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Al igual que en la estupenda imagen de Inma Sanju√°n que ilustra la portada de este n√ļmero 40, en la que Gades mira y busca qu√© hay m√°s all√° de C√°diz -plus ultra- tambi√©n en El Tercer Puente hemos querido, a lo largo de estos 40 n√ļmeros, mirar m√°s all√° de nosotros mismos. Siempre tuvimos como objetivo trascender nuestro propio espacio y colaborar para que C√°diz busque futuros y realice reformas factibles, aportando propuestas y opiniones que tuvieran vocaci√≥n constructiva, conciliando ciudad y proyectos y midiendo distancias entre utop√≠as y realidades sociales.

Frente a aquellos que ni siquiera tienen proyecto -o cuyo proyecto es o bien ellos mismos o bien procurar que nada cambie y que lo que ha cambiado vuelva a ser lo que era- frente a aquellos que usan mordazas, intimidaciones, insinuaciones en blogs rastreros, o denuncias insustanciales para judicializar a la ciudad, ETP contin√ļa con su actitud propositiva e inconformista, buscando nuevas metas, dise√Īando nuevas estrategias, corrigiendo errores, reflexionando sobre el momento actual e inventando nuevos territorios.

Plus ultra
Fotografía: Inma Sanjuán

La misma reflexi√≥n, autocr√≠tica y evoluci√≥n que queremos para un C√°diz m√°s abierto, solidario, alegre y que debe liberarse de una vez de los lastres de odio, envidia y derrota que han protagonizado las √ļltimas d√©cadas de la ciudad. Las relaciones creativas con los otros constituyen nuestro espacio de sentido y nuestro marco editorial.

Hemos cambiado el dise√Īo de nuestra plataforma, hemos incluido v√≠deos de producci√≥n propia, estamos trabajando en nuevos proyectos y, sobre todo, adaptamos nuestras intenciones a las nuevas realidades nacionales y locales y a la demanda de todas vosotras que hab√©is conseguido consolidar un proyecto que se inauguraba con vocaci√≥n de resistencia ante los ataques de poderes consolidados y que ahora tiene posibilidades de expansi√≥n. Fortalecimos las ra√≠ces y ahora tambi√©n somos ramas que nos permiten buscar m√°s all√°. Plus ultra.

En unas semanas sacamos nuestra primera incursi√≥n en papel, el modest√≠simo El Tercer Pasodoble dedicado al Carnaval 2019 y en unos meses saldr√° nuestra primera publicaci√≥n dedicada a uno de nuestros colaboradores. Esta es una primicia de la que a√ļn nos reservamos detalles m√°s concretos.

Inauguramos, adem√°s, en este n√ļmero 40 una secci√≥n de cultura, una secci√≥n para nuestra Siesa particular, un especial dedicado a un artista, una serie de v√≠deos con cr√≠tica cinematogr√°fica y nos abrimos a nuevos temas que ir√°n incorpor√°ndose en los n√ļmeros siguientes, con especial atenci√≥n a lo cient√≠fico. El ego√≠smo se rompe mirando m√°s all√° de nuestro ombligo, m√°s all√° de nuestro territorio, m√°s all√° de nuestro tiempo. Plus ultra. Y en esas estamos.

Tiempo de lectura ūüí¨ 2 minutosEditorial postFoto: Jes√ļs Mass√≥

Este √ļltimo n√ļmero del a√Īo representa un fin de ciclo para ETP. En el pr√≥ximo n√ļmero, el 40, presentaremos nueva imagen, nueva direcci√≥n editorial y una mayor presencia de lo visual. Por otra parte, El Tercer Puente, ya constituido como cooperativa,¬†emprender√° nuevos proyectos editoriales, organizaci√≥n de eventos e iniciativas culturales de¬†los que informaremos en su momento. En todo caso, no se modificar√°n las esencias que nos¬†hicieron nacer: el fortalecimiento de un pensamiento cr√≠tico y aut√≥nomo, la creencia en el¬†com√ļn, la construcci√≥n colectiva de ciudad, la creaci√≥n de espacios para aquellas personas¬†fueras del centro de poder, para quienes est√°n en la periferia, en los m√°rgenes, en las afueras.

