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Laura mingo
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Hace unas semanas se present√≥ p√ļblicamente ‚ÄúAdelante Andaluc√≠a‚ÄĚ, un acuerdo entre Podemos e Izquierda Unida de cara a las elecciones auton√≥micas pero que pretende ser mucho m√°s que eso.¬† Unidas Podemos nos ense√Īa que los acuerdos por arriba son necesarios y positivos pero que, sin dar pasos m√°s all√°, son tambi√©n limitados. Necesitamos construir proyectos que ilusionen y que desborden‚Ķ Necesitamos volver al esp√≠ritu con el que nace Podemos: hacia fuera, siempre hacia fuera. Los de siempre nos quieren hacia dentro, no les demos ese gusto.

A pesar del poco tiempo de existencia de la iniciativa, ya ha recibido gran cantidad de apoyos y la voluntad de sectores del nacionalismo andaluz de izquierdas de sumar. Queda mucho camino por recorrer pero, aunque algunos hagan gala de un centralismo asfixiante que dificulta el desarrollo de cualquier iniciativa din√°mica y viva, vamos a estar a la altura porque nos jugamos mucho. Se trata de imaginar y articular un espacio donde tengan cabida todas las personas que luchan por construir alternativa en nuestra tierra. Todas las personas que apuestan por la econom√≠a social, por las energ√≠as renovables, por la justicia social, por el feminismo, por la inclusi√≥n, por lo p√ļblico como herramienta para garantizar derechos, por un modelo productivo que genere empleo sostenible y sostenido, por la democratizaci√≥n de todos los √°mbitos de la vida y la participaci√≥n, porque las rentas del trabajo sigan soportando el grueso de la carga fiscal mientras las rentas del capital aportan de forma rid√≠cula y encuentran exenciones fiscales por doquier‚Ķ Un espacio para todas las que valoran los gestos simb√≥licos pero que quieren ir m√°s all√° porque estos por si solos se quedan cojos para construir la Andaluc√≠a por la que tantos y tantas lucharon aquel 4 de Diciembre y aquel 15 de Mayo.

Hay un dicho muy nuestro que dice que la salud es lo primero y sin embargo la Junta de Andaluc√≠a es la administraci√≥n auton√≥mica que menos dinero dedica a la sanidad por habitante. Susana D√≠az se empe√Īa en decir que las decenas de miles de personas que se manifestaron el pasado 10 de junio ‚Äúest√°n manipuladas‚ÄĚ y son usadas para favorecer a quienes quieren hacer negocio con la sanidad. Precisamente, es el PSOE en Andaluc√≠a quien fomenta la externalizaci√≥n sistem√°tica de servicios dentro del Sistema P√ļblico de Salud, que se lo digan a los trabajadores de mantenimiento del SAS que denuncia las privatizaciones encubiertas de Susana D√≠az y su gobierno con Ciudadanos. Este gobierno es quien fomenta despu√©s de 40 a√Īos el trasvase de recursos p√ļblicos a la sanidad privada-concertada.

Es por cosas como estas que ‚ÄúAdelante Andaluc√≠a‚ÄĚ tiene que ser alternativa al PSOE, porque no queremos m√°s pol√≠ticas que obligan a nuestra juventud al exilio econ√≥mico ni formas de gobierno basadas en el cortijeo y en esc√°ndalos los ERES. Al mismo tiempo que impedimos gobiernos del PP y/o Ciudadanos que s√≥lo traer√≠an m√°s desigualdad, dependencia y una econom√≠a a√ļn m√°s depredadora del territorio y su gente. Independencia pol√≠tica con respecto a quienes nos han tra√≠do hasta aqu√≠ porque ‚ÄúAdelante Andaluc√≠a‚ÄĚ quiere una tierra donde la salud sea lo primero, que ponga en el centro los cuidados y la vida. Tenemos el enorme reto ser audaces y claros estrat√©gica y program√°ticamente; de construir un espacio agradable y amable para su gente, como un patio de vecinos y de tener ra√≠ces a lo largo y ancho de Andaluc√≠a.

