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Creo que cada vez hay m√°s malnacidos y ‚Äúpeormuertos‚ÄĚ. Creo que cada vez hay m√°s fantasmas ingratos que transitan por las calles, los bares, las tiendas de flores, las pescader√≠as, los portales webs y las casapuertas con cada vez menos conciencia de lo que los dem√°s hacen por uno y por los dem√°s, as√≠ en gen√©rico. Porque como no dice el refr√°n ‚Äúde malnacido es ser desagradecido‚ÄĚ (que dice en verdad no agradecido, que no es lo mismo). Que se siembra constantemente una especie de cinismo sin inteligencia que al final agarra en una sociedad infantiloide, bravucona y cobardica. Una sociedad que es parecida a la de siempre pero que ahora tiene bluetooth con todas las cosas wifi de la interconectabilidad del big data y del dato encerrado en s√≠ mismo. Por eso no est√° malote (tra tra) tener un prontuario en una libretita de las que se mete en cualquier bolsillo y no pita en los aeropuertos. Una libretita que diga por ejemplo ‚Äú(mi padre es) un h√©roe un poquito raro porque en la pel√≠cula de su vida siempre ganaron los malos‚ÄĚ y ya yo con eso tengo para hacerme una vida, una muerte, una eternidad y un puchero.

La gracia y las gracias
Fotografía: Javi Caravaca

Y le estoy agradecido a Manolo como se le puede estar agradecido al que te hace un favor sin pedirlo o al que dedica su vida a darte parte de la tuya. Porque se est√° perdiendo lo de dar las gracias, aunque a veces se las demos hasta al funcionario que te trata regular. Porque ser agradecido es la √ļnica formula para dimensionar tu posici√≥n en el mundo (no en tu mundo, de autoindulgencia y coraz√≥n vac√≠o que se rellena con un click o cotilleos, sino el mundo mundo) y ser consciente del trabajo y el sacrificio del resto para y por el bien com√ļn. Porque la generosidad no est√° de moda, ya que la gente cree, equivocadamente, que no habla de uno mismo, cuando no hay nada que lo haga m√°s y mejor.

Y yo le estoy agradecido a Manolo porque me representa (en presente y en futuro) o por lo menos creo que representa a lo que creo. Por ser el chirigotero de la clase obrera, el que cantaba con coraje y desde el coraje, desde la rabia y la raz√≥n, desde el orgullo de ser lo que era y de saber que siempre estar√≠a del lado de los suyos, de darle al carnaval el sentido primigenio, genuino y diferencial que se hab√≠a ido perdiendo (y que no es una pena, porque es lo que se ha querido) entre canalsules, gaditanos que nacen donde les da la gana y opin√≥logos del racatapl√°n que creen que racatapl√°n es el perro de Lucky Luke. Porque √©l sab√≠a que la gracia era una bala m√°s en la canana y no la √ļnica, porque ten√≠a muy claro que lo que fuera te ten√≠a que coger luchando. La lucha no se negocia (que dice el otro) y se aprehende m√°s que se aprende. Ni una semana de charlas TED te puede ense√Īar cosas tan valiosas luego para tu vida personal que un pasodoble encorajinao y frontal, bailable y sandunguero. Y sin tener que ponerte un micr√≥fono en la oreja y dar paseos por un escenario, porque en un escenario se canta con la voz que te sale y con un pie siempre fijo sobre las tablas.

Y yo le estoy agradecido porque una vez cant√© en el Falla y cant√© el mismo d√≠a que √©l. Fue en el 2004 y no sali√≥ muy bien, la verdad. Sacamos una chirigota en Madrid con mi querido Erasmo Ubera (otro al que le tengo que dar las gracias y muchas (1)) y fuimos al teatro en autob√ļs desde la capital, cantamos (o algo parecido) y nos volvimos del tir√≥n. Nos dieron palos por todos lados, pero una persona nos defendi√≥ y anim√≥ en la radio. Fue Manolo Santander que un rato antes hab√≠a cantado cosas bonitas con Lo m√°s feo de C√°diz. Manolo, gracias otra vez.