Despu√©s de tres a√Īos en el gobierno municipal, el equipo actual ya ha comprobado que el¬†sistema est√° blindado para no autotransformarse. Desde la propia instituci√≥n es imposible¬†cambiar estructuras si no se cuenta con esa imaginaci√≥n constructiva, evolutiva y progresista de¬†la que algunos t√©cnicos, la oposici√≥n, algunos concejales del propio equipo de gobierno,¬†algunos medios y, sobre todo, las propias normas de configuraci√≥n sist√©mica carecen o quieren¬†carecer para mermar las posibilidades de acci√≥n de gobierno municipal en nombre de una falsa¬†√©tica y hacerle, a la vez, el trabajo a una oposici√≥n destructiva.

Por ello, es más urgente que nunca crear canales con las afueras. Sacar al Ayuntamiento de San Juan de Dios mientras se deja entrar a la ciudad en el consistorio, pregunte la oposición lo que pregunte o levanten las  sospechas que quieran los medios que se dedican a esos menesteres. Sin miedo a los terroristas morales. Sin miedo al diálogo y al debate. Sin miedo a la colaboración abierta y nominal. Hay muchas asociaciones, colectivos, particulares que trabajan de manera altruista por la ciudad y hay que darles espacio. Modificando los acuerdos y las normas que haya que modificar y con la cabeza bien alta.

El Tercer Puente asume sus responsabilidades ante la llegada de las próximas elecciones y se rearma en su propia base genética: la calle y lo excéntrico como elementos esenciales de creación de sentido para el gobierno colectivo de una ciudad. Este ETP#39 es un ejemplo más.

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Editorial
Imagen Pedripol

Vuelve El Tercer Puente. Tras un largo par√≥n, volvemos con la idea de renovarnos completamente en el n√ļmero de Enero. Lo que no cambiamos ni vamos a cambiar es en nuestra idea de colaborar al pensamiento libre, al pensamiento aut√≥nomo y no dirigido para colaborar en la formaci√≥n de una ciudadan√≠a capaz de desarrollar criterio propio. El Tercer Puente es el espacio para quienes tienen la valent√≠a, el coraje y el tes√≥n necesario para poner en cuesti√≥n lo que la prensa interesada y sus ac√≥litos cuentan. Sapere aude. As√≠ lo expresa Pedripol en su estupenda vi√Īeta, una m√°s, de entrada al n√ļmero 38.

Contamos en esta nueva edici√≥n de ETP con incorporaciones de lujo como la profesora Leonor Acosta o el letrado Juan Domingo Valderrama, quienes reflexionan con enfoque diverso y similares conclusiones sobre la regulaci√≥n o la abolici√≥n de la prostituci√≥n. Esperamos que alguien con una idea no convergente nos env√≠e alg√ļn texto al respecto.

Seguimos brindando la oportunidad de desarrollo a los talentos j√≥venes y contamos de nuevo con Sara Lauper, antes de que la demanden en exclusiva ‚Äúmedios con m√°s medios‚ÄĚ. Igualmente incluimos una entrevista con Alba del Campo, ecofeminista y experta en energ√≠a, quien desde C√°diz se presenta a las primarias de Podemos para las pr√≥ximas Elecciones Europeas.

La cultura se ha configurado como secci√≥n propia dentro de nuestra revista y con los nuevos cambios que se avecinan lo har√° de manera m√°s aut√≥noma a√ļn.

Ha sido un largo parón pero aquí estamos otra vez colaborando a que el pensamiento libre se convierta en agente político activo de la ciudad.