Por eso ‚ÄúAdelante Andaluc√≠a‚ÄĚ debe empezar a construirse tambi√©n desde lo municipal. Para, adem√°s, inspirarnos de cara a las municipales porque los procesos de confluencia no se decretan, se construyen poco a poco en experiencias institucionales, sociales y pol√≠ticas comunes. Tejiendo confianzas y compartiendo reflexiones pol√≠ticas. Porque en C√°diz hay un gobierno que defiende lo p√ļblico y que empuja los l√≠mites para conseguir mejoras para su gente y tenemos que poner todo nuestro mejor ‚Äúsaber hacer‚ÄĚ para garantizar que a partir de 2019 el cambio de rumbo en la ciudad se mantiene y profundiza frente al modelo durante 20 a√Īos del PP. Y porque somos conscientes de que el PSOE y Ciudadanos no son aliados para ello, con su gobierno andaluz demuestran la distancia entre su modelo y el nuestro. Por todo ello, hay que trabajar para unir toda la energ√≠a, conocimiento, combatividad y entrega de la gente que comparte un proyecto que pone en el centro las necesidades de la mayor√≠a, la que est√° en organizaciones pol√≠ticas, en movimientos sociales y la no organizada. Adelante C√°diz.

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Mingorance
Imagen: Pedripol

Estudi√© la licenciatura de Historia en la Facultad de Filosof√≠a y Letras de la Universidad de C√°diz. All√≠ aprend√≠ muchas de las cosas por las cu√°les decid√≠ comprometerme como activista y como militante. Algunas de ellas dentro de las aulas, gracias a docentes que fomentaban de forma maravillosa el esp√≠ritu cr√≠tico y la reflexi√≥n. Otras muchas a trav√©s de debates con compa√Īeros y compa√Īeras de clase en los patios de la facultad o en la cafeter√≠a. Pero lo que m√°s me marc√≥ fueron las vivencias colectivas en encierros, huelgas, campa√Īas y manifestaciones luchando contra el Plan Bolonia, la subida de tasas en la universidad, el 3+2 o las ‚Äútarjetas black‚ÄĚ de la UCA.

Nuestro modelo era una Universidad p√ļblica, laica, gratuita, feminista y de calidad y luch√°bamos por la gratuidad del B1, por el pago fraccionado de la matr√≠cula o porque no se expulsara de la Universidad a alumnos y alumnas por dificultades econ√≥micas en un contexto de crisis del capitalismo con consecuencias terribles para los y las de abajo en el que a√ļn nos encontramos.

Como olvidarme de la solidaridad de los y las trabajadores de la Universidad, muy especialmente de las limpiadoras, con nuestras reivindicaciones que intentamos devolverles en cada oportunidad. Ellos, y sobre todo ellas, sab√≠an que pele√°bamos por el derecho a la formaci√≥n de las personas de clase trabajadora, por que la Universidad no volviese a ser un espacio donde s√≥lo hubiese lugar para ‚Äúla excelencia‚ÄĚ, tema que casi merecer√≠a un art√≠culo espec√≠fico, o ‚Äúpara quien pudiese coste√°rsela‚ÄĚ. Luch√°bamos porque la Universidad no fuese ‚Äúreformada‚ÄĚ a imagen y semejanza del todopoderoso Mercado que pod√≠amos sentir a cada paso cuando nos top√°bamos con las oficinas del Banco Santander metidas de lleno en nuestras facultades. Un modelo que se empe√Īaban en construir tanto el Partido Popular como el Partido Socialista, de acuerdo, una vez m√°s, en lo fundamental.

No conseguimos todo lo que nos propusimos pero fueron a√Īos de movilizaci√≥n intensa donde fuimos capaces de arrancar medidas concretas a la UCA y a la Junta de Andaluc√≠a, como el pago fraccionado de la matr√≠cula o la paralizaci√≥n de la subida de tasas. Mientras desde los movimientos en defensa de la Educaci√≥n P√ļblica hac√≠amos todo esto, parece que determinados pol√≠ticos del Partido Popular buscaban la manera de sacar provecho personal gracias a su posici√≥n pol√≠tica. Raro, ¬Ņeh? Nada esperable teniendo en cuenta su modus operandi.