(1) Gracias Cabeza

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Lolo
Fotograf√≠a: Jes√ļs Mass√≥

A veces un chiste fuera de sitio no es un chiste fuera de lugar, solo es un chiste extranjero sin diccionario ni Lonely Planet subrayada por la experiencia o la ignorancia. Un chiste que se baja de un barco grande a una ciudad peque√Īa, con una pulserita en la mano, una c√°mara de fotos colgando del pescuezo, unas chanclas por encima de los calcetines y unas ganas de estar vivo por debajo de lo normal. A veces un chiste fuera de sitio no est√° fuera de lugar. Uno se enreda en las redes intentando sacarle punta al crematorio de Cristina Cifuentes (Rafael Chirbes rules)¬† y acaba leyendo en una sentencia berlanguiana, la planicie de un pa√≠s que de llanote pas√≥ a llenito de llanuras mentales.

Espa√Īa es un grupo de whatsapp que silencias por un a√Īo al minuto que te hayan metido en √©l. Espa√Īa es un grupo de versiones que han convertido todo un pa√≠s en una verbena eterna donde los ni√Īos intentan dar por la fuerza el primer beso a las ni√Īas y los viejos consiguen sin mucha soltura dar su √ļltimo baile. Ma√Īana por la ma√Īana en la batalla piensa en m√≠, que dec√≠a el otro. Ma√Īana por la ma√Īana desayunaremos otra vez los restos del naufragio cotidiano en este buffet libre de malas palabras, caf√©s fr√≠os y peores intenciones. Y dos huevos blandos.

En el desayuno alguien me habla de sexo consentido y yo le afeo su sinsentido dici√©ndole ‚ÄúT√ļ no eres de Cadi‚ÄĚ. √Čl/ella me dice que claro que no, que como va a ser de Cai (esa es la prueba de ADN verbal que lo demuestra) si solo fue una vez por carnavales pero se quedaron en Xerez de la Fra porque un primo ten√≠a un amigo que ten√≠a una amiga con un primo que ten√≠a una casa por Airbnb. Yo confirmo que eso tampoco es muy de Cadi y pienso que a veces un chiste fuera de sitio no es un chiste fuera de lugar. O al contrario. Y me doy cuenta tambi√©n de que un chiste pierde gracia cuando se le saca el contexto y se le deja a la intemperie, desnudo de contenido y de paisaje.¬† Que si no eres de C√°diz que te nieguen eso, no tiene gracia, ni de la normal, ni de la puta, ni de la pu√Īetera. Como la literatura torticera del voto particular del juez, o un comentario vulgar en el desayuno del bar, o una editorial donde se compara a La Manada con el Puigdemont, que tampoco son de Cadi y que tampoco tienen gracia ya que son chistes m√°s fuera de lugar que de sitio.

Aunque C√°diz a veces tambi√©n es un grupo de whatsapp en el que no quiero estar. Uno con mucha guasap (plam plam) y mucho porqu√© (porque vamos a cantar los cupl√©s). Y lo digo porque aunque sepamos que no tiene la misma importancia, me parece tambi√©n denunciable dar constancia en estas pocas palabras escritas: criticar a √Ālvaro Cervera es no ser de Cadi, y me habla mucho y mal de ciertos sectores de la ciudad a la que amo y en la que no vivo. Chistes fuera de sitio y fuera de lugar, en este caso. Como yo. Aficionados que quieren m√°s a Guardiola que al Gafa, a Cristiano que a Carrillo y que seguramente tienen un escudo del Madrid o del Barcelona tapado de verg√ľenza por H√©rcules y los leones. Ese s√≠ que es de C√°diz (aunque haya uno de Alicante), no como yo que soy de Puerto Real

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L mingorance
Fotograf√≠a: Jes√ļs Mass√≥

