúrenovables s√≠‚ÄĚ y se cuestiona, energ√≠a para qu√© y para qui√©n, los impactos y qui√©n participa en la toma de decisiones. ¬ŅC√≥mo hacer que la transformaci√≥n del sistema energ√©tico sea una herramienta de cambio social, que disminuya las desigualdades y promueva el reparto de la riqueza, los trabajos, los salarios y los tiempos? Este es el reto, que es un reto social y pol√≠tico, no tecnol√≥gico.

En estos tres a√Īos trabajando en C√°diz y haciendo red con otros municipios, adem√°s de ganar en experiencia en lo que son pol√≠ticas energ√©ticas locales, el contacto directo con la pobreza energ√©tica ha hecho que vea la energ√≠a de otra manera y que me parezca prioritario hacer transversal el feminismo en la agenda de transici√≥n energ√©tica. Porque las peores consecuencias de este mal modelo energ√©tico las pagan las mujeres y esto est√° relacionado, entre otras cosas, con una concepci√≥n tecnocr√°tica y patriarcal de la energ√≠a, donde las mujeres son excluidas sistem√°ticamente de las esferas de poder y toma de decisiones estrat√©gicas; y con que el sector de la energ√≠a, como reducto de poder, permanezca impermeable al feminismo.

Tenemos una factura energética de las más caras de Europa, mientras las empresas energéticas son de las más lucrativas de la unión. Hay que tener claro que no sólo necesitamos energías renovables, sino renovables en manos de la ciudadanía y asegurar el acceso a la energía para toda la población. Una transición energética solidaria, justa y también feminista.


‚ÄúPublicar en las primarias los avales recibidos por los candidatos es un ejercicio de transparencia ineludible‚ÄĚ


Carolina Bescansa dec√≠a hace unos d√≠as que la direcci√≥n de Podemos impone listas. Aunque no hay datos, es posible que usted haya sido de las personas m√°s avaladas y, sin embargo, no ir√° en la lista ‚Äúoficial‚ÄĚ. ¬ŅEs complicado desde la periferia incluirse en las listas configuradas desde Madrid?

Me da la impresión de que no sólo tiene que ver con la territorialidad, sino con las personas que deciden quién entra y quién no, y en qué puesto, respondiendo a acuerdos previos independientes de lo que quieren o expresan las bases del partido. Y con las que deciden qué parte del procedimiento se hace con luz y taquígrafos y cuál no.

Si t√ļ haces primarias e incluyes una fase de solicitud de avales, ¬Ņpor qu√© no los publicas? Es un ejercicio de transparencia ineludible. Si no, te cargas la √ļnica forma que tienen las personas que se presentan de visibilizar que tienen un respaldo social dentro del partido. Como votante de Podemos y candidata a las primarias europeas a m√≠ me gustar√≠a conocer los avales de las personas que van en lista y las que no. Con este sistema se promueve el voto en plancha y a ciegas.

¬ŅNo terminar√° el centralismo de Podemos y sus luchas de poder desilusionando a aquellos movimientos exc√©ntricos?

Insisto, para mí no es sólo cuestión de centralismo. Creo que lo que ha sucedido en Madrid con las primarias municipales debe hacer reflexionar a la gente que ha tomado esas decisiones y a quienes han puesto a esas personas donde están. Podemos es resultado del esfuerzo de miles de personas comprometidas con el mundo que les ha tocado vivir y cuenta con la confianza de millones de votantes. Debe haber autocrítica y aprendizaje. Si no, efectivamente, desilusionamos.

Merecemos los procesos más transparentes y democráticos posibles, que favorezcan que nos represente en las instituciones gente formada, capaz y con un pie en la calle. Porque, cuando los procesos tienden a la opacidad o son excluyentes, la buena gente, la que no tiene especial interés por el poder, se cansa y se va. Y eso es lo peor que nos puede pasar.

Para finalizar, ¬Ņpor qu√© dir√≠a Ud. que es necesario que las candidaturas del cambio obtengan un importante resultado en las pr√≥ximas elecciones europeas?