El caso de la tesis de Cifuentes -tragada por la tierra o devorada por su perro, vete tu a saber- parec√≠a insuperable. Resulta curioso que despu√©s de semanas de bochorno sin igual, de una mentira tras otra, la ex-presidenta de la Comunidad de Madrid dimita a ra√≠z del v√≠deo que todos y todas vimos en medios de comunicaci√≥n. Da que pensar que en lugar de dimitir por posibles irregularidades en la obtenci√≥n de su m√°ster, por el caso Lezo o en su d√≠a por una pol√≠tica represiva insoportable como delegada del gobierno de Madrid, lo haga por ‚Äúun delito de pobres‚ÄĚ. Desde luego para el PP esto resulta mucho m√°s c√≥modo. Huele a mafioso el proceder de quien sea guardando ese v√≠deo durante a√Īos y filtr√°ndolo justo en este momento. Consecuencia: sacrificio de Cifuentes.

Pero en C√°diz el PP no iba a ser menos y como aqu√≠ no nos falta de nada, tenemos el caso de la tesis de Roman√≠. Resulta que mientras era presidente de Aguas de C√°diz, la empresa p√ļblica pag√≥ 42.000 euros durante los a√Īos 2011, 2012, 2013 y 2014 al Observatorio Andaluz de Responsabilidad Social de la Empresa, organismo dirigido por Carlos Guill√©n, director de su tesis. De casualidades est√° llena la vida, no seamos mal pensadas.

El motivo de estas facturas, que adem√°s presentan irregularidades, fueron la celebraci√≥n de unas jornadas donde no est√° claro el rol de la empresa, cuyo patrocinio ni siquiera aparece por ning√ļn lado, y un supuesto informe cuyo tema era el mismo que el de la tesis de Roman√≠. M√°s casualidades. Lo que asombra y resulta grave es que este informe no consta ni en la Universidad de C√°diz ni en Aguas de C√°diz, que en teor√≠a es quien lo encarga. Ser√° otra casualidad, pero ¬Ņqu√© justificaci√≥n puede tener subvencionar un informe con dinero p√ļblico que en ning√ļn momento es usado por la empresa ya que no hay registro del mismo? Adem√°s, estas facturas se pagaron con una prisa sin igual; mientras que el plazo normal de pago era de 85 d√≠as, estas facturas se pagaron en 28. Por si fuera poco, nos hemos enterado de que Roman√≠ debe tener superpoderes porque es capaz de hacer una tesis en un a√Īo, m√°s si cabe siendo al mismo tiempo concejal de nuestra ciudad, cuando el plazo medio es de tres. Parece que s√≠, que tuvo muchos superpoderes para realizar su tesis porque el hecho de que le pagase con dinero p√ļblico a su director‚Ķfue pura casualidad.

Por lo pronto desde el Gobierno Municipal y Aguas de C√°diz se est√°n haciendo los deberes y hay una clara voluntad de esclarecer este asunto. No s√© si se encontrar√°n las pruebas para demostrar que es lo que realmente sucedi√≥ y ni siquiera tengo la certeza que, de hacerlo, los hechos fuesen constitutivos de delito. Por desgracia estamos m√°s que acostumbrados y acostumbradas a ver c√≥mo la Justicia act√ļa en no pocas ocasiones de forma terriblemente desigual en funci√≥n de quien se sienta en el banquillo.

Lo que tengo claro es la falta absoluta de √©tica en todo este asunto. Me llena de rabia pensar que los mismos a√Īos en los que mis compa√Īeros/as y yo nos dej√°bamos la piel defendiendo la Universidad P√ļblica, los de siempre pretend√≠an usarla como cortijo. Ya se sabe que les gusta hacer y deshacer y, por desgracia, han tenido el poder para hacerlo. Por eso, una vez m√°s, hay que darle la vuelta a todo. Hay que llenar de democracia, en el sentido m√°s amplio de la palabra, cada rinc√≥n de la sociedad para que la impunidad deje de una vez por todas de campar a sus anchas.

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L mingorance
Fotograf√≠a: Jes√ļs Mass√≥

‚ÄúNi machismo ni feminismo, igualdad‚ÄĚ, ‚Äúes cuesti√≥n de personas‚Ä̂Ķ Seguro que os suenan estas frases hechas. De alguna manera explican el eterno debate sobre la conveniencia de usar el t√©rmino feminismo o sustituirlo por igualdad. Al inicio de Podemos algunas compa√Īeras planteaban este cuesti√≥n donde, con sus matices, hab√≠a dos posiciones iniciales .

