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Robles
Fotograf√≠a: Jes√ļs Mass√≥

Cuando la alegría es un deber, tenemos que exigir el derecho a la tristeza. La síntesis es la vida. Por eso si falta alguna de las dos, todo es antinatural. Por más que el mundo cambie, tendrá que haber bienestar y dolor. Físico o del otro. Por mucho que nos limpiemos las ideas y los hechos, habrá de las dos cosas. Es un estado intermitente e interno pero universal. Arreglar la política para equilibrar y equiparar las oportunidades es otra cosa. Luego está el ser humano.

Quiero que quede claro que esto no es derroteo. Que no es defensa de una pena eterna y permanente. Que me parece perfecto eso de la defensa de la alegría como trinchera. Pero esto no se nos puede ir de las manos hasta la falsedad y la negación de la verdad.

Hago esta defensa de la tristeza desde la pr√°ctica de la misma alternada con euforia. O sea, desde el devenir com√ļn de una vida cualquiera. La m√≠a. Y esta defensa resulta del enfrentamiento a estos estadios en los √ļltimos tiempos por cuenta propia y ajena. Tambi√©n hago esta rara apolog√≠a porque me parece que este tipo de vivencias pasan desapercibidas o se rechazan, pero creo que a partir de las crisis y sus resoluciones es como se forjan la vida y sus cuestiones.

Yo exijo poder tener un tiempo de tristezas para no caer en una esquizofrenia de la alegr√≠a. Exijo el derecho a la tristeza. En estos tiempos de contenturas de imagen y selfie hemos de mantenerla, pero de verdad. Con ojeras y despeine. Como es porque es lo que hay y tampoco pasa nada porque es normal. Sinceramente, no comprendo en absoluto cuando se comparte una pena y la respuesta del receptor de la historia melanc√≥lica es ‚Äúno est√©s triste‚ÄĚ. Porque hay veces en las que hay que estarlo. Desenga√Īos de amores, enfados por situaciones del mundo, pena por dolores f√≠sicos o por p√©rdidas irreparables por nuestra naturaleza finita son justos y necesarios. Todo esto nos da la posibilidad del conocimiento de una misma.

Y es también todo esto lo que puede llevarnos al descontento y al enfado y, finalmente, al cambio. A una revolución interna o externa porque todas estas sensaciones nos pueden llevar a intervenir en una realidad que no consideramos favorable.

Hemos dejado que se use nuestra tristeza en nuestra contra porque la hemos apagado y rechazado con conformismo. Por no saber entristecernos y enfadarnos, se nos han impuesto miedos y hemos cedido a intereses que no son los nuestros. Se ha usado en nuestra contra. Y debemos recuperarla.

En segundo lugar, me resulta inexcusable que se sienta melancol√≠a por el hecho de que consigue expresarse de formas sublimes. Con esto no excuso la necesidad de la t√©cnica, pero, a lo largo de la historia, se ha considerado que el padecimiento de esta enfermedad generadora de la «bilis negra» (cuyo ant√≠doto m√°s poderoso parece ser que es la m√ļsica), era la culpable de la creaci√≥n de determinadas obras art√≠sticas.

Independientemente de la existencia de esta sustancia generada por el cuerpo, es cierto que las tristezas han determinando de una forma casi imprescindible gran parte de la generaci√≥n de obras fundamentales en la historia del arte. Existe un texto, llamado ‚ÄúProblemata XXX», atribuido a Arist√≥teles en el que se nos habla de la relaci√≥n del genio y la melancol√≠a y V√≠ctor Hugo advirti√≥ que ‚ÄúLa melancol√≠a es la felicidad de estar triste‚ÄĚ. Conozco un poema usado por Bellini en una de sus ariettas en el que el autor (I. Pindemonte, 1789) se consagra directamente a la ninfa Melancol√≠a. M√°s pistas desde mi percepci√≥n para explicarme mejor: Si no hubiera penas, no habr√≠a un hachazo homicida. Si no hubiera ansias de olvido, no existir√≠an los disparos de nieve. Si no hubiera desasosiego, no habr√≠a suspiros escapando por bocas de fresa. Si no hubiera desconsuelo no existir√≠a el Laoconte. Si no hubiera corazones rotos, no habr√≠a botellas con un √ļltimo trago. Si no hubiera nostalgia, no se sentir√≠an respiraciones de fuego. Si no hubiera angustia, no existir√≠a «El grito». Si no hubiera despedidas, no habr√≠a siempre nos quedar√° Par√≠s. En definitiva, si no hubiera males, no habr√≠a cantes pa espantarlos.