Porque necesitamos una alternativa política transformadora, solvente e inclusiva, que ponga por delante las necesidades de la gente (vivienda, salud, educación, energía) y al mismo tiempo genere un marco de convivencia pacífica en la que se respeten y valoren la diversidad y los derechos humanos.

Y este proyecto político tiene la tremenda responsabilidad de poner en marcha de manera urgente una agenda de transición ecosocial que nos permita afrontar los tremendos retos que se avecinan, en una Europa en la que la ultraderecha crece como la espuma y la Gran Coalición de populares y socialistas está arrasando con el bienestar y los derechos de las mayorías sociales con sus políticas de austeridad. Es un reto tremendo, pero, la mejor opción que tenemos es intentarlo.

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Fran delgado
Imagen: Calvichi¬īs

Si canto no pueo reír,
si río no pueo cantar,
y viendo este panorama…
¡me río por no llorar!
Chirigota Partido de Risa Obrero Espa√Īol (1993)

Este a√Īo el carnaval de C√°diz ha venido marcado por las pol√©micas artificiales que se han creado alrededor de las cr√≠ticas pol√≠ticas que algunas agrupaciones han representado en las tablas del Teatro Falla durante el COAC. No conocer el carnaval, su historia ligada a la lucha por la libertad y su capacidad para re√≠rse de todo, incluso de s√≠ mismo, da lugar a situaciones que s√≥lo son comprensibles desde el reinado actual del autoritarismo de lo pol√≠ticamente correcto o por la instrumentalizaci√≥n pol√≠tica que alg√ļn colectivo ofendido quiera hacer de un gag humor√≠stico m√°s o menos afortunado. No merece una mayor explicaci√≥n, y mucho menos justificaci√≥n. Ni merece ser rebatido.

Pero no nos pongamos estupendos. M√°s all√° de la reivindicaci√≥n del humor como elemento esencial de la cr√≠tica pol√≠tica, la libertad de expresi√≥n en tiempos de la ley mordaza, la postcensura ‚Äďy estrechas visiones propias de una sociedad mojigata‚Äď o la defensa del carnaval como fen√≥meno art√≠stico de la cultura popular de primer orden, se debe atender al contenido y sentido de los mensajes que dejan las letras de las agrupaciones carnavaleras.

Siempre se dijo que el carnaval es la cr√≥nica popular del a√Īo, as√≠ que sus chistes y letras pueden servir para tomar el pulso de c√≥mo el pueblo analiza e interpreta el momento pol√≠tico actual. Y la voz del pueblo parece que va en una direcci√≥n determinada. El discurso que dibuja el nacionalismo espa√Īol, apoyado sobre la guerra de las banderitas y los gritos de ‚Äúa por ellos‚ÄĚ, ha calado en las clases populares. Seg√ļn puede apreciarse en el contenido de las coplas que han ido pasando por el concurso, salvo honrosas y necesarias excepciones, la patria preocupa m√°s que el futuro de las pensiones, la corrupci√≥n pol√≠tica, el paro, la sanidad y educaci√≥n p√ļblica, el progresivo deterioro de nuestra democracia o el cuestionamiento de otros asuntos fundamentales para los intereses de la clase obrera. El marco emocional desarrollado en torno a la situaci√≥n identitaria en Espa√Īa ha relegado al fondo de las prioridades otros asuntos que deber√≠an tener una mayor trascendencia e importancia para el pueblo y que no se reflejan en las coplas de este carnaval. Es en este ambiente en el que se mueve especialmente bien esta nueva derecha populista de tintes pop y de aspecto profesional, moderno y aseado. Los resultados electorales de Catalu√Īa y las √ļltimas encuestas recogen c√≥mo, sobre una base de demagogia fascista barnizada de frases pol√≠ticamente correctas que no soportan un solo envite, este populismo de derechas ha edificado un constructo pol√≠tico indeterminado que los sectores populares han asumido como propio.

