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Editorial postFoto: Jes√ļs Mass√≥

Este √ļltimo n√ļmero del a√Īo representa un fin de ciclo para ETP. En el pr√≥ximo n√ļmero, el 40, presentaremos nueva imagen, nueva direcci√≥n editorial y una mayor presencia de lo visual. Por otra parte, El Tercer Puente, ya constituido como cooperativa,¬†emprender√° nuevos proyectos editoriales, organizaci√≥n de eventos e iniciativas culturales de¬†los que informaremos en su momento. En todo caso, no se modificar√°n las esencias que nos¬†hicieron nacer: el fortalecimiento de un pensamiento cr√≠tico y aut√≥nomo, la creencia en el¬†com√ļn, la construcci√≥n colectiva de ciudad, la creaci√≥n de espacios para aquellas personas¬†fueras del centro de poder, para quienes est√°n en la periferia, en los m√°rgenes, en las afueras.

Despu√©s de tres a√Īos en el gobierno municipal, el equipo actual ya ha comprobado que el¬†sistema est√° blindado para no autotransformarse. Desde la propia instituci√≥n es imposible¬†cambiar estructuras si no se cuenta con esa imaginaci√≥n constructiva, evolutiva y progresista de¬†la que algunos t√©cnicos, la oposici√≥n, algunos concejales del propio equipo de gobierno,¬†algunos medios y, sobre todo, las propias normas de configuraci√≥n sist√©mica carecen o quieren¬†carecer para mermar las posibilidades de acci√≥n de gobierno municipal en nombre de una falsa¬†√©tica y hacerle, a la vez, el trabajo a una oposici√≥n destructiva.

Por ello, es más urgente que nunca crear canales con las afueras. Sacar al Ayuntamiento de San Juan de Dios mientras se deja entrar a la ciudad en el consistorio, pregunte la oposición lo que pregunte o levanten las  sospechas que quieran los medios que se dedican a esos menesteres. Sin miedo a los terroristas morales. Sin miedo al diálogo y al debate. Sin miedo a la colaboración abierta y nominal. Hay muchas asociaciones, colectivos, particulares que trabajan de manera altruista por la ciudad y hay que darles espacio. Modificando los acuerdos y las normas que haya que modificar y con la cabeza bien alta.

El Tercer Puente asume sus responsabilidades ante la llegada de las próximas elecciones y se rearma en su propia base genética: la calle y lo excéntrico como elementos esenciales de creación de sentido para el gobierno colectivo de una ciudad. Este ETP#39 es un ejemplo más.

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Editorial
Imagen Pedripol

Vuelve El Tercer Puente. Tras un largo par√≥n, volvemos con la idea de renovarnos completamente en el n√ļmero de Enero. Lo que no cambiamos ni vamos a cambiar es en nuestra idea de colaborar al pensamiento libre, al pensamiento aut√≥nomo y no dirigido para colaborar en la formaci√≥n de una ciudadan√≠a capaz de desarrollar criterio propio. El Tercer Puente es el espacio para quienes tienen la valent√≠a, el coraje y el tes√≥n necesario para poner en cuesti√≥n lo que la prensa interesada y sus ac√≥litos cuentan. Sapere aude. As√≠ lo expresa Pedripol en su estupenda vi√Īeta, una m√°s, de entrada al n√ļmero 38.

Contamos en esta nueva edici√≥n de ETP con incorporaciones de lujo como la profesora Leonor Acosta o el letrado Juan Domingo Valderrama, quienes reflexionan con enfoque diverso y similares conclusiones sobre la regulaci√≥n o la abolici√≥n de la prostituci√≥n. Esperamos que alguien con una idea no convergente nos env√≠e alg√ļn texto al respecto.

Seguimos brindando la oportunidad de desarrollo a los talentos j√≥venes y contamos de nuevo con Sara Lauper, antes de que la demanden en exclusiva ‚Äúmedios con m√°s medios‚ÄĚ. Igualmente incluimos una entrevista con Alba del Campo, ecofeminista y experta en energ√≠a, quien desde C√°diz se presenta a las primarias de Podemos para las pr√≥ximas Elecciones Europeas.

La cultura se ha configurado como secci√≥n propia dentro de nuestra revista y con los nuevos cambios que se avecinan lo har√° de manera m√°s aut√≥noma a√ļn.

