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Resaca
f. Corriente marina debida al retroceso de las olas después que han llegado a la orilla.
f. Limo o residuos que el mar o los ríos dejan en la orilla después de la crecida.
f. Malestar que padece al despertar quien ha bebido alcohol en exceso.
f. Situación o estado que sigue a un acontecimiento importante. La resaca del éxito.

Dicen que para la resaca viene bien meterle al cuerpo un poco más de lo que se tomó la noche anterior y quise probar este remedio con la variante «electoral» de mi querida compañera de domingos. Me levanté ese lunes de resaca dispuesto a empaparme en política, beberme hasta la última gota de los artículos de opinión, bañarme en la marea de publicaciones, reacciones, retweets…y eso hice.

Facebook, Twitter e Instagram supuraban euforia y odio a partes iguales nada más conocerse el resultado, y seguían apestando a lo mismo horas después, tras haber despertado la mañana. Si bien es cierto que uno está acostumbrado al odio, la euforia no termino de comprenderla -imagínense compartirla.

Sentirse ganadores con un resultado que otorga 24 diputados a la extrema derecha -con más de dos millones y medio de votos- me parece, cuanto menos, irresponsable. Otro tanto me ocurre con los artículos de opinión de supuestos medios progresistas. Periodistas, historiadores, politólogos…muchos de ellos coinciden en que el resultado electoral supone una victoria de la izquierda frente al totalitarismo, un foso abierto frente al avance de la extrema derecha; lo cual supone una actitud bastante más irresponsable que la anterior si cabe, más aún teniendo en cuenta que el fascismo clava sus raices muy hondo, lentamente, poco a poco pero, una vez desarrollado, se expande rápido, como la peste.

Otro lunes de resaca
Ilustración: Pedripol

Sudamérica está siendo colonizada por el imperialismo capitalista estadounidense y parece que Europa pretende seguir su ascendente tendencia fascista. Bajo la luz de las 12 estrellas estamos viendo el nacimiento y auge de distintos partidos de ultraderecha, generalmente nacionalistas y antieuropeístas, que en menos de una década han conseguido tener presencia en casi todos los parlamentos de la unión. Aquí, mientras, nos enorgullecemos del país porque ha ganado el PSOE -no sé qué me asusta más- como si el PP y el PSOE fueran algo más que radios de la misma rueda que ha pasado por encima de la democracia y ha pisoteado el estado de derecho en incontables ocasiones desde la transición.

La lucha no acabó el domingo. La lucha empieza ahora. Debemos demostrar que nuestras instituciones no serán de nuevo un refugio para el fascismo. Ni las instituciones ni nuestras calles. Veinticuatro diputados dentro son muchísimas personas fuera.

Otro lunes de resaca
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