Mientras, la izquierda pol√≠tica es incapaz de elaborar un marco discursivo alternativo y de comprender que su principal sujeto de apoyo electoral le da de lado en contra de lo que entiende que son sus propios intereses. Desde una distancia prudencial y no sin cierto tufo clasista, la izquierda se pasa el d√≠a en debates estrat√©gicos sobre Gramsci, Laclau, si la pertenencia a una clase concreta determina sus intereses, la elecci√≥n racional del voto o la existencia del proletariado como sujeto hist√≥rico en esta sociedad desclasada, mirando con desprecio intelectual, y por encima del hombro, a una base popular que no la comprende. Como rezaba la vi√Īeta de Hermano Lobo en la que aparec√≠a un individuo de aspecto hippy refiri√©ndose a una masa de gente: ‚ÄúA veces pienso que esta gente no se merece que me lea entero El Capital‚ÄĚ.

Esa visi√≥n paternalista e idealizada del pueblo es el principal obst√°culo que tiene la izquierda para hacer un diagn√≥stico sobre el que construir un discurso pol√≠tico atractivo que enganche a su base social y electoral. Trasladando el contenido y sentido de un pasodoble sobre Andaluc√≠a de ‚ÄúLos Equilibristas‚ÄĚ (2017) a este asunto, la izquierda debe comprender que ser pueblo no puede explicarse desde una concepci√≥n idealizada del mismo, construida sobre t√≥picos rancios, sino que hay que amar luces y sombras. Aceptar esta circunstancia sin mirar para otro lado frente a lo que no nos gusta tambi√©n es ser pueblo, eso es ser pueblo. Sin comprender nuestras propias miserias dif√≠cilmente tendremos una visi√≥n real y completa de nosotros mismos. Las clases populares tienen sus contradicciones y, en muchas ocasiones, sus posturas no tienen por qu√© encuadrarse en lo que las doctrinas ideol√≥gicas de izquierdas, o el propio sentido com√ļn, digan sobre lo que es mejor para ellas. Hay que admitirlo y reconocerlo. Entenderlo es el inicio de una aproximaci√≥n de la izquierda con su electorado que nos alejar√≠a de los fen√≥menos tipo Trump, Le Pen o, en nuestro caso, Rivera. Pero, sobre todo, nos har√≠a disfrutar de un carnaval en el que se canten con arte coplas con letras sat√≠ricas e ir√≥nicas que vayan en otra direcci√≥n;¬† cr√≠ticas con el poder, que tanto se est√°n echando de menos este a√Īo.

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Fotocuento 10
Fotograf√≠a: Jes√ļs Mass√≥

Caía, funesto pero decidido, desde el piso 14. Ni siquiera gritaba. Mientras, su vida pasaba veloz por su memoria. Cuando cruzaba por el piso segundo, reparó en que no recordaba el motivo por el que había saltado y al interrumpirse la proyección de la película vital, también se detuvo, en seco, su fatal trayectoria.

Un poco pasmado, se quedó flotando a cinco metros del asfalto final sin que los bomberos, que acudieron raudos, pudieran descolgarlo del aire ni del fatal pronóstico.

Desde entonces espera, como un globo cautivo, una foto del rostro de la ingrata. Intuye que le espera una eternidad de ingravidez y desamor.

Texto: Juan Rincón


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Fran delgado1
Fotograf√≠a: Jes√ļs Mass√≥

“… seguid as√≠ y ya ver√°s
que va a acabar el carnaval
encerraito dentro de la jaula”
M.A. García Arguez
Los prisioneros (2018)

Afirmaba la chirigota ilegal Los que gritan en la puerta del juzgado con su particular sentido del humor que ‚Äúnada da m√°s satisfacci√≥n que el placer de llevar raz√≥n‚ÄĚ. Desde luego que se trata de una pr√°ctica placentera, pero en este carnaval se est√° produciendo una reacci√≥n que supera el regodeo de decirle a alguien ‚Äúte lo dije‚ÄĚ. Me refiero a lo que a nivel local se ha definido como ‚Äúlos ofendiditos‚ÄĚ.

Por ofendidito se entiende ese grupo que salta en las redes sociales y medios cada vez que se realiza un chiste que, desde su estrecha perspectiva, rebasa los l√≠mites de lo que debe ser permitido. Act√ļan como guardianes de las esencias del humor, Torquemadas de la moralidad vigente, Cruzados de lo pol√≠ticamente correcto, censores de una libertad limitante y abanderados del respeto mal entendido; pero, en el fondo, no dejan de ser unos meapilas sosainas de tres al cuarto (que no del tres por cuatro) incapaces de aceptar cualquier atisbo de cr√≠tica que vaya contra sus sagrados intereses o su limitada visi√≥n del mundo.

