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Alba del campo completa

Fotografía por Jesús Massó

Intentamos, por regla general, estar informadxs de los temas que nos afectan de forma directa en nuestra vida cotidiana; sobre todo, si tienen un reflejo en nuestros bolsillos. Sin embargo, en lo que se refiere al recibo eléctrico, es habitual que miremos el importe y lo guardemos en un cajón, mientras nos desahogamos maldiciendo contra las eléctricas y los políticos que han pasado a sus consejos de administración.

Sepa usted que, si no entiende su factura de la luz, seguramente esté pagando de más; y no porque le estén engañando (más allá del gran engaño que es la pantomima de política energética que tenemos en este país), sino porque su propio desconocimiento le empobrece.

Es cierto que cada vez pagamos más por la electricidad, mientras que nuestros ingresos no dejan de menguar. Sin embargo, en la mayoría de los casos, nuestra indignación no llega siquiera a motivarnos lo suficiente como para leer el propio recibo e intentar comprender por qué pagamos lo que pagamos.

Nuestra ignorancia, además, nos convierte en presa fácil ante los camelos de los comerciales de las eléctricas del oligopolio (y sus subcontratas), que nos prometen suculentos ahorros, sólo por cambiarnos de compañía. “Véngase con nosotros y ahorrará un 10%, 20%, 30%,…”.

Pues, aunque le parezca increíble, sepa, que para ahorrar dinero en el recibo eléctrico, usted no necesita cambiarse de compañía. Es más, al cambiarse a una GRAN compañía, lo habitual es que muerda algún anzuelo y termine pagando más. ¿Por qué? Porque la diferencia en el precio del kWh, es decir, entre las tarifas que ofrecen las diferentes compañías comercializadoras es muy pequeña. El GRAN negocio del sector eléctrico no está en la comercialización.

Por tanto, va a ahorrar más (y le van a engañar menos), si hace el pequeño esfuerzo de comprender qué es eso de la potencia contratada, cuál necesita realmente, cómo gestionarla, qué tarifa le conviene más, cómo sacarle partido, y cómo limpiar su factura de esos ‘añadidos’ que le vampirizan el bolsillo. Es más fácil de lo que cree.

Desde la Mesa de Transición Energética de Cádiz (espacio de participación ciudadana en torno a la energía, impulsado por el Ayuntamiento de Cádiz) estamos impartiendo talleres semanales en los barrios de la ciudad sobre cómo optimizar el recibo de la luz y cómo ahorrar energía en casa. Se trata de talleres abiertos, que damos de manera voluntaria en las asociaciones de vecinos, en los que la gente viene con su factura y aprende a pagar menos.

El potencial de ahorro de una familia puede llegar a los 400€ al año, siempre dependiendo del punto de partida, y en general, lo mínimo es que se ahorre 100€ al año. “Y si ahorrar en la factura es tan sencillo, ¿por qué no nos lo han explicado antes?” nos dicen en los talleres. Pues ésa es una gran pregunta.

Antes de continuar leyendo, le invitamos a que vaya a por su factura de electricidad. Le vamos a explicar lo más importante de la misma. Haga el esfuerzo, que estos pueden ser los diez minutos más rentables de su vida.

Empezamos. En un recibo eléctrico ‘limpio’ se pagan 5 conceptos: 2 fijos -el alquiler del contador y la potencia contratada- y tres variables: la energía utilizada, el impuesto de electricidad y el IVA. Vayamos uno por uno. La potencia contratada es la potencia máxima que podemos utilizar a la vez; es decir, simultáneamente. Lo que la gente mayor llama: la fuerza. Con mucha potencia contratada, podemos hacer funcionar muchos electrodomésticos de gran potencia al mismo tiempo, y con poca, al hacerlo, salta el automático. Hasta ahí nada nuevo.

Es importante entender, que la potencia contratada NO se corresponde con la suma de la potencia de todos los electrodomésticos que hay en la vivienda, sino con el uso que queramos hacer de ellos, es decir, los que queramos poner a la vez.