Rechazar la tristeza es rechazar todo lo anterior y todo lo anterior es fundamental. No caigamos en el manique√≠smo del falso entusiasmo. Asumamos y comprendamos que decir ‚Äúan√≠mate‚ÄĚ ante las penas grandes es coartar el descubrimiento. No cedamos a las falsas alegr√≠as. Compartamos el tiempo, porque es irremediable, entre la pena y el gozo. Y hag√°moslo sin pena.

Vivamos en la certeza de que la mayor tristeza puede dar como resultado Revolución o Belleza.

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N robles
Fotograf√≠a: Jes√ļs Mass√≥

Ehte lo ehcribo en gaditano. Ehte lo ehcribo en andal√ļ porque en er fondo me he cent√≠o la pobrecita manten√≠a y chuhma como ciudadana‚Ķ Ji. Zoy andaluza. Andaluza de Con√≠. Y me he propuehto, por ehtah efem√©rideh que noh rodean, ehcrib√≠ como yo hablo. Porque una lee de to por ah√≠. Y he le√≠o que ehto que nozotro hacemo cuando hablamo e una varied√° or√° del ehpa√Ī√≥ o pe√≥ a√ļn, der cahtellano. Y yo digo que ci el andal√ļ e una varied√° or√°, el cahtellano, el italiano y el franc√© tambi√© lo fueron. Variedade orale del lat√≠n. Amo, que me digan a m√≠, que ezo que ce entiende como norma, no empez√≥ ciendo m√°h que unoh apunte en unoh m√°rgene de un libraco. Tot√°, que quiero pon√© mi grano d`arena en la evoluci√≥n y er dezarrollo por ehcrito de nuehtrah habla. Y por ello, y como todav√≠a no tenemo norma, ehtoy inventando reglah ortogr√°ficah a la p√° que voy ehcribiendo. Ceguro que ar principio cuehta trabajo le√© to ehto. Pero ci zomo capace de le√© ‚Äújelou‚ÄĚ donde pone ‚Äúhello‚ÄĚ, ceguro que cuando cigai leyendo, ar fin√°, lozojo y er cerebro ce acaban haciendo.

Zoy una apacion√° del lenguaje y lah palabrah, ya lo he comentao por ehtoh lareh en otrah ocacione. Y zoy tambi√© una ferviente defenzora de loh pohtulao ling√ľ√≠htico que hac√≠a el gran Joc√© Mar√≠a P√©re Orohco. La riqueza curtur√° der pueblo andal√ļ, ce reprecenta en to zu territorio tambi√© mediante nuehtrah hablah. Er modo en que noh ehprezamo denota un dezarrollo del lenguaje m√°h avanzao que en otroh cazoh, porque la gente d¬īAndaluc√≠a, zomoh capace de dec√≠ m√° con meno y ezo, nozotro lo hacemo caci cin dahno cuenta. No ni n√°. Cuando arg√ļn perzonahe cahtellano ce mete con nuehtrah formah de habl√°, ce mete con mileh de a√Īoh de curturah entrelaz√°h. Ce mete con nuehtro ‚Äúno ni n√°‚ÄĚ. Y ezo ci que e de cateto. Y pe√≥ a√ļn. Cuando zomo nozotro loh que concideramo que nuehtra forma de ehpreci√≥n eh pe√≥ que cuarquier otra, ehtamo negando nuehtra identid√° y nuehtra memoria. Y ezo no pu√© ce. No ten√© identid√° ni memoria eh no ce. Y no podemo no ce. Tenemo que zab√© que zomo y qu√© zomo.

Lo √ļnico que diferencia un dialehto de una lengua o un idioma, pue que cea que er primero no c√© ehcribe y tambi√© que no tiene un rehpardo pol√≠tico zuficiente. Y me da la impreci√≥n ciempre de que nozotroh mihmo noh echamo tierra encima. Ce√Īore y ce√Īora, lo digo ya, hablamoh ehtupendamente pa entendehno entre nozotra. Y pa ezo e pa lo que vale el lenguaje. Y ci arg√ļn d√≠a tenemo que empez√° a ehcrib√≠ como hablamo, po tampoco paza na. Que ac√≠ ha pazao de ciempre. Vamo a relajahno y vamo a le√© ‚ÄúEr principito‚ÄĚ en andal√ļ y to lo que haga farta. Y er tiempo, y la Hihtoria y nuehtra forma de defend√© lo nuehtro, ya noh dar√°n o quitar√°n razone. Pero no vayamo a ponehno mijita y a empez√° con √Īi√Īi√Ī√≠s, porque ac√≠ no vamo a lleg√° a nung√ļn lao.