Estos nuevos indignados desconocen la propia naturaleza del carnaval como m√°xima expresi√≥n de libertad popular. En C√°diz se ha criticado a Franco, a la Iglesia, al pol√≠tico o Gobierno de turno o simplemente a lo que les ha dado la gana a las agrupaciones. Tampoco tienen conocimiento de su historia, de los represaliados durante el franquismo simplemente por ejercer la cr√≠tica pol√≠tica utilizando el humor como √ļnica arma, de su prohibici√≥n y de c√≥mo sobrevivi√≥ a las ‚Äúfiestas populares‚ÄĚ en baches y pe√Īas. La cr√≠tica social y pol√≠tica cantada como forma de exorcismo de una ciudad que no ha sido especialmente bien tratada.

Al ofendidito de susceptibilidad a flor de piel le cuesta comprender que no existe manera m√°s inteligente, y con mayor carga de profundidad , que utilizar la m√ļsica y el humor como instrumentos sobre los que construir un discurso pol√≠tico en clave popular en el que se expongan los problemas, miedos e incertidumbres que padece diariamente el pueblo. En su impostura hay, sobre todo, una doble y falsa superioridad. Por un lado, en la sociedad de la postcensura y de la dictadura de lo pol√≠ticamente correcto, ofenderse autoconfiere al ofendido una situaci√≥n de superioridad moral respecto al que ofende. Y eso es muy placentero: ‚ÄúHas traspasado los l√≠mites de lo permitido, pero no te preocupes que ya estoy yo aqu√≠ para dec√≠rtelo‚ÄĚ. Por otro, esta impostada superioridad se traslada tambi√©n al √°mbito intelectual por la despectiva consideraci√≥n general que tienen sobre el carnaval, al que ven como un evento menor, ordinario y vulgar. El populacho divirti√©ndose con letras simplonas y chistes groseros. Ya dec√≠a Galeano que los nadies no practicaban cultura, sino folclore. Son incapaces de entender el inconmensurable caudal cultural y creativo que supone el carnaval y de darle el verdadero valor que tiene como expresi√≥n art√≠stica. No.

Ser ofendidito debe ser duro, estar todo el tiempo esperando que salte cualquier cosa que atente contra su estrecha e √≠nfima jerarqu√≠a moral para lanzar toda su ira sobre ella debe de ser cansado. Aunque, m√°s que nada, ser ofendidito es parad√≥jico, porque luego son los mismos que se autoproclaman m√°ximos defensores de la libertad de expresi√≥n y suben a sus redes sociales una imagen con ‚Äúje sui Charlie‚ÄĚ. Se ofenden por una representaci√≥n sat√≠rica sobre Puigdemont, por comentarios ir√≥nicos sobre Sevilla, Catalu√Īa o cualquier otro lugar y por simples chistes de humor negro. Pero no lo hacen con la corrupci√≥n pol√≠tica generalizada, ni por el creciente patriotismo de banderas y el subyacente fascismo que conlleva, ni por el recorte de derechos sociales que se ha producido en los √ļltimos a√Īos, ni porque existan personas encarceladas por escribir un simple tuit, ni porque, en definitiva, nos mean encima y dicen que llueve. Y eso no es placentero. Ni se trata un chiste. Y, adem√°s, no hace pu√Īetera gracia.

 

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Fran delgado 2Ilustración: pedripol

Catalu√Īa ya se ha ido. Una parte importante de los catalanes ya ha desconectado de Espa√Īa. Da igual el resultado del (simulacro de) refer√©ndum del domingo. La represi√≥n policial del pasado domingo contra ciudadanos pac√≠ficos que quer√≠an votar, su repercusi√≥n en medios internacionales y la fuga hacia delante de Puigdemont anunciando que sigue el camino hacia la DUI nos lleva a una pantalla totalmente nueva en el proceso de independencia catalana. Agresiones policiales, presi√≥n vecinal con movilizaciones contra la polic√≠a y guardia civil, respuesta policial con im√°genes de ‚Äúviva Espa√Īa‚ÄĚ y cargas nocturnas de guardia civiles de paisano contra la poblaci√≥n con porras extensibles que retroalimenta y acrecienta la r√©plica ciudadana con la celebraci√≥n de una huelga y la proliferaci√≥n de protestas por toda Catalu√Īa que nos meten en un bucle del que desconocemos el final, pero que anuncian que se ha pasado un punto de no retorno y en el que la posibilidad de dialogo ahora parece imposible.

