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Diego boza

Fotografía: Jesús Massó

Cuando Luis llegó por primera vez a nuestra sede tenía claro lo que quería. A pesar de que dormía en la calle, a pesar de que sus necesidades básicas estaban difícilmente cubiertas, él no buscaba en nosotros ayuda. Al menos, no ayudas económicas o materiales. Él quería que oyéramos sus poemas,  él quería recibir el trato que se merecía y que, en demasiadas ocasiones, por su situación personal no recibía. Es eso que ahora llaman empoderamiento. Él quería empoderarse y empoderar a otros.

Luis continuó su camino y participó en la creación de otras organizaciones. Ahora, cuando lo veo en concentraciones u otro tipo de actos recuerdo aquellos días en los que nos recitaba sus poemas.

Sí que sigue con nosotros Isra. Él llegó soportando, como tantos, el peso de los problemas del desempleo y la vivienda sobre su espalda. Pero él no quería que le diéramos una casa y un trabajo. Él quería que las políticas municipales, autonómicas y estatales cambiasen para que su familia y las familias que son como la suya no tuvieran que suplicar por los derechos. Ahora Isra participa en las reuniones para elaborar el Plan Municipal de la Vivienda. Nadie mejor que él conoce la realidad de determinados barrios de Cádiz y de lo que padecen los demandantes de vivienda.

El punto de partida para el reconocimiento de los derechos es la consciencia de la titularidad y es ese el primer punto que trabaja la APDHA, el apoyo a los afectados en la vulneraciones de derechos para que ellos mismos se conviertan en la voz que los reivindique.

Nuestro papel no es asistencial porque no nos corresponde. Con el respeto a aquellas organizaciones que lo hacen, nuestro rol es de análisis y denuncia de las  vulneraciones de derechos humanos que se producen en el mundo. Evidentemente, excesivamente ambicioso. Por eso priorizamos y priorizamos siempre según detectamos las necesidades. Y las necesidades nos las cuentan quienes las sufren.

En la construcción de esta nueva ciudad que se pretende más participativa, más plural y más solidaria, el tejido social tiene un papel fundamental. La APDHA estaba antes del 15M, estuvo en el 15M y se mantiene años después de aquella multitudinaria movilización para cambiar las cosas. Por eso concebimos la participación social como un mecanismo para la reivindicación, sea a través de las instituciones oficiales o en la calle. Pero siempre, siempre, con quienes sufren. Ellos, finalmente, acaban convirtiéndose en nosotros.

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