Entro adentro y no puedo salir fuera. Miro por la¬† ventana, llamo por el tel√©fono, me atormento por la lluvia que no para en Madrid desde que no para. Intento ser yo todo el tiempo que me lo permito. Cuando dejo de serlo, aunque sea por un segundo, la gente mala me atrapa en su trampa. Bajo al tercero y no tengo cuartos. Los malos no son muchos pero est√°n vivos todo el tiempo, atentos, con una sonrisa falsa y una mirada ciega. Se pueden oponer a una huelga, decirte que est√°s muy guapo, decir que Albert Rivera les parece consecuente, Mourinho un ganador, comentarte algo en Facebook como el que no quiere la causa. Pueden decirle tu nombre a la polic√≠a de los apellidos, al c√≠rculo de lectores cuadrados, pueden prestarte un euro para la m√°quina o pueden maquinar tu destrucci√≥n. Googleo ‚Äúgente mala‚ÄĚ, mientras las veo pasar por delante de mi ordenador. Pienso en la gente mala porque quiero escribir de ella y me tengo que inspirar en lo contrario. Por lo tanto, por lo tonto, por los tientos, para que no me den las tantas, pienso en mis padres. En los m√≠os.

Mi padre fue obrero en Astilleros y mi madre sigue siendo ama de casa en Ciudad Jard√≠n. Mi padre sigue siendo tambi√©n, lo que me hace muy feliz cuando escribo y cuando vivo mi existencia diaria, aunque est√©n lejos, aunque no los llame, aunque cuando bajo a Puerto Real me voy a C√°diz y los veo menos de lo debido. Pero son mis padres y siguen siendo los andamios preciosos y precisos de mi alma.¬† Y lo son desde que ten√≠an m√°s o menos mi edad y no perd√≠an el tiempo en adivinar la fisiolog√≠a, la filosof√≠a y la fisionom√≠a de la gente mala. Se dedicaban a combatirla entre chicucos y diteros, entre 10 duros de churros y una hermanita por venir, entre¬† Matagorda y la Plaza de Abastos, Nieves y Galer√≠as Vidal. Ellos eran buenos y os lo pueden contar todos los vecinos que alguna vez tuvieron o tendr√°n. Aunque no pose√≠an demasiado me dieron todo lo que tengo, que b√°sicamente es ser una buena persona, con mis fallos y mis taras, no desearle el mal a nadie, intentar entender a los dem√°s y comportarme siempre como si estuviera en una pel√≠cula y fuera el bueno. Me ense√Īaron a distinguir entre lo que me conviene y lo que es justo, entre lo que es m√≠o y lo que es de todos, entre ser consecuente y ser consecuencia, entre ser honrado o dedicarme a otra cosa.

Pienso que la gente mala tambi√©n tendr√°n padres y visualizo a los m√≠os sentados en la mesa de la cocina abriendo una lata de at√ļn y pelando una naranja. Me da ternura y un poco de hambre que todav√≠a no he comido. Me da dolor sus dolores, canas su vejez y amor su recuerdo. Ellas construyeron con humildad todo lo que ahora para m√≠ es mi adn (Antonio, Dolores, Nosotros) y lo que me hace no soportar ni la injustica ni las gilipolleces, que a veces son lo mismo y otras veces compiten en no molar. Me dieron el car√°cter de la clase obrera y la bonhom√≠a de las personas justas, el saber decir que s√≠¬† cuando era s√≠ y el poder pensar que no, cuando no era s√≠.¬† Me ense√Īaron a ser humilde, a vivir valiente y a pelar una naranja. Para lo de la lata de at√ļn tuve que esperar a que llegara el abref√°cil.

Recibo un mail de una persona mala y postergo la respuesta. Caigo en que mis padres no tienen mail y pienso en hacerles uno (antonioydolores@gmail.com). Luego recuerdo que pusieron internet en casa solo para que mis sobrinos jugasen a la Tablet y ahora cuando van no se llevan las Tablet los nietos de. Los ni√Īos guapos. Los abuelos felices. Yo les explico otra vez c√≥mo poner Netflix en la tele pero ellos son m√°s de Juan Imedio que de Charlie Brooker. Ya s√© lo que responderle a la gente mala por mail, pero no puedo olvidarme de mis padres y de que tienen internet realmente solo para cuando voy yo a casa. Me parece un gesto de amor. Ya van 7.987.637.341. Vuelvo a pensar en la gente mala y ya no s√© para qu√©.