A los pol√≠ticos se les ha ido de las manos. Cuando el Parlament se salt√≥ la legalidad vigente, apelando a la legitimidad del pueblo y las calles, confiri√≥ la fuente de poder a la sociedad civil. Desde ese momento, las actuaciones de los ciudadanos no necesitan ya de ning√ļn tipo de legitimidad institucional, desplazando as√≠ la actuaci√≥n pol√≠tica al margen de todo el proceso. El enfrentamiento pol√≠tico se ha trasladado al √°mbito social, habit√°ndose espacios de inicios de lucha cuasi prerrevolucionaria. El Gobierno del PP, y su inmovilismo e impasibilidad ante esta realidad social, no he entendido a√ļn que esto no se soluciona con sentencias judiciales y actuaciones policiales que s√≥lo sirven para fortalecer la posici√≥n de resistencia de los ciudadanos. Ha sido incapaz de comprender la diferencia que hay cuando una persona determinada se salta la ley, que se trata de una cuesti√≥n legal, y cuando es la mitad de la poblaci√≥n de un territorio la que la desobedece, que adem√°s es una cuesti√≥n pol√≠tica. La fractura social es demasiado profunda para que la soluci√≥n al conflicto no deje secuelas dif√≠cilmente reversibles. Pero, ocurra lo que ocurra, el resultado ser√° indiferente porque parte de Catalu√Īa ya se ha ido emocionalmente de Espa√Īa.

Todo lo que est√° aconteciendo en el conflicto catal√°n est√° teniendo su efecto en el resto de Espa√Īa. En los √ļltimos d√≠as se ha podido observar un fuerte incremento del nacionalismo espa√Īol hasta l√≠mites que uno s√≥lo recuerda en el contexto de la celebraci√≥n de t√≠tulos deportivos. Muchos pol√≠ticos han promovido actos en defensa de la Constituci√≥n y la unidad de Espa√Īa, pero desde la confrontaci√≥n y el desprecio a los independentistas. Son unos inconscientes. Ese discurso sirve de transmisi√≥n de elementos de corte fascista que se sienten c√≥modos en este espacio. As√≠, se han visto manifestaciones en las que se ha cantado proclamas fascistas y en la que han participado activamente grupos de ultraderecha con la connivencia de unos pol√≠ticos miopes que siguen alimentando el odio, sin medir sus consecuencias, simplemente porque creen que estos actos les pueden ofrecer r√©ditos electorales. No se puede ser m√°s corto.

Las ondeantes banderas repletas de testosterona como s√≠mbolos de imposici√≥n y servidumbre, as√≠ como las soflamas y bravuconadas de lenguaje y conceptos guerracivilistas que est√°n utilizando algunos pol√≠ticos, s√≥lo dan alas a una ultraderecha que siempre est√° latente y que parece despertar. Porque el fascismo, y m√°s en Espa√Īa, nunca ha dejado de existir. Es un movimiento que permanece aletargado y que aparece en periodos de profundas crisis pol√≠ticas como la que estamos viviendo estos d√≠as. La crisis institucional es un caldo de cultivo propicio para el fascismo. La diferencia que existe respecto a otros momentos es la aceptaci√≥n de ese discurso que apela a falsos sentimientos colectivos, ultranacionalista e irracional, por una parte importante de la poblaci√≥n. Igualmente, resulta alarmante observar el tratamiento equidistante que otorgan los medios a la violenta demagogia fascista. Se est√° produciendo una peligrosa normalizaci√≥n de la ideolog√≠a fascista que puede poner a los partidos democr√°ticos estatales en una tesitura que tiene dif√≠cil resoluci√≥n. Si se empe√Īan en llevarnos en una escalada de la tensi√≥n, radicalizando pol√≠ticas y actuaciones, acept√°ndolo, el fascismo renacer√° imperante para ofrecer soluciones dr√°sticas a los ciudadanos que les comprar√°n sus ideas totalitarias. De esta manera, en estos d√≠as se ha visto a ciudadanos vitorear ‚Äúa por ellos‚ÄĚ a los guardias civiles que part√≠an hacia Catalu√Īa, pitadas e insultos a jugadores de la selecci√≥n por opinar diferente, propuestas de juras de bandera masivas, representantes electos que no pueden salir de un acto por una protesta nazi o mensajes de ciudadanos en las diferentes redes sociales incitando a la violencia. Frases y pensamientos ramplones que propagan un falso patriotismo fundamentado en el odio al otro. Y sigue creciendo.

