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Marta melendez

Fotografía: Jesús Massó

Me sorprende que se sorprendan, porque sinceramente no sé de qué se sorprenden. Es que acaso ¿nadie lo sabía? O es que ¿todo el mundo lo conocía pero nadie se atrevía a contarlo?

Año y medio hemos tardado en conocer algo de lo que ocurrió. La semana pasada asistíamos atónitos –algunos más que otras- a la constatación pública de que el Partido Popular se dedicó a montar su propio negocio durante dos décadas. Sí, he dicho bien, a montar su propio negocio: el de vivir de lo público, ni más ni menos. Y para ello no escatimaron en usar los recursos municipales a su antojo. Los de aquí y los de allá. O ¿alguien creía que esto no era y es un estilo de gobernar? De hecho, la gestión de Onda Cádiz y el conglomerado asociativo-empresarial que montaron a su alrededor sirvió de ejemplo para otras televisiones locales.

Todo empezó en 2005 cuando el PP de Cádiz consideró que una televisión municipal sería la apuesta decidida para el futuro de la ciudad. Un lugar adecuado y amparado legalmente para desteñir la realidad. El espacio ideal para multiplicar a los adeptos aquí y en Pekín si fuera necesario. De hecho, durante diez años el anterior gobierno municipal nos recordó, casi a diario, que la “suya” era la TV local más vista en toda la provincia, con repetidores hasta en el Campo de Gibraltar –según contaban las buenas lenguas-. Aquello echó a rodar y cumplió con su objetivo: nadie podría discutir que Cádiz era una ciudad próspera, limpia, con inversiones, en la que todos los días sucedía algo bueno de la mano de su alcaldesa. Y mientras tanto, el PP consideró que no era suficiente. Y dio un paso más: la constitución de la radio municipal. Las ondas tenían que ser tomadas por tierra, mar y aire si fuera necesario. Con una programación absolutamente partidista, donde las odas a la excelentísima formaban parte del mensaje minuto a minuto. Con ello se convirtió en la radio de los gaditanos y gaditanas. Lo último, la versión digital con Cádiz Conecta con un coste inicial de novecientos mil euros. En 2009, el Ayuntamiento de Cádiz cerró con un remanente negativo de tesorería de casi 25 millones de euros. Y 2010 con más de diez millones de euros, también en negativo. Pero daba igual. Mientras que no se descubriera lo urdido y lo gastado, algunos seguirían siendo los dueños de Cádiz.

Ahora esa información ha sido filtrada, intencionadamente o no. Los datos aparecen negro sobre blanco. No fueron tres, sino muchos más los millones ‘desviados’ a la radiotelevisión local. Lo presupuestado, lo oficialmente ejecutado, lo abonado bajo cuerda con el sistema de “contratos programas”, lo pagado desde los organismos y empresas municipales para la emisión de anuncios propagandísticos de la ‘buena’ gestión, y lo ‘desviado’ a través de herramientas ideadas por quienes dirigían la comunicación en el PP Andaluz –me refiero a Aierta (Asociación independiente de Emisora de Radio y Televisión de Andalucía)-. El plan dio resultado. Así que ni cortos ni perezosos, cortaron y pegaron por toda Andalucía. Marbella, Fuengirola, La Línea de la Concepción, Almería, Málaga, Bollullos de la Mitación, ejemplos del mismo despilfarro propagandístico. Y finalmente, crearon Metropolitan Tv, un canal autonómico de corte competitivo con Canal Sur Tv, que utilizó indiscriminadamente, al menos durante dos años, las instalaciones y los medios de Onda Cádiz. Todo les pareció insuficiente para intentar copar el poder municipal, provincial y autonómico. Y para ello se sirvieron de las arcas públicas que gestionaban.

Las cifras de Onda Cádiz son escandalosas. El oscurantismo en su gestión fue de juzgado de guardia. Cualquier periodista, redactor o redactora de papel cuché pudo olerlo, pero… miraron o les hicieron mirar para otro lado. Por eso me sorprende que ahora ‘descubran’ esta realidad algunos medios de comunicación. Ejemplo, el que durante toda la semana pasada ha abierto sus informativos noticia tras noticia, o como el que tímidamente se ha hecho eco en un par medias páginas. No me sorprende que otros, los más reaccionarios, los de la intereconomía y grupos afines a la derecha, no hayan puesto ni una coma, ni un punto, a tan tamaña denuncia pública. Por cierto, ni los unos ni los otros serán capaces de decir cuánto ingresaron en publicidad de las arcas municipales. Porque si no se escatimaron esfuerzos económicos con Onda Cádiz, menos con los medios de comunicación de esta bendita ciudad. O es que ¿acaso ya nadie recuerda los martilleantes anuncios de “Con el Ayuntamiento de Cádiz, Sí” que emitieron todas y cada una de las emisoras de radio durante años? O es que ¿acaso ya nadie recuerda las contraportadas o las páginas completas a color de “A pesar de la crisis…” en toda la prensa gaditana? Lo que se llama sin tapujos, un silencio comprado.

Durante una década tuvimos que coexistir con una televisión y una radio parcial. Me aventuro a afirmar que fueron más de treinta millones de euros ‘invertidos’ en narcotizar a la ciudadanía con informaciones nada veraces y con unos mecanismos ausentes del reconocimiento de la pluralidad que requiere cualquier gestión de lo público. Once requerimientos de información realizó el grupo socialista del Ayuntamiento de Cádiz al anterior gobierno municipal. Casi todos anteriores a junio de 2012, por qué no decirlo. A duras penas, con documentos a cuenta gotas, denunciamos el perjuicio tan grave y tan irreparable que se le hacía a Cádiz. Casi perseguidas por los dirigentes del PP de Cádiz –algunas más que otros- intentamos poner el foco público en la falta de transparencia, en el uso partidista y en el despilfarro que suponía todo este aparato propagandístico. Y ni caso. Denunciamos al Consejo Audiovisual de Andalucía lo que era un insulto a la inteligencia. Que ni más ni menos las noticias generadas por la oposición o por cualquier dirigente local, provincial o autonómico que no fuera del PP, no tenían cabida en la escaleta informativa de Onda Cádiz. Una televisión pública condenada en alguna ocasión por sectarismo o por la emisión de publicidad ilegal. Sería conveniente que el actual gobierno municipal también ‘filtrara’ los gastos ‘indebidos’ abonados a quienes representaban a la entidad en los tribuales defendiendo lo indefendible. Por cierto, un dato que revelo en esta ocasión. En febrero de 2013, siendo concejala del Ayuntamiento de Cádiz quise denunciar ante el Consejo Audiovisual de Andalucía la aberrante propaganda institucional a la que se sometía a los aficionados al carnaval durante la retransmisión de las preliminares y de los cuartos del Concurso Oficial de Agrupaciones, pero… el portavoz municipal lo impidió. Por eso, ahora fuera del debate público, me rio yo de los golpes de pecho de algunos… que, por cierto, también ejercen censura en la televisión local o, mejor dicho, descuelgan el teléfono para que otros la ejerzan. Ven, ¡cuánta sorpresa en algo tan previsiblemente conocido!

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