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L ortega
Fotograf√≠a: Jes√ļs Mass√≥

Siempre he pensado que la vida ten√≠a que tener banda sonora, por lo menos en esos momentos cuando vas en el autob√ļs mirando por la ventana y pensando en todo lo que pas√≥ o no va a volver a pasar. Unas notas as√≠ como musicales, que vertebren esos momentos de transici√≥n traum√°tica (o pos o pre) o pl√°cida (o pre o pos) de nuestro desarrollo personal y solitario. Cuando no miramos twitter ni instagram, cuando levantamos la mirada y sentamos el culo (y no al rev√©s, como tantas otras veces), cuando nos paramos mientras nos movemos,¬†cuando nuestras ‚Äúposl√°grimas‚ÄĚ se pierden como lluvia en las gotas de un cristal que est√° escrito por el otro lado y que afortunadamente, y por lo menos, no pone AICNALUBMA. Una canci√≥n de alguien famoso o desconocido que diga, preferiblemente en ingl√©s, algo sobre yo qu√© s√©‚Ķ el invierno seco en Milwaukee, el d√≠a que tu padre se fue a vivir a aquel motel de carretera junto a la ruta sesentaipico o sobre los perros que vagan perdidos por una estaci√≥n de tren desolada desde que llevaron la f√°brica de alcayatas a otro lugar.

Yo soy mi propio John Williams, mi personal Hans Zimmer. Yo, cuando el cerebro se me pone de repente en pause, genero una banda sonora silenciosa y din√°mica que me acompa√Īa, me adelanta y me anticipa. Una banda sonora que me sirve, que me sorbe, que me sulibella. Una banda sonora que hace bailar al mundo y girar a las personas humanas, que sirve de transici√≥n entre las escenas cotidianas de mi ordinaria existencia, que vale de contrapunto a todos los puntos y las comas de mi discurso mental. Una banda sonora que luego, a lo mejor, venden en El Corte Ingl√©s o, a lo mejor, en Discos El Melli. Yo cuando me quedo en blanco siempre suena lo mismo y eso mismo me sirve, parad√≥jicamente, para la mayor variedad de cosas imaginables sobre los acontecimientos que me acontecen (o no) a m√≠. A mi boca no llega lo que a veces de mi cabeza sale. A veces en mis pies se acomoda lo que mi coraz√≥n expulsa.

Y aqu√≠ me tiene usted tela de mosqueao. S√© que no pecar√© de original porque sale de mi cabeza la misma m√ļsica que le sale a todo el mundo (y la que usted tendr√≠a en la suya desde que leyera el t√≠tulo del art√≠culo o si perteneciera a mi escuela y estirpe); la de Las viejas glorias de Manolito Santander. Yo llevo desde 1996 con la m√ļsica de Jos√© Manuel Prada Dur√°n y con las 8 palabras que dan inicio al tr√≠o y a la gloria, instaladas en mi mollera. Y voy en el autob√ļs 52 en Madrid y mientras miro por la ventana pienso ‚Äúy aqu√≠ me tiene usted tela de mosqueao, porque se me ha olvidao coger un tupper‚ÄĚ y luego miro por la otra ventana y pienso ‚Äúy aqu√≠ me tiene usted tela de mosqueao, y es que Galicia sigue ardiendo en llamas‚ÄĚ. Y luego se suben unos j√≥venes y a mi cabeza viene ‚ÄúY aqu√≠ me tiene usted tela de mosqueao, porque ya no cumplo m√°s los 40‚ÄĚ y luego se baja una vieja y me sale ‚ÄúY aqu√≠ me tiene usted tela de mosqueao, porque Podemos se ha ido al carajo‚ÄĚ Y entonces pienso que la vida ten√≠a que tener banda sonora y que y ‚Äúaqu√≠ me tiene usted tela de mosqueao como Cristiano cuando juega Messi‚ÄĚ. Unas notas as√≠ como musicales, que vertebren esos momentos de transici√≥n traum√°tica en las que voy sentado en un autob√ļs de all√≠ y aqu√≠ me

tiene usted tela de mosqueao

porque estoy a kilómetros del Falla

y aquí la gente no sabe de eso

y cuando hablo de eso, pues se callan.