La posible soluci√≥n pasa, precisamente, por no darles cancha y no asimilar sus aberraciones, excluy√©ndolos de la escena p√ļblica y pol√≠tica. De lo contrario, y ante la situaci√≥n actual, es tremendamente f√°cil que este tipo de premisas vayan calando poco a poco en la ciudadan√≠a y, quiz√°s, cuando nos queramos dar cuenta sea demasiado tarde. Mucha gente se pregunta c√≥mo existe un Trump presidente de EE.UU., o por el auge de partidos de extrema derecha en Europa. Quiz√°s analizando las circunstancias actuales se podr√≠an encontrar las claves de la expansi√≥n y consolidaci√≥n de este tipo de fen√≥menos.

Definitivamente, estamos al inicio de algo, y en el trayecto se podr√°n encontrar muchas opciones de tomar derivadas, marcha atr√°s, pararse e incluso habr√° posibilidades de recomponerse, pero, si se niega la existencia del peligro real de la deriva fascista, este camino nos puede llevar a lugares dram√°ticamente conocidos. A pesar de la madurez democr√°tica de la sociedad espa√Īola, que alguien establezca paralelismos con los a√Īos 30 es inevitable. Ya se sabe, espa√Īolito, es el renacer de la Espa√Īa que ha de helarte el coraz√≥n y a√ļn no te has dado cuenta. No nos empe√Īemos en repetir nuestra historia.

 

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Fran delgadoIlustración: pedripol

Hasta hace unos d√≠as el escenario catal√°n planteaba la dif√≠cil celebraci√≥n de un refer√©ndum ilegal que carec√≠a de las garant√≠as m√≠nimas para su √©xito. Se llegaba a esa situaci√≥n en un crecimiento exponencial de la tensi√≥n entre el Govern de la Generalitat y el Gobierno del Estado espa√Īol. Tras el encadenamiento de una serie de desprop√≥sitos mutuos, cuyo origen es com√ļnmente se√Īalado en el recurso contra el Estatut y la recogida de firmas que plante√≥ el PP de Rajoy contra el mismo, el Parlament dio un paso m√°s en esta carrera de torpezas desafiando la legalidad vigente con la aprobaci√≥n de la celebraci√≥n del refer√©ndum y la ley de transitoriedad.

El escenario de desatinos políticos acumulados se ha elevado debido al planteamiento de las posturas falaces que defienden cada una de las partes contendientes en el conflicto.

Por un lado, el Gobierno de Rajoy expuso un relato pol√≠tico simplista, falso e inconsistente pero que puede ser entendido por cualquiera: ‚ÄúEl refer√©ndum no es legal y, por lo tanto, no es democr√°tico‚ÄĚ. Esta afirmaci√≥n lleva impl√≠cito que lo legal es democr√°tico y que, por consiguiente, lo ilegal no lo es. Y eso es una falsedad rotunda. La legalidad es un requisito para la existencia de democracia, pero no funciona de igual manera en sentido contrario. De hecho, todas las dictaduras tienen un ordenamiento jur√≠dico sobre el que se sustentan, pero no por ello son precisamente democr√°ticas. Igualmente, la afirmaci√≥n del Gobierno conlleva un status quo en el que prevalece la ley como elemento legitimador de s√≠ misma. Un argumento que parece propio del positivismo kelseniano, totalmente formalista, que se aleja de cuestiones pol√≠ticas o sociol√≥gicas y lo lleva a un callej√≥n sin salida. Porque el derecho fundamentado s√≥lo en el propio derecho tiene una l√≥gica perversa. La ley debe ser flexible y din√°mica y tener la capacidad de adaptarse, y cambiarse si fuera necesario, para acometer los diferentes cambios sociales, pol√≠ticos y de valores a los que pueda someterse una sociedad. Desligar la fundamentaci√≥n de elementos morales, sociales y pol√≠ticos es tramposo. La consecuencia inmediata de ello, es decir todo lo que entienda la legalidad de la manera descrita, no es sino una forma de encubrir algo muy espa√Īol como decir ‚Äúaqu√≠ las cosas se hacen as√≠ porque yo lo digo‚ÄĚ, por decirlo de manera suave.

