Tiempo de lectura ‚Źį 3 minutitos de n√°

Decirse hoy republicano supone afrontar una descarga de improperios entre los que el más suave es: antipatriota. Es la inaceptable asimilación de un patriotismo que sólo puede ser monárquico. O no ser.

Ello encierra la hojalata abollada de ese discurso acerca de la patria, de esa patria que queda dentro de los l√≠mites de sus bolsillos. Una espa√Īolez enfermiza y rutinaria, mezquina y agarbanzada, que es multiusos. Sirva para todo: ‚ÄúContra la ca√≠da del cabello: ¬°Espa√Īa!‚ÄĚ. Pero por caricaturesco y trasnochado que parezca, est√° al alza gracias al trumpismo ib√©rico que el ce√Īudo Jehov√° nos ha enviado desde la cima del Sina√≠.

Dialectica escacharrada
Procesi√≥n c√≠vica de la corporaci√≥n republicana a su paso por la Plaza Espa√Īa en 1931. Archivo Hist√≥rico Municipal de C√°diz.

Como Trump o Bolsonaro, esta derecha utiliza recursos verbales que podr√≠an tumbarse al lado, con perd√≥n, del principio filos√≥fico de la navaja de Ockham: ‚ÄúLo m√°s simple y lo m√°s est√ļpido es lo que m√°s se acerca a la verdad‚ÄĚ. Dial√©ctica Trump, dial√©ctica Bolsonaro, dial√©ctica Ayuso‚Ķ Todav√≠a hay quien dice que, bueno, Vox tampoco es para tanto, que s√≥lo est√° un poco a la derecha de Genghis Khan.

Pero el uso de sus silogismos averiados sugestiona las mentes menos edificadas:

  1. Los republicanos quieren quitar al rey.
  2. El rey representa a la democracia.

Ergo, los republicanos no son demócratas.

Otro silogismo neotrumpiano fermentado:

  1. Todos los espa√Īoles aman a Espa√Īa.
  2. Los que amamos a Espa√Īa estamos con el rey.

Ergo, los que no est√°n con el rey, no son verdaderos espa√Īoles.

Tambi√©n es digno de rese√Īar un debate en el que las cosas dejan de ser lo que son, para que encajen en sus quioscos ideol√≥gicos o, peor a√ļn, en sus predicciones.

Tomemos como punto de partida esta sencilla observación:

  • La rep√ļblica es un sistema pol√≠tico democr√°tico m√°s perfeccionado que la monarqu√≠a, al no contemplar privilegios por motivos de clase o de nacimiento.
  • Esa es una afirmaci√≥n falsa.
  • ¬ŅFalsa? ¬ŅNo cree usted que la existencia de una familia real, con privilegios din√°sticos entre otros, resta calidad democr√°tica?
  • ¬ŅMe est√° usted interrogando?
  • Eso es irrelevante, ver√°‚Ķ
  • Ah, claro, lo que viene del pueblo para usted es irrelevante. ¬°Menos pol√≠tica y m√°s realidad!
  • ¬ŅDe verdad usted cree que es democr√°tico que el cargo de Jefe del Estado pase de padres a hijos?
  • Por supuesto: la monarqu√≠a est√° por encima de la pol√≠tica.
  • Pero, pero‚Ķ eso no es l√≥gica, es una creencia.
  • Oiga, no est√° usted respetando mis creencias. Adem√°s, una rep√ļblica sale m√°s cara.
  • Demu√©strelo, por favor.
  • ¬ŅPor qu√©? Antes demuestre usted lo contrario. Por otra parte, los pa√≠ses m√°s pr√≥speros y estables son monarqu√≠as: Holanda, Inglaterra, B√©lgica‚Ķ
  • Eso no demuestra nada. Mire Francia, Alemania, Italia‚Ķ son pa√≠ses pr√≥speros y estables. Y son rep√ļblicas.
  • A ver, si aqu√≠ hubiera rep√ļblica y saliera elegido presidente, por ejemplo, Aznar ¬Ņqu√©? ¬ŅSeguir√≠a defendiendo usted la rep√ļblica?
  • Mire, yo no quiero que Aznar sea ni presidente de su comunidad de vecinos. Pero si fuera elegido presidente de la Rep√ļblica, esperar√≠a a la siguiente elecci√≥n y votar√≠a a otro candidato que se ajustara m√°s a mis ideas. Sin embargo, aunque la familia real fuera un modelo de decencia, virtud y honestidad -que no lo es- estar√≠a tambi√©n en contra, por mi convicci√≥n republicana. Y votar√≠a otra opci√≥n. Pero no puedo hacerlo, aunque quisiera.

