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Numero ocho etp 12

La Andalucía Film Commission está pensando en Cádiz como escenario para la cuarta entrega de King-Kong.

Como suele ser habitual en estos casos, Cádiz no sería Cádiz sino La Habana o, todo lo más, un barrio de Sevilla.

Sin embargo, esta vez, han surgido diversos movimientos sociales encaminados a que Cádiz se muestre con entidad propia y no al servicio de otra ciudad. A pesar de sus diferencias internas todos estos movimientos han convergido en la mayoritaria AGKK (Asociación por la Gaditanización de King-Kong) y que ha absorbido entre otras asociaciones menores a la SMDG (Somos Más De Godzilla).

En la AGKK colabora un equipo de guionistas sin ánimo de culto que trabaja día y noche por dicho objetivo, ofreciendo propuestas argumentales y que no supongan un remake al uso, sino que aporten una visión nueva y esclarecedora al tema de la bella y la bestia.

A día de hoy la gaditanización de King-Kong está como sigue:

El Faro de las Puercas estaría cubierto por una espesa y misteriosa niebla perenne. Allí residiría originalmente el mono, a la espera de ser descubierto por un desaprensivo. Se supone que, dada la escasa vegetación, llevaría una vida más bien sedentaria y con cierta añoranza por horizontes más espesos.

(La SMDG pretendía acabar aquí la película, sin que King-Kong fuese descubierto, propuesta que finalmente no fue aceptada)

Cierto día, un pescador furtivo desembarca con su cuñada en el Faro. La cuñada debe ser guapa y apetecible para un mono, a ser posible vestida con ropa ceñida y húmeda; el pescador, no.

El mono, a diferencia de las películas anteriores, les suplica que lo saquen de allí y aceptan subirlo en el bote. Éste, realmente pequeño para transportar a un gorila desproporcionado, está a punto de zozobrar. El pescador, que también es cruel, con un golpe certero de remo, aprovecha un vaivén de la barca para arrojar por la borda al gorila y a su cuñada. El gorila, imaginamos que por el remojón, se enamora al instante de la guapa y la monta en su grupa (porque aquí no nos sirve el caballo pero sí el gorila). Se aleja nadando a braza por la bahía.

Cuando el público crea que la cosa se tranquiliza, irrumpe de las aguas una Caballadonte hambrienta (la antepasada de la caballa pero dos veces más grande que la del Entierro y más agresiva). El gorila lucha desesperado, manteniendo a la guapa en vilo con un brazo en alto y golpeando con el otro a la Caballodonte. Desde el baluarte de la Alameda parecería un gorila haciendo natación sincronizada.

Al final, el mono, en un alarde caletero, le fractura a la Caballadonte la espina a la altura de la cabeza y la desangra.

Más tarde habría que perseguir al mono por las calles de Cádiz sin que necesariamente tengan que venir corredores de fuera. (Aquí surge una gran polémica entre guionistas sobre si el gorila embolao es tradición o barbarie. Se aprueba barbarie por unanimidad por lo que no entendemos la polémica)

El gorila corre porque tiene miedo y ha visto las tres películas anteriores. Pero los gaditanos no lo perseguirían con malas ideas sino admirados como hicimos aquella vez con Tkachenko por el arco de Garaicochea. (A propuesta del SMDG se aprueba que si alguna vez Cádiz tiene metro, una de las estaciones se denomine Tkachenko-Garaicochea).

El mono, que todavía no entiende de solidaridad e integración ciudadana, cree que todo el mundo es igual que el pescador, y huye trepando como un poseso por el skyline gaditano, esto es: Torre Tavira, Torre Poniente, Chimenea de Tabacalera, Torreón de Puerta Tierra, Pirulí … (la Andalucía Film no se podrá quejar de ausencia de altas torres). Incluso podría intentar uno de los Quecos aunque luego lo desechase por un calambrazo. (La SMDG propone la destrucción del Queco por el gorila con la música de fondo de Así hablaba Zaratustra)

Por no extendernos mucho y dejar alguna sorpresa argumental diremos que, al final, los gaditanos no abaten al gorila sino que lo adoptan. Además, le hacen socio honorífico de todas las asociaciones y agrupaciones de Cádiz.

El gorila, agradecido, las noches de luna llena se sube al segundo puente y toca sus tirantes a modo de arpa. La música del gorila se esparce por la ciudad y se suma a la lista de conciertos veraniegos.

La última frase de la película la pronuncia la guapa. Dice así:

-…Y digo yo, si King Kong sabe música, no será tan bestia, ¿no?

En fin, habrá que rematar cosillas, pero por dedicación y amor que no nos falte. Los de la AGKK estamos en ello.

