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Volvemos con la tercera pista una sección que inauguramos en aquellos ETP Express que hicimos durante el confinamiento. Volvemos porque más que nunca hay que pregonar cuando se hace cultura y esta ciudad que nos ocupa no deja de hacer y hacer para que podamos sentir su corazón vivo. Así que Miguel Ángel García Argüez nos habla de música, de literatura y de teatro cada disciplina nacida de manos gaditanas. 

¡Pasen descubran y lean!

UN DISCO

JESÚS BIENVENIDO, El balsero (RockCd Records, 2020)

El inquieto talento musical de Jesús Bienvenido trasciende, como bien sabemos, al perímetro del carnaval gracias sobre todo a las espléndidas canciones que el artista compone para diversos intérpretes, incluido él mismo en su faceta como cantautor. En este caso, sin embargo, el célebre autor de comparsas ha optado por explorar nuevos territorios y es así como ha puesto en marcha el exitoso espectáculo escénico-musical El balsero, del que se deriva este disco que hoy recomendamos. Con incuestionables raíces carnavaleras, los temas y las formas de El balsero, aunque bien pudieran formar parte de un repertorio de comparsa, gozan de interesantes vasos comunicantes con la canción de autor y lo teatral, lo que da a resultas esta suerte de “comparsa de uno” que bien puede satisfacer tanto a los seguidores de las coplas de carnaval como a quienes prefieren otros territorios escénicos y musicales.

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Portada del disco de Jesús Bienvenido

UN LIBRO

NIEVES VÁZQUEZ RECIO, Electric city (Ediciones Tantín, 2020)Solo del talento y la experiencia de la pudiente narradora gaditana Nieves Vázquez puede surgir una obra tan singular como Electric City (premio Manuel Llano, 2020), un sorprendente artefacto literario donde se entremezclan sin complejos la novela negra más cruda, la reflexión meta-literaria y el collage autobiográfico. Un insólito cóctel que a veces transita con brío por los territorios del mismísimo Paul Auster y en otras nos conduce por los regocijantes textos del Cortázar más libérrimo (¡ese fascinante texto titulado “Cómo llegar a ser Clarice Linspector”!). Una lectura excitante, dinámica y sorpresiva que nos propone subyugantes e irónicos juegos de prestidigitación narrativa trenzando la cultura de masas con la excelencia literaria, el cine con la memoria y la cultura pop con el aliento lírico-reflexivo más sorprendente. Un plato de alta cocina literaria de, sin embargo, facilísima lectura

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Cubierta del libro de Nieves Vázquez

UNA OBRA TEATRAL

LAS NIÑAS DE CÁDIZ, El viento es salvaje (2019)

Y como no podía ser menos, la última referencia a recomendar es la obra teatral El viento es salvaje, de la compañía “Las Niñas de Cádiz”, como todos sabemos, recientemente galardonada con el Premio Max 2020 de las Artes Escénicas al mejor espectáculo revelación. Estamos ante la definitiva obra de madurez de la compañía, en la que se subliman hasta la destilación más exigente todos los elementos que han caracterizado su ya larga trayectoria y su personalísimo estilo, es decir, la comedia ácida y caricaturesca, la agridulce y conmovedora crítica social, el costumbrismo popular, estilizado y esperpéntico a un tiempo y el característico espejo deformante de lo chirigotero. Todo ello, en esta ocasión, llevado al extremo más asombroso y eficaz: la deformación vía comedia carnavalesca de los mitos griegos clásicos, ejercicio de inteligencia que nos lleva a un resultado de una fuerza demoledora y de un dinamismo escénico tan minimalista como eficaz y que aúna en un caldero lleno de belleza y verdad elementos tan dispares como complementarios (¡La noche en que Medea y Fedra se emborracharon con “La Zaranda” en la barra del Cambalache!). Si aún no han visto El viento es salvaje, corran a hacerlo. Eso y todo lo que aún quede por venir de mano de esta imprescindible compañía.

