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Hace años que vengo dando vueltas a una cuestión y creo que en este medio que habéis creado podría resultar no demasiado aburrido compartirlo. Un día, en el acto de entrega de títulos oficiales de Máster de la Universidad de Cádiz, el señor Rector de la misma hacía alarde del gran logro alcanzado con la Facultad de Ciencias del Mar y Medio Ambiente por ostentar ésta la calificación de “Campus de la Excelencia”. Sin duda hay que reconocer el buen trabajo realizado por el equipo humano que la compone y de ningún modo osaría desmerecer tan admirado título. No obstante, como alumno que fui de dicha facultad, como profesional formado en dicha institución pero también como ex-habitante de la provincia de Cádiz y sobre todo como, pese a mi ausencia, contribuyente con mis impuestos de dicha porción de Andalucía, quisiera opinar al respecto.

Todos sabemos que Cádiz es la provincia más castigada por el desempleo de Andalucía y esta región es al mismo tiempo una de las más atrasadas de Europa en ocupación laboral, luego es evidente que ante esta situación deberíamos señalar que la falta de empleo es de los problemas más importantes que deberíamos estar tratando de resolver. Pero, ¿lo estamos haciendo?

Observación 1. Históricamente, ¿a qué se ha dedicado la gente en nuestra provincia?

  • Agricultura: Muerta. Veo tres problemas.
    • Hay lugares donde se produce más barato.
    • Los cultivos más rentables requieren fuertes inversiones y desarrollo de nuevas tecnologías
    • No existen industrias alimentarias que aporten al producto un valor añadido –seguramente donde se crean más beneficios y puestos de trabajo–.
  • Industria: Muerta. Algunas empresas muy conocidas se trasladaron a otras zonas para ahorrar costes pero no creo que ese sea el principal motivo de su decadencia, lo veo más por una falta de competitividad tecnológica. Es decir, nuestros sistemas productivos no están al nivel de una industria desarrollada. Prueba de ello, por ejemplo, en Finlandia tienen grandes salarios y siguen haciendo barcos sin subvenciones.
  • Turismo: Es lo único que crece aunque de forma limitada, principalmente porque creo que no queremos una costa de Cádiz masificada y porque la gran mayoría no queremos dedicarnos a la hostelería. Quisiera añadir que se podría mejorar este sector apostando por una oferta de turismo de mayor nivel sin necesidad de aumentar en extensión ni en número de visitantes, pero es obvio que para ello habría que modernizar las infraestructuras de los atractivos turísticos para aprovechar mejor la riqueza de los recursos existentes.

De mi propia observación entiendo que para poder generar empleo de calidad en estos tres sectores, entre otras cosas, harían falta profesionales bien formados. La Universidad de Cádiz lleva formando esos profesionales desde hace ya muchos años, lo que pasa es que la inmensa mayoría está desarrollando su actividad en lugares lejanos.

Observación 2. La provincia dispone de forma natural de energía suficiente para cubrir todas sus necesidades y cuenta además con una central térmica de gas procedente de Argelia –precio bastante asequible– que podría alimentar media Andalucía. Sin embargo uno de los principales inconvenientes que encuentra cualquier empresa a la hora de intentar ser competitiva en el mercado internacional es el alto precio de la energía, uno de los más caros de Europa. Resulta paradójico pensar que habiendo recursos energéticos y profesionales sobradamente preparados para explotarlos, el pilar básico del desarrollo de cualquier zona, la energía, siga siendo uno de los principales lastres.

Observación 3. Tras la crisis, los políticos han intentado hacer más competitivo este país legislando para que disminuyan los costes de la mano de obra para las empresas. En nuestro caso, esas medidas no deberían ser propias de una provincia con una universidad a nivel de “Campus de la Excelencia” como es la que estamos pagando con nuestros impuestos.

Observación 4. Uniendo las observaciones anteriores, vuelvo redundantemente a observar:   Ciudadanos y ciudadanas de la provincia de Cádiz, no sé si es culpa de la política local, provincial, regional, nacional o comunitaria, o si es culpa mía porque soy muy torpe –no lo creo, estudié en la UCA– pero no entiendo nuestro modelo de desarrollo basado en una universidad de mucho nivel y poco más.

Conclusión. Siendo crítico, quizás injustamente, con la Universidad de Cádiz, opino que el debate a abrir sería el siguiente: ¿Qué puede hacer la Universidad de Cádiz para –con nuestros impuestos– mejorar esta situación que a priori entiendo que es nuestro principal problema y que no esté haciendo ya? ¿Cómo nos afecta en el día a día a los contribuyentes que mantenemos la provincia que nuestra universidad sea considerada muy excelente donde las haya?

Ampliando la visión de la crítica, quizás de forma más justa: ¿Qué falla en la relación –si es que existe– entre gobernantes y responsables de instituciones públicas, empresarios, estudiantes y responsables de la universidad para que los avances en la cúspide de nuestro sistema educativo no se conviertan en un desarrollo real y palpable de la provincia?

PD: No sería bueno hacerme mucho caso teniendo en cuenta que en realidad ni siquiera creo en el sistema económico en el que se fundamenta nuestra “evolución” actual y por consiguiente este comentario.

Fotografía: Jesús Massó

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