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Sara
Imagen: Pedripol

Con la llegada del repentino otoño invierno de polar exprés que está azotando Andalucía, y sobre todo Cádiz, me estoy hartando de mocos.

Como es bien sabido, en Cádiz la gente no lleva paquetes de pañuelitos de papel porque somos muy ecologistas. Con el Kichi y con la Teo. El gaditano es ecologista nivel pañuelo de tela.

Pero… ¿Con qué sorpresa nos encontramos cuando queremos adquirir un pañuelo de tela? Pues la misma que cuando queremos unas babuchas de felpa. Que ya no hay tiendas que vendan estos articulazos de gadita puro y ecologista.

Todos los gaditanos y gaditanas sabemos que el capitalismo está rompiendo con nuestras tradiciones. Y no nos gusta. Pero fijaos la paradoja que cuando una quiso hacer un acto reivindicativo en pro de que vuelvan más tiendas de babuchas de felpa y pañuelos de tela se la comieron con papas.

Resulta que me voy el sábado a las 16 al Carranza a ver el partido del Cádiz C.F.

Claro, no tenía ni pañuelos de papel, porque el gadita ecologista no usa, ni de tela porque nos han dejado sin tiendas, a todo esto un moquillazo del 15…

Igualmente todo el mundo sabe que en Cádiz se pueden adquirir camisetas, bufandas, muñecos, papeles higiénicos, papeles de fumar, papeles para la impresora… Todo del Cádiz C.F. en cualquier kiosko. Aunque sea de un chino.

El caso es que llevaba en el bolso dos bufandas del Cádiz y no tuve otra opción que echármelas por lo alto pa’ no coger más frío y que el moquillazo pasase a gripazo. Y sigo con los estornudos, y yo ¿Ahora qué hago? Digo bueno, voy a tirar del típico tópico: limpiarme en la manga. Pero es que las camisetas del Cádiz C.F son de mangas cortas y yo venía necesitando más bien la manga de una beata.

Total que ya desesperada por no morir en un grito de ‘cabrón’ al árbitro ahogada por mis propios mocos cogí la bandera que sostenía el de al lado y le digo ‘killo lo siento’; la cogí sin más y me soné toda la moquera en el escudo mismo de Cádiz.

¿Pa qué?

Yo lo veía claro, para no morirme por mocos.

Pero un Ramón de Carranza pasando por preferencia, tribuna y todos los fondos del mundo, enfureció en menos de 5 segundos. El partido se paró en seco. Parecía que le habían dado al pause en la play, el árbitro no quitaba sus ojos de mis ojos. Gente alrededor mirándose con un estupor digno de ver al Rey cazando elefantes, o de tener que devolver millones de euros a Europa que tú no has pedido, esas caras… No las olvidare nunca.

En menos de un minuto se desataron los gritos: “¡Esquirola!” “¡Terrorista!” “¡Quién no quiere al Cádiz no QUIERE A NADIE!” “¡ROSALÍA!”…

Insultos de todo tipo solo por haber intentado salvarme de una muerte cruel.

Conseguí salir ilesa de esa situación pues antes de que la cólera y las agresiones físicas llegaran a mí me fui hacia arriba con un estornudo gigante que dejó a los jugadores nadando en mocos. Yo aparecí en zona franca y me escabullí por los callejones antes de que salieran en masa los hinchas ofendidos.

Qué poco les importó que llevara 200 temporadas comprando el abono del Carranza, qué poco les importó que fuera a morirme, que llevara toda la vida luchando por nuestro Cádiz…

Qué difícil es ser gadita y no morir en el intento, bien sea por mocos o linchamiento.

Ahora voy por la calles de Cádiz vestida de la Teo y así voy sobreviviendo, cuando voy al estadio todavía me dejan sentarme en su palco techado, así que la verdad que he ganado mucho después de sonarme los mocos en la bandera del Cádiz C.F.

¡Vamos Cadi, mete un gol!

Los gaditanos también se suenan los mocos.
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