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Cuento2
Fotografía: Jesús Massó

Tener un puerto USB instalado en el cerebro tiene sus ventajas: puedes recargar las baterias en cualquier plaza, borrar los recuerdos dolorosos o agregarte vidas que nunca fueron las tuyas. Incluso puedes ir por la calle jugando mentalmente al Candy Crash mientras el mundo a tu alrededor se desdibuja y destruye.

Texto: Juan Rincón


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