Tiempo de lectura ūüí¨ 3 minutos

En estos momentos del a√Īo es cuando m√°s echo de menos a C√°diz. Porque no se echa de menos a las personas, sus calles, las playas o cruzar los puentes al entrar o al salir viendo la fantas√≠a de la bah√≠a en un d√≠a de sol. No. Se echa de menos a C√°diz. Directamente.

C√°diz no es una idea de ‚Äúciudad que alberga cosas‚ÄĚ que puedan ser de inter√©s tur√≠stico, econ√≥mico o social. No y s√≠ tambi√©n ¬Ņc√≥mo no √≠bamos a echar de menos, los que estamos fuera, la Caleta, por ejemplo?, o ¬Ņc√≥mo no √≠bamos a echar de menos las calles de la Vi√Īa? O a su gente y, sobre todo, su car√°cter. Todo eso se echa de menos, s√≠, pero a lo que quiero referirme es a la relaci√≥n afectiva, materno-filial dir√≠a yo, que tenemos los habitantes de C√°diz con ella, con la ciudad. Bueno no, que C√°diz yo no la relego a ese mero concepto de “ciudad”.

C√°diz es una madre, un faro, un sentimiento que carece de personificaci√≥n, porque no es la Gades. Tampoco es una cosa f√≠sica, lo que nosotros entendemos por C√°diz no es solo una ciudad. No es igual que el resto, no es una ciudad de Andaluc√≠a y ya est√°. C√°diz es fenicia, romana, cristiana, mora, y una amalgama de culturas con m√°s de 3.000 a√Īos de historia que nos hacen entender nuestra relaci√≥n con ella con un respeto incomparable a ning√ļn otro sentimiento que se pueda tener por un pedazo de tierra.

Ciudad madre
Fotografía: José Montero

Cádiz es lo que nos falta a los gaditanos y gaditanas que estamos fuera. Y yo tengo la suerte de estar a un salto si quiero verla una tarde, pero aquellas personas que están fuera del país, o del continente, estarán ahora mismo haciendo de tripas corazón viendo Onda Cádiz en YouTube a ratos mientras fuera llueve. La gente no está contenta y, además, ni rastro de la Bahía.

En esta √©poca del a√Īo es cuando m√°s me doy cuenta cu√°nto necesito esta relaci√≥n con C√°diz. Cu√°nto la necesitamos todos y todas. Seguro que es as√≠. No conozco a nadie de C√°diz que est√© fuera que no sue√Īe con el d√≠a de su jubilaci√≥n bajando a Santa Maria a darse un ba√Īo por la ma√Īana.

Y en Carnaval se sufre más. Se sufre porque cualquier gaditana o gaditano quiere ser participe de su fiesta, la fiesta de Cádiz. La fiesta pagana más respetada y que, sorprendentemente, la iglesia no ha versionado a su estilo, y qué casualidad que de todos los sitios donde podría darse se dé en Cádiz.

Por eso en esta fecha lo que echo de menos no es el Carnaval en s√≠, porque con las nuevas tecnolog√≠as puedo ser espectadora e incluso opinar en chats o foros y ser un actor activo de la fiesta, pues casi todas y todos podemos acercarnos un par de d√≠as por la Vi√Īa y el P√≥pulo a disfrutarlo (y ya lo cuadraremos en el trabajo aunque sea echando horas) Pero no solo eso, no es solo el carnaval. Es C√°diz. Simplemente. Es esa sensaci√≥n del agua por la izquierda y por la derecha hasta entrar en ‚Äúla Avenida‚ÄĚ o divisar el corte ingl√©s y decir “hola C√°diz, que alegr√≠a volver a verte, y qu√© guapa est√°s.”

Y es en esta época porque es su época, porque es cuando más divertida está, cuando más guapa se pone, cuando más nos disfruta y la disfrutamos, cuando más tiempo estamos con ella, cuando a la alegría nada le hace sombra y cuando menos penas son las que nos rondan. Cádiz, espérate chiquilla, que voy pallá.

Tiempo de lectura ūüí¨ 3 minutos

M melendez
Fotograf√≠a: Jes√ļs Mass√≥

Que el a√Īo se va a ir dej√°ndonos un mal sabor de boca es una verdad, pero no podemos estar m√°s contentas.¬†Porque si VOX consigui√≥ doce esca√Īos, Mercurio cambi√≥ de escorpio a sagitario y se queda todo el a√Īo, o sea, dinero.¬†Porque si el 8M del 2017 fue mucho, el de 2018 fue m√°s.