Ninas cadiz
Cartel El viento es salvaje
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Seguimos recluidos en estos tiempos de sofá y manta, de hogar y recogimiento. Tiempos de encierro en definitiva. Desde el tercer puente tratamos en esta ocasión de acercaros contenidos recomendados que nos parece de utilidad para la compañía, para el hacer y para el sentir de cada uno de vosotros. Con esa intención nos hemos puesto en contacto con Miguel Ángel García Argüez para que nos recomiende tres de los discos que escucha en casa. Esperamos que disfrutéis, que descubráis y que os emocionéis. A volar, a bailar, a cantar. Vamos al lio.

¡Salud y música!

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Fotografía: Fani Escoriza

TRES DISCOS

DAVID PALOMAR Tiento y sangro (2020)

En el momento en que se escriben estas líneas, aún no ha salido oficialmente el inminente último trabajo del cantaor David Palomar, pero sí que ya podemos degustar su adelanto, el sencillo que da título al disco. Explorando nuevos caminos, como es habitual en el poco acomodaticio artista, Tiento y sangro nos deja entrever que Palomar trata de nuevo de huir de su propia zona de confort y, mediante una orquestación procesional desconcertante a la vez que subyugadora, juega sin miedo al eclecticismo trenzando su característico respeto a lo antiguo con el pop melódico, la base electrónica o el rapeado de Vilotea Arrizaga. Una bomba que esperamos con impaciencia.

Caratula 1 tiento y sangro

LA ETERNA BANDA DEL CAPITÁN VENENO Antología de Juan Carlos Aragón (2020)

La llorada muerte del autor Juan Carlos Aragón deja tras de sí un legado creativo asombroso y una obra que mucho se tardará en superar y mucho más en olvidar. El grupo que defendiera sus repertorios en estas últimas ediciones del COAC ha preparado la que hasta el momento puede ser su antología definitiva, un triple disco en el que, además de la recreación de piezas clásicas y otro disco que recoge lo más interesante de sus repertorios de chirigota, encontramos un tercer disco que incluye exclusivamente letras y coplas inéditas que nadie, salvo el propio grupo, conocía hasta el momento. Con una exquisita producción de sonido, inusual en las grabaciones carnavaleras, este triple disco es una pieza imprescindible en casa de cualquier amante de las coplas de carnaval.

Caratula 2 capìtan veneno

BRONQUIO Bochorno (2020)

Y para cerrar estas recomendaciones el último trabajo, recién salido del horno, de Bronquio, aka Santiago Gonzalo, el imparable músico sevillano-jerezano cuya carrera crece fulgurantemente y ya es un referente nacional en la producción del urban tech. En esta ocasión nos trae Bochorno, una producción sorprendente de ritmo contagioso y de impecable factura. Con este navajazo electrónico, entre ácido y melancólico, de trepidante flow y de hipnótica cadencia, Bronquio nos regala una base perfecta para la voz hermosamente cibernética de su cómplice gaditana, la irrepetible traper 41V1L. 

Caratula 3 bochorno

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Majestad: He venido hasta vos para hablaros de vuestro pueblo. 

Es vuestro pueblo, Majestad, ambiguo y extraño y por eso ha ido trazando su desgarbada historia a golpe de estornudos, garrotazos y suspiros. Al menos esa historia que vuestros ancestros y vos mismo mandasteis a escribas y generales ir garabateando para mayor gloria de vuestro apellido y vuestra ralea.

Pero vuestro pueblo, Majestad, no es ya el que aparecía a veces en televisión agitando banderolas de colores y gritando de emoción al ver a vuestro padre. Ese pueblo no es sobre el que vos en realidad ahora reináis. Aquel era un pueblo de goma eva y papel cuché, construido por los decoradores del feudo a vuestra imagen y semejanza y a imagen y semejanza de vuestra realeza irreal, engalanado con los trampantojos de sus propias cadenas y custodiado por tertulianos radiofónicos y fotógrafos de revistas del corazón, por historiadores roñosos, políticos obsecuentes y presentadores de noticieros. Oh, aquel pueblo deslumbrado por el glamour, las medallas militares, las flores de plástico, los sombreros de las damas de la sangre azul y las baldosas de mármol donde bailan valses las princesitas descalzas. 