Y vamo a dej√° tambi√© de ofendehno por pamplina y vamo a empez√° a ofendehno por lah cozah importante. Que miruht√©, que lo de loh zuht√≠tulo en la tele ehpa√Īola pa mi no e ning√ļn inzurto. E la ratificaci√≥n de que hablamo otra coza y de que pa entendehno lah criatura de la meceta y de m√°h pa’ll√°, tienen que recurr√≠ a ezah cocita. Igu√° que cuando una va a la √≥pera y nontiende el italiano antiguo aj√≠n en ceco y tiene que le√© loh zuht√≠tulo d`arriba der tel√≥n. Y ezo no eh malo. No ce pu√© zab√© de to. Por ezo noh tienen que zuhtitul√°. Porque no entienen la maravilloza forma de ehpreci√≥n que tenemo. Que Madr√≠ y loh zuht√≠tulo no zon er problema. Europa ci que eh un problema pa nozotro, que loh gachoneh ezo zon loh que noh hacen lah perrer√≠ah con nuehtro campo y con nuehtra pehca y con to lo importante. Ezo c√≠ que tiene que cabreahno. Tot√°, que hay una jart√° de coza que noh tenemo que hac√© mir√° y ehta e una de ella.

Y viá pará porque er correctó del ordenadó me lahtá dando mortá. Andaluceh levantao, pedí tierra y libertá.

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Natalia robles

Ilustración: pedripol

Estoy obsesionada con las palabras. Cada vez m√°s y con m√°s. Nombran realidades y se construyen en cada entorno. En estos tiempos se les pierde el respeto y esa p√©rdida es uno de los grandes males que nos acecha. La falta de pensamiento cr√≠tico, nos conduce a ¬†un infierno que a la vez nos lleva a otros. No deber√≠a permitirse esa tergiversaci√≥n ni la falsedad. Porque en cada palabra hay tiempo. Miles de a√Īos. Como en las piedras que formaban edificios, creencias y manifestaciones de otras civilizaciones. Y como con esas piedras, pasa que hay interesados en borrarlas, o en cambiarlas o en hacer creer que son otra cosa distinta a aquella que las origin√≥. Porque condicionan nuestro pasado, y por ello, nuestro futuro.

El lenguaje es una capacidad exclusivamente humana y lo usamos, la mayor√≠a de las veces, sin tener conciencia de su magnitud. O puede que sabi√©ndola, tal y como sucede con determinados medios de comunicaci√≥n y poderes liberales, pero lo utilizan tergiversado para que nos estanquemos en estructuras sociales determinadas. Escuchamos que la ‚Äúviolencia‚ÄĚ es promover acciones sociales organizadas por vecinos que pretenden poder vivir en sus pueblos. Pero no entendemos que ‚Äúviolencia‚ÄĚ tambi√©n son camareras trabajando 14 horas al d√≠a con condiciones laborales que ya no son laborales sino que pasan a ser otro tipo de relaci√≥n entre humanos que tambi√©n tiene nombre. Escuchamos que unos ‚Äúradicales‚ÄĚ en Charlotesville se creen racialmente superiores y han matado a personas; pero no escuchamos a los medios llamarles ‚Äúnazis‚ÄĚ ni ‚Äúfascistas‚ÄĚ. A las feministas s√≠ que nos encasquetan eso de ‚Äúnazis‚ÄĚ, pero a estas criaturas, no. As√≠ se produce rechazo al feminismo y por ende a la igualdad. Pero a los de Charlotesville no los llaman as√≠. Y no los llaman ‚Äúnazis‚ÄĚ, porque es mejor llamarlos ‚Äúradicales‚ÄĚ, porque as√≠ los equiparan a otros que tambi√©n nombran como ‚Äúradicales‚ÄĚ.