La primera ven√≠a a plantear que el t√©rmino feminismo genera rechazo entre muchas personas ya que con frecuencia se asocia a lo contrario de machismo. Que suger√≠a algo as√≠ como esa frase que circula por redes y dice: ‚Äúos da el miedo el feminismo porque cre√©is que vamos a hacer con vosotros lo que hab√©is hecho con nosotras‚ÄĚ. Quienes estaban en esta posici√≥n pensaban que hab√≠a que usar el t√©rmino igualdad porque era el ampliamente aceptado aunque lo reivindicasen mujeres como Le Pen, Hillary Clinton o Cristina Cifuentes. Para ellas la tarea era dotarlo de contenido y disputarlo.

La otra posici√≥n con la cu√°l me identifico, planteaba que si bien el t√©rmino feminismo pod√≠a combinarse con otros, incluido igualdad, no deb√≠amos renunciar a √©l porque ten√≠a una profundidad del que este √ļltimo carec√≠a. Cifuentes siempre se sentir√° m√°s c√≥moda hablando de igualdad aunque a veces use la palabra feminismo. De alg√ļn modo, feminismo expresa el conflicto porque es una lucha para conseguir los derechos de las mujeres y eso supone enfrentar a la estructura patriarcal y, por consiguiente, los privilegios de los hombres. Por supuesto, entendiendo que hombres y mujeres no son sujetos homog√©neos y por lo tanto sufren privilegios en el caso de los primeros y opresiones en el caso de las segundas diferentes y en distinto grado en funci√≥n de su clase, orientaci√≥n e identidad sexual, raza, etc. De hecho, muchos hombres pueden y deben ser nuestros aliados porque no luchamos contra ellos sino contra un sistema, pero esto requiere una compresi√≥n por su parte de que tienen que renunciar a determinados privilegios, sean simb√≥licos, de cuidados o de otro tipo seg√ļn el caso. Por eso de alg√ļn modo el feminismo est√° vinculado a la b√ļsqueda de la ra√≠z (o ra√≠ces) de la opresi√≥n y a las pr√°cticas individuales y sobre todo colectivas y de lucha para enfrentar las mismas. Esto a pesar de que muchas mujeres feministas a lo largo de la historia no se autodenominasen como tal dado, por una parte, a que su uso es relativamente reciente y, por otra, a que buena parte de las mujeres socialistas y comunistas identificaban el feminismo como un movimiento burgu√©s que no hablaba de sus problemas como mujeres trabajadoras.

Y en todo este debate de si feminismo o igualdad, apareci√≥ Dior con su camiseta ‚ÄúWe all should be feminists‚ÄĚ dejando bastante claro que el feminismo ya no asustaba ni generaba rechazo en gran parte de la poblaci√≥n, sino que vend√≠a y por eso cada d√≠a se multiplican las mercanc√≠as por parte de diferentes empresas y grandes marcas que usan al feminismo como gancho. Hay infinitos ejemplos de como el feminismo se ha ‚Äúnormalizado‚ÄĚ, ‚Äúse ha puesto de moda‚ÄĚ y ha cobrado protagonismo en espacios tales como los Goya, Operaci√≥n Triunfo, Cert√°menes de Belleza y un largo etc√©tera. ¬ŅQu√© est√° pasando? Mi objetivo no es hacer un an√°lisis profundo ni completo porque para responder a esta pregunta har√≠a falta una reflexi√≥n mucho m√°s sosegada y un espacio mayor pero si me gustar√≠a apuntar una reflexi√≥n en cuanto a nuestro pa√≠s se refiere.

Hace algunos a√Īos en una charla de Justa Montero, referente feminista, anticapitalista y miembro de
la LCR, ella apuntaba como cu√°ndo desde las izquierdas habl√°bamos de las luchas que se dan en el
15M y ciclo posterior enumer√°bamos las huelgas generales, estudiantiles o la lucha por los servicios
p√ļblicos pero raramente nos refer√≠amos de manera expl√≠cita a la lucha del movimiento feminista
contra la Ley Gallard√≥n. ¬ŅC√≥mo es posible que una de las luchas con m√°s fuerza, de las pocas que
consigui√≥ una victoria tan contundente ‚Äúse nos olvidase‚ÄĚ?