Tela de mosqueao

Porque no he terminao

para este Tercer Puente

las palabritas que prometí

Y ya no sé si ni como acaba esto

ni como empezaba

ni como lo estoy haciendo

con to los muertos

del tono de pasodoble

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Lolo garcia
Imagen:Pedripol

Lo pol√≠ticamente correcto, lo correctamente pol√≠tico, eso puede ofender a, eso me ha ofendido mucho oh. El papel de fumar con la que nos la cogemos, el papel en la sociedad que pillamos, el papel que se tacha a s√≠ mismo y se pliega ante los dem√°s, el papel que nunca perdemos porque nuestros papeles ya est√°n perdidos desde el momento que nos apuntaron en un papel. Segmentar por temas, evitar cualquier hecho susceptible de ser hiriente. Las v√≠ctimas de los atentados, las mujeres que se mueren (cuando las matan), los hombres que confunden violaci√≥n m√ļltiple con sexo en grupo, los manquitos, los youtubers, los mariquitas, los gorditos, los celiacos, las personas con capacidades diferentes, los que se consideran a s√≠ mismos normales o pol√≠ticamente incorrectos. Los que son la medida de las cosas; de todas las cosas sin medida. Los que necesitan la aprobaci√≥n de los dem√°s y la reprobaci√≥n de los otros. Los diversos (las diversas), los conversos (las conversas), el co√Īo de tu hermana (los cojones de tu primo). Yo, t√ļ, √©l, nosotros, vosotros y, sobre todo, ellos.

Todo es ofensa, todo es aduana en las fronteras del humor lim√≠trofe y limitado. Todo esto antes era campo y se ofenden los de Medina. No sabes con qui√©n est√°s hablando y se mosquea la Asociaci√≥n de Mudos de Conil. ¬†Colgado de un barranco duerme mi pueblo blanco y ya tienes a toda Olvera en pie a las 8 menos cuarto de la ma√Īana si hace falta (si hace falta, se ofende Sergio Ramos). Todos ofendidos, todos distinguiendo entre lo que es humor y lo que no es gracioso, en lo que me ofende a m√≠ porque perpet√ļa roles que me ofenden a m√≠, porque Carrero Blanco ten√≠a familia, porque Lluis Llach ten√≠a una estaca, porque comer perdices cuando s√© es feliz, sin tener en cuenta el sufrimiento que se le deriva a estas elegantes y sufridas galliformes, es bastante ofensivo. El humor nunca es frontera porque es camino, porque es r√≠o y es vereda, porque se puede llevar todo el alcohol y el tabaco que quieras sin tener que rendir cuentas a nadie, porque no ofende el que quiere sino el que realmente no quiere ni lo necesita.

Tampoco creo en eso que dicen que el l√≠mite del humor es el propio humor, como marcando un est√°ndar de calidad, una √©lite de la risa, poniendo guettos, que no son fronteras pero tambi√©n hacen dif√≠cil la circulaci√≥n, la transformaci√≥n y el entendimiento. El humor malo o desafortunado, afortunadamente tambi√©n es humor. Porque el √ļnico l√≠mite del humor es la palabra l√≠mite. Y el carnaval, por supuesto. En este a√Īo de tuiteros condenados, de persecuci√≥n medi√°tica, de que todo hijo de vecino sea vigilante, cuando incluso la gente m√°s tolerante corre a buscar un ejemplo de humor incorrecto o de comentarios desafortunados dentro de las redes sociales de los menos tolerantes, espero que no se vaya a poner el foco en una fiesta donde la libertad (al menos de palabra) hace a√Īos que no se ve amenazada por la opini√≥n p√ļblica. Por los represores s√≠, pero eso no est√° en la mano o en la piel m√°s fina que gruesa de los que formamos el pueblo ofendido o susceptibles de ofenderse. En el COAC no le tengamos miedo a nada que no sea un popurr√≠ de coro, en la calle no tengamos miedo a otra cosa que no sea que ya se haga de d√≠a.