Ha sido un largo parón pero aquí estamos otra vez colaborando a que el pensamiento libre se convierta en agente político activo de la ciudad.

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Editorialb
Fotografía: José Montero

Mientras en Espa√Īa la izquierda debate eternamente si la diversidad es una trampa, si las identidades fracturan o si hay que recuperar la lucha de clase y la perspectiva obrerista como elemento unificador, en esta ciudad nuestra la par√°lisis afecta a aquellos gestores que permiten que los mismos de siempre, con guayabera o sin ella, marquen la agenda desde el miedo. C√°diz necesita otras voces. Sin halitosis, esta vez. Hay que perforar las estructuras del sistema para dejar entrar a quienes siempre han estado en las afueras. Si aquellos que deben cambiar las maneras se bloquean por el qu√© dir√°n, estamos perdidas. No se puede seguir validando lo oxidado. Se trata de transformar la ciudad y hay que hacerlo con ideolog√≠as de quienes han estado al margen.

C√°diz tambi√©n necesita otros √°mbitos, no podemos seguir dependiendo de tribunas malolientes o de p√ļlpitos de predicadores mediocres. Y C√°diz necesita, adem√°s, otros h√°bitos que se adapten a las nuevas realidades. Las tradiciones no pueden ser prisiones sino hechos mutantes, din√°micos y vivos. La mayor defensa de una identidad es someterla a todo tipo de contaminaciones y fusiones. Hay que regenerar esta ciudad desde la reflexi√≥n colectiva.¬† Otras voces, otros √°mbitos, otros h√°bitos.

En eso andamos en El Tercer Puente y vamos a darnos un tiempo ‚Äďhasta el pr√≥ximo oto√Īo- para repensar nuestro propio proyecto y para preparar una acci√≥n de construcci√≥n colectiva de ciudad. Est√©n atentos y atentas, que algo grande se avecina y toda persona propositiva y constructiva ser√° necesaria. De momento, encuentre otros enfoques de ciudad en este #ETP37.

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Editorial
Fotograf√≠a: Jes√ļs Mass√≥

Se buscan valientes, rezaba una pintada callejera. ¬ŅQu√© hacemos para cambiar nuestro entorno? ¬Ņactuamos con la valent√≠a necesaria para provocar peque√Īas transformaciones cercanas que produzcan cambios mayores? ¬Ņnos atrevemos a enfrentarnos a los agentes destructores de comunidad que nos rodean aunque est√©n establecidos y validados socialmente? ¬Ņlos cuestionamos?¬Ņlos avalamos en cambio? ¬Ņsomos capaces de conseguir modificar las tramas sociol√≥gicas en las que nos movemos? ¬Ņcambiamos las instituciones y los vicios que provocan? ¬Ņnos adaptamos a ellas? Ni las instituciones ni los referentes ¬†impuestos en nuestro espacio de vida se transforman as√≠ por las buenas; necesitan de impulsos externos. Hay que recurrir a lo exc√©ntrico, a lo que est√° fuera del centro establecido.

Lo que forma parte del sistema -la política viejuna y reumática, el periodismo con intereses empresariales por encima de la información, los blogueros huérfanos de talento buscando espacio con falacias y a codazos- es modificable desde la periferia, desde los márgenes. Aquellos que se habían reservado el poder exclusivo de producir relatos ya no tienen ese monopolio y observan con desagrado cómo aquellos que estaban en los límites osan ponerles en cuestión. Las nuevas políticas ya no tienen que bailarles el agua ni compartir fotos o eventos casposos con ellos. Es la nueva ética.

El Tercer Puente es marginal, periférico y excéntrico. Es por eso que es igualitario en cantidad, en calidad, en posicionamiento, en respeto y no pregunta quién eres o de dónde vienes sino si quieres aportar algo. El Tercer Puente es un espacio para sostenernos en equidad, para ayudarnos a producir sentido y para construir vida. Aquí seguimos. Con valentía.