Dicen que son ‚Äúradicales‚ÄĚ los que luchan para defender su puesto de trabajo digno, los que se muestran en contra de organismos como la OTAN, los que defienden el derecho de autodeterminaci√≥n de un pueblo o los que batallan derechos sociales e igualdad. Los medios de comunicaci√≥n nos dicen en este caso, que aquellos ‚Äúradicales‚ÄĚ y estos, son lo mismo, ‚Äúradicales‚ÄĚ. Y de ah√≠, otra palabra, las dos formas de pensamiento son ‚Äúextremismo‚ÄĚ. ‚ÄúExtrema derecha‚ÄĚ y ‚Äúextrema izquierda‚ÄĚ. Lo que mola es el ‚Äúcentro‚ÄĚ. As√≠ se desprestigia a la izquierda ¬†y a las que exigen progreso y derechos sociales. Y esto de ‚Äúizquierda‚ÄĚ, est√° a√ļn m√°s devaluado. En su campa√Īa, los del PSOE dicen ‚Äúsomos la izquierda‚ÄĚ y, realmente, no lo son.

M√°s palabras. La ‚Äúlibertad‚ÄĚ vale cuando es de mercado, cuando sirve para poder elegir qu√© tel√©fono m√≥vil quiero, pero hasta donde digan los EE.UU, que eso s√≠ que es una naci√≥n ‚Äúlibre‚ÄĚ. ‚ÄúLibre‚ÄĚ, pero los buenos colegios y los buenos m√©dicos para las que puedan pag√°rselos. Hasta Espa√Īa fue ‚ÄúUna, grande y ‚Äúlibre‚ÄĚ.

Los pa√≠ses pasan a ser ‚Äúr√©gimen‚ÄĚ en funci√≥n del petr√≥leo o de las materias primas que posean. Y, por supuesto, teniendo en cuenta las relaciones comerciales que realicen con todo ello. Hay ‚Äúr√©gimen‚ÄĚ cuando el pa√≠s quiere controlar sus recursos, pero no hay ‚Äúr√©gimen‚ÄĚ cuando los beneficios que se desprenden de esos recursos son para determinadas multinacionales.

Hay que tener cuidado. Nos colaron ‚Äúhilillos‚ÄĚ que no lo eran y casos ‚Äúaislados‚ÄĚ que ya me dir√°n ustedes el aislamiento que ten√≠an. Nos hablan de ‚Äúbrotes verdes‚ÄĚ y de una monarqu√≠a ‚Äúcampechana‚ÄĚ. Nos dicen que hay personas que son ‚Äúilegales‚ÄĚ y que ‚Äúemigran‚ÄĚ. No como nosotras que no ‚Äúemigramos‚ÄĚ, sino que trabajamos en otros pa√≠ses en condiciones miserables pero lo que hacemos es ‚Äúaprender idiomas‚ÄĚ.

Piensen en las palabras que oyen. Est√°n intentando cambiarlas y falsearlas. Escuchen los relatos que se plantean desde la publicidad y los grandes medios de comunicaci√≥n y discutan si son reales analizando cada palabra. En estos momentos es fundamental, porque es en esta forma en la que la estructura econ√≥mica promueve determinado tipo de sociedades. Y la nuestra, cada vez se parece m√°s a las distop√≠as que se relatan en algunos libros que a√ļn siguen llam√°ndose de ‚Äúciencia ficci√≥n‚ÄĚ. Y es posible que en alg√ļn momento, tengamos que dejar de llamarlos as√≠.

Piensen detenidamente en cada palabra. Teng√°mosles el mismo respeto que debemos tenerle a la Historia, porque en cada palabra hay tiempo. Hasta miles de a√Īos, como en las piedras.

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Natalia robles

Fotograf√≠a: Jes√ļs Mass√≥

‚Äú‚Ķentonces yo creo que la posibilidad est√° en que la gente sue√Īe, en que la gente ame, porque la gente sue√Īa y a la gente le gusta la fantas√≠a, a la gente le gusta la imaginaci√≥n porque la mente humana est√° hecha de imaginaci√≥n‚Ķ‚ÄĚ

Silvio Rodríguez

La pol√≠tica, en la vida y en todas sus vertientes que son ilimitadas, nos arrastra y nos determina seg√ļn multitud de factores, pero imaginar es el principio de la acci√≥n. Necesitamos de la imaginaci√≥n antes de arrancarnos o volcarnos hacia una causa. En todos los √°mbitos. Piensen en el amor (s√≠, el amor tambi√©n es pol√≠tica y se ejecuta como tal) y en las veces o en las formas que han urdido para conseguir conquistar al ser amado. Primero, encontrar la predisposici√≥n. Despu√©s, una vez intuida esta primera clave, vamos desde la primera mirada hasta la primera palabra, imaginando entre tanto. Dise√Īamos un plan encaminado a satisfacer una serie de necesidades o intereses muy concretos. Si ese plan se traza de forma correcta y adem√°s la otra persona est√° dispuesta, se consigue realizar lo imaginado. Se construye a partir del pensamiento y este se fragua observando la realidad. Para lo bueno y para lo malo.