Arguez post
Imagen de Roegger en Pixabay

Pero ahora ese no es, Majestad, ni vuestro pueblo ni el mío. Aquellos eran tiempos mucho menos extraños que estos que ahora nos tocan vivir a vos y a mí. Vuestro pueblo y el mío, Majestad, tienen un corazón que late en silencio oculto por los altavoces de la propaganda del régimen e intuye en lo hondo que vos y todo lo que vos representáis no sois más que cenizas de tiempos fósiles, conservados en formol para mantener la falacia del reino y sus fronteras, de sus gestas y sus crímenes, de sus banderas, sus negocios y su putrefacción. 

Vuestro pueblo, como el mío, sabe, Majestad, que no quedan ya dinteles que sostengan la falacia de vuestra gracia y vuestras indulgencias. Los destellos de colores se están apagando. Palidecen las claraboyas de palacio. Los decorados arden. Acta est fabula. Ahora sois tan solo, majestad, una proyección sin croma detrás. 

Por los altavoces de los hilos musicales de las basílicas jamás suena la canción real de vuestro pueblo, Majestad, pero su eco reverbera claramente por calles y tabernas, por mercados y caminos, por las verbenas y por las alcobas, allá donde no llegan del todo los decretos del régimen ni las luminarias de los salones regios. Por debajo del ruido de estos días, Majestad, los latidos ocultos del corazón de vuestro pueblo susurran en secreto la consigna cierta de que esta tierra mañana será republicana. 

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Daniel mata en el callejon de gato
Todo es posible (2018)

Con el disco Todo es posible, la ya larga carrera artística y discográfica de la banda sevillana Daniel Mata en el Callejón del Gato ha alcanzado el punto de ebullición de una madurez que, en realidad, era ya totalmente esperable desde sus trabajos anteriores. Oigan si no el directo retrospectivo  “Tiempo estimado” (2012) y comprobarán que estamos ante un talento poderoso de maduración larga y reposada que, aunque ha habitado siempre la periferia de la industria por purita coherencia artística, tiene una clara vocación de mainstream. Bien debiera el trabajo de Mata, desde luego, ser más conocido de lo que cantautor y banda se han planteado en realidad ser.

Mimbres, desde luego, no le han faltado nunca para el éxito masivo y, mucho menos, en este hasta el momento su último trabajo. Aquí la depuración compositiva de sus canciones y la afinada (y afilada) puntería de sus textos hacen que transitar por el puñado de temas que componen este disco se convierta un pequeño master sobre coherencia musical y, sobre todo, una deslumbrante y a la vez mansa sabiduría sentimental, gracias básicamente a un lirismo doméstico y profundo, que en realidad es y siempre ha sido la piedra angular de su carrera.

Arropado por una banda de músicos pudientes y experimentados (en la que militan la incombustible fidelidad del bajo de Enrique Mengual y la complicidad de las siempre eficaces guitarras de Ale “Kanishe” Rodríguez, entre otros), el disco se abre con una imponente apertura de manos de la agridulce “Pedagogía”, todo un verdadero buque insignia donde la banda nos pone sobre aviso del especial tratamiento que la producción del disco ha experimentado con respecto a sus anteriores entregas. Pero, además, supone un pausado regodeo en el sosiego lírico y en el modelado de las texturas más hondas e intimistas de sus canciones, elementos que, junto al desenfado vitalista y la socarronería social, se encuentran aquí en un estado de gracia y de destilación solo propios de las obras de madurez.

En “Desenamorarse”, temazo con que la banda se lanza a explorar los territorios sonoros del sonido más indie, se nos propone visitar parajes compositivos en los que Mata ha realizado pocas incursiones hasta el momento, a la vez que se nos plantea una exquisita insinuación retro al pop-rock alternativo, justamente ahora que ha dejado de ser una moda totalizadora (y totalitarista) en este país.

A partir de aquí, se abre el muestrario ecléctico y desacomplejado al que la banda nos tiene acostumbrados: la irónica bossa construida sobre esdrújulas de “Investigaciones íntimas, la delación social sin petulancia de “Vergüenza”  o de “Por el Skype”, la rumba decadente y agria de “Croquetas”, el himno tabernario y epicúreo de “Casi siempre” o la amarga caricatura generacional de “Pureta Peter Pan”, hasta alcanzar el electrizante lirismo de“La máquina del tiempo, uno de nuestros temas favoritos donde el estribillo bien pudiera resumir toda la actitud artística y vital del irrepetible cantautor (“Mi máquina del tiempo / solo viaja al presente”).