Hay por supuesto muchos factores tanto objetivos como subjetivos que explican que el auge del feminismo se da en muchos pa√≠ses diferentes. Pero estoy segura que en el estado espa√Īol la victoria del movimiento feminista paralizando la (contra)reforma del aborto y logrando la dimisi√≥n del ministro Gallard√≥n all√° por septiembre de 2014 tuvo mucho que ver. Primero, porque logr√≥ empoderar a muchas mujeres que de una u otra manera participaron o empatizaban con aquellas movilizaciones que se dieron a lo largo de muchos meses. Tuvimos la experiencia de que la lucha s√≠ sirve y tomamos conciencia de nuestra fuerza. Y segundo, porque el movimiento logr√≥ poner sobre la mesa con mucha fuerza ideas cl√°sicas del feminismo, destacando muy especialmente las relacionadas con el derecho al propio cuerpo y el derecho a decidir. Creo que la interacci√≥n entre ambos factores ha hecho que muchas de las ideas que el feminismo ha dicho hist√≥ricamente encuentren a d√≠a de hoy una importante identificaci√≥n en buena parte de la sociedad. Algo as√≠ como ‚Äúlo logramos porque ten√≠amos raz√≥n‚ÄĚ.

Esto no significa que vivamos en una sociedad feminista ni mucho menos. Por desgracia, pol√©micas absurdas como el disfraz de Mar√≠a Romay, concejala de Fiestas de nuestra ciudad, demuestran que a algunos les escuece enormemente que una mujer vista como quiera, que nuestros cuerpos siguen siendo espacios de conflicto y de lucha. Si posase en una revista o saliese en un anuncio de televisi√≥n no les parecer√≠a tan escandaloso porque en este caso ser√≠a para ellos uno de los objetos que tanto acostumbran a consumir. Porque lo que ofende no es un desnudo que ni siquiera es tal, sino el hecho de que vistiese as√≠ por propia decisi√≥n, siendo sujeto y no objeto. Sin embargo, tambi√©n han sido numerosas las personas que han mostrado su m√°s absoluto apoyo a Mar√≠a y hemos puesto en pr√°ctica aquello de que ‚Äúsi nos tocan a una nos tocan a todas‚ÄĚ. Por eso, m√°s all√° del caso particular y a pesar de la reacci√≥n del patriarcado a trav√©s de determinadas instituciones y de una parte de la sociedad ante el empoderamiento individual y colectivo de muchas mujeres, es una realidad que ideas y debates que antes se daban en c√≠rculos muy reducidos cada vez se vuelven m√°s cotidianos.

Pero‚Ķ ¬ŅQu√© implicaciones tiene ‚Äúque el feminismo est√© de moda‚ÄĚ? Desde mi punto de vista constituye una oportunidad que hay que aprovechar porque nos ayuda a cuestionar el mundo en el que vivimos y porque ahora es mucho m√°s sencillo acceder al feminismo y a la pol√≠tica al fin y al cabo (¬Ņqu√© es si no el feminismo?). Pero tambi√©n tiene otra negativa y es el peligro de descafeinarlo, de asociar el feminismo a la lucha individual de cada mujer por ‚Äúllegar a lo m√°s alto‚ÄĚ. Aunque este riesgo est√° ah√≠ creo que sin duda son muchas m√°s las potencialidades y el movimiento est√° demostrando que est√° sabiendo utilizarlas de forma inteligente. La huelga del 8 de marzo es un claro ejemplo de ello porque pone en el centro a las mujeres trabajadoras, las que estudian, las que cuidan y a todas las que somos violentadas de una, otra o todas la formas a lo largo de nuestra vida, dotando la movilizaci√≥n de un contenido concreto que delimita ‚Äúqu√© feminismo‚ÄĚ. Porque la lucha es la que clarifica en que bando se encuentra cada cual y nosotras estamos en el de las que cuidan a las personas dependientes, las maestras, las que atienden al tel√©fono, las gitanas que se rebelan contra el patriarcado y el antigitanismo, las que cr√≠an a los hijos e hijas, las que limpian dentro y fuera de casa, las que estudian, las migrantes, las que gritan que su cuerpo es suyo, las dependientas‚Ķ y muchas m√°s. Este es el feminismo que se est√° construyendo en encuentros como el de Zaragoza del pasado mes de enero o asambleas como la que tuvo lugar en la Fundaci√≥n de la Mujer en nuestra ciudad para preparar la huelga. Un feminismo que sabe combinar su diversidad con unas claras pretensiones de transformar y no de maquillar al mismo tiempo que saben conectar son sectores muy amplios de mujeres. Y por eso, a Dior no se le espera. Y a In√©s Arrimadas tampoco.