Que ha sido un a√Īo plagado de feminicidios es una realidad, pero que estamos mordi√©ndole el cuello al patriarcado tambi√©n lo es.¬†

Porque si Bert√≠n est√° en tu casa o t√ļ vas a la suya es un horror, pero si al final quitan canal sur al menos nos libramos de Juan y Medio.¬†Porque si ahora nos “piropean” obscenamente por la calle ya sabemos que es acoso, y contestamos, no nos callamos. Ni nos cansamos.¬†Porque si los ni√Īos andaluces llevan dos a√Īos de retraso educativo con respecto a los de Castilla y Le√≥n no lo vemos malamente, as√≠ no estudiar√°n ingenier√≠as aeroespaciales ni cosas de esas, y no se ir√°n a Alemania, ni a Reino Unido, y habr√° por fin generaciones de j√≥venes y adultos en Andaluc√≠a.¬†Porque si el sueldo m√≠nimo interprofesional no se puede subir ya que afecta a la clase media trabajadora, al menos estas navidades cenaremos chacinita mediocre de papel√≥n bien bonita con huevo hilado y estar√° tu nieto que viene de Frankfort a pasar la Navidad, o tu hermana de Dubl√≠n que por fin tiene vacaciones.¬†Porque si las reinas tuvieron gresca y aun no sabemos si cenar√°n juntas o el pr√≠ncipe Felipe, perd√≥n el Rey, se tendr√° que ir despu√©s del mensaje oficial para su templo como el nazareno por jaboneria. Y que lo del Rey siempre me pasa, pero es que para mi Rey no hay m√°s que uno.¬†Porque si tenemos que soportar que cinco violadores en manada cenen en sus cinco casas en Nochebuena, con sus cinco familias, mientras nos comemos nuestro pavito -los de la clase media trabajadora, y los que no, nuestra chacina mediocre y langostinos congelados del D√≠a- y se nos atraganta de pensarlo, al menos esa bola de rabia navide√Īa no nos va a dejar olvidarnos de que el d√≠a 26 la Audiencia Provincial de Navarra quiere meter a estos cinco en el talego, por cuarta o quinta vez ya. As√≠ que vamos a intentar que nuestros mejores deseos para esta Navidad sean que se cumpla la justicia.¬†Porque si solo se impone una m√≠sera condena de 9 a√Īos -s√≠, despu√©s de que alguno robara unas gafas y atropellara a un guardia de seguridad en el Corte Ingl√©s, s√≠ , y despu√©s de que otro intentar renovarse el pasaporte, s√≠.- al menos sabemos que es porque esta es nuestra Espa√Īa y porque este ser√° nuestro a√Īo.¬†

Por eso no podemos estar m√°s contentas, porque si no estuvi√©ramos contentas y contentos, no s√© c√≥mo co√Īo √≠bamos a aguantar todo esto, y m√°s.¬†Porque si el ser humano, andaluz y gaditano, no supiera darle la vuelta y ganarle a la mierda no podr√≠a levantarse por las ma√Īanas. Y es que los ni√Īos andaluces llevar√°n dos a√Īos de retraso educativo pero en esto del aguante llevan m√°s de dos a√Īos de ventaja a los de Castilla y Le√≥n. Y al final, en la vida, es mejor llevar ventaja en eso.¬†

El 2019 no s√© c√≥mo vendr√°, seguro que cargadito de juguetes tambi√©n, pero no os olvid√©is de sonre√≠r, de poner m√ļsica cuando os despert√©is, de cogerse una borrachera de vez en cuando, de perder el tiempo viendo memes, de contrastar la informaci√≥n, de hacer uso del humor, de ba√Īarse en la playa cuando llegue el veranito, de votar, de no hacer nada y por supuesto de hacer todo lo que os gusta. En serio, porque es la √ļnica forma de soportar otro a√Īo de mierda.¬†Y por si no nos leemos m√°s:

¬°Feliz solsticio! ¬°Feliz sol invito!¬†¬†Y ¬°Feliz a√Īo nuevo de mierda!¬†

 

Tiempo de lectura ūüí¨ 3 minutos

Sara
Imagen: Pedripol

Con la llegada del repentino oto√Īo invierno de polar expr√©s que est√° azotando Andaluc√≠a, y sobre todo C√°diz, me estoy hartando de mocos.