Pero así y todo, quedan focos irreductibles de lógica escacharrada. Y es como la antimateria: si te la explican y la entiendes, es que no te la han explicado bien:

  1. Los republicanos no quieren un rey.
  2. El Partido Socialista apoya al rey.

Ergo, el Partido Socialista es republicano. O no lo es pero dice que lo es. O lo es pero no lo es. O no lo es pero le gusta decir que lo es…

Un liazo. Como acababa el pasodoble de ‚ÄúLos hijos secretos de Lola Flores‚ÄĚ: ‚Äú¬°Delincuonqui, om√°!‚ÄĚ.

Tiempo de lectura ‚Źį 3 minutitos de n√°

1978 fue un a√Īo raro, la actualidad era fren√©tica y la pol√≠tica lo ocupaba todo. La reciente muerte del dictador sacud√≠a los cimientos del poder eterno de este pa√≠s. Y el imperio eclesial se tambaleaba desconcertado con la sat√°nica democracia que se oteaba en el horizonte.

Tanto unos como otros -en realidad eran los mismos, pues defend√≠an los mismos intereses: sus privilegios- se ti√Īeron las caras con pinturas de guerra y se lanzaron al ataque. Movilizaron a sus medios, que eran casi todos, amenazaron, publicaron pastorales, asustaron al personal con el ‚Äúruido de sables‚ÄĚ, mientras los grupos ultras vociferaban e intimidaban por las calles.

¡Cuidado con la democracia! ¡Que vienen los rojos! La Constitución, aun non nata, ya llevaba el pecado original, el estigma de la rojez… Peligraban, decían, el Concordato con el Vaticano de 1953, que ofrecía ventajas sin cuento a la Iglesia. Hubo poli bueno, una cara amable y negociadora (Tarancón), y poli malo (Marcelo Martín) que clamaba por un integrismo tridentino. Peligraban también, decían, los grandes capitales.

¬°El comunismo llamaba a las puertas de la sagrada Patria!

Se ridiculizaba a la democracia y se vituperaba a los dem√≥cratas. Y se hac√≠an chistes del rey, que serv√≠a de burla. ‚ÄúEl rey-cuchara, que ni pincha ni corta‚ÄĚ, ‚ÄúJuan Carlos I, El Breve‚Ä̂Ķ y, por supuesto, se ped√≠a con la boca chica la abstenci√≥n o abiertamente el voto contra la aprobaci√≥n de la Constituci√≥n.

Ahí están de muestra algunos carteles y, desde luego, las hemerotecas.

Pero llegó el día de la votación, la gente votó y la Constitución se aprobó. Y ellos se disgustaron.

Los dem√°s nos alegramos. √Čramos unos ilusos (l√©ase imb√©ciles) y cre√≠mos que ya ser√≠amos altos, guapos, ricos, dem√≥cratas y que cambiar√≠amos de vida y de Historia. Pero no, la Iglesia no tard√≥ en firmar aprisa y corriendo unos Acuerdos, mal llamados Concordato, en enero de 1979, por los que conservaban los mismos privilegios.

Pepe pettenghi post 3

En cuanto a la riqueza, siguió igual de (mal) repartida. Los grandes capitales, pasado el susto, siguieron a lo suyo. Como en las verbenas de los pueblos chicos, los mismos siguieron bailando con las mismas. La Codicia sacaba a bailar al Abuso. Y el Poder y el Dinero siguieron copulando a la vista de todos.

¬ŅY nosotros? Nosotros nos dejamos invadir por la fatalidad y el conformismo.

¬ŅY ellos, los que se disgustaron con la Constituci√≥n? Pues se ve que el disgusto era fingido, porque hoy son sus m√°s fervientes defensores. Ahora, a la menor ocasi√≥n se envuelven en la bandera constitucional, aquella que denostaron y atacaron, cuando ven amenazados sus privilegios y la invocan pidiendo derechos y libertad. Lo que hay que ver.