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L mingorance
Imagen: Pedripol

Puede que, al igual que yo, lo hayan escuchado muchas veces en los bares, en esas cenas interminables de navidad que se avecinan o en alguna que otra sobremesa: ‚Äúlos pol√≠ticos lo que tienen que hacer es ponerse de acuerdo‚ÄĚ. Puede que sea una frase a la que no hayan dado mayor importancia o puede que, como a m√≠, esta frase les haya removido las entretelas.

Era otra √©poca, es verdad. El peso del bipartidismo lo asfixiaba todo y a ellos se refer√≠an: dos partidos con or√≠genes, historia y base social radicalmente distintos; pero que, por desgracia, desde hace mucho coinciden en lo ‚Äúfundamental‚ÄĚ, mantener y beneficiar a las √©lites.

El problema no es la falta de consenso. El verdadero problema reside en saber para qu√© cosas se necesita consenso. En este pa√≠s, PSOE y PP se han puesto de acuerdo para privatizar y malvender los servicios p√ļblicos, para poner en marcha reformas laborales que precarizan y debilitan el poder de negociaci√≥n de la gente trabajadora, para engordar la burbuja inmobiliaria, para repartirse las puertas giratorias y, c√≥mo no, para hacer una reforma expr√©s de la tambi√©n sacrosanta Constituci√≥n en una tarde de verano, a traici√≥n pero con mucho consenso; una reforma que tiene hipotecadas nuestras vidas al convertir la deuda en la √ļnica prioridad. Por doloroso que resulte para todos los militantes socialistas que lucharon contra el fascismo o que dieron con sus huesos en las c√°rceles franquistas o que a√ļn creen en el PSOE, la triste realidad es que al PSOE no le tiembla la mano cuando tiene que arrimarse al querer del PP.

Lo seguimos viendo a diario. Lo hemos visto en la aplicaci√≥n del art√≠culo 155. Lo hemos visto cuando PSOE y PP se unen en el Congreso para bloquear una propuesta de Unidos Podemos para que la Sareb, o banco malo, con un 45% de capital p√ļblico producto del rescate bancario, tuviese que ceder parte de su parque de viviendas para alquiler social. Y no es una cuesti√≥n de caras ya que el resultado de la ecuaci√≥n es el mismo con unas familias al mando o con otras, con el liderazgo de Pedro S√°nchez o el de Susana D√≠az.

De la misma manera, a escala municipal, da igual que esté al frente Fran González o Fran González 2.0. El PP de Teófila y el PSOE de Fran González están de acuerdo en lo esencial: poner palos en la rueda. Por eso, en Cádiz tienen todo el consenso del mundo para llevar a cabo su moción de censura por fascículos y de tapadillo. Entiéndanme, que las formas siempre hay que cuidarlas y hacerlo a las claras está feo.

El PSOE local est√° entregando espacios de poder a la derecha de la ciudad. As√≠ de duro. El primer asalto fue en Onda C√°diz. ¬ŅSer√° que a la oposici√≥n le molestaba que la radiotelevisi√≥n p√ļblica fuera hoy m√°s plural y democr√°tica (Consejo Audiovisual de Andaluc√≠a dixit)? ¬Ņo acaso lo que les incomodaba era la auditor√≠a inminente sobre C√°diz Conecta?

No han parado ah√≠: han entregado la Fundaci√≥n de la Mujer a quien no cree en el feminismo. El PSOE ha puesto al frente de la Fundaci√≥n a una representante de Ciudadanos, partido que niega la violencia de g√©nero y que compra la teor√≠a machista de ‚Äúla asimetr√≠a penal por cuestiones de sexo‚ÄĚ. A estas alturas algunos a√ļn cuestionan que la violencia machista tiene l√≥gicas espec√≠ficas y se apoya en unas estructuras pol√≠ticas, culturales, econ√≥micas, etc. y que, por tanto, requiere de medidas espec√≠ficas y diferenciadas y otros vienen a darle alas. Eso s√≠, en el pleno, que por fin es televisado, el PSOE procura suavizar sus formas, intenta reforzar su perfil identitario de izquierdas apoyando medidas como el cambio de nombre de la nueva Avenida del 4 de Diciembre de 1977 en cumplimiento con la Ley de Memoria Hist√≥rica o dice que va a votar a favor de los presupuestos o del nuevo modelo de tarificaci√≥n. Podr√° ser muchas cosas, pero cuando se le pone luz encima, el PSOE sabe perfectamente que no puede permitirse el lujo de aparecer aliado con la derecha en la ciudad.

