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Paco cano

Ilustración: pedripol

A cierta edad, una carta a los reyes magos es más bien una plegaria a aquello que no puedes entender con lógica humana o normativa. Y yo, en mis plegarias, suelo pedir para otros; este año voy a pedir libros para todos.

Para los y las artistas que alumbran y embellecen nuestro camino diario, pido a los reyes magos que les traigan libros que hablen de belleza y cuidado colectivo para ayudarles a seguir transmitiendo conocimiento, a seguir creando problemáticas que nos enriquezcan, a seguir  compartiendo inteligencias. Crear produce nuevas visiones, nuevas solidaridades y compartir la creación ayuda a transformarnos, a mejorarnos. Después de contemplar o leer una buena obra, ya no somos los mismos.

Para los y las artistas cuya obra no tiene discurso porque nada tienen que aportar desde su mediocridad, pido que los reyes les traigan poético discernimiento, sabiduría y destellos para comprender que hacer arte significa construir conocimiento para sí mismo y, si lo exhibes o entregas, para los demás; y si lo que construyen son piezas avaladas por falacias y mentiras no son artistas, son macarras de la artesanía con pretensiones. Muchos libros de poesía para unos y otros.

Para las y los periodistas que valoran la información frente a la insinuación, para los que se la juegan en nombre de la verdad más profunda y de la honestidad más sincera enfrentándose a poderes que trascienden la posición personal, les pido a Melchor y compañía ensayos de ética que les generen resistencia, energía e imaginación para no ceder ante lo inmediato y mantener la integridad. El buen periodismo nos hace más libre, nos amplía el respeto y el pensamiento y nos ayuda a no dispersarnos; a  ser íntegros. La información también es y debe ser formación. (Miguel Mora sabe de esto: Periodismo para tiempos corruptos )

Para los y las periodistas que se esconden tras el derecho a la información libre para engrasar la maquinaria del fango y para generar basura, deseo que los magos les concedan luz para saber distinguir entre la venganza y la información, entre el interés colectivo y su interés empresarial, entre lo público y lo privado y que les traigan respeto por sus compañeros y compañeras periodistas con mayúsculas, que entiendan que Inda y Sálvame -tienen su versión local- no son periodismo y que no todo vale en nombre del corporativismo sin escrúpulos. Que les traigan muchos libros de ética y de filosofía.

Para las y los políticos que creen en el bien común, que trabajan por el buen vivir de sus conciudadanos, pido a Gaspar y sus colegas que les traigan relatos de esos que provocan conciencia, que incitan a repartir más amparo entre los débiles y que producen capacidad de memoria y de acción. La política como ejercicio de solidaridad y entrega al colectivo dignifica a la sociedad que representa.

Para las y los políticos sin más vida que la intriga y las cloacas de partido, sin más conciencia pública que la que encuentran en su propio ego, sin más conocimientos ni carrera que la maquiavélica escalada partidista y cuyos proyectos de vida están centrados en generar una ristra de cadáveres, pido un cuento de navidad dickensiano que les advierta de la ausencia de valores que van a transmitirles a sus hijos, un cuento de navidad que les enseñe el mundo fuera de su mundo: sin amigos, sin cobijo, sin proximidad; nada les va a quedar. Así que relatos, cuentos y fábulas didácticas para todos ellos.

Para aquellos miembros de la comunidad que se esfuerzan en crear ciudadanía, proyectos colaborativos, posibilidades para el común y que lo hacen desde lo próximo, deseo que los de Oriente les traigan coraje y perseverancia para articular voluntades y sensibilidades múltiples (José Manuel Hesle da claves en la misma línea: Cargaitos de buenos modos). El nuevo papel de la sociedad civil y su reinterpretación de  relaciones con lo institucional, está devolviendo dignidad a las ciudadanía.

Para los vecinos que no entienden que un ecosistema sobrevive gracias a la diversidad y no admiten que hay muchas nuevas maneras de construir sociedad y de construir ciudad, pido a los reyes vagos –así les llama mi amigo Antonio- que  Baltasar les traiga empatía y pensamiento crítico para poder difuminar la monocromía de una ciudad acabada y caduca; que les traigan capacidad de inclusión para aprender a incorporar lo nuevo y lo diferente. Novelas biográficas para todos los vecinos y vecinas de la ciudad.  

Si los magos nos conceden estos mimbres, por epifanía, tendremos el material necesario para que el modelo de ciudad y de sociedad que soñamos esté más cerquita. Aquí, en Cádiz, hay artistas deslumbrantes e inteligentes, periodistas éticos y responsables, políticos honestos y comprometidos -en todos los partidos- y ciudadanos solidarios y propositivos. Muchos. Ellos deben llevar la antorcha de la creación de ciudad y alumbrar al escaso grupo que aún se mueve en la venganza y la destrucción del común. Que los reyes magos, esa construcción que trasciende el sentido de la lógica, les dé Oriente a todos ellos.

FIT

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