Se ve que la Constituci√≥n ya es buena. Y la monarqu√≠a, a la que despreciaron y ridiculizaron, es hoy garante de bla, bla, bla‚Ķ y le expresan su empalagoso ‚Äúapoyo y lealtad‚ÄĚ.

Hoy provoca estupor o√≠r y leer a lo m√°s casposo de la sociedad espa√Īola reverenciando a la corona, a la Constituci√≥n y a la santa Transici√≥n. Lo de ‚Äúatado y bien atado‚ÄĚ ha alcanzado su significado pleno.

Porque la desfranquizaci√≥n a√ļn no ha terminado, casi medio siglo despu√©s. Los c√°nticos a la reconciliaci√≥n quedan distorsionados por los gritos que todav√≠a salen de las cunetas y fosas comunes. A√ļn hay tipos uniformados empe√Īados en fusilar por WhatsApp a 26 millones de espa√Īoles. Todav√≠a hoy a la familia del dictador hay que sacarla con agua caliente del Pazo de Meir√°s, sin que se lleven nada que no es suyo. A√ļn andamos con remilgos para cambiar los in√ļtiles y terribles recuerdos de la dictadura franquista, callejeros y t√≠tulos honor√≠ficos. A√ļn existen en Espa√Īa seis municipios que incluyen la denominaci√≥n ‚Äúdel Caudillo‚Ä̂Ķ

Pero ellos, los ahora constitucionalistas, est√°n encantados con el orden constitucional, lo bonito que es. Anda que no.

Tiempo de lectura ‚Źį 3 minutitos de n√°

Se desvaneci√≥ la vieja normalidad y, confinado en mi sof√°, me hinch√© de ver pel√≠culas suecas, h√ļngaras o coreanas. Me cerr√© en banda a seguir la sobresaturaci√≥n en el cine hollywodense actual de armas de fuego, invasiones (ultraterrenas o no) y conspiraciones (¬°qu√© man√≠a!) para matar al presidente.

También leía, y mucho.

De repente, un día salió el sol y también todos salimos a celebrarlo. La pandemia hacía como que se batía en retirada. Creímos que llegaba el futuro y que veríamos los rayos C brillando en la oscuridad y todo eso.

Ha pasado alg√ļn tiempo y ahora, otra vez desde mi sof√°, compruebo que lo de la nueva normalidad era una enga√Īifa. Y mira que tiraba de optimismo hist√≥rico: tras las grandes calamidades, la Humanidad siempre se levant√≥ de la lona, aturdida s√≠, pero con br√≠o y coraje. Despu√©s de la epidemia de la peste negra, Europa alumbr√≥ el Renacimiento. Tras la apoteosis de fango y muerte de la I Guerra Mundial, surgi√≥ el hondo humanismo de entreguerras, en √©l oficiaban de sumos sacerdotes Stefan Zweig, Joseph Roth, etc‚Ķ

La neonormalidad desde mi sofa
Fotografía: Comfreak de Pixabay

Yo pensaba, ¬Ņy ahora qu√© toca? ¬ŅTal vez la Edad de Oro de la Ciencia y la Raz√≥n? Me relam√≠a de gusto.

Pues no. Me atrever√≠a a afirmar que contra la pandemia viv√≠amos mejor. Me explico. Reci√©n incorporados, todav√≠a con una rodilla en el suelo, y ya a nuestro lado yacen, como mu√Īecos rotos, dos iconos del llamado ‚Äúr√©gimen del 78‚ÄĚ: el rey Juan Carlos y Jordi Pujol. Tan queridos, tan buenos, tan‚Ķ tan que encarnaban la imagen de la ejemplar democracia espa√Īola. Ah√≠ est√°n, en el suelo, dos apolillados cachivaches de los que nadie quiere hacerse cargo. Los valedores, los h√©roes, los pr√≥ceres de la Transici√≥n, eso que degener√≥ en un obsceno fest√≠n de corrupci√≥n, en el que Poder y Dinero copulaban a la vista de todos.

La nueva normalidad, de momento, ha quitado la careta a la ultraderecha. Salen de sus oscuros agujeros en los que han estado rumiando su odio y su resentimiento durante a√Īos. Pero ya no se esconden. Y con ellos el uso de la mentira como arma de destrucci√≥n pasiva. Miente que algo queda, es el lema. Nada nuevo por otra parte.