La versión online del disco (que pueden ustedes encontrar en las plataformas más populares como Deezer o Spotify) se completa con el bonustrack de “La periferia de abril”, donde aparecen ilustres colaboraciones sevillanas, como son las de Andreas Lutz (O´Funkillos), Vicky Luna (Las Niñas), Capitán Cobarde (Albertucho) o el rapero Melow SMS.

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En “Doce pájaros en el alambre”, Miguel Ángel García Argüez propone una interesante reflexión sobre la poesía y el carnaval y viceversa, tomando como punto de partida las letras inéditas de las comparsas “Los doce”, “Los equilibristas” y “Los prisioneros”. Además nos acerca, mediante anécdotas y comentarios de textos que acompañan a las propias letras, al proceso de creación de una comparsa. Así, nos descubre el autor el apasionante mundo interior de la comparsa que muchos aficionados desconocemos pero que nos encantaría conocer.

Miguel Ángel García Argüez nos ofrece una ventana directa al corazón palpitante de estas tres comparsas.

Tres coplas de doce pajaros en el alambre
Fotografía: Concha Corrales

Pájaros en carne viva

El buitre del veneno 
y la paloma de las pasiones.
El cisne de la envidia
y el charrancito de los amores.
La alondra de la risa
y la lechuza de los deseos.
El mirlo del orgullo
y el estornino de los dineros.
El jilguero de las ilusiones,
el milano de las decepciones
y las golondrinas de la frustración.
El canario de las alegrías,
las cotorras de la cobardía
y los ruiseñores de la confusión.
El cormorán que es el vencer
y la cigüeña que es el pánico a perder.
La perdiz de las esperanzas,
el tucán de la rabia ,
el halcón de la gloria,
la gaviota gris de los celos
y el gorrión de los nervios
por lograr la victoria.
Todas las comparsas sentimos
en el fondo lo mismo
cuando llega esta hora.
Cada emoción es como un pájaro
que un picotazo nos dio
y en carne viva llevamos con fuego y.   pasión
los comparsistas en el corazón.
Comparsas de mi teatro:
¡Que viva el honor
de ser rivales y ser compañeros!
Y abramos de par en par las jaulas
para cantar las coplas
que hagan libre
a nuestro pueblo.

La bandera del invierno

Frío.
La bandera del invierno.
Frío que desciende desde el cielo
y cruje en el suelo.
Frío.
Pero dentro de tu casa
cálidas mantas y alfombras tibias.
En la calle la humedad negra, helada y sideral
clava sus agujas de cristal.
Y en tu casa el edredón, la franela y el colchón
y la estufa con su resplandor.
En la calle escarcha y crujir de huesos,
uñas de granizo, perros de hielo,
noche que clava sus negros dientes.
Esa tos de niebla en las madrugadas,
ese hierro crudo de las heladas,
y en tu casa sopa y café caliente.
Por el ventanal arrecia la noche que cruje de frío
y no tiene piedad,
diciembre de piedra y de helados cuchillos
en la oscuridad,
y tú y el pijama y la lana al calor del hogar.
¡Maldita ciudad!
¡Maldita la gente que pasa
y no mira a ese negro portal!
El frío de la indiferencia
hacia un cuerpo sin nombre.
Que en Cádiz del frío dirán:
“No es frío, que es humedad…”.
Pero hoy ha matado a un hombre.

Calle Argantonio

Al vivir en el centro del centro
yo siento latir muy adentro
el corazón viejo del mundo.
Al socaire en la calle Argantonio
recoge su cola el demonio
más vagabundo.
Las risas por las escaleras,
palomas por San Agustín,
olor a leche caliente,
el sol pegando mordiscos,
y el bronce de las mañanas
con campanas por San Francisco.

En Candelaria
las flores libertarias
con que me enamoraste.
Las velitas de la Santa Cueva,
olor a puchero que llega desde la calle,
y la gente abrigando a la gente
para que la canción del poniente
nunca nos falle.
A un lado la tierra y al otro la mar.
La luna en las torres clavando un puñal.
Yo habito las calles del centro del centro.
Y lo que te he escrito
es todo lo que siento.

