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Fotocuento 10
Fotografía: Jesús Massó

Caía, funesto pero decidido, desde el piso 14. Ni siquiera gritaba. Mientras, su vida pasaba veloz por su memoria. Cuando cruzaba por el piso segundo, reparó en que no recordaba el motivo por el que había saltado y al interrumpirse la proyección de la película vital, también se detuvo, en seco, su fatal trayectoria.

Un poco pasmado, se quedó flotando a cinco metros del asfalto final sin que los bomberos, que acudieron raudos, pudieran descolgarlo del aire ni del fatal pronóstico.

Desde entonces espera, como un globo cautivo, una foto del rostro de la ingrata. Intuye que le espera una eternidad de ingravidez y desamor.

Texto: Juan Rincón


El suicida
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