Como es bien sabido, en C√°diz la gente no lleva paquetes de pa√Īuelitos de papel porque somos muy ecologistas. Con el Kichi y con la Teo. El gaditano es ecologista nivel pa√Īuelo de tela.

Pero… ¬ŅCon qu√© sorpresa nos encontramos cuando queremos adquirir un pa√Īuelo de tela? Pues la misma que cuando queremos unas babuchas de felpa. Que ya no hay tiendas que vendan estos articulazos de gadita puro y ecologista.

Todos los gaditanos y gaditanas sabemos que el capitalismo est√° rompiendo con nuestras tradiciones. Y no nos gusta. Pero fijaos la paradoja que cuando una quiso hacer un acto reivindicativo en pro de que vuelvan m√°s tiendas de babuchas de felpa y pa√Īuelos de tela se la comieron con papas.

Resulta que me voy el s√°bado a las 16 al Carranza a ver el partido del C√°diz C.F.

Claro, no ten√≠a ni pa√Īuelos de papel, porque el gadita ecologista no usa, ni de tela porque nos han dejado sin tiendas, a todo esto un moquillazo del 15…

Igualmente todo el mundo sabe que en C√°diz se pueden adquirir camisetas, bufandas, mu√Īecos, papeles higi√©nicos, papeles de fumar, papeles para la impresora… Todo del C√°diz C.F. en cualquier kiosko. Aunque sea de un chino.

El caso es que llevaba en el bolso dos bufandas del C√°diz y no tuve otra opci√≥n que ech√°rmelas por lo alto pa’ no coger m√°s fr√≠o y que el moquillazo pasase a gripazo. Y sigo con los estornudos, y yo ¬ŅAhora qu√© hago? Digo bueno, voy a tirar del t√≠pico t√≥pico: limpiarme en la manga. Pero es que las camisetas del C√°diz C.F son de mangas cortas y yo ven√≠a necesitando m√°s bien la manga de una beata.

Total que ya desesperada por no morir en un grito de ‘cabr√≥n’ al √°rbitro ahogada por mis propios mocos cog√≠ la bandera que sosten√≠a el de al lado y le digo ‘killo lo siento’; la cog√≠ sin m√°s y me son√© toda la moquera en el escudo mismo de C√°diz.

¬ŅPa qu√©?

Yo lo veía claro, para no morirme por mocos.

Pero un Ram√≥n de Carranza pasando por preferencia, tribuna y todos los fondos del mundo, enfureci√≥ en menos de 5 segundos. El partido se par√≥ en seco. Parec√≠a que le hab√≠an dado al pause en la play, el √°rbitro no quitaba sus ojos de mis ojos. Gente alrededor mir√°ndose con un estupor digno de ver al Rey cazando elefantes, o de tener que devolver millones de euros a Europa que t√ļ no has pedido, esas caras… No las olvidare nunca.

En menos de un minuto se desataron los gritos: “¬°Esquirola!” “¬°Terrorista!” “¬°Qui√©n no quiere al C√°diz no QUIERE A NADIE!” “¬°ROSAL√ćA!”…

Insultos de todo tipo solo por haber intentado salvarme de una muerte cruel.

Conseguí salir ilesa de esa situación pues antes de que la cólera y las agresiones físicas llegaran a mí me fui hacia arriba con un estornudo gigante que dejó a los jugadores nadando en mocos. Yo aparecí en zona franca y me escabullí por los callejones antes de que salieran en masa los hinchas ofendidos.

Qu√© poco les import√≥ que llevara 200 temporadas comprando el abono del Carranza, qu√© poco les import√≥ que fuera a morirme, que llevara toda la vida luchando por nuestro C√°diz…

Qué difícil es ser gadita y no morir en el intento, bien sea por mocos o linchamiento.

Ahora voy por la calles de Cádiz vestida de la Teo y así voy sobreviviendo, cuando voy al estadio todavía me dejan sentarme en su palco techado, así que la verdad que he ganado mucho después de sonarme los mocos en la bandera del Cádiz C.F.

¬°Vamos Cadi, mete un gol!

Tiempo de lectura ūüí¨ 3 minutos

Sara
Fotograf√≠a: Jes√ļs Mass√≥

Ella me mira y no sabe la edad que tengo.