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C inmaterial
Fotografía: Jesús Massó

Desde el momento en que todo se reglamenta, hasta la diversión, siguiendo criterios políticos y concejiles, atendiendo a ideas de orden social, buen gusto, etc., el Carnaval no puede ser más que una mezquina diversión de casino pretencioso. Todos sus encantos y turbulencias se acabaron

Julio Caro Baroja

1

El carnaval no es una fiesta o una simple fecha en el calendario. No al menos el carnaval de Cádiz. Es mucho más que unos días de holganza, máscaras y subversión. Es mucho más que la ruptura del orden o la insumisión a las reglas. Caro Baroja nunca estuvo aquí.

2

El carnaval de Cádiz es un fenómeno cultural, social, artístico y etnográfico que va mucho más allá de unos días en rojo en nuestros almanaques. El carnaval de Cádiz es, ante todo, las coplas. Más allá de los arrebatos precuaresmales y sus excesos, representa una forma muy singular de generar y vivir un trabajo artístico colectivo y una manera de expresión asombrosamente identitaria. Las coplas son el carnaval de Cádiz. Sin las coplas sería otra cosa, otro carnaval, otra fiesta.

3

Las coplas: creadas y recreadas por gente que se reúne a poner en marcha colectivamente un proceso anual, apasionado, creativo y fugaz. Algo que ni ellos mismos llegan a entender del todo. Cientos. Miles de personas produciendo coplas. Coplas efímeras que arden pronto en la gran hoguera comunal de estos días de locura y fervor. Coplas que, como fogonazos, se encienden unas semanas y luego se apagan para siempre. Y las coplas del carnaval de Cádiz estallan invariablemente cada febrero en el teatro y en la calle. La calle y el teatro: dos universos que a menudo viven de espaldas el uno al otro. Cada cual con sus milagros. Cada cual con sus espantos. Pero de espaldas.

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Hablamos de calle y hablamos de chirigotas y romanceros. Chirigotas ilegales, básicamente, son aquellas que construyen sus repertorios sin atenerse a la normativa reglada, es decir, la del concurso. Hay callejeras que, aunque no vayan al concurso, podrían hacerlo, pues nacen bajo las premisas de la normativa. Las ilegales no podrían hacerlo, no encajan en el reglamento ni en sus angostas estéticas. Serían sin remedio descalificadas por el jurado y —lo que es más llamativo— refractadas mayoritariamente por el público. Así que, distingamos: no toda callejera es ilegal. Pero toda ilegal es, esencialmente, callejera.

Los coros en la calle son otro asunto. Aquí no hablaremos de eso.

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Desde el mundo del Teatro a menudo se mira hacia las coplas callejeras/ilegales con desprecio o, en el mejor de los casos, paternalismo. La calle, dicen, es para quienes no valen para el concurso. La calle para los que no tienen talento. La calle para los losers. Es una categoría inferior. Cuatro amigotes de fiesta cantando a cuatro amigotes de fiesta. La calle solo interesa a quienes no gustan de la copla de veras. La calle es para echar el ratito. Eso, desde un lado, es lo que dicen.

Desde el otro lado, muchos de los participantes en el carnaval de calle sostienen a menudo que el concurso oficial (COAC) es una adulteración de lo popular, purita espectacularización donde priman lo zafio, lo burdo, lo chovinista y lo ramplón. Y por supuesto, el dinero. La calle, sin embargo, representa la pureza, la esencia, la libertad y, en fin, lo verdaderamente popular. El teatro es elitista, reaccionario y postizo. Eso dicen.

Pero por ambos lugares: Tópicos y tópicos. Miopía. Reduccionismo. Las cosas, como siempre, son maravillosamente más complejas.

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Pocas cosas son lo que parecen. Y más durante el carnaval.