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Articulo pepe maestro

Según nos cuenta Dolorio de Amianto en De rerum faceta Gades, su bello tratado sobre el ingenio gaditano, cuando la Península Ibérica era un inmenso bosque y las ardillas podían cruzarla sin pisar el suelo, partían las ardillas del norte y saltaban, saltaban, hasta que se topaban con Cádiz, que por aquel entonces era el non plus ultra.

Muchas de ellas, viciadas por tanto salto, no podían frenar a tiempo y caían a las arenas e incluso, algunas, impulsadas también por el viento, directamente al mar.

La más famosa de todas aquellas ardillas saltarinas fue una procedente de Cantabria (Microsciurus santanderensis), que tuvo la fortuna de aterrizar en una de las amplias vasijas dedicadas a Baco y que contenía un fino amontillado que resultó muy de su agrado, solo que en una abundancia mayor a la deseable.

La pobre ardilla, desesperada por salvar su vida, bebióse todo el caldo mientras nadaba hasta que por fin pudo tomar asiento en la vasija.

No refiere Dolorio el tiempo que la habitó, pero sí el grito (horrendo clamore) que profirió Próculo, dueño de la vasija, cuando la encontró sin vino y con aquel ser en su interior.

Algo más calmado, suponemos, después de la primera impresión, tuvo por bien concluir que el pelaje de aquel ser dorado (videtur aurea in color) no provenía del fino sino que procedía directamente de los mismos dioses.

Y creyendo que aquel ser estaba allí para comunicarle algo, rompió la vasija y la dejó libre para que se explicara.

Resultado de aquello fue que al salir la brillante inquilina, su aspecto no semejaba precisamente a una mensajera de la divinidad, ni tan siquiera a un cabal roedor, sino algo más abombado y con un deambular carente de todo juicio.

Tres días anduvo vagando por calles y orillas bajo la vigilante y atónita mirada de Próculo hasta que, al mediodía, cuando los rayos inflamaban las arenas, la ardilla, de repente, se evaporó, cediendo su espacio dorado a una fugaz llamarada azul.

Próculo, sin entender mucho lo que sucedía, resolvió erigirle un pequeño altar en el mismo lugar donde desapareció, y que hoy en día, suponen los investigadores, se haya oculto por uno de los monumentos del Bicentenario (Queco). Mas creyendo Próculo, a su vez, que aquellos dioses debían ser anteriores a los suyos, ya que le hablaban en un lenguaje muy extraño, nombró a la mensajera al modo fenicio y que se ajustaba a la perfección a tan peculiar fisionomía (figura non conformis).

El nombre escogido por Próculo fue: Khamvem-va.

NOTA: Como curiosidad para el lector, Fernando Quiñones se inspira en parte en esta anécdota para su relato Historia de un semidiós.

Fotografía: Fani Escoriza

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Pepe maestro

Fotografía por Jaime Mdc

El mirlo es el más chirigotero de todos los pájaros.

Su aspecto fúnebre queda pronto desmarcado por el pico y esos anillos oculares también de color amarillo. Se nos muestra más bien como comediante, algo burlón y bastante sinvergüenza.

Su andar escurridizo, acelerando y frenando el paso según le convenga, ese mirar a uno y otro lado como si estuviese a punto de cometer cualquier fechoría, le otorgan un movimiento que casa a la perfección con el tipo chirigotero.

Dispuesto siempre a la broma, no rehuye la sátira, la mordacidad ni la crítica directa. Su canto, al igual que el de la chirigota, posee algo de armonía, de requiebro y también, de silbido a deshoras.

Aunque Cádiz no destaca especialmente por su masa forestal, los mirlos se han ido animando y son visibles en distintos puntos de la ciudad.

En el solar de la Institución existen varias parejas que antes no acudían y se les puede observar correteando la tapia y conversando con aquel que preste su oído.

-¡Eh, tú!, ¿donde vas con tanta prisa? ¡Menuda cara tienes al levantarte!

Sin ser la educación una de sus plumas, antes de que hayas podido contestarle, ellos ya han levantado su vuelo, dejándote con la pregunta en el aire y una especie de medio reproche o consigna:

-¡Solamente se vive una vezzzzzz!- gritan mientras se alejan.

Sin embargo, el pasado jueves, hubo uno que se mostraba especialmente explícito y con ganas de conversación. Intentaba convencerme para que no construyéramos en dicho solar y lo dejásemos así, a su libre albedrío.

-¿Pero que os pasa a los humanos que nunca pensáis en los otros?

Y después de arengarme sobre la cantidad de vida que se despliega en aquellos lugares que los humanos desechamos, apuntó:

-¡Todo lo más, podéis colocar un mástil!

Ante mi curiosidad me explicó que podría servir como salvaguarda para los días de levante a los buitres leonados que de vez en cuando se ven arrastrados a la ciudad.

-Desconocía ese lado solidario de los mirlos- le contesté.

