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Paco sanchez mugica ii

Fotografía: Jesús Massó

Canta Chano Lobato: Cuando se entra en Cai por la Bahía se entra en el paraíso de la alegría. Para ver la manera de alcanzar el edén desde Jerez, o para hacer el viaje en sentido contrario, consultamos Google Maps. Nos indica que hay que aguardar tres cuartos de hora subido en un Cercanías de Renfe o prácticamente el mismo tiempo viajando en un autobús de los Comes. También se puede optar por quemar gasolina durante 31 minutos si circulas sin tráfico —escribe aquí el tiempo que estimas que tardas luego en aparcar al llegar a destino—. O puedes pedalear durante 1 hora y 51 minutos por la CA-35 si eliges cruzar en bicicleta los 33 kilómetros que separan ambas ciudades por este itinerario.

El área metropolitana de la Bahía de Cádiz-Jerez es una aglomeración urbana polinuclear en la que viven y trabajan (o eso intentan) más de 640.000 habitantes. Es la tercera más relevante de Andalucía tras Sevilla y Málaga, y la duodécima de España. Esto último nos lo sopla Wikipedia. Lejos de cualquier movilidad remotamente sostenible, el coche privado es la estrella de los desplazamientos dentro una provincia ya de por sí incomunicada con el resto de España. La maldición del peaje de Las Cabezas (AP4) parece tener al fin fecha de caducidad, 2019 (eso dicen ahora), pero ¿y el transporte público? ¿dónde queda el transporte colectivo en esta enorme área metropolitana más allá de Blablacar?

¿Os acordáis de cuando iba a llegar el AVE a la provincia? ¿Y cuando el Cercanías paraba en El Portal, sorteaba todo tipo de pasos a nivel, subía al de los mostachones de Utrera y, aun así, no tardaba 45 minutos en unir la estación de Jerez con la gaditana plaza de Sevilla? No es de extrañar el incremento en las frecuencias y este laberinto si se tiene en cuenta que ahora entre El Puerto y Puerto Real hay cuatro apeaderos; en San Fernando, dos; y en Cádiz, cinco. Alguien se lo habrá llevado calentito. Suponemos. ¿Alguien recuerda cuando prometían que tendríamos un aeropuerto por el que desfilarían tres millones de pasajeros al año? ¿Puedes recordar aquel momento en el que se anunció que la línea 2 del tranvía metropolitano de la Bahía conectaría Cádiz con Jerez y su aeropuerto? Media hora iba a tardar en unir sus dos grandes cabeceras, sorteando retenciones y ahorrándonos dinero y, sobre todo, polución. La ilusiones se esfuman hoy en día tan rápido como las promesas de nuestros políticos. Promesas que no valen nada, cantaban Los Piratas.

¿Y los Comes? ¿Se siguen cogiendo esos autobuses? Por lo visto el trayecto directo Cádiz-Jerez tarda tres cuartos de hora, lo mismo que de Jerez a Sevilla si pillas el peaje de la AP-4 y te dejas una pasta en Las Cabezas. O casi el mismo tiempo que si vuelas desde La Parra al Adolfo Suárez-Barajas de Madrid. También hay un catamarán que une El Puerto con Cádiz. Podría ser una opción ir hasta allí en coche, aparcar, y zarpar, aunque entre el levante y los temporales solo me entero cuando se suspenden las conexiones. ¿Y el Puerto de Cádiz? Una vez dijeron que los miles de cruceristas se teletransportarían de la capital de la provincia a la capital del sherry para potenciar una envidiable oferta turística conjunta (sinergias, pregonaban). También prometieron que las mercancías viajarían desde el Puerto gaditano a un centro logístico conectado con la línea férrea en la Ciudad del Transporte de Jerez. Allí hay una estación para tal fin que se mantiene en desuso desde hace 15 años a pesar de haber supuesto un desembolso de 7 millones de euros de dinero público.

Con tantas cosas como podían haberse hecho, con tanto dinero de todos como pudo haberse invertido, la única novedad en la vertebración de las comunicaciones entre las dos ciudades principales de la provincia —con permiso de Algeciras— ha sido un macropuente de 500 millones de euros que, para colmo, usan pocos coches y carece de carril-bici. Unos 8.000 vehículos estima el Consorcio Metropolitano de Transportes que circulan por el segundo puente de Cádiz. Solo en Jerez ya pedalean más de 2.000 bicicletas de media por el carril-bici (con más de 40 kilómetros de red) en días laborables. Y ha costado 50 veces menos. El Gobierno central ha gastado en los últimos años unos 40 millones de euros en dos de los apeaderos de ferrocarril más inútiles de España. La estación fantasma de Las Aletas (28 millones), junto a al Campus de la UCA en Puerto Real y un terreno que iba a convertirse en supuesto revulsivo de la reindustrialización de la Bahía, y el apeadero en el Aeropuerto de Jerez (11 millones), aledaño a una terminal aérea que apenas remonta tras tocar fondo en los últimos años (de 3 millones de usuarios previstos tras más de 40 millones de inversión pública en su modernización apenas se rozará el millón este año).

El día que los dirigentes políticos se tomen realmente en serio —más allá de sus chanchullos e intereses inconfesables— eso de la movilidad sostenible, eso de imbricar los grandes núcleos urbanos con conexiones rápidas y efectivas para aprovechar lo mucho y bueno que podemos tener en común, lo mismo nos ha sepultado en la Atlántida un gran maremoto como el que sufrió Cádiz en 1755. Ya hay expertos que predicen tan trágico desenlace. Si ocurre, también nos pillará sin helicóptero sanitario que ayude a evacuarnos del desastre. La de Cádiz es una de las cinco provincias andaluzas que cuenta con este dispositivo. Sin embargo, con base en el Hospital de Jerez, es la única de las cinco en las que solo funciona de forma parcial. En la ‘temporada alta’. Visto lo visto en este recorrido, si el maremoto llega al paraíso que cantiñeaba don Chano que sea entre mayo y septiembre —los meses, por cierto, en los que cíclicamente baja el paro en la provincia—. Tendremos más posibilidades de sobrevivir.

“Mañana se descubrirá la navegación aérea, el hombre habrá conquistado el espacio como habla conquistado los océanos. Mañana podrá comunicarse de un extremo a otro de la tierra sin hilos ni cables. La palabra humana, cualquier movimiento humano darán la vuelta al mundo con la rapidez de un relámpago… Siempre será la ciencia, amigo mío, la revolución invencible que emancipe a los pueblos con más paz y más verdad. Hace ya tiempo que habéis borrado las fronteras con vuestros ferrocarriles que se prolongan sin cesar, cruzan los ríos, horadan las montañas, juntando todas las naciones en las mallas cada vez más espesas y fraternales de esta inmensa red…”

Émile Zola (cita en Teleshakespeare, de Jorge Carrión)

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