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Editorialb
Fotografía: José Montero

Mientras en Espa√Īa la izquierda debate eternamente si la diversidad es una trampa, si las identidades fracturan o si hay que recuperar la lucha de clase y la perspectiva obrerista como elemento unificador, en esta ciudad nuestra la par√°lisis afecta a aquellos gestores que permiten que los mismos de siempre, con guayabera o sin ella, marquen la agenda desde el miedo. C√°diz necesita otras voces. Sin halitosis, esta vez. Hay que perforar las estructuras del sistema para dejar entrar a quienes siempre han estado en las afueras. Si aquellos que deben cambiar las maneras se bloquean por el qu√© dir√°n, estamos perdidas. No se puede seguir validando lo oxidado. Se trata de transformar la ciudad y hay que hacerlo con ideolog√≠as de quienes han estado al margen.

C√°diz tambi√©n necesita otros √°mbitos, no podemos seguir dependiendo de tribunas malolientes o de p√ļlpitos de predicadores mediocres. Y C√°diz necesita, adem√°s, otros h√°bitos que se adapten a las nuevas realidades. Las tradiciones no pueden ser prisiones sino hechos mutantes, din√°micos y vivos. La mayor defensa de una identidad es someterla a todo tipo de contaminaciones y fusiones. Hay que regenerar esta ciudad desde la reflexi√≥n colectiva.¬† Otras voces, otros √°mbitos, otros h√°bitos.

En eso andamos en El Tercer Puente y vamos a darnos un tiempo ‚Äďhasta el pr√≥ximo oto√Īo- para repensar nuestro propio proyecto y para preparar una acci√≥n de construcci√≥n colectiva de ciudad. Est√©n atentos y atentas, que algo grande se avecina y toda persona propositiva y constructiva ser√° necesaria. De momento, encuentre otros enfoques de ciudad en este #ETP37.

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Editorial
Fotograf√≠a: Jes√ļs Mass√≥

Se buscan valientes, rezaba una pintada callejera. ¬ŅQu√© hacemos para cambiar nuestro entorno? ¬Ņactuamos con la valent√≠a necesaria para provocar peque√Īas transformaciones cercanas que produzcan cambios mayores? ¬Ņnos atrevemos a enfrentarnos a los agentes destructores de comunidad que nos rodean aunque est√©n establecidos y validados socialmente? ¬Ņlos cuestionamos?¬Ņlos avalamos en cambio? ¬Ņsomos capaces de conseguir modificar las tramas sociol√≥gicas en las que nos movemos? ¬Ņcambiamos las instituciones y los vicios que provocan? ¬Ņnos adaptamos a ellas? Ni las instituciones ni los referentes ¬†impuestos en nuestro espacio de vida se transforman as√≠ por las buenas; necesitan de impulsos externos. Hay que recurrir a lo exc√©ntrico, a lo que est√° fuera del centro establecido.

Lo que forma parte del sistema -la política viejuna y reumática, el periodismo con intereses empresariales por encima de la información, los blogueros huérfanos de talento buscando espacio con falacias y a codazos- es modificable desde la periferia, desde los márgenes. Aquellos que se habían reservado el poder exclusivo de producir relatos ya no tienen ese monopolio y observan con desagrado cómo aquellos que estaban en los límites osan ponerles en cuestión. Las nuevas políticas ya no tienen que bailarles el agua ni compartir fotos o eventos casposos con ellos. Es la nueva ética.

El Tercer Puente es marginal, periférico y excéntrico. Es por eso que es igualitario en cantidad, en calidad, en posicionamiento, en respeto y no pregunta quién eres o de dónde vienes sino si quieres aportar algo. El Tercer Puente es un espacio para sostenernos en equidad, para ayudarnos a producir sentido y para construir vida. Aquí seguimos. Con valentía.