Por eso, frente al consenso de los de arriba, es m√°s necesario que nunca construir el consenso de la gente de abajo: aumentar la presi√≥n social, fomentar el debate ciudadano, propiciar que nuestros vecinos y vecinas est√©n al tanto de todo lo que ocurre en el Ayuntamiento de C√°diz. Ese consenso es la √ļnica herramienta para que de verdad C√°diz sea una ciudad para su gente.

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Laura mingoranceFotograf√≠a: Jes√ļs Mass√≥

Septiembre siempre me son√≥ a a√Īo nuevo por mucho que estos comiencen oficialmente el uno de enero. Septiembre sugiere cambios, retos, oportunidades y desaf√≠os. Este inicio de curso estamos asistiendo a una clara ofensiva del R√©gimen en t√©rminos reaccionarios. Lo hemos podido comprobar con casos como el de Juana Rivas que pone rostro a una situaci√≥n que no constituye un caso aislado pero que es tan injusta y terrible como invisibilizada. Lo hemos visto con la vulneraci√≥n del derecho a huelga de los trabajadores de El Prat que se levantaron con valent√≠a ante una situaci√≥n cada vez m√°s precaria. Y estos d√≠as asistimos a la represi√≥n m√°s terrible y menos disimulada de un Estado que una vez m√°s demuestra tener una clara esencia antidemocr√°tica. Prohibici√≥n de actos, detenciones de alcaldes, funcionarios, registros de edificios por parte de la guardia civil, etc. Aunque parezca incre√≠ble, s√≠, es septiembre de 2017. Pero, como se suele decir, de aquellos barros‚Ķ estos lodos.

En el caso de C√°diz, esta ofensiva se traduce en una bater√≠a de ataques, algunos realmente torpes y poco imaginativos, dirigidos al actual equipo de gobierno de la ciudad. No pod√≠a ser de otra manera, cargar contra el alcalde o cualquiera de sus concejales se ha convertido en una actitud rutinaria para los grupos de la oposici√≥n. Las primeras semanas de septiembre se molestaron en demostrar que hab√≠an vuelto de vacaciones, no por sus aportaciones precisamente, sino por las p√°ginas y p√°ginas en los medios de comunicaci√≥n que intentaban dibujar una imagen de caos. Si hubiese que dar un titular podr√≠a ser, siguiendo su esquema mental, ‚ÄúC√°diz como Venezuela‚ÄĚ.

Pero de cara al nuevo curso toca apartarse del ruido y huir tambi√©n de la peligrosa rutina institucional que est√° dise√Īada para fomentar el cinismo y el posibilismo que tiene el peligro de traducirse en resignaci√≥n. Ambos distanciamientos son necesarios para lograr hacer un an√°lisis objetivo, para ser capaces de escuchar las necesarias y constructivas cr√≠ticas que se√Īalan las deficiencias y para visualizar y cuidar los avances que nos permiten mejorar situaciones de emergencia social al mismo tiempo que contribuimos, junto con muchos y muchas otras, a construir una ciudad distinta.

Esto implica, en algunos casos, armarse de honestidad para se√Īalar los l√≠mites de la propia instituci√≥n, dise√Īada por y para los intereses de los de arriba. La deuda, la Ley de Estabilidad Presupuestaria, los l√≠mites competenciales y un sinf√≠n de trabas m√°s no son excusas, son muros con los que este y cualquier gobierno que luche por mejorar y transformar la vida de sus vecinos y vecinas se chocar√° y suponen l√≠mites diarios a pol√≠ticas necesarias. Pongamos dos ejemplos en dos de las delegaciones m√°s importantes para cualquier gobierno de izquierdas: vivienda y servicios sociales.