No sabe si soy una ni√Īa peque√Īa, una mujer madura, si tengo ochenta y ocho a√Īos o veinticuatro. Ella solo sabe que no voy a fallarle. En cambio yo solo s√© todo, absolutamente todo, de sus datos personales. Vamos, la mayor√≠a me los he inventado yo; empezando por el d√≠a exacto de su nacimiento y acabando por su nombre. Lo s√© todo.

Ella me mira y no sé decirte muy bien, pero parece que me entiende.

Pasa tanto tiempo observ√°ndome que seguro que sabe todo lo que como, cu√°ntas veces de media voy al ba√Īo, cu√°nto duermo, cu√°ntas horas paso fuera de casa, si estoy triste, contenta, o si no quiero que me hablen. Ella lo sabe todo.

√Čl parece que no, pero tambi√©n.

Ella no es la √ļnica, √©l tambi√©n sabe lo que necesito, cu√°l es mi estado de √°nimo, si estoy inc√≥moda, si me estoy sintiendo amenazada, si no quiero que siga haciendo lo que hace. √Čl es el m√°s listo, el m√°s observador, y el que¬† mejor se lo monta. Se hace el tonto. √Čl se hace el tonto cuando le conviene, como se suele decir, pero a m√≠ no me enga√Īa, porque yo lo s√© todo de √©l, burocr√°tica y coloquialmente.

Se cree que no, pero yo lo conozco.

Y este otro…

Este otro con su simetría, con su perfección en los movimientos, con su elegancia y finura. Este otro es el que más me conoce. No es como los demás. Este puede que no sepa ni de qué especie soy, pero sabe hasta cuando tengo fiebre y a qué temperatura. Este otro es el que abrió la brecha. Y me mira que parece que me está perdonando la vida.

Catorce kilos, ella.

Veinte él.

Y el otro nueve.

Entre los tres suman cuarenta y tres kilos. Ese es el peso de mi felicidad. Cuarenta y tres kilos. Parece poco ¬ŅVerdad? Pues s√© que es mucho m√°s de lo que la mayor√≠a tiene.

Pod√©is tener coches, motos, casas. Casas limp√≠simas, sin pelo. Casas impecables, casas tan despejadas que ya por despejadas que son, o que est√°n, parece que no vive all√≠ ni un ser humano. Casas di√°fanas, sin malos olores de perros, sin pelos de gato, con los muebles perfectos sin un rasgu√Īo, sin un √°pice de ruido, sin polvo, sin alma, casas sin vida, casas preciosas que solo usas para ir a “cenar” algo que has sacado de una bandeja de pl√°stico de la nevera plateada de dos puertas que hace hielo, que por dentro parece un cortafuegos; y para dormir, con suerte ver√°s un cap√≠tulo de una serie de Netflix en tu iPad. Y nada m√°s.

Hace ocho a√Īos¬† comenc√© lo que todas y todos llamaban “chiquilla t√ļ est√°s loca cuando te tengas que ir fuera qu√©” que traducido resulta tener animales por mi propia cuenta y riesgo.

Me hace mucha gracia que los seres humanos digamos que los animales dan mucho trabajo. Eso demuestra que no sabemos de qu√© se tratan los animales. Eso demuestra que pretendemos convivir con los animales a modo de adornos o juguetes. Los animales no “dan trabajo”, es que en eso consiste tener un animal. Si te molesta sacar a tu perro, o lo consideras un trabajo, o un esfuerzo yo me pregunto ¬ŅQu√© quer√≠as de ese perro? ¬ŅQu√© pretend√≠as? ¬ŅQue te chupase los pies y se sacase solo a la calle?

Los humanos nos hemos convertido en una especie terriblemente peligrosa. Somos una especie que ya no entiende de otras especies; entiende de humanos vs animales. La cosa m√°s rid√≠cula del mundo entero. Entendemos de cosas materiales, de valores de bolsa, de prima de riesgo, de lo dif√≠cil que es una ra√≠z cuadrada… pero parece que hemos perdido el verdadero sentido de la existencia, parece que nuestras casas se han convertido en solares de acopio, en cementerios de cosas, y ni rastro de nuestros semejantes.

S√© que mucha gente no lo entiende, pero yo no cambiar√≠a por ning√ļn tipo de vida los cuarenta y tres kilos de felicidad que me proporcionan estos tres maravillosos seres.

Y aunque ella me mire y no sepa la edad que tengo, ni de qué raza soy, ella sabe que siempre, siempre estaré con ella, que la quiero, y que también sé que ella me quiere a mi.