Por otro lado, el Govern de la Generalitat articula su discurso para defender el refer√©ndum sobre la siguiente afirmaci√≥n: ‚Äúvotar es sin√≥nimo de democracia‚ÄĚ. Este argumento est√° al mismo nivel que el del Gobierno del Estado en cuanto a su falsedad. Es cierto que para que exista democracia es necesario que se pueda votar, pero por el mero hecho de votar no puede considerarse un r√©gimen democr√°tico. La democracia necesita, entre otras cosas, las garant√≠as legales m√≠nimas necesarias para que el ejercicio de ese voto se haga en libertad. Como en el caso anterior, existen ejemplos m√°s que conocidos de dictaduras en las que se votaban (incluso refer√©ndums y, curioso, siempre ganaban) y no por ello eran consideradas democr√°ticas. Adem√°s, lo que tambi√©n se sustrae del planteamiento del Govern es que, al ser conocedores de que no existe un choque de legalidades ya que una no lo es, deben de trasladar el √°mbito de la legalidad al de la legitimidad, dando un paso hacia el terreno pol√≠tico, el que siempre han reclamado. Es decir, situando a la democracia por encima de la ley se incita a la desobediencia de cargos electos, funcionarios y ciudadan√≠a en general. La desobediencia civil tiene fuerte tradici√≥n en la historia de las ideas pol√≠ticas desde el tiranicidio y puede ser una manera de buscar legitimidad de las acciones pol√≠ticas y legislativas, pero si se quiere apostar por la desobediencia lo coherente ser√≠a que siguieran esa l√≠nea, asumiendo las consecuencias que conllevan. Intentar una confrontaci√≥n de legalidades inexistente e incitar a la desobediencia al mismo tiempo es hacer trampas al solitario.

El estado de las cosas se vio alterado dr√°sticamente los d√≠as pasados con la actuaci√≥n desproporcionada del Estado espa√Īol en Catalu√Īa. Los contrarios al refer√©ndum podr√°n decir que simplemente se est√° aplicando la ley, pero la aplicaci√≥n de la misma en el √°mbito de un conflicto pol√≠tico de estas magnitudes debe llevar necesariamente un elemento de ponderaci√≥n y proporcionalidad en las acciones, y esta circunstancia, parece evidente, ha sido sobrepasada. Con sus actuaciones, el Estado ha conseguido convertir la cuesti√≥n independentista en una lucha por los derechos y libertades en Catalu√Īa. Y eso es un grave error porque supone asumir el paso del √°mbito pol√≠tico al social. La respuesta no se hizo esperar y miles de personas salieron a la calle, no ya pedir el refer√©ndum y la independencia sino pidiendo que se respetaran sus derechos y las instituciones catalanas para defender lo que entiende que est√° siendo atacado. Se ha producido una expansi√≥n en la socializaci√≥n de un conflicto que divid√≠a a los catalanes en dos y que trasciende a la celebraci√≥n del refer√©ndum y que habr√° que afrontar pase lo que pase el 1 de octubre. El planteamiento desde la sociedad catalana ya no se proyecta sobre la dicotom√≠a refer√©ndum s√≠ o refer√©ndum no, sino sobre defender la democracia frente a la represi√≥n. A la cuesti√≥n emocional y sentimental de pertenencia colectiva, se a√Īade ahora una serie de valores relacionados con la defensa de la justicia y la democracia. El terreno est√° justo donde pretenden los independentistas, con una movilizaci√≥n ciudadana sin precedentes y la recuperaci√≥n de una atenci√≥n internacional, e incluso alguna simpat√≠a, de la que antes carec√≠an. Es m√°s, la protesta se extendi√≥ a diferentes ciudades de Espa√Īa que, con independencia de la posici√≥n de los ciudadanos respecto al asunto independentista, se posicionaron solidariamente a favor de de los derechos y libertades. Se hab√≠an pasado l√≠neas rojas, aplicando de facto el art.155 CE sin asumirlo p√ļblicamente. Nuevas trampas al solitario.