En C√°diz se han imaginado situaciones determinadas que se han realizado muchas veces, dadas las coyunturas concretas. Ha sido determinante, adem√°s, en muchas ocasiones, la fundamental situaci√≥n geoestrat√©gica de la ciudad y de toda la provincia. Por esta localizaci√≥n, que la hace expandirse al mundo, esta ciudad y sus puertos fueron claves para el comercio con continentes lejanos cuyas materias primas recalaban por aqu√≠ y con ellas abundancias variopintas. Y todo esto se imagin√≥ porque es una frontera natural donde se puso ‚Äúnon plus ultra‚ÄĚ, pero en verdad s√≠ que tenemos ‚Äúplus ultra‚ÄĚ por los cuatro costados. Esa caracter√≠stica es enriquecedora y tiene, por esa misma situaci√≥n, capacidad de trasladar lo que por aqu√≠ se cuela y extenderse m√°s f√°cilmente a trav√©s de esta puerta en todas las direcciones. Alguien imagin√≥ que C√°diz, debido a esa predisposici√≥n geogr√°fica, tenida en cuenta en todos los tiempos, era el punto fundamental por el que iniciar un golpe de estado ileg√≠timo que barriera a base de sangre, mentiras y opresi√≥n a una jovenc√≠sima democracia que comenzaba a querer olvidarse de siglos de endog√°micas monarqu√≠as. Tambi√©n alguien pens√≥ que en esta puerta al Mediterr√°neo cab√≠an bases militares para reposte de aviones y bombas. Todo esto y mucho m√°s se pens√≥ y se concret√≥ en funci√≥n de esta ‚Äúcapacidad‚ÄĚ geogr√°fica, de esta realidad determinante.

En ese sentido del cruce entre la imaginaci√≥n y la realidad que nos ocupa, pensemos. Vamos a imaginarnos un futuro. Les invito a hacer un ejercicio conjunto y precioso. Yo me pongo y me imagino, en C√°diz, una unidad pol√≠tico-institucional trabajada que se solidifica en base a unos intereses comunes; sin paternalismos ni engrandecimiento de unas personas o siglas frente a otras. Y me imagino esta unidad interesada porque en esta ciudad, hace dos a√Īos, se dio un paso muy importante en este sentido; un paso que hay que fraguar de forma audaz. Imagino que comprendemos lo dif√≠cil que es ser cargo p√ļblico de los de verdad honrada (en C√°diz ya existi√≥ alguno antes, por lo tanto son posibles) y confiamos de nuevo. Imagino que hay un tejido cultural y social, que siempre hubo aunque nunca tan organizado, que hace que la subjetividad del avance progresista de izquierda de verdad de la buena sea la que trascienda. Imagino que en esta ciudad nost√°lgica -tantas veces dicha de las dos caras- la carcajada eterna gana a la pena anclada y la esperanza rompe las rejas de los papelillos y las horquillas, aunque los respeta y los eleva. Y me imagino que es posible la pol√≠tica construida entre la mayor√≠a de las personas que viven en C√°diz y que se han de beneficiar de ella y que todo se ejecuta pensando tambi√©n en aquellas que tuvieron que irse a otros lares. Yo pienso que todo esto pasa y que gracias a ser puerta primera esta ciudad, entran estas ideas ejecut√°ndose en tropel y se extienden estas formas porque las ganas y las necesidades nos sobran y son las que obran. Imagino y proyecto todo esto como principio de todo lo que puede repercutir en la ciudad. Porque, sinceramente, si se ha destruido tanto imaginando, piensen hasta d√≥nde podr√≠amos llegar por hacernos bien.

Imagino todo esto y me veo en el ejercicio, cercano y posible, de ponerme a trabajar para lograr esa imagen como una enamorada. Y advierto predisposici√≥n en mi objetivo porque observo claves que me hacen verlo todo alcanzable. Y voy guardando ganas de hacerle el amor mientras dise√Īo y voy ejecutando el trabajo encaminado a satisfacer mi inter√©s de amores. Creo que todo puede pasar, pens√°ndolo, imagin√°ndolo y viendo que hay una ciudad deseosa de ser abordada y desbordada por el amor y por estas ansias. Yo me veo entregada a todo ello acompa√Īada por el deseo, por la imaginaci√≥n y por todos y todas ustedes. H√°ganme caso, as√≠ se comienza y as√≠ todo sucede.