Estoy terminando este art√≠culo y me acuerdo que este a√Īo la chirigota del grupo empresarial Chirigotas de Air√≥n se llaman Los Susceptibles. Pienso en escribirle a Paquito G√≥mez para que no se ofenda por este art√≠culo. Y luego pienso en que se pueden ofender los otros de la chirigota por poner aqu√≠ que voy a escribirle a Paquito. Y as√≠ todo. Y as√≠ siempre.

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Ilustración: Pedripol

Los catalanes independentistas, dentro de su fracaso constitucionalmente moderado o su triunfo independientemente radicalizado, han conseguido algo que me duele infinito en mi coraz√≥n finito: han vuelto a Madrid un poquito facha. As√≠ del d√≠a a la ma√Īana, entre trapos de colores, balcones coercitivos y comentarios con desd√©n y desgana, como el que s√≠ quiere la cosa de hacer de la vida un enfrentamiento absurdo y peliculero en el que siempre los humanos peones salimos y saldremos perdiendo. Divide y perder√°s, eso lo tengo claro. Yo que siempre he presumido de esta ciudad, que siempre la pongo de ejemplo de integraci√≥n, amplitud de miras y modernidad castiza, yo que me r√≠o condescendientemente de los que dicen que Madrid es de derechas, que el Real Madriz, que el Tito Floren, que Ru√≠n Gallard√≥n, que si no me han pegado nunca los cabezas rapadas. Yo que me enfrento a los que la vilipendian por ser la patria rancia, oficial y centralista repleta de (malos) humos, obreros de Ciudadanos, prisas interesadas y besos de judas chulapos y chul√°nganos con acento ca√Ī√≠. Yo que siempre he dicho que ‚Äúun carajo‚ÄĚ, ahora es un carajo pa m√≠.

Y duele pasear o escuchar las conversaciones en un autob√ļs casi vac√≠o, es duro desayunar en un bar con la tele encendida y el coraz√≥n apagado, es triste mirar hacia las ventanas y ver una bandada de banderas que nunca me representaron y, por este camino, nunca me representar√°n. Y eso que yo soy espa√Īol (espa√Īol, espa√Īol), de C√°diz y de (Manolito) Santander. Y bastante de Madrid, aunque en a√Īos como este se me ponga cu√Īada e insoportable. Pero ese trapo arrojadizo contra cualquier tipo de libertad, humanidad y concordia, esa ense√Īa antigua y peligrosa, con un toro o un √°guila, con un escudo o¬† un silencio, solo sirve para celebrar que esta vez no perdimos el mundial o, en versi√≥n correa o cadena, que tengo un perro que si pudiera hablar dir√≠a cosas como ‚Äúyo estoy a favor de que el que quiera tenga derecho a hacer huelga, pero ¬Ņqu√© pasa con el derecho de los que no queremos a hacer huelga?, guau‚ÄĚ.

Pues Madrid se llen√≥ de banderas y a m√≠ el coraz√≥n se me llen√≥ de harapos. Banderas como las que sacaron en el Ayuntamiento Roman√≠, Colombo, Pepe Blas, Te√≥fila y otros abanderados de la democracia, la legalidad ajena, el beneficio pol√≠tico (peor para todos mejor para m√≠) y el insulto desaforado para retratarse a uno mismo. Banderas como las que hac√≠an el rid√≠culo en las multitudinarias manifestaciones de Vox de entre 3 y 5 personas en C√°diz y San Fernando. Banderas como las que saca al balc√≥n el m√°s tonto de mi barrio o como las que llevan en Valencia los de la ultraderecha que golpea impunemente las tripas de un pa√≠s que lleva a√Īos entre la cagalera y el estre√Īimiento. La mismita bandera

De momento, un carajo pa m√≠ y para mi confianza en el ser humano del territorio espa√Īol. Un carajo pa Madrid y un carajo para no s√© qu√© del Llobregat, por ejemplo. Yo, por mi parte, en cuanto tenga nietos, despu√©s de tener hijos, les dir√© que no hay mejor bandera que un papel de estraza manchado de aceite de churros o de chicharrones.