Ella lo sabe, y ellos también. Saben que son mi familia, vaya.

Tiempo de lectura ūüí¨ 3 minutos

Sara
Fotograf√≠a: Jes√ļs Mass√≥

Esto se lo dedico a mis amigas:

A ellas que tanto contribuyeron a mis arrugas “de expresi√≥n”. A las que me ense√Īaron la libertad. A las que me dijeron ‚Äúvenga t√≠a, vamos a salir, no seas floja‚ÄĚ y me regalaron su energ√≠a de doce de la madrugada a siete de ma√Īana.

A esas que llamas porque tienes un problema y aparecen, como por arte de magia, y te ordenan en un momento.

También a las que son adictas a las meriendas y te llaman sabiendo que tu alma de gorda acudirá sin pensarlo a engullir las penas en dosis ingentes de chocholate. A las del pavo. A las surrealistas que seguimos teniendo el pavo, y disfrutamos de él.

A las que fueron mis amigas y ya no lo son, gracias. No, en serio, gracias. Porque si fuimos amigas mereci√≥ la pena y seguro que me aport√°steis algo en la vida. Y aprend√≠. Y aprendimos. Y crecimos y ya no fuimos amigas, pero cuando lo fuimos… ¬°joder cuando lo fuimos! Esas amistades locas de la adolescencia que te devolv√≠an a tu casa con un dolor extremo en los carrillos mientras que tu madre preguntaba qu√© co√Īo te pasaba, que qu√© droga tomabas. Y t√ļ sin poder parar de carcajear pensabas ‚Äúmi amiga, esa es la droga‚ÄĚ.

A las que lo son, lo han sido y lo ser√°n por siempre. Porque alg√ļn d√≠a las odiar√©, y al d√≠a siguiente las estar√© llamando porque son muy buenas. Nos pelearemos, pero pensar√© que un d√≠a alguna de ellas me dijo “ponte as√≠ la camiseta que te queda mejor, que cada una tiene sus puntos fuertes y todas tenemos un cuerpo bonito”.

Una amiga vale millones porque mientras la publicidad, los ligues, la sociedad e incluso la familia te dice “no tienes tetas” tu amiga te dice “no pasa nada por no tener tetas, est√° bien as√≠, t√ļ eres guapa”.

Mientras tu madre cree que que tu novio te haya dejado es una pamplina, tu amiga te llama al fijo y llora contigo si hace falta porque tu desamor de los quince a√Īos le parece peor que las bombas que tira Kim Jong Un y se mete en el Tuenti y te cuenta lo que pasa en su muro y te corta el rollo si te pones pesada y te saca de fiesta y te hace ver que realmente no pasa nada. Pues al rev√©s igual.

Porque las amigas son espejos en los que te miras y aprendes a ser. Las amigas son… eso, las amigas. Yo te recoger√© el pelo mientras vomitas como t√ļ lo hiciste conmigo. Pondr√© mi hombro para que me lo inundes en tus l√°grimas por cualquier estupidez que te haya pasado. Me quedar√© a dormir contigo si est√°s sola. Nos dejaremos la ropa y te quedar√°s con alguna prenda de escaqueo. Yo con alguna (algunas) tuya tambi√©n. Nos iremos de fiesta y nos doler√°n los pies y la mand√≠bula de bailar y de reirnos. Compartiremos lo bueno y nos desahogaremos de lo malo. Nos cansaremos la una de la otra. Nos separaremos, o no. Y nos volveremos a juntar. O no. Pero eso no importa. Mereci√≥ la pena.

Hasta esas amigas que hice una noche en la puerta de alg√ļn bar o en alg√ļn ba√Īo, de dos horas o cinco minutos. Me da igual. Todas hab√©is sido lo m√°s enriquecedor de mi vida social, del colegio, del instituto, de la calle, de las noches, de la fiesta, del barrio, de la casualidad, de la facultad, del trabajo, de mi vida. Todas. Os llevo en mi risa.

Tiempo de lectura ūüí¨ 5 minutos

Sara
Fotograf√≠a: Jes√ļs Mass√≥

Hay responsabilidades que pueden eludirse. Otras que no. Claro que esto es solo en lo que se refiere al sexo femenino.

Los hombres pueden eludirlo todo. Y cuando digo todo no me quiero referir a otra cosa que no sea todo.

