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Copy of araceli y laura (etp) (1)

Los resultados de los comicios electorales autonómicos del pasado 2 de diciembre suponen un duro golpe para todo proyecto, deseo y anhelo de construir una sociedad más justa, igualitaria, feminista, inclusiva, solidaria. El hecho de que miles de andaluces y andaluzas hayan optado por dar su voto a un partido con un discurso claramente intolerante, xenófobo y machista siguiendo, por desgracia, la tendencia internacional de ascenso de la extrema derecha no nos debería haber cogido por sorpresa.

Y es que ya tenían quienes le hicieran la campaña cuando el Sr. Casado del Partido Popular o el Sr. Rivera de Ciudadanos hablaban sin la más mínima vergüenza de “inmigrantes que vienen a disfrutar de ayudas sociales sin respetar nuestras costumbres», o cuando el PP se liberaba de complejos al asegurar que el feminismo es ese colectivo social que hay que combatir o cuando Ciudadanos hablaba de “violencia doméstica” y defendía que había que “acabar con la asimetría penal por cuestión de sexo” de la Ley contra la Violencia de Género; porque la violencia según ellos no entiende de sexos y será por pura casualidad que a nosotras nos asesinen y violen.

Por eso, cuando los sádicos dirigentes de VOX piden la retirada de La Ley Contra la Violencia de Género, en lugar de su profundización y mayor dotación económica, no dicen nada nuevo. Estos discursos y estos señores llevan años instalados en nuestras instituciones bajo las siglas de un partido que es la capa que todo lo tapa, incluida la corrupción estructural de sus dirigentes y de su muleta naranja. Son los mismos.

Se asomaban de manera cada vez más frecuente, como cuando en sus declaraciones en medios afirmaron sin tapujos que los gaditanos y gaditanas a lo que aspiraban es a una “paguita”, dejando claro que aquí el que no trabaja es porque es un vago. O como cuando en un alarde de clasismo, Teófila Martínez se quejaba de que había usuarios de asuntos sociales que pedían para comer y que a la vez tenían cuenta en Twitter, porque evidentemente hay “privilegios” que no pueden tener los pobres. O como cuando Pérez Dorao preguntaba por qué se llevaban a colectivos sociales desfavorecidos como personas sin hogar o usuarios de Servicios Sociales al palco del Falla durante el COAC si éste estaba para que fuesen empresarios e inversores, ¡hombre por dios! Podían parecer que eran otros pero, os lo garantizamos, siguen siendo los pijos y elitistas de siempre. Representan lo mismo y defienden a los privilegiados de siempre. Son los mismos.

Unos y otros estuvieron diligentes para despedir a los cuerpos policiales del estado, como los que van a la guerra, bajo el grito unánime del ¡A POR ELLOS!, sembrando la crispación y el odio entre la ciudadanía y blandiendo una bandera que ocultase sus nombres y apellidos de los infames papeles de Bárcenas,  de los de Panamá o de los de la Gürtel. Son los mismos.

Los mismos de la señora Teófila que dejaron una huella imborrable en la ciudad en forma de 275 millones de euros de deudad que puso en quiebra las arcas del Ayuntamiento. Los mismos que, con una gestión nefasta de los recursos, anteponían el autombombo, el enriquecimiento de unos pocos y la megalomanía propia a las necesidades de la ciudadanía. Los mismos señores del PP y de Ciudadanos a los que no vimos en ningún desahucio, ni en el 8M apoyando los derechos de las mujeres; porque allí no hacía falta, ¿para qué?. Aquel día muchas mujeres comprobamos que hay partidos que anteponen los intereses de los poderes financieros y los privilegios del patriarcado frente a la defensa por la igualdad entre hombres y mujeres. Sin olvidar que las racializadas, lgtbi y mujeres trabajadoras se llevan la peor parte. Pero vete tú a saber, tal vez ese día les pillaría con mucho lío o tal vez es que son los mismos.

Cuando Juan José Ortiz se presenta como el nuevo candidato a la Alcaldía pretendiendo que creamos en un proyecto ilusionante de ciudad unida y no sabemos qué más, ya no cuela tan fácilmente como antes. Su proyecto es el de aquellos a los que les encanta generar polémicas estériles ya sea con el alumbrado de Navidad y con otras cincuenta cosas más, el de aquellos que bloquean sin la más mínima humanidad que los ciudadanos y ciudadanas puedan optar a beneficiarse de un bono social eléctrico con el que poder permitirse pagar sus facturas de forma digna. El de aquellos que prefieren que las personas tengamos que esperar a que los políticos como ellos nos extiendan un cheque en forma de limosna para hacer alarde de su comprensión magnánima. Así pasó durante años y así se ganaban el favor de la gente. Por eso no nos extraña que el señor Ortiz diga que estaría encantado de recibir el apoyo de VOX en las próximas elecciones municipales, porque son los mismos.

Los mismos que promueven bandos y divisiones ciudadanas haciendo políticas neoliberales salvajes para incrementar la brecha entre aquellos que se enriquecen gracias al trabajo precario y mal pagado y las gentes trabajadoras cuyo empleo ya no les salva de la pobreza. Los mismos que han creado una clase nueva, la del trabajador/a pobre cuyo sueldo no llega a fin de mes pero que ellos mismos quieren que callen sus necesidades defendiendo una bandera.

Sobre nuestras cabezas se expande una sombra que engendra miedo, incomprensión e intolerancia. Una sombra que señala a los débiles para despejar el camino de los culpables, que amenaza al diferente y que intenta desposeernos de los derechos conquistados en años de lucha. No es nueva, ni ha aparecido de la nada, ya estaban aquí pero no sé atrevían a decir abiertamente lo que en realidad pensaban. Son los de siempre. Los que han estando gobernado está ciudad durante veinte años, mostrando solo una de sus caras sin poder evitar que asomase la otra, la verdadera. Sí, así es. Son viejos conocidos. Llevan viviendo de la política y cobrando de nuestros impuestos toda su vida;  nada mal por cierto. ¿No son acaso VOX y Ciudadanos hijos del Partido Popular? No nos van engañar… son los mismos.

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