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Comenzar√© con un ejemplo. Unos concejales del Ayuntamiento de esta ciudad tienen conocimiento de determinados acuerdos del Equipo de Gobierno municipal que consideran contrarios a los intereses de esta ciudad. Conocer dichos acuerdos no es complicado. El orden del d√≠a de la Junta de Gobierno se publica en la p√°gina web www.transparencia.cadiz.es; igual ocurre con las actas donde se especifican los acuerdos adoptados, consignando el n√ļmero de expediente de cada uno de ellos.

El reglamento municipal permite que cualquier concejal pueda solicitar ante la Secretaría del Ayuntamiento acceso a cualquiera de esos expedientes; lo que nunca, como es lógico, ha sido denegado. Ni antes, ni ahora.

Pues bien, dichos concejales, miembros de un grupo de la oposici√≥n, tras conocer una decisi√≥n del Equipo de Gobierno que consideran perjudicial para los intereses de esta ciudad deciden combatirla, no ya pol√≠ticamente sino judicialmente. En el caso que nos ocupa, la cuesti√≥n de la accesibilidad se hace a√ļn m√°s evidente porque a dicha decisi√≥n del gobierno municipal le contin√ļan otras de determinada Consejer√≠a de la Junta de Andaluc√≠a que son publicadas, para mejor acceso de los citados concejales (pero tambi√©n del resto de vecinos y vecinas de esta ciudad), nada m√°s y nada menos que en el Bolet√≠n Oficial auton√≥mico.

La judicializacion de la politica en cadiz
Ilustración: Pedripol

Para los citados concejales dichas decisiones son muy graves, incluso hasta el punto de considerarlas delictivas. Conforme a ello, deciden denunciar, querellarse, presentarse ante el Juzgado de Guardia y designar como principal responsable penal al alcalde de esta ciudad.
Sin embargo obvian un asunto crucial, o al menos a m√≠ me lo parece, tan importante ser√≠a pedir responsabilidad penal a quienes han tomado tan malas decisiones en contra del inter√©s colectivo, como poner un m√≠nimo empe√Īo en paralizar los efectos perniciosos que dichas decisiones tienen y m√°s a√ļn intentar revocarlas judicialmente.

Para ello existen otra v√≠a distinta a la denuncia penal, la del procedimiento administrativo, que viene a consistir en intentar convencer a la administraci√≥n de que se est√° equivocando y que es mejor rectificar a tiempo (por el bien de todos, en este caso). Tambi√©n existe la v√≠a judicial, pero no la penal, sino la contencioso-administrativa, que posibilita que -como medida cautelar y antes de que se dicte una sentencia- un juzgado paralice los efectos de las resoluciones pol√≠ticas si se da el condicionante de que la gravedad de las mismas puede producir, como seg√ļn dichos concejales dicen que ocurre, graves perjuicios a los que p√ļblicamente se refieren.

Sin embargo, la decisi√≥n de solo transitar la v√≠a penal y obviar el intento de dejar sin efectos las consecuencias presuntamente perniciosas de dicha decisi√≥n del equipo de gobierno por las v√≠as que as√≠ lo permiten, tiene una √ļnica finalidad, imposible de ocultar, incluso dir√≠a sin af√°n de disimular: la foto del alcalde entrando a declarar en los juzgados en calidad de investigado, de acusado, de posible reo, de delincuente. Una fotograf√≠a interesante para el adversario pol√≠tico.

En breve veremos en qu√© queda esto. Quiz√°s resulte muy partidista (de tomar parte, no de partido) si hago p√ļblico que barrunto que acabar√° en nada. Mientras esto escribo, ya se ha resuelto. Denuncia archivada.
Pues esto ha pasado y pasa, aqu√≠ en C√°diz. Podr√≠a contar algunos otros ejemplos, como la de aquel otro grupo de la oposici√≥n cuyos miembros tienen una dilatada experiencia en esto de ejercer el gobierno de la ciudad, pero pese a lo cual se plantea a trav√©s de sus concejales inundar la Alcald√≠a de solicitudes de informaci√≥n reiteradas, no pocas de ellas de imposible contestaci√≥n puesto que requieren informes, datos como ‚Äú¬ŅCu√°ntas multas se han tramitado de ciclistas cruzando los pasos de peatones? ‚Äú¬ŅCu√°ntas personas acudieron a tal evento? datos que no constan de manera tan espec√≠ficas en las √°reas competentes del Ayuntamiento. Preguntas que solo pretenden acudir tambi√©n por la v√≠a penal al juzgado de guardia a denunciar -con el consiguiente pase√≠llo del alcalde como investigado- que no se les da acceso, como es su derecho, a la informaci√≥n solicitada. Por cierto, otra denuncia que ya ha sido archivada definitivamente por inveros√≠mil del contenido de esta.

Se podrá decir que me estoy refiriendo a algo que ocurre en otras latitudes políticas. Un fenómeno que se ha venido a llamar la judicialización de la política por los políticos con evidente interés partidista. Parece que a cualquier partido político le pone ver a su rival haciendo el conocido paseíllo del banquillo de los acusados.

Es posible, pero eso no quita aquello que me predijo hace ya algo m√°s de tres a√Īos un conocido pol√≠tico a√ļn joven, pero con alguna decena de a√Īos dedic√°ndose profesionalmente a la pol√≠tica: ‚Äúsi vas a seguir siendo el abogado de Kichi, vete preparando, alguien tan poco preparado como √©l va a pasar m√°s tiempo en los juzgados que en San Juan de Dios‚ÄĚ.

Kichi es profesor, aprob√≥ unas oposiciones para ello. Previamente trabaj√≥ de interino, estuvo liberado una parte muy m√≠nima de todos los a√Īos que lleva trabajando en la docencia por un sindicato al que se le conoce una importante implicaci√≥n en los centros de trabajo. Anteriormente, mientras estudiaba, trabaj√≥ en otras muchas otras cosas que suelen trabajar quienes necesitan costearse sus estudios. Pero esto s√≥lo se refiere a su experiencia digamos laboral, luego est√° su personalidad y, c√≥mo no, la val√≠a (por eso est√° donde est√°) de la organizaci√≥n pol√≠tica por la cual se present√≥ para Alcalde, la val√≠a de los militantes de dicha organizaci√≥n, la val√≠a de los candidatos y candidatas en aquellas elecciones de hace ya casi cuatro a√Īos que le acompa√Īaron, y sin duda la val√≠a de la ciudadan√≠a de C√°diz que tom√≥ una decisi√≥n, democr√°tica; la de impedir mayoritariamente que el anterior equipo de gobierno continuar√° gobernando.

Esa decisión tiene un coste que explica, entre otras cosas y en nuestro universo local, la judicialización de la política. Al menos esa es mi conclusión y algo sé del asunto; lo cual no quita que pueda estar equivocado. Que cada cual saque la suya.

Entre tanto me apropio de una afortunada reflexi√≥n publicada no hace mucho por un asiduo colaborador de El Tercer Puente, Miguel √Āngel Garc√≠a Arg√ľez: ‚ÄúC√°diz es una Arcadia con su reverso tenebroso‚ÄĚ. No s√© a qu√© se estaba refiriendo √©l, no he tenido oportunidad de pregunt√°rselo; pero a m√≠, cierto clasismo, determinadas √≠nfulas aristocr√°ticas recicladas en superioridad tecn√≥crata y licenciada que pulula por algunos ambientes de esta ciudad, me parece de lo m√°s tenebroso, sobre todo cuando juzgan la preparaci√≥n y los m√©ritos de quienes no provienen de donde ellos.