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Editorial
Imagen: Pedripol

Dec√≠a Emepunto Rajoy en un art√≠culo de 1983 que public√≥ en El Faro de Vigo y en el que elogiaba un libro del filonazi Moure Mari√Īo que ‚Äúestos conocimientos que el hombre ten√≠a intuitivamente -era un hecho objetivo que los hijos de «buena estirpe», superaban a los dem√°s- han sido confirmados m√°s adelante por la ciencia: desde que Mendel formulara sus famosas «Leyes» nadie pone ya en tela de juicio que el hombre es esencialmente desigual, no s√≥lo desde el momento del nacimiento sino desde el propio de la fecundaci√≥n (‚Ķ) todos los modelos, desde el comunismo radical hasta el socialismo atenuado, que predican la igualdad de riquezas -porque como con tanta raz√≥n apunta Moure Marino, la de inteligencia, car√°cter o la f√≠sica no se pueden «Decretar»- y establecen para ello normas cuya filosof√≠a √ļltima, aunque se les quiera dar otro revestimiento, es la de la imposici√≥n de la igualdad, son radicalmente contrarios a la esencia misma del hombre‚ÄĚ Es decir, no a la igualdad social porque para eso somos diferentes en estirpe y en naturaleza. ¬°Toma ya!

En otro art√≠culo de 1984,, publicado en el mismo peri√≥dico, y esta vez elogiando un libro del franquista e inmovilista Gonzalo Fern√°ndez de la Mora, dec√≠a: «Demostrada de forma indiscutible que la sociedad es jer√°rquica, engendra a todos los hombres desiguales, no tratemos de explotar la envidia y el resentimiento para asentar sobre tan negativas pulsiones la dictadura igualitaria. La experiencia ha demostrado de modo irrefragable que la gesti√≥n estatal es menos eficaz que la privada. ¬ŅPor qu√© se insiste en incrementar la participaci√≥n estatal en la econom√≠a? En gran medida, para despersonalizar la propiedad, o sea, para satisfacer la envidia igualitaria» Es decir que quien pide igualdad social (ya sea de oportunidades, de g√©nero, de razas, de responsabilidad ante la ley, etc) es un envidioso y un resentido que no acepta que haya ricos y pobres o que haya altos y bajos, rubios y morenos. Impresionante. Este es el presidente que tenemos. Un ejemplo claro de lo que, glosando a S√°nchez-Cuenca, ser√≠a la inferioridad moral de la derecha.

Pues a pesar del ‚Äúdesigualatista‚ÄĚ Emepunto y de lo que entienda por «envidia igualitaria» su caterva de privilegiados, desde ETP pedimos igualdad; igualdad para mujeres y hombres, para todas las razas, para acceder al conocimiento, a la educaci√≥n, a la sanidad, igualdad ante la ley, ante las instituciones. Ya aprovecharemos las enriquecedoras diferencias que la naturaleza nos ha dado a cada una ‚Äďdiversidad natural que, por cierto, estos mismos que hablan de envidia igualitaria no respetan pues las diferencias las entienden desde la supremac√≠a. Pero en lo que respecta a la normas de construcci√≥n de sociedad, exigimos que en esas normas convenidas, en esas leyes, no haya exclusi√≥n; igualdad para todos y todas. Queremos ser iguales a la hora de acceder a un M√°ster o a una cita con el m√©dico ‚Äďy atendidos sin discriminaci√≥n- o a un trabajo y ser juzgados sin distinci√≥n de ‚Äúestirpe‚ÄĚ, raza o identidad. Confunde Rajoy naturalidad y normalidad, artificialia y naturalia, al igual que las confunden aquellos quienes creen que lo p√ļblico, las instituciones, les pertenece por ‚Äúestirpe‚ÄĚ y entienden que pueden apropiarse de lo p√ļblico para ponerlo al servicio de lo privado. Lo que se llama corrupci√≥n, vamos.

No le hubiera venido mal a Emepunto haber le√≠do a Rosa Luxemburgo y entender que hay quien lucha ‚Äúpor un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres‚ÄĚ. En este n√ļmero de ETP, hablamos de eso, de corrupci√≥n, discriminaci√≥n y de corruptos: en Madrid, en Barcelona o en C√°diz. Y hablamos de distinguir entre las enriquecedoras diferencias naturales y las necesarias igualdades sociales. Igualdad social, ahora y siempre.

