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Daniel lopez marijuan completa

Fotografía: Jesús Massó 

Como casi todo el mundo sabe, las tres acepciones de la sostenibilidad son: ambiental, económica y social. Conseguir que Cádiz fuera una ciudad con baja huella ecológica, salidas laborales e iniciativa empresarial, y correctora de las desigualdades sociales, es un objetivo que muchos perseguimos.

¿Cumple la ciudad gaditana con estos compromisos?: no.

El vigente PGOU (Plan General de Ordenación Urbana) planteaba en la ordenación ambiental tres estrategias de sostenibilidad:

  • propiciar la movilidad sostenible
  • reducir la contaminación acústica, lumínica y visual
  • alcanzar ahorro en recursos y energía mediante la rehabilitación de los edificios.

A pesar de contar con un enclave privilegiado, con un Parque Natural de la Bahía de Cádiz dentro de su término municipal, la capital gaditana sigue viviendo de espaldas  a su espacio protegido, que representa un recurso natural deconocido.

Aunque se está intentando cambiar la irracional política anterior de los gobiernos locales de primar el uso del coche privado, con los planes de carriles bici y de peatonalización del casco antiguo, todavía Cádiz sigue sometido a la hegemonía del vehículo privado. No hay políticas alternativas de recogida de residuos urbanos (puerta a puerta, devolución y retorno de envases,…), la ordenanza de ruido está obsoleta, la contaminación por ozono troposférico nos castiga todos los veranos, no se ha constituido el consejo local de medio ambiente y sostenibilidad desde que se aprobó (año 2.000),…. Cádiz necesitaría 90 veces su terreno para equilibrar el impacto de su huella ecológica. A pesar de que la ciudad de Cádiz está incluida en la red de “Ciudades por el Clima” y forme parte del programa de sostenibilidad urbana “Ciudad 21”, este debate no ha existido hasta la fecha; necesitamos que todos los problemas ecológicos puedan ser expuestos y debatidos.

La sostenibilidad económica también es una quimera, con el despoblamiento y envejecimiento continuo que padece, los altísimos niveles de paro, la falta de iniciativas empresariales y la fortísima dependencia de las ayudas de la Administración para equilibrar sus cuentas.

La ausencia de horizontes esperanzadores de despegue hace que las desigualdades sociales y la exclusión crezcan, como resultado de las políticas de ajuste y recortes. Edificios públicos abandonados, solares vacíos, carencia de viviendas dignas y asequibles, comercios cerrados, instalaciones industriales sin actividad,… ofrecen un panorama de decadencia y postración.

Sin embargo, otra Cádiz es posible (y necesaria) si logramos salir del sopor y aunar voluntades para otro modelo de ciudad. Mediante un proceso de democracia participativa, las líneas de futuro para el despegue de nuestra ciudad pasarían por:

  • Una integración del puerto con la ciudad, dando uso sostenible a los terrenos liberados de la antigua terminal de contenedores, convirtiendo la plaza de Sevilla en el pórtico de entrada al casco antiguo y con el centro intermodal de transportes, ordenando los servicios de cruceros, captando nuevas empresas de base tecnológica, etc.
  • Una ciudad en la que el peatón, el ciclista y el transporte público, en este orden, son los amos de los desplazamientos, con una red de carriles bici por todo Cádiz, con el casco antiguo peatonalizado, con nuevas empresas de movilidad limpia, con Emasa convertida en Empresa Municipal de accesibilidad y movilidad.
  • Un ambicioso plan de rehabilitación, renovación y regeneración urbana, ofreciendo trabajo a empresas de servicios energéticos, instalando energías renovables (solar térmica y fotovoltaica a la cabeza) en todos los edificios públicos, con alquileres dignos.
  • Un plan de cualificación profesional que eleve el nivel de capacitación profesional de toda la población gaditana. La elevación de la formación y el impulso de la educación serían objetivos básicos; la creación de un Centro de Formación para el Empleo es una necesidad.
  • Una nueva oferta turística basada en la riqueza patrimonial de la ciudad y en las nuevas demandas del turismo: la cultura, la tercera edad, la ciencia, la sanidad como nuevos reclamos que podría ofrecer Cádiz.

Como decíamos en el programa de Ganar Cádiz en Común, frente a una ciudad tipo parque temático, donde la especulación, la privatización de espacios públicos y la subordinación al capital (disfrazada de “competitividad”), son la oferta intragable que nos ofrece el poder, es necesario que la ciudadanía activa se una y enarbole alternativas de progreso. Queremos que todos los gaditanos insatisfechos con este panorama se rebelen y se organicen, sin exclusiones y sin dogmatismos, empleando la discusión, el diálogo y la persuasión como herramientas de cambio.

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