Si conocemos qué potencia tiene cada electrodoméstico y secuenciamos el uso de los de mayor potencia (lavadora, vitrocerámica, calentador, horno, etc), es decir, si aprendemos a gestionar la energía, podemos vivir felices con una potencia contratada baja (2,3kW ó 3,4kW) y por tanto, pagar menos por este término fijo cada mes. ¿Cuánto menos? Unos 60 euros al año por cada tramo de potencia que nos bajemos.

¿Qué potencia contratada tiene usted? ¿Cuánto se puede ahorrar bajándola?

La potencia contratada se puede cambiar una vez al año. En los talleres ayudamos a las vecinas de Cádiz a hacerse su propio croquis y calcular la potencia que realmente necesitan. Con él van a la comercializadora y piden el cambio, sabiendo qué quieren y por qué. Muchas de ellas, sobre todo las más mayores, tienen la maravillosa costumbre de no utilizar de manera simultánea los grandes electrodomésticos, porque creen que gasta más y porque antaño les saltaban los plomos. Estas personas, sin cambiar sus hábitos, podrían vivir con una potencia más baja, pero nadie se lo dice. En los talleres se empoderan.

El otro término fijo que paga en el recibo eléctrico es el alquiler del contador, un concepto que, de momento, ofrece pocas opciones de ahorro. El siguiente es la tarifa, que determina cuánto nos cuesta cada kWh que utilizamos. Le invito a buscar el nombre de su tarifa en su factura. En esto, por favor, tómese su tiempo.

¿No lo encuentra? No se enfade, es que no tiene por qué poner la palabra tarifa, sino ‘peaje de acceso’, una nomenclatura muy adecuada para que usted permanezca en la inopia y siga sin saber por qué paga lo que paga.

En Cádiz, la mayor parte de las familias tienen contratada una tarifa 2.0A, lo que significa que pagan los kWh que utilizan al mismo precio, a cualquier hora del día o de la noche. “Entonces, ¿si pongo la lavadora por la noche no me sale más barato?” Pues si en su factura pone peaje de acceso 2.0A, la respuesta es NO.

Sin embargo, si contrata la tarifa 2.0DHA, es decir con discriminación horaria de 2 periodos, el kWh le costará casi la mitad durante 14 horas al día, y un 20% más las otras 10 horas. El horario ‘barato’ o ‘valle’ es de 22hs. a 12hs. en invierno y de 23hs. a 13hs. en verano. Con esta tarifa puede ahorrar y mucho.

Con la 2.0DHA, puede poner la lavadora entre 22 y 12hs. y pagará por la electricidad casi la mitad. Y si además utiliza el programa en frío, gastará 3 veces menos energía que si la pone a 30°C, y 6 veces menos energía que si la pone a 40°C. En lo que se refiere al consumo de su frigorífico, con esta tarifa le costará un 30% menos ¿le interesa?

Esta tarifa es muy conveniente para la mayor parte de las personas, pues solemos tener el consumo repartido un 50% en las horas ‘baratas’ y un 50% en las ‘caras’.

Sigamos. El importe total de la factura (insistimos, de una factura ‘limpia’) es el resultado de sumar los conceptos de potencia contratada + energía consumida + alquiler de contador, más un 5,11% de impuesto de electricidad y un 21% de IVA. Lo que significa que cuanto más ahorremos en el término de potencia y en el de energía, menos tendremos que pagar de ‘impuestos’.

En Cádiz, la mayor parte de las familias tienen el suministro eléctrico contratado con Eléctrica de Cádiz, empresa que es en un 53% propiedad del Ayuntamiento de Cádiz, y que, a pesar de ser una comercializadora del mercado libre, tiene en su mayoría facturas ‘limpias’ de conceptos y servicios prescindibles. Pero, si usted tiene la luz contratada con alguna de las compañías del oligopolio, le recomendamos que mire el resumen de su factura, pues ahí puede estar pagando: mantenimientos, seguros, aires acondicionados, etc. Se trata de ‘añadidos’ que muy probablemente usted no fuera consciente que firmaba al cambiar de compañía, pero que le supusieron un plus en su remuneración al comercial que le visitó.

