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Pettenghi
Imagen: Pedripol

La familia de José Utrera Molina ha demandado a Teresa Rodríguez por atribuirle, en un tuit, responsabilidad en la condena y ejecución del anarquista Salvador Puig Antich en 1974.

Ruiz Gallardón está casado con una hija de Utrera, padre de otros siete hijos. Así que Gallardón y los siete cuñados acusan a Teresa de perjudicar la imagen, el honor y el buen nombre de su padre. Mi sorpresa es que Gallardón y los siete tratan de eximir de responsabilidad a Utrera diciendo que sólo era ministro en esos momentos. Sólo. Yo pensaba que dirían que sólo fue recogepelotas en el IX Trofeo Carranza o algo así, pero no: Utrera ‘sólo’ era ministro franquista. Y así lo enterraron el año pasado en una tumba muy digna -no en una cuneta- a los sones del Cara al Sol.

La postransición es lo que tiene, que comienza a tener un regustillo a nostalgia azucarada del franquismo. Es como el franquismo puesto a escurrir para que suelte toda la sangre y la crueldad, y después puesto al baño maría. Lo que sale es un franquismo al estilo de ‘Cuéntame’, una versión sin nicotina ni cafeína, un franquismo edulcorado en el que la represión fue apenas una incomodidad histórica, y la falta de libertades, algo simplemente  molesto.

El papel couché en el que está escrita la Transición ha ido depurando esta versión de las ‘incomodidades’ y otras ‘molestias’, hasta convertir la amnesia en virtud.

En fin, que uno se pasa media vida pensando que el franquismo no se acabaría nunca, y ahora llevo la otra media temiendo que vuelva.

Y no sólo por ver a esos franquistas haciendo payasadas franquistas en el Valle de los Caídos: legionarios mellados, tipos crepusculares con capas transilvánicas, jóvenes caducados y abuelitas preconciliares, todos con la bandera del pollo y rodeando a Luis Alfonso de Borbón, el más depurado producto de la fecundación cruzada entre Franco y los borbones.

Pero sobre todo por oír a Pablo Casado decir que hay que salir del monotema de: “a quién hay que desenterrar, la guerra del abuelo y la fosa de no sé quien”. Este monotema le parece a Casado la mayor de las desgracias patrias. Y añade que eso es una antigualla. Ya ves, igual no le parecen antiguallas las cosas beatas y eclesiales que tienen 2.000 años. Eso sí que es un monotema. Y homenajear al Dictador ¿no es antiguo? A ver si cantar ‘El novio de muerte’ ahora es moderniqui.

Aunque tal vez Pablo Casado se ha equivocado y quería decir ‘monotrema’, ese grupo de animales como el ornitorrinco que posee pico y pone huevos y sin embargo, aunque él lo ignore, es un mamífero. Así Casado lo mismo es un monotrema: vota en las primarias y vive en el Siglo XXI pero, aunque él lo ignore, es un retrógrado de lo más rancio, que va a adelantar a Vox por la derecha.

Además ¿por qué se enfada tanto con el asunto de la memoria histórica? No sé, es como si tuviera que ver con aquello.

Por cierto, hace mucho que no sabemos nada de Venezuela. Una lástima, eso sí que era un monotema.

Monotemas y monotremas
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