 

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Editorial
Imagen: Pedripol

Tras las interferencias que han supuesto por un lado nuestra colaboraci√≥n con CTXT, El Dobladillo dedicado al carnaval, y el Especial 8M dedicado al hist√≥rico d√≠a de la mujer que se ha celebrado este a√Īo, regresamos a la fructuosa rutina de los n√ļmeros mensuales. En esta ocasi√≥n, el 34.

Antes de entrar a la reflexi√≥n habitual de estos editoriales, volvemos a El Dobladillo ya que ha supuesto nuestra primera incursi√≥n en la edici√≥n en papel y la llegada a un p√ļblico ajeno a las redes. Ha sido una experiencia intensa y un aprendizaje soberbio al trabajar con profesionales de la calidad de los y las que componen¬† el grupo de CTXT. Un lujo para nosotros que nos ha hecho quedarnos con las ganas de seguir innovando y explorando esos cauces de la publicaci√≥n eventual en papel. No descartamos nuevas aventuras en ese sentido.

El Dobladillo se ha publicado en un Carnaval, el de este a√Īo, abundante en debates que han hecho que las redes y los corrillos despertaran, por un lado, conciencias habitualmente ajenas al hecho carnavalesco y, por otro, dieran el espacio adecuado a opinadores de titulares y esl√≥ganes poco dados a la reflexi√≥n y al pensamiento aut√≥nomo. El Especial 8M -y las derivas que la incuestionable y necesaria igualdad de la mujer y el hombre, desde una perspectiva normativa, conlleva- ha servido para que nos planteemos como imprescindible e ineludible todo el trabajo que hay que poner en marcha para conseguirla y tambi√©n para que aquellos que tienen situadas sus cabezas en el pleistoceno visibilicen sus posiciones ajenas al mundo actual. A estas circunstancias hay que a√Īadirles las aberrantes manifestaciones que se han desatado tras el asesinato infantil de Almer√≠a y que contrastan con la llamada que han hecho los padres afectados a sacar lo mejor de nosotros. Y, finalmente, los terribles acontecimientos policiales ‚Äďporrazo en la cabeza grabado y ocultado incluido- de Lavapi√©s han resultado ser la excusa perfecta para que el pensamiento m√°s zafio y minusracionalista tuviera unas posibilidades inimaginadas de exhibici√≥n bochornosa.

Exabruptos espa√Īolistas, machistas, hom√≥fobos, racistas, odio exacerbado, instintos asesinos desatados a trav√©s del grito de ‚Äúpena de muerte‚ÄĚ; sentimientos y palabras, todos ellos, que componen, por desgracia, la atm√≥sfera donde vivimos y el aire que respiramos cada d√≠a. La destrucci√≥n nos rodea. Nos rodean. Se entiende as√≠ por qu√© se sigue votando a partidos ultracorruptos, por qu√© el debate se ha reducido a refranes y frases hechas, por qu√© se construye la¬† verdad oficial desde el enga√Īo y desde la hegemon√≠a de los medios, la educaci√≥n, la religi√≥n y desde la anestesia del ocio vacuo y eventual. Los sembradores del v√≥mito facil√≥n y mediocre nunca hab√≠an encontrado tan abonado el terreno

¬ŅQui√©n construye esa verdad oficial, qui√©n dise√Īa esos esl√≥ganes del odio, qui√©n trabaja expandiendo el sometimiento y el miedo? En definitiva, ¬Ņqui√©n alimenta el borreguismo y sus graves consecuencias? Pues est√°n en los colegios y en la universidad, en las salas de justicia, en los partidos al servicio del capital, en las iglesias y en los medios. Todos aquellos que tienen miedo a perder lo que, en verdad, es de todos. En C√°diz, escriben en los diarios de siempre y en sus malolientes blogs, defienden judicialmente a asustaviejas, dictan sentencias al hedor de croquetadas gratuitas en fundaciones donde exhiben su carro√Īer√≠a y donde comparten el miedo a que algo cambie y salga a flote sus propias mediocridades. Pol√≠ticos, obispos, pseudoperiodistas, pseudoartistas. Nos rodean. Por eso, ahora m√°s que nunca debemos¬† invisibilizarles, aislarles, ignorarles. Quienes dinamitan esta ciudad, este pa√≠s, desde dentro son el mechero, nosotros debemos dejar de ser la mecha.