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Sara lauper

Ilustración: Pedripol

Dice Yuval Noah Harari en su bestseller  Sapiens. De animales a Dioses,  que: “desde la perspectiva evolutiva estricta, el éxito de una especie se mide en el número de copias de ADN”; es decir, que los humanos hemos triunfado como especie, hoy por hoy, pero añade: “lamentablemente, la perspectiva evolutiva es una medida incompleta del éxito”

¿Qué es el éxito? Pues nada. El éxito no es algo cuantificable, según el cual cada uno pueda decir “vaya, qué éxito”. Lo que para unos es éxito para otros no lo es, y así.

Y ¿qué querrá decir Yuval Noah Harari cuando se refiere a que la perspectiva evolutiva es una medida incompleta del éxito? Entiendo que quiere decir que a pesar de ser copias de ADN no es lo mismo una copia en New Jersey, es decir un humano allí, que en Sierra Leona. O no es lo mismo un humano (copia de ADN) en Moscú  que en Chechenia, a pesar de que están en la misma zona geográfica…

Creo que Harari no hubiese sido la misma persona, ni hubiera escrito el mismo libro, eso seguro, si en vez de nacer en Israel hubiese nacido en Palestina.

Ahora, gentes de Cádiz, autóctonos y agregados, díganme y díganse, ¿es lo mismo un humano de Cádiz, o de Chipiona, que un humano de Barbate o Algeciras? Sí, sé lo que estáis pensado, que no. ¿Y sabéis por qué? por las portadas de los periódicos. Ahí es adonde quiere llegar Harari cuando dice que la perspectiva evolutiva es una medida incompleta del éxito: da igual, exactamente igual, que seamos copias, el ADN no determina quiénes somos, lo hace la familia, la realidad social, la época en la que vivimos, los amigos… estos factores son los que determinan realmente el éxito de un ser humano; aunque claro, no es lo mismo querer conseguir el éxito en New Jersey que en Sierra Leona o en Chechenia o en Barbate.

¿Sabéis por qué? por las portadas de los periódicos, es muy probable que ninguno de los que estáis derramando vuestros ojos por encima de estas líneas hayáis ido a New Jersey, Sierra Leona o Chechenia, incluso puede que ni a Barbate.

La idea que tenemos de todo lo que pasa en esos lugares la tenemos a través de los medios de comunicación. Hace poco se dijo que en Chechenia había campos de concentración para las personas homosexuales y yo me lo creo; ahora bien, ni una sola persona de todas las que conozco ha ido a Chechenia y ha contrastado dicha información, ni yo siquiera.

La verdad es que yo solo he estado en uno de los sitios de los que hablo: Barbate. Viví en Barbate algo más de nueve años, desde los seis hasta casi los dieciséis. Me crié en Barbate. A menudo me pienso en un Barbate imaginario. Nunca he vivido en un Barbate donde me estuviesen robando constantemente, no he vivido en un Barbate donde la gente fuera mala, no he vivido en un Barbate donde cayeran pateras cada día, no he vivido en un Barbate donde se viesen alijos de hachís en la playa mientras estás allí tomando el sol. No he vivido nunca en el Barbate de las portadas, no. No me ha pasado que oiga a la gente hablar con esas eses y esas jotas como en la serie ‘Perdóname señor’, y creo que a lo mejor soy muy despistada por no creer otra cosa.

El caso es que yo viví en un pueblo estigmatizado por los medios de comunicación, por las habladurías del personal, por la mala gestión política, por los conflictos del acuerdo pesquero, por la pobreza. Porque un pueblo agricultor y ganadero rara vez es un pueblo rico. Un pueblo con un parque natural que ni de casualidad he visto alguna vez en un periódico. Un pueblo con una gastronomía alucinante, de la que no he escuchado a mucha gente hablar por ahí fuera. Un pueblo donde mi madre, que con veintisiete años tenía que cuidar de mi sola, podía contar con la ayuda de vecinas y amigas desde el minuto uno en el que nos mudamos.

Llevo “años luz” -como se dice en Barbate- viendo cómo la prensa y personas que no tienen ni la menor idea se dedican a desprestigiar a mi pueblo. Y ya está bien. He visto en televisión cómo daban la noticia de que en Barbate había caído una patera cuando ponía claramente en los rótulos “Playa del Palmar”, que es término municipal de Vejer de la Frontera. He leído cómo han hecho sangre gota a gota con noticias tan veraces como: “En el Cabo de Plata roban los móviles a un centenar de asistentes y los venden en la puerta del festival por un euro”, vamos a ver, encima que nos tacháis de ladrones también nos queréis tachar de tontos. ¿Quién roba un móvil para venderlo por un euro?

Lo mismo ocurre con Algeciras desde que tengo uso de razón. No he vivido nunca allí pero no hay que ser una lumbreras para ver cómo mienten sobre Algeciras también. Parece como si la droga y la delincuencia en España estuviese concentrada en Barbate y Algeciras… lo que no sabe mucha gente es que en el estrecho hay cámaras, y lo que no nos creemos mucha gente es que las cámaras se desconecten en algún momento y solo se den cuenta de que la droga entra en España cuando ya ha llegado a Barbate o a Algeciras.

Me cuesta creer en hechos tan inverosímiles. En lo que no me cuesta creer es en la frase de Harari “La perspectiva evolutiva es una medida incompleta del éxito”, porque aun siendo los barbateños y algecireños copias de ADN exactas de todos los seres humanos de Cádiz, de Andalucía, de España y del mundo, no estamos en igualdad de condiciones ante la vista de los otros gracias a las portadas de los periódicos.

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