De hecho, si pasamos un escáner sociocultural al público y a los participantes del que llamamos Carnaval de Calle, el retrato robot podría ser el de un hombre/mujer, mayor de treinta años —quizá la media de edad sea en realidad más alta— con estudios universitarios (con o sin empleo), profesión liberal, funcionario y, desde luego, cierta solvencia cultural. Sangre azul sociológica. El público de la calle no es tampoco diferente a sus actores. Podrían intercambiarse artistas y público. Nadie notaría la diferencia. Esto propicia, sin duda, la sofisticación de los textos en las coplas, la constante experimentación musical, la hondura conceptual del humor, pero también la incorporación poderosa de la mujer como elemento activo o el claro predominio de un imbatible discurso progresista —nadie espere en la calle oír cantar una apología del 155 o un elogio a la banderita o a la Constitución—. En fin, coplas para los paladares exquisitos, para las mentes desenvueltas y, desde luego, para la cofradía del librepensamiento. Todo ello con una pátina canalla de nocturnidad, libertinaje, ebriedad y subversión. Una pequeña Zona Temporalmente Autónoma para las flores maduras de la generación del tardofranquismo que toman de madrugada estas calles caracoleras y umbrías. Una cartografía callejera de clandestinidad simbólica que huye de la masificación y busca el rinconcito oscuro y apartado, casi secreto, que quien frecuenta se jacta de conocer. Un carnaval, a ojos de la multitud, semidesconocido y secreto. Una isla para piratas.

Muy difícil resulta, desde luego, ver por estos espacios de coplas ilegales a menores de veinticinco. No digamos a pandillas de teenagers. Ni rastro de ellos por aquí.

¿Dónde están?

Pues justo al otro lado del muro.

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Del COAC, por el contrario, rápidamente nos llaman la atención algunas constantes antitéticas a la calle: la presencia mayoritaria de testosterona proletaria. Y, sobre todo, varones jóvenes. Hombres, muchos hombres. En el público y en artistas, jóvenes de clase trabajadora con formación académica básica (salvemos la excepción del gremio de autores, donde el número de universitarios maduritos aumenta) y cada vez más juvenil. Chicas en el público se observan en número aplastantemente mayor que el que vemos sobre el escenario. Y letras escritas por mujeres, inexistentes (o casi). A partir de aquí, ya imaginamos: humor fácil con tendencia a la zafiedad, gags televisivos, cuñadismo ideológico, patrioterismo morcillero. Pero por encima de todo, eso sí, pasión: una pasión desbordante latiendo desde lo hondo, inexplicablemente misteriosa, y unas coplas vehementes y encrespadas que, a pesar de su mayoritaria ramplonería, consiguen conectarnos a través de misteriosas descargas eléctricas. Un no sé qué que queda balbuciendo por todo el teatro, y a veces por sus ecos asombrosamente masivos en las redes. En la calle triunfan el humor sofisticado y el descreimiento cínico. En el teatro, la emoción gregaria y el chiste chanflón. El COAC serpentea por ese territorio difuso que separa —o une— lo popular y lo masivo. Lo fingido y lo real.

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Así que no podemos estar seguros de que lo popular esté en la calle pero tampoco podemos negar a la calle su carácter de vanguardia artística y social. De igual manera, menospreciar el concurso es menospreciar a lo verdaderamente popular y masivo. Reducir el concurso a una especie de feria de la fachenda y el negocio es mirar el bosque con ojos de miope. El pueblo vibra masivamente en el COAC. La élite se reconoce en la calle. El pueblo cruje con el concurso. El concurso es copla de salón de bodas, bautizos y comuniones. La calle es copla de salón de té.

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Por eso, amamos la calle y amamos el concurso. En cuál de ambos espacios se encuentren la pureza o la verdad nosotros no lo sabemos, básicamente porque ni la pureza ni la verdad  nos interesan demasiado.

y 10

Y una última reflexión, esta vez en torno a los espacios. El Gran Teatro Falla, ese edificio ultraburgués –que la mayoría de vecinas y vecinos jamás pisa durante todo el año– es asaltado atropelladamente cada carnaval y tomado ruidosamente por la gente común en un extraño ritual colectivo en el que público y artistas comparten protagonismo invirtiendo el habitual sentido del espacio escénico y haciéndose dueños durante un largo mes del lugar diseñado para óperas, teatro y conciertos. Las calles y las esquinas, por el contrario, se convierten en el ecosistema imprescindible para las copas ilegales de una élite subversiva y con autoconciencia de minoría que se autoexcluye orgullosamente del mainstream.

Es una –otra más– asombrosa y mágica inversión de roles y espacios que sólo un contexto de subversión como es el carnaval podrían permitir.

Caro Baroja, definitivamente, no estuvo aquí.

Pero debería haber estado.

 

Artículo publicado en CTXT en este enlace