A pesar de lo que pueda acontecer en los pr√≥ximos d√≠as, la realidad catalana ser√° lo que ocurra a partir del 1-O. Habr√° que superar los falsos dilemas que plantean los actores en disputa. Ni la desobediencia es un acto totalitario, como afirma Rajoy, ni querer que Catalu√Īa no se independice lo convierte a uno autom√°ticamente en un fascista, como pueden defender los independentistas. Entrar en ese juego no s√≥lo es peligroso, sino que sirve √ļnicamente para distanciar m√°s a unos bloques que est√°n atrincherados, inm√≥viles, y acrecentar la divisi√≥n de una sociedad que merece y necesita otras alternativas. Con independencia de lo que ocurra el 1-O, lo que parece seguro es que se celebrar√°n elecciones y, gracias a la incapacidad para la negociaci√≥n (o la negaci√≥n de la misma directamente) del Gobierno de Rajoy, los independentistas podr√≠an ir como bloque con un programa pol√≠tico en el que el refer√©ndum ser√° un elemento del pasado, ya superado, amortizado y dejado atr√°s, y se entrar√≠a en un nuevo estadio m√°s avanzado del proc√©s a la independencia.

No hay marcha atr√°s, pero alguno a√ļn no se ha dado cuenta. Si piensan que las miles de personas que han salido a la calle estos d√≠as se van a echar atr√°s por intervenciones judiciales o policiales es que no han entendido nada. No es casualidad que los que se oponen m√°s en√©rgicamente a la celebraci√≥n del refer√©ndum sean las mismas personas que se refieren a los catalanes como ‚Äúpolacos‚ÄĚ o se ven representados por los grupos pol√≠ticos que gritaban con desprecio a los diputados catalanes ‚ÄúNo volv√°is‚ÄĚ. No los quieren, pero no soportan la idea de que puedan independizarse. No es una cuesti√≥n de paisanaje sino de poder y subordinaci√≥n. En cualquier relaci√≥n, en la que hay dos partes enfrentadas, este tipo de planteamientos no deber√≠an tener cabida si se desea que ambas la vean como satisfactoria. Por el contrario, en vez de ese patriotismo sectario, lo que deber√≠an realizar es una estrategia de seducci√≥n que ofreciera alternativas posibles a los catalanes para sentirse parte de una Espa√Īa que respete honestamente su singularidad. Porque lo que parece indudable es que, visto lo acontecido, la √ļnica salida viable que no incremente m√°s la divisi√≥n social y pol√≠tica catalana es la realizaci√≥n de un refer√©ndum pactado con garant√≠as para ambas partes. Y si es necesario, como es el caso, que se cambie la legalidad para que los catalanes puedan decidir su futuro. Es m√°s, los partidos pol√≠ticos no nacionalistas deben ayudar a ello y no negar una realidad social y pol√≠tica que les desborda. El principal problema existente para poder llevar a cabo esta pol√≠tica mutua de persuasi√≥n es ese patriotismo de hojalata que se esconde tras todo ese c√ļmulo de falsedades. Como afirmaba en Senderos de Gloria el Coronel Dax (interpretado por Kirk Douglas) ‚ÄúEl patriotismo es el √ļltimo refugio de los canallas‚ÄĚ, y para solucionar la situaci√≥n se necesita de pol√≠ticos valientes y de alta talla intelectual, y la verdad es que los que hay ahora mismo en la vida pol√≠tica actual, por mucho que se escondan tras su patri√≥tica bandera, no dejan de ser meros canallas.