Los hombres pueden eludir los quehaceres de una casa, o de la higiene, y nunca estar√° tan ‚Äúmal visto‚ÄĚ como si lo hace una mujer. Pueden incluso hacer las tareas del hogar pero eludir pensarlo. Es decir, ‚Äútender√©, lavar√©, planchar√© o har√© la cama cuando mi madre o mi pareja me lo recuerden‚ÄĚ, porque es que √©l, √©l no se acuerda, no cae en eso, no est√° acostumbrado. En cambio las ni√Īas, las ni√Īas nacemos as√≠. Bien acostumbraditas a hacer la compra, a cuidar de los peque√Īos y ancianos, a honrar a nuestros muertos; las ni√Īas nacemos as√≠. As√≠ de completas, l√°stima que nazcamos tambi√©n hist√©ricas y medio esquizofr√©nicas.

Yo aprend√≠ a hacer mi cama con cinco a√Īos. Los hombres con los que me he ido encontrando a lo largo de mi vida, rara vez sab√≠an hacerla a los diecinueve y esto, queridas y queridos, es cuanto menos un atraso. Nadie le dice nada a un hombre por no saber hacer la cama; si no sabe, se le ense√Īa. Las mujeres tenemos la desfachatez, no puedo llamarlo de otra manera, de ir perdiendo el tiempo en ense√Īar a los hombres a hacer cosas que no se les han ense√Īado antes, cosas que ellos, adem√°s, han eludido. Aunque claro, las mujeres no sabemos lo que es un fuera de juego y eso se nos tiene que echar en cara porque es muy importante para la vida.

Luego cuando los hombres ya saben hacerlo todo en el hogar, o en la vida diaria, con los ni√Īos, con el d√≠a a d√≠a en general -porque t√ļ se lo has ense√Īado- ellos hacen ‚Äúlo que les gusta‚ÄĚ.

‚ÄúLo que les gusta‚ÄĚ normalmente tiene mucho que ver con hacer de comer lo que les gusta. Encargarse de ir a comprar lo que les gusta. Y llevar al d√≠a el orden de facturas y burocracias del hogar, las que les gustan, porque nunca he visto en veintisiete a√Īos a ning√ļn hombre pagar El Ocaso, por ejemplo. M√°s bien encargarse de prever un seguro por si en caso de fallecimiento ocurre que tienes que pagar todo de golpe y no tienes esa cuant√≠a. Me refiero a prever, a cuidar de la familia, no al hecho de pagar un seguro de muertos en s√≠, que probablemente en muchas casas salga del bolsillo del ‚Äúhombre de la casa‚ÄĚ. ¬°Esa especie de ser humano!

El hombre de la casa. Qu√© gran falacia. ¬°Pero, por favor! el hombre nunca ha sido de la casa. Habr√° sido el hombre del trabajo. El hombre que corr√≠a con los gastos econ√≥micos de la casa. Pero el hombre nunca fue de la casa. Ni ahora que ya estamos por la cuarta ola feminista considerar√≠a que hay ‚Äúhombres de la casa‚ÄĚ.

Hay hombres que hacen cosas en la casa, pero ¬Ņqu√© cosas tienen que hacer los hombres en las casas? Ellos no lo saben. Por eso tenemos que decirle que a lo mejor las s√°banas ya llevan puestas un mes; que no haga la cama, que las quite y ponga otras. A veces incluso tendremos que decirle d√≥nde est√°n las otras limpias. Porque el hombre de la NO casa, se est√° acostumbrando a ejecutar tareas bajo un mandato y esto es un falso feminismo, una falsa igualdad, absurda. Porque no puede ocuparse solo, siempre tiene que haber alguien detr√°s dici√©ndole lo que hacer. Y porque nosotras podemos ense√Īar c√≥mo hacer una cama, c√≥mo poner una lavadora, o c√≥mo doblar la ropa, pero no podemos ense√Īar a los hombres a preocuparse por la casa, la familia, o los sentimientos. Aqu√≠ deben ser ellos los que se preocupen. Porque todos queremos ser s√ļperprogres y s√ļperigualitarios ahora, pero hacer estas tareas como las hac√≠a yo cuando ten√≠a doce a√Īos, bajo las directrices de mi madre, no es hacer las cosas, no es ser un hombre de la casa, es querer hacerlo a medias, es ir procrastinando hasta que te lo diga tu novia, es una mentira. Cuando yo ten√≠a doce a√Īos y mi madre ten√≠a que ir rega√Ī√°ndome para que limpiase o hiciese las cosas porque hab√≠a que hacerlas -y no porque ella me lo dijera- yo no era una ‚Äúmujer de la casa‚ÄĚ, yo no organizaba un hogar, yo ejecutaba tareas que alguien me dec√≠a que ten√≠a que hacer porque estaba aprendiendo. Porque fui una ni√Īa rara y no nac√≠ con el gen de saber limpiar y esas cosas con las que nacemos las mujeres. No era yo con doce a√Īos una mujer de la casa, era alguien que daba apoyo a la mujer de la casa, apoyo, y otra tarea m√°s: ENSE√ĎAR.