Mediocres villanos, como sacados de disparatadas distopías, se han convertido en líderes mundiales de alto nivel. Y aquellas distopías son ahora algo cercano al costumbrismo.

La neonormalidad también nos ha revelado que ignorábamos nuestra toxicomanía, que somos un pobre país turismodependiente.

Desde mi sof√° he visto c√≥mo la neonormalidad ha tra√≠do acrobacias verbales, tales como llamar ‚Äúpaguita‚ÄĚ a una ayuda que permiti√≥ comer y subsistir a 800.000 familias. O aceptar como ‚Äúlibertad de expresi√≥n‚ÄĚ lo que s√≥lo es calumnia. Y admitir como verdades unas patra√Īas tan est√ļpidas como interesadas. El coronavirus es un invento del Diablo, creado por los p√©rfidos chinos y disparado por Pablo Iglesias en la manifestaci√≥n del 8M, para controlar a la poblaci√≥n, y despu√©s fabricar una vacuna elaborada con fetos abortados. Y cosas as√≠.

Los fachipobres, esa obra maestra del capitalismo, que apoyan y votan a los responsables de su pobreza, lo entienden perfectamente. La izquierda no. Los pilla discutiendo la sutiles diferencias entre el Frente Judaico Popular y el Frente Popular de Judea.

No s√©, quiz√° sean imaginaciones m√≠as. Tal vez no ha pasado nada y todo sigue igual. F√≠jate en Luis XVI, que la ma√Īana del d√≠a de la toma de la Bastilla, escribi√≥ en su diario: ‚ÄĚRien‚ÄĚ.

O sea, nada.

Tiempo de lectura ‚Źį 4 minutitos de n√°

Os presento, así en panorámica, las portadas que Fran Delgado nos ha ido regalando a través de las redes durante el confinamiento por el coronavirus. Esfuerzo digno de agradecer, pues las horas pasaban más lentas que una tortuga asmática, y gestos así nos evadían por un rato de la bici estática, de mirar la calle desde la ventana con ojo de cordero degollado, o de pensar lo que falta para la cena.

Arquetipos de cuarentena
Imagen: Fran Delgado

Cada portada, como veis, es un arquetipo. O sea, un modelo, un patrón, en suma una categoría. Y Fran nos presenta dieciséis arquetipos, dieciséis desternillantes categorías de fulanos que todos conocemos y con los que compartimos nuestra confinada vida.

No son personas f√≠sicas concretas, pero la afilada navaja de la iron√≠a de Fran les confiere unos rostros perfectamente reconocibles. ¬ŅQue no? Haced la prueba, qui√©n no le pone cara al propagador de bulos, al cultureta, al cocinillas o al cofrade. Qui√©n no reconoce al tertuliano o al Youtuber.

Me dice su autor que esto de agrupar en arquetipos, no es una idea nueva. Claro que no. Desde Linneo y su herc√ļlea labor de clasificar y agrupar en arquetipo a las plantas y a los animales, hasta llegar al Selu -por traerlo a lo local- con sus arquetipos chirigoteros, el enterao, el pelmazo o la maruja, hay toda una maravillosa historia. Fig√ļrate, de Linneo al Selu. Ni el monolito de ‚Äú2012. Una odisea en el espacio‚ÄĚ ejecut√≥ una pirueta tan aparatosa.

Lo que hubiera disfrutado Darwin, y todos sus pinzones, con las portadas de Fran…

Fran es un tipo adorable, que esconde su timidez detr√°s de su barba, y est√° dotado de una maciza memoria de la que nos servimos sus amigos, como paso previo a la consulta en google.

Una memoria proyectada con, de, en, desde, hacia, hasta, para, por, seg√ļn, si, sobre, tras su inteligencia. Su iron√≠a sagaz es prueba de ello, pues si inteligencia sin iron√≠a es como una comedia noruega, la iron√≠a sin inteligencia es m√°s bien una coz.