-¡Y yo que fueses tan ignorante…!- me recriminó con cierta arrogancia y acompañado de un silbido hiriente. Iba a replicarle pero se giró lacónico e inclinó su cuello como si fuese a hacerme una reverencia.

-Si supieras lo humillante que es para un buitre aterrizar en una azotea… Y luego la deshonra del protocolo… los bomberos, el fotógrafo, los curiosos… ¡Es indigno para un buitre!

Antes de alzar su vuelo y desaparecer volvió a recordármelo:

-¡Un perchero para buitres!

Otro mirlo se le unió en el aire:

-¡Solamente se vive una vezzzzzz!

Fotografía: Jose Montero

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(que viene detrás de otros tres)

tower bridge completaDonde se prosigue y finaliza (por ahora) la sucesión de puentes 

Puente de los Aromas: sería un puente curativo a través de los olores, muy recomendable para aquellas personas que se encuentran en baja autoestima. Se  parecería en parte al mirador de Santa Bárbara que no te permite ver nada, mas ese sería su propósito, que el transeúnte apagara su vista y se concentrara en lo olores. Por lo demás y, afortunadamente, sería en su totalidad diferente al de Santa Bárbara.

Los primeros olores te alcanzarían serpenteando con aromas primordiales: el olor a leña, a heno recién cortado, a masa madre. Luego te irían llevando por un mar profundo, un prado de violetas, montañas nevadas, dehesas. Finalmente, y antes de salir del puente, recibirías el aroma de la libertad, los sueños por cumplir, la paz posible. De tal modo que cuando alguien ultimara sus pasos lo haría siempre con la cabeza bien alta y con un profundo sentimiento de justicia, orgullo y dignidad humana. Este puente, aparte de Puente de los Aromas recibe también el nombre de Puente Necesario.

Puente Rodante: es aquel que a medida que avanzas se va inclinando y comienzan a rodar sobre tus espaldas piedras de gran tamaño. Suele provocar cierta angustia porque, aunque deseas avanzar, no puedes dejar de mirar atrás para esquivar las piedras que ruedan cada vez a mayor velocidad. A veces, también se desmorona a tu paso por lo que se convierte en el típico puente que una vez dentro lo mejor que puedes hacer es salir con lo mayor rapidez posible.

Puente del Tiempo: Especie de puente levadizo que adopta la forma de un reloj de arena. Cuando uno se introduce en la primera cápsula o bulbo de tiempo, comienza a girarse y te vuelca con amabilidad hacia la otra. Una vez allí, se supone que has cruzado el puente, esto es, el tiempo. Entonces puedes hallarte en el Cádiz Fenicio, Romano, del Siglo XVIII o con Animarte. El viaje en el tiempo solamente es posible realizarlo en dos épocas del año: en Carnavales o en Semana Santa, siendo decisión de cada gaditano durante cual de las dos épocas quiere quitarse de en medio. No sirve ausentarse en las dos durante un mismo año.

Otros puentes posible y sin describir para que cada cual imagine serían:

  • Puente de los Hipopótamos
  • Puente de la Voz Amiga y la Mano Misteriosa
  • Puente A Compás
  • Puente Lascivo
  • Puente de las Luciérnagas, de las Auroras Boreales y las Perseidas

En fin, ideas que no nos falten y sirvan éstos a modo de ejemplos.

Lo que pretendo convenir es que todos estos puentes, colocados en mitad de nuestro espacio vital, transformarían nuestra sociedad y harían de Cádiz un excelente lugar de encuentro para aventurar, amar, soñar, emocionar y evocar.

POSDATA: A mí me hubiese gustado terminar esta serie de artículos ofreciendo a los lectores un tablero de la ciudad de Cádiz y un recortable con alguno de los puentes aquí descritos. Sería un juego precioso, muy dominical, para las familias gaditanas. Cada cual podría entretenerse colocando los puentes recortados donde se le antojase. Eso, sí, con cierto criterio. El Puente Catapulta quizás no deba ser colocado en la Plaza de las Flores, por poner un ejemplo. Cada barrio, cada rincón de la ciudad se presta más a uno que otro.

Pero, por desgracia, los editores del Tercer Puente, no lo ven necesario. Esta revista es gratuita, con cierta vocación amateur y sin financiación posible. En fin, otra vez será. Pero la idea queda lanzada por si alguien la quiere aprovechar.

POS-POSDATA: Solamente en el caso de que se recibieran un aluvión de correos solicitando más puentes posibles haríamos de esta serie una sección fija. Pero mucho me temo que ya hemos tenido bastante.