No sabéis lo cansado que es tener que ir informando de las responsabilidades que tiene una persona adulta que ya no aprende como un adolescente y que además se enfada normalmente cuando le mandan. Es agotador.

No sab√©is lo inoportuno que me parece ir recordando las tareas que tiene que realizar a una persona que, en realidad, sabe perfectamente lo que tiene que hacer; pero no nos enga√Īemos est√° eludiendo su responsabilidad, no es que no lo hayan ense√Īado, porque nosotras hemos perdido nuestro jodido tiempo en hacerlo.

Por eso yo dir√≠a que el hombre es ‚Äúel hombre de la elusi√≥n‚ÄĚ, no de la casa. Si hay algo que ha adquirido el hombre como suyo en la historia de la humanidad es a pasar por alto aquello que no quiere hacer, no le gusta o no le apetece en ese momento; est√© ense√Īado o no. En definitiva, elude lo que conlleva una responsabilidad, un compromiso. A las mujeres, sin embargo, se nos ense√Īa a cargar con todas las responsabilidades las nuestras y las de ellos.

Tanto es as√≠ que mi padre eludi√≥ que yo soy su hija. Un d√≠a se despert√≥ un dijo ‚Äúuff vaya marr√≥n no quiero‚ÄĚ y bien. La sociedad le dijo ‚Äú¬°OK! haz lo que te dicte tu sentido de la elusi√≥n de las responsabilidades, est√° bien.‚ÄĚ Pens√≥: ‚ÄúQu√© cojones, mi novia de veinte a√Īos embarazada seguro que sabe c√≥mo hacerlo‚ÄĚ. Y sab√≠a‚Ķ sab√≠a porque quer√≠a. Porque, como ser humano que es, sabe que las acciones tienen consecuencias, pero carg√≥ con sus consecuencias y las consecuencias de su -hasta ese d√≠a- novio.

Las personas que hemos sufrido de desamor sabemos lo que puede doler el alma, as√≠ que no quiero imaginarme lo que le dol√≠a a mi madre en ese momento cuando estando embarazada su novio le dijo que no quer√≠a verla m√°s, ni a ella ni al beb√© de los dos. Adem√°s del dolor, no me gustar√≠a estar en el pellejo de una jovencita que quiere estudiar y ahora tiene que parir, ocuparse de un beb√© y seguir su vida sola. Me pregunto qu√© pensar√≠a mi madre cuando yo le preguntaba ¬ŅY mi padre d√≥nde est√°? Porque se puede crecer sin padre, se sobrevive a todo, y las dos juntas hemos sido extremadamente felices aun con las carencias y los traumas que conllevan estas cosas, pero los ni√Īos van al colegio, y los otros ni√Īos s√≠ tienen padre y preguntan, y hacen que el ni√Īo que no tiene una familia convencional se pregunte ¬ŅPor qu√©? Y se sienta abandonado. Abandonada en este caso.

Fijaos, si un ni√Īo o ni√Īa en preescolar se da cuenta o de que a otro le falta un pap√° ¬Ņc√≥mo una persona puede no darse cuenta de que est√° eludiendo su responsabilidad como padre? S√≠ se da cuenta, lo que ocurre es que la sociedad le ha ense√Īado a irse, a que si algo le viene grande tiene que huir, como un bandido en un western. Pero a las mujeres les han ense√Īado a que si algo no le gusta tienen que joderse y apechugar.

As√≠ que por favor, el a√Īo que viene no me pregunt√©is por qu√© es necesaria una huelga feminista porque no voy a perder el tiempo en explicaros nada. Es vuestra pu√Īetera labor informaros, que yo no nac√≠ sabiendo todo esto, pero s√≠ nac√≠ con la elusi√≥n de un mont√≥n de responsabilidades por parte de un hombre.

Y aquí estoy, no me he muerto pero estoy un poco harta.