Fran es el tipo que siempre hay que llevar al lado. ‚ÄúOye Fran, ¬ŅQui√©n era aquel que dec√≠a‚Ķ?, ¬ŅC√≥mo se llamaba‚Ķ?, ¬ŅCu√°l era el t√≠tulo de la peli donde actuaban Benedict Cumberbach y Gary Oldman que‚Ķ?‚ÄĚ.

Estas son sus portadas del confinamiento, con dosis masivas de oportunidad, gracia y mucha guasa, en las que todo parecido con personas o hechos reales es pura coincidencia, o al revés, en las que toda coincidencia es puro parecido.

Y que tienen un peligro grande. Porque veamos, el cangrejo es un crustáceo, aunque él lo ignore. Así podemos imaginarnos a un cangrejo riéndose con maldad de los tópicos atribuidos al arquetipo de los crustáceos. Que si son duros de pelar, que si se ponen colorados en seguida, que si menos patas y más cerebro… Cualquiera de nosotros, como el cangrejo, puede estar burlándose de estos arquetipos, cuando atesora bastantes -si no todos- sus atributos. Menos risas.

Yo, por mi parte, he creído oportuno desde mi condición de biólogo -como Linneo y Ana García Obregón- bautizar con su nombre científico a cada uno de estos arquetipos confináticos de Fran Delgado. Ahí van.

Propagador de bulos: Macrotrolax horridus
Teletrabajador: Antenicola currans
Antivacunas: Retroflexus falsinus
Youtuber: Cybernetes tenax
Cofrade: Cornucopius altamirae
Conspiranoico: Phalsarius lastimera
Cultureta: Megacephalus irritans
Tertuliano: Deambulans fraudulentus
Infoxicado: Trapisondis trapisondis
Autónomo: Lastimera restregans
Confinado: Staticus docilis
Paseador: Deambulans vulgaris
Cocinillas: Pseudochefis chapucii
Videoconferencia: Fibrolocutoria mirabilis
Padres: Spartacus domesticus
Enterao: Siderofacies plumbigeus

En fin, as√≠ ya estos arquetipos de Fran, los diecis√©is, han sido salvados del fuego del olvido. Ya son ign√≠fugos. Dec√≠a Linneo, otra vez, que ‚ÄúSi ignoramos el nombre de las cosas, desaparece tambi√©n lo que se sabe de ellas‚ÄĚ. Ya ves.

Y dice Fran Delgado que lo suyo de los arquetipos confináticos no es una idea nueva. Seguro que lo dice por quitarse importancia. Además, qué, y lo que hemos disfrutado.

Tiempo de lectura ‚Źį 2 minutitos de n√°

Resulta muy dif√≠cil decirle a un buitre que eso de comer carro√Īa est√° muy feo. A ver c√≥mo se lo explicas si es su naturaleza.

Pero es justo lo que est√° ocurriendo. Mientras el mundo se debate entre la estupefacci√≥n, el dolor y el miedo, est√° saliendo a flote la m√°s imp√ļdica codicia. Es su naturaleza. La de los que no se presentan a elecciones, los que no tienen rostro, pero que tienen la sart√©n por el mango: bancos, telef√≥nicas, empresas energ√©ticas, trusts agroalimentarios, grandes corporaciones medi√°ticas‚Ķ

Y el t√≠tulo de la pel√≠cula es: ‚ÄúDe c√≥mo seguir agarrando el mango de la sart√©n‚ÄĚ.

Tratan de mostrar su cara menos agresiva, escondiendo prudentemente garras y afiladas dentaduras, exhibiendo sus cualidades como se exhibe una caja de manzanas en el mercado, poniendo las mejores arriba, a la vista, para esconder su naturaleza de dominación.

Pero han olido la sangre y han enloquecido.

Pepe pettenghi post
Fotografía: Fran Delgado

A pesar de las UCIs, los muertos, las mascarillas y el miedo, ellos no han perdido el tiempo, sin apartar la vista del mango de la sart√©n. Sus acrobacias verbales, las consignas repetidas por tierra, mar y aire, sus desmelenados intentos de hacer pasar enga√Īos intragables por verdades absolutas y sus evidencias falsificadas sobre la base de un lenguaje muy b√°sico, fundamentan su hip√≥crita discurso.