Fotografía: José Montero

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masso mujer y músico completa

Que viene del II, que a su vez viene…

Donde se prosiguen apuntando algunos puentes posibles para la ciudad de Cádiz:

Puente de los Eunucos: Melancólico por excelencia, sería un puente habitado únicamente por castrados que acompañarían con su voz melodiosa el tránsito. Los castrados tendrían que ser voluntarios y, dependiendo de las arcas municipales, puede que tuvieran que costearse su propia castración.

Si no se presentan voluntarios habría que pensar en potenciar en Cádiz una verdadera Escuela de Canto. Si se ve oportuno, a una futura Concejalía de Puentes podría unírsele la de Escuela de Canto. En último caso y, solamente como última posibilidad, si no fueran posibles los eunucos ni la Escuela de Canto, se recurriría a los octavillas. Bajo ningún concepto, los octavillas, y a pesar de su relación, formaría parte de la Concejalía de Puentes.

Puente Batea: sería un puente con railes donde se subiría el coro que quisiera para cruzarlo. Dependiendo de la calidad del coro la batea se inclinaría más o menos a mitad del puente. Se puede inclinar de frente o de espaldas.

Puente Catapulta: pensado para la juventud, este puente permitiría un acceso rápido y directo hacia el otro lado.

Puente Hooligan: Puente difícil de cruzar, surcado de trampas y laberintos y que te devuelven casi siempre al mismo lado, es decir, a la entrada del puente. En realidad, es un puente que debe ser cruzado de forma colectiva. Hasta que todos sus miembros no sean conscientes y actúen de forma precisa y coordinada no es posible salvarlo. Al final del puente y como reclamo para que se siga intentando se observa el rostro sonriente de Mágico González.

Puente Milagro: es un puente que se adentra en el mar, sumergido apenas un palmo y que se prolonga varios kilómetros. La idea es que quién lo cruce tenga la sensación de andar sobre las aguas y disfrute de las bonitas vistas marinas.

Puente de las Ánimas: sería mitad puente y mitad locutorio. Cada vez que alguien se adentrara se pondría en contacto con seres del más allá. Siendo el más allá lo que a cada uno le convenga, ya sean espíritus, Cuba o la calle Pasquín.

 

Continuará

* Si desea aportar un nuevo puente para la ciudad, puede escribir a eltercerpuente. Lo valoraremos con nuestros arquitectos de sueños.

Fotografía: Jesús Massó

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 cadiz pontificial portada

Viene de El Cádiz Pontificial I

Con el deseo de afianzar en la ciudad una industria veraz y simbólica que se desarrolle a través de los puentes, pretendo mostrar en varios artículos algunas de las ideas posibles.

En un nuevo Cádiz colmado de puentes no todos tendrían que dirigirse a alguna parte. Lo importante es el hecho de cruzarlos con independencia de su destino.

Así, puede haber puentes circulares, colgantes, retráctiles…

Pero estas cosas es mejor imaginarlas antes que teorizarlas. Lancémonos pues desde este Tercer Puente:

Puente Arbóreo o Puente de los Baobab: sería un puente vivo con cuatro enormes ejemplares que lo coronan, cuyas raíces se entrelazan y conforman el puente propiamente dicho. Es un puente apto para niños con necesidades motrices y hambrientos de historias.

Puente de Niebla: sería aquel que se adentrara y ocultara en mitad del mar. Envuelto siempre por la niebla su final sería incierto, sin saber muy bien donde se alcanza. Poca gente se aventuraría por él y muy de vez en cuando, veríamos a  alguien acercarse desde el otro lado del puente, con el rostro perdido y extrañado por lo que le acontece.

Puente Spa: sería un puente piscina de aguas termales bidireccional y donde el gaditano, más que cruzarlo, se dejara llevar flotando. (Importante: este puente no tendría música. Ni siquiera relajante. Y solamente funcionaría los días de poniente.)

Puente Sorpresa: es un puente que aparece y desaparece en diferentes lugares de la ciudad. Dura tan solo unos instantes y, al cruzarlo, uno se siente afortunado. Este puente, aunque diferente, guarda una relación muy estrecha con los Puentes Efímeros que son puentes estables, es decir, se hallan siempre en el mismo lugar donde fueron levantados, pero una vez cruzados desaparecen para siempre y hay que volver a construirlos..

Puente de las Hornacinas:  recogería la mayor parte de los bustos y estatuas de la ciudad y los colocaría en fila uno detrás de otro en cada una de sus hornacinas. Sería una manera de controlarlos y tenerlos todos juntos. Así, si alguien no quiere encontrarse ni toparse con ninguno, con no cruzar ese puente, ya le vale. El Queco y la Queca se sumergirían y servirían de base sustentadora de ese puente. La iluminación de farmacia de dichos monumentos se apagaría nada más sumergirlos.

Puente del Octavilla: este puente no tendría descenso. Sería un ascenso continuo. Algunos en él, más que un puente, verían una escalera. 

Continuará

Fotografía: Jesús Massó