En la primera, tenemos un d√©ficit muy grave con un parque p√ļblico de viviendas insuficiente y sin posibilidades de penalizar a los acaparadores con fincas cerradas a cal y canto mientras hay gente que no puede acceder a una vivienda digna. Esta realidad, derivada de una negativa del gobierno central a definir qu√© es una vivienda vac√≠a en la legislaci√≥n, se traduce en una enorme dificultad para que el Ayuntamiento fomente los alquileres sociales y garantice alternativa habitacional. En servicios sociales, existe una importante falta de personal en una ciudad muy dependiente de los mismos por los √≠ndices de desempleo y precariedad ante, entre otros factores, el desmantelamiento industrial de la Bah√≠a sin diversificaci√≥n del modelo productivo, situaci√≥n agravada adem√°s con la crisis econ√≥mica. Esta deficiencia se explica por el despido de 24 personas en la delegaci√≥n durante los gobiernos del PP, por las restricciones a la contrataci√≥n de personal que impone la ley de estabilidad presupuestaria y por el bloqueo de la RPT por parte de los partidos de la oposici√≥n, incluido el PSOE, que inclu√≠a una apuesta clara por el refuerzo de Servicios Sociales. La consecuencia es una enorme dificultad para dar un mejor servicio y donde las colas sean una imagen del pasado.

Luchamos desde los movimientos sociales, organizaciones pol√≠ticas e instituciones contra estos l√≠mites que nos dificultan mejorar la vida y que dependen en gran medida de los gobiernos centrales y auton√≥micos a la vez que el gobierno municipal estira lo m√°ximo posible los m√°rgenes. En Servicios Sociales hay una apuesta clara por un cambio de modelo asistencialista a otro garantista de derechos y que fomenta el empoderamiento con, por ejemplo, los talleres para entender el recibo de la luz o el fomento de la inserci√≥n laboral a trav√©s del servicio de intermediaci√≥n. Dentro de lo posible, se est√° reforzando la delegaci√≥n con personal y el sistema de citas est√° cambiando para encaminarse a un formato donde la persona que acuda a esta delegaci√≥n tenga la posibilidad de pedir cita en cualquier momento. Adem√°s, el bono del agua, ya en marcha, y el bono el√©ctrico, a√ļn bloqueado por el PP ante su demora consciente para convocar el Consejo de Administraci√≥n de la Fundaci√≥n de El√©ctricas C√°diz, son solo dos ejemplos entre otros muchos dentro de este cambio de modelo que busca aumentar la estabilidad a las familias. En vivienda, adem√°s del programa de alquiler justo, se est√° rehabilitando por ejemplo la finca de Santa Mar√≠a 10 para viviendas destinadas a alquiler social siendo una apuesta clara por cambiar el modelo.

Al mismo tiempo que estiramos al m√°ximo estos l√≠mites, el gobierno municipal est√° finalizando el primer proceso de remunicipalizaciones que fue una de las principales apuestas program√°ticas de Podemos C√°diz. Entend√≠amos que era una medida estructural ya que estos procesos pretenden recuperar para lo p√ļblico esferas hasta ahora gestionadas por lo privado en un momento en el que el avance del mercado en todas las esferas de la vida es cada vez m√°s invasivo, y donde se trocean derechos para convertirlos en privilegios. La oposici√≥n en general ha tenido un comportamiento vergonzoso en todo este tiempo pero la actuaci√≥n del PP ha llegado hasta el punto de usar la Subdelegaci√≥n del Gobierno para intentar bloquear las remunicipalizaciones anunciando en prensa (habr√° que ver si se lleva a efecto) un recurso a las mismas. Adem√°s, tenemos precedentes de otros municipios donde han llevado a cabo la misma estrategia como Zaragoza o Chiclana. La recuperaci√≥n de los servicios p√ļblicos les escuece, a ellos y a las macroempresas que gestionan la inmensa mayor√≠a de los servicios privatizados de las instituciones p√ļblicas y de los que sacan suculentos beneficios. Pero lo sentimos, en parte tambi√©n por esto estamos seguras de que vamos en la direcci√≥n correcta.

Sin obviar los l√≠mites de una correlaci√≥n de fuerzas objetivamente desfavorable, estamos en condiciones de comenzar a desmontar el mito neoliberal de que lo privado es mejor que lo p√ļblico. Esto resulta condici√≥n necesaria para construir una alternativa de sociedad basada en el inter√©s com√ļn y no en el incremento de las tasas de beneficio empresarial. Para ello, es imprescindible recuperar parcelas de credibilidad que demuestren una mejor√≠a en la calidad de los servicios, al tiempo que tejemos alianzas con los trabajadores y las trabajadoras mejorando sus condiciones laborales y generamos posibilidades de experiencias para la autogesti√≥n ya que ellos y ellas son parte imprescindible y activa para la mejora del servicio.

Septiembre, seguimos.