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Editorial
Imagen: Pedripol

Dec√≠a Emepunto Rajoy en un art√≠culo de 1983 que public√≥ en El Faro de Vigo y en el que elogiaba un libro del filonazi Moure Mari√Īo que ‚Äúestos conocimientos que el hombre ten√≠a intuitivamente -era un hecho objetivo que los hijos de “buena estirpe”, superaban a los dem√°s- han sido confirmados m√°s adelante por la ciencia: desde que Mendel formulara sus famosas “Leyes” nadie pone ya en tela de juicio que el hombre es esencialmente desigual, no s√≥lo desde el momento del nacimiento sino desde el propio de la fecundaci√≥n (‚Ķ) todos los modelos, desde el comunismo radical hasta el socialismo atenuado, que predican la igualdad de riquezas -porque como con tanta raz√≥n apunta Moure Marino, la de inteligencia, car√°cter o la f√≠sica no se pueden “Decretar”- y establecen para ello normas cuya filosof√≠a √ļltima, aunque se les quiera dar otro revestimiento, es la de la imposici√≥n de la igualdad, son radicalmente contrarios a la esencia misma del hombre‚ÄĚ Es decir, no a la igualdad social porque para eso somos diferentes en estirpe y en naturaleza. ¬°Toma ya!

En otro art√≠culo de 1984,, publicado en el mismo peri√≥dico, y esta vez elogiando un libro del franquista e inmovilista Gonzalo Fern√°ndez de la Mora, dec√≠a: “Demostrada de forma indiscutible que la sociedad es jer√°rquica, engendra a todos los hombres desiguales, no tratemos de explotar la envidia y el resentimiento para asentar sobre tan negativas pulsiones la dictadura igualitaria. La experiencia ha demostrado de modo irrefragable que la gesti√≥n estatal es menos eficaz que la privada. ¬ŅPor qu√© se insiste en incrementar la participaci√≥n estatal en la econom√≠a? En gran medida, para despersonalizar la propiedad, o sea, para satisfacer la envidia igualitaria” Es decir que quien pide igualdad social (ya sea de oportunidades, de g√©nero, de razas, de responsabilidad ante la ley, etc) es un envidioso y un resentido que no acepta que haya ricos y pobres o que haya altos y bajos, rubios y morenos. Impresionante. Este es el presidente que tenemos. Un ejemplo claro de lo que, glosando a S√°nchez-Cuenca, ser√≠a la inferioridad moral de la derecha.

Pues a pesar del ‚Äúdesigualatista‚ÄĚ Emepunto y de lo que entienda por “envidia igualitaria” su caterva de privilegiados, desde ETP pedimos igualdad; igualdad para mujeres y hombres, para todas las razas, para acceder al conocimiento, a la educaci√≥n, a la sanidad, igualdad ante la ley, ante las instituciones. Ya aprovecharemos las enriquecedoras diferencias que la naturaleza nos ha dado a cada una ‚Äďdiversidad natural que, por cierto, estos mismos que hablan de envidia igualitaria no respetan pues las diferencias las entienden desde la supremac√≠a. Pero en lo que respecta a la normas de construcci√≥n de sociedad, exigimos que en esas normas convenidas, en esas leyes, no haya exclusi√≥n; igualdad para todos y todas. Queremos ser iguales a la hora de acceder a un M√°ster o a una cita con el m√©dico ‚Äďy atendidos sin discriminaci√≥n- o a un trabajo y ser juzgados sin distinci√≥n de ‚Äúestirpe‚ÄĚ, raza o identidad. Confunde Rajoy naturalidad y normalidad, artificialia y naturalia, al igual que las confunden aquellos quienes creen que lo p√ļblico, las instituciones, les pertenece por ‚Äúestirpe‚ÄĚ y entienden que pueden apropiarse de lo p√ļblico para ponerlo al servicio de lo privado. Lo que se llama corrupci√≥n, vamos.

No le hubiera venido mal a Emepunto haber le√≠do a Rosa Luxemburgo y entender que hay quien lucha ‚Äúpor un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres‚ÄĚ. En este n√ļmero de ETP, hablamos de eso, de corrupci√≥n, discriminaci√≥n y de corruptos: en Madrid, en Barcelona o en C√°diz. Y hablamos de distinguir entre las enriquecedoras diferencias naturales y las necesarias igualdades sociales. Igualdad social, ahora y siempre.