Hasta aquí, los costes incluidos en la factura, pero ¿qué pasa con los impactos que genera la electricidad? ¿de dónde viene? ¿cómo se produce?

En este sentido el desconocimiento es generalizado. Mayoritariamente se produce con gas, carbón y energía nuclear, y una parte creciente, con energías renovables. El actual modelo energético, y dentro de éste, el sistema eléctrico, está controlado por un oligopolio de empresas sin ética, que están destruyendo el planeta, acaparando los combustibles fósiles y generando guerras y cambio climático para mantener sus extraordinarios márgenes de beneficio intactos. Mientras, una ciudadanía cada vez más consciente de que el cambio climático va en serio y de que necesitamos darle la vuelta al modelo energético de manera urgente, reclama a las instituciones y a las empresas que apuesten ya por un energético seguro, pacífico y renovable. Pero, ¿cómo lo hacemos?

Lo primero, ¿a usted le gustaría dejar de ser un consumidor pasivo, cómplice de este modelo obsoleto y peligroso? ¿le gustaría contribuir a las soluciones que hay en marcha para construir un nuevo modelo energético que nos permita, entre otras cosas, evitar las peores consecuencias del cambio climático? Pues, puede empezar ahora mismo.

Coja el papelito con letras en mayúsculas y colores que acompaña la factura, y que normalmente tira a la basura, el que pone Origen e impacto ambiental de la electricidad consumida. ¿Qué letra pone? ¿A, B, C, D, E, F o G? Si su electricidad es de origen 100% renovable la letra que debe poner es la A. Si por el contrario, usted le compra la electricidad a una empresa que comercializa electricidad producida con gas, carbón y energía nuclear, la letra será otra. Cuanto más avance en el abecedario, más sucia será su electricidad y más graves los impactos ambientales y sociales de la energía que vende la empresa a la que usted paga cada mes.

Lo primero es dejar de comprar energía sucia.

Le invitamos a hacer tres cosas: aprender a gestionar su energía, es decir, a vivir mejor gastando menos (esto, en un planeta con recursos limitados es de agradecer); La segunda, exigir y contratar sólo electricidad 100% renovable. Convertirse en un prosumidor/a responsable y comprar con ética. Y la tercera, acercarse a las energías renovables y colaborar en su implantación local, en la medida de sus posibilidades.

Volviendo a la factura como herramienta de transformación, tenemos multitud de alternativas a las comercializadoras del oligopolio. Desde comercializadoras asociadas a un municipio (como en muchas poblaciones de Valencia o en la ciudad de Cádiz, donde una parte de los beneficios revierte de forma directa en el municipio); pequeñas comercializadoras que sólo venden electricidad certificada como renovable, como es el caso de Holaluz, Próxima Energía o Pepe Energy entre otras; y las cooperativas comercializadoras sin ánimo de lucro, que no sólo venden electricidad renovable, sino que además hacen una gran labor de información y concienciación. Estas cooperativas además, están explorando prácticas más democráticas para la gestión de este bien común que es la energía, creando nuevas posibilidades de participación ciudadana en el cambio de modelo. Es el caso de Goiener, Som Energía, Noxa Energía, Energética, Solabria, Megara y Seneo, entre otras.

En el caso de Cádiz, Eléctrica de Cádiz participa en la Mesa de Transición Energética, y ha asumido el compromiso de comercializar en Cádiz electricidad 100% renovable desde el 1 de enero de 2017, con lo que la calificación energética de la electricidad del 80% de los hogares gaditanos pronto será A.

La buena noticia es que las renovables no son ni mucho menos más caras que las fósiles o la nuclear. Además de evitar los peores impactos de nuestro modelo energético, abaratan el precio de la electricidad en el mercado mayorista. Así que, si elige contratar electricidad certificada como 100% renovable, lo más probable es que, de momento pague prácticamente lo mismo por cada kWh, pero, estará promoviendo que a la larga, todxs paguemos menos y sobre todo, seamos más felices.

La Mesa de Transición Energética de Cádiz se reúne miércoles alternos en la Casa de Iberoamérica. Para más información: transicion.energetica.cadiz@gmail.com

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