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Kichi me tiene...

Fotografía: Jesús Massó

Qué estrés de verano. Esto con Teófila no pasaba. ¡Con Teófila! Los veranos eran una meseta de tiempo en el que sólo se hablaba de las mismas cosas: lo bonitos que eran los «conciertos de la libertad», del buen criterio del cine familiar, del levante, de las barbacoas del trofeo, de Bisbal, de lo distraíos que teníamos a los de la Báscula, de los pesados de los carnavaleros de calle que se iban a Puerto Real. Todo en orden. Era todo más tranquilo, más relajado. Era todo más de Benidorm con esa mentalidad para programar actividades IMSERSistas.

¿Qué es eso de tener cada día tres eventos? Una falta de previsión ¿Cómo es posible que la gente prefiera música en directo que quedarse a la fresquita metío en su barrio? Populismo. ¿Cómo es eso de que los bares abran más horas? Es un peloteo a los hosteleros. ¿Cómo es que La Regata ha ido bien y se ha tenido en cuenta a los niños y niñas más desfavorecidos? Porque se copiaron de las anteriores y caridad populista. ¿Que ha ido más gente y el impacto económico es mayor? Populismo. ¿Que hubo colas? Culpa de la gente que llevaba muchas mochilas para registrar. ¿Que había mucho tráfico? Culpa de la gente. Esa a la que un concejal del Teofilato le dijo que viniera en coche, siempre que quisiera, por el puente nuevo y aparcara en un aparcamiento vacío a día de hoy. Sin poblema ninguno.

La falta de consideración llega a extremos inconcebibles. ¿Es que el Kichi y su gente no piensa en el estrés veraniego de ir a ver cortos al Baluarte, ir de plaza en plaza para escuchar al Cabajazz Colective y a Más Madera, visitar la exposición de Hércules, comerse un plato de arroz con placton, ir al Festival de Jazz y a ver a Kurt Rosenwinkel, pasar por El Pelícano para escuchar afrobeat de Burdeos, acercarse un ratito a ver lo del Palomar y Lizana en la Regata, luego empalmar con la jam del Baluarte, para acabar en el Medussa con los deyais más pesaos en kilómetros a la redonda y luego acostarse destrozado por el empacho de actividad, músicas y cachondeito? ¿La Velada de los Ángeles otra vez? ¿Rutas del Cádiz de la Posguerra?

¿No es demasiado para el ciudadano medio gaditano?

—Indignante.

Y sobre todo la gente. ¿De dónde carajo ha salido tanta gente? ¿Era la misma que se quedaba en su casa cuando hacían los Conciertos de la libertad? ¿Era la misma gente que aplaudía a Pablo Alborán como estrella del Castillo San Sebastián? ¿Son las mismas que acudían al concurso de coplas antiguas? ¿Es la misma que antes se la calificaba de inexistente para los conciertos, para el flamenco, para el jazz, para el rá en andalú?¿Ya no hay música «joven»?¿Es el rock una música para todos los públicos? ¿Habían pisado el ECCO alguna vez? ¿No estábamos y estamos en emergencia social? ¿Entonces por qué se ríe y disfruta la gente en la calle?

—Indignante.

¿Dónde están esas procesiones en veranito? ¿Dónde los eventos benéficos para dejarse ver con una guayabera, que te hagan una foto en grupo para el diario y ser caritativos con los pobres? ¿Dónde los turistas de bien que criticaban y se reían de las usanzas populares de las caleteras? ¿A dónde fueron las veladas de los coristas y sus carruseles? ¿Dónde quedaron las Regatas con Elcano?¿Dónde están los caballos andaluces bailando? ¿Dónde las recepciones de la bandera española? ¿Dónde los problemas con los socorristas, el éxito eterno del Rastrillo, la malaje de la gente del carnaval de verano callejero? ¿Esos fueron los que se fueron a Puerto Real a cantar porque se enfadaron con el ayuntamiento? ¿Dónde está aquella luz tan hermosa que iluminaba la playa y que tanto celebraban los turistas y que los desagradecidos de siempre llamaban «contaminación lumínica»?

—Indignante.

¡Y aún estamos en agosto! Esto es un no parar infernal: conciertos gratis en la Catedral, los miércoles del ECCO, el ciclo de música y mujeres y cientos de cosas más. Qué estrés. Maga en la azotea del Parador, el carnaval de verano, Goran Bregovic, The Skatalites, Tomasito, El Javier Galiana eclectictrio (eso qué será) en el Medussa…

—Toda la noche en la calle.

—Molestando a la gente.

—Sin dejarla dormir.

—Esto parece una feria de pueblo.

Menos mal que siempre hay alguien velando por la moralidad y el saber estar y no permite que la cosa se desmadre. Como ese turista que obliga a cerrar al Nautilus a las diez de la noche. Como aquel que denunció al Pelícano. A rezar y a dormir. Como es de orden. Menos mal que aún sigue habiendo turistas que tiran colillas a la arena, dejan basura en la orilla, gente que se come toninos por caballas caleteras, que pagan pastizales por una semana de Cayo Coco, que te pregunta como si fueras un canaco o un criado dónde está la calle Cervantes y ni te da las gracias, que se hacen miles de fotos delante de la Catedral con la misma sonrisa que en el Taj Majal. Menos mal que los cruceristas compran recuerdos y comen paelladores. Menos mal que las camareras de piso cobran euro y medio por habitación, a lo sumo, dos; y tienen que dejar listas en torno a 25-30 estancias en tan sólo cuatro horas. Menos mal que hay unos cientos de licenciados contratados como camareros.

Menos mal.

—¡Kichi: me tienes estrosá!

FIT

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