Mientras escribo estas l√≠neas est√°n fomentando una sublevaci√≥n popular destinada, f√≠jate, a defender y salvaguardar los intereses de su min√ļscula y selecta minor√≠a. Curioso concepto de lo ‚Äúpopular‚ÄĚ, ¬Ņno?

Para ello utilizan su enorme capacidad mediática y a sus bien pagados publicistas. Sus partidos políticos, a su vez, ejercen bien su papel de manijeros. Así que sus desmelenados intentos se aprecian en el mensaje de tipos que pasean, sin pudor, por columnas de opinión y platós de TV, los harapos de su inteligencia vendida al por menor.

Y además cuentan con sus eternos aliados, los que confían más en los rezos que en la Ciencia. Ellos siempre están cerca de donde haya poder, dinero e ignorancia. Y es que Dios envía moscas a las heridas que debería curar.

Esos publicistas del poder y acólitos del dios Dinero nos amenazan, día y noche, con un mundo apocalíptico y distópico, sumido en las peores pesadillas orwellianas.

Desgraciadamente, ya lo sabemos, o deberíamos saberlo: hemos sido demasiado consumistas, maltratado a la Naturaleza y permitido un mundo injusto y desigual. Sin embargo hoy hemos despertado y lo vemos claro. Pero los publicistas del orden establecido y del poder intentan convencernos de que cambiar ese orden supone sumir al mundo en un caos de pobreza.

Y no, queridos, no es lo mismo la pobreza que la austeridad. De ninguna manera.

Por eso, cuando he visto esta tarde a mi admirado Ricardo Dar√≠n decir: ‚ÄúLa econom√≠a del mundo se est√° tambaleando porque ahora estamos consumiendo s√≥lo lo que necesitamos‚ÄĚ, he pensado: es esto.

Es justamente esto.

Tiempo de lectura ‚Źį 2 minutitos de n√°

Todo va a ir bien: saldremos de esta. Y saldremos convencidos de que es bueno que seamos solidarios, que aprendamos a protegernos juntos, que sepamos que aquello que beneficia o perjudica a uno, beneficia o perjudica a todos. Algo que no gusta al sistema, porque este no es el fin del mundo; es el fin de un mundo, de un modo de vida. Y no le gusta porque puede ser el fin de su mundo, injusto, insolidario, individualista y codicioso.

Pettengui post
Fotografía: Fran Delgado

Tutto andr√† bene. Y saldremos de esta sabiendo que lo p√ļblico, lo que es de todos y para todos, es al final lo que nos saca las casta√Īas del fuego. Y esto no agrada al sistema, un sistema privatizador, especulativo y que antepone el valor del dinero a la persona.

Alles wird gut. Saldremos de esta sabiendo adem√°s qui√©nes son y qu√© cara tienen -por si alguien a√ļn no lo sab√≠a- esos que privatizaron y que hoy le exigen todo y de mala manera a lo p√ļblico. Esos que llevan d√©cadas descuartizando lo p√ļblico y reparti√©ndose alegremente sus despojos. Esto tampoco gusta nada al sistema, que juega siempre con las cartas marcadas del patriotismo y las cuentas en Suiza.

Tudo vai ser certo. Saldremos de esta con el convencimiento de que la monarquía -mira por donde- es un injusto anacronismo de época, cuya utilidad cabe en el fondo de una cacerola aporreada.

Tout ira bien. Saldremos de esta sabiendo que la religión no cura. Algo que no va a gustar al sistema, que tiene en la religión esa farola apagada a la que se mantiene abrazado el personal narcotizado.

Everything will be fine. Saldremos de esta más críticos, sabiendo que el sentido de comunidad es sagrado y que nunca hay excusas para no saber más. Algo que hará rechinar los dientes del sistema que nos quiere sumisos, callados e ignorantes.

Todo saldr√° bien, y comprenderemos entonces que lo m√°s barato en este mundo es lo que se compra con dinero. Y que la vida es un abrir y cerrar de ojos, un breve parpadeo, durante el cual se nos concede ver las maravillas del Universo, contemplar a seres como nosotros y establecer relaciones con ellos.

Así que, mientras los días pasan con el ritmo de un caracol asmático, sigo convencido de que todo saldrá bien. Por eso: viva la vida con todos sus avíos, viva la vida con tomate, viva la vida con papas, viva la vida en colores, viva la vida nueva.

Saldremos de esta.