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SopranisHan empezado a florecer los saguaros. Como cada a√Īo, y organizado por el Misalito Council Office, nos reunimos en las inmediaciones de lo m√°s agreste de Raiders Pass provistos de sillas plegables y termos de caf√©. Somos un pintoresco grupo de ociosos jubilados con chaquetas de lana y j√≥venes activistas medioambientales en pantal√≥n corto. A la ca√≠da de la noche, en lo que ya va camino de convertirse en una arraigada tradici√≥n local, nos disponemos a contemplar la ef√≠mera eclosi√≥n de estos guardianes del desierto en un ambiente cordial y distendido.

No somos los √ļnicos interesados en este acontecimiento. Los murci√©lagos magueyeros se apresuran a libar el n√©ctar de las monstruosas inflorescencias y sobrevuelan despreocupados nuestras cabezas intimidando a los m√°s timoratos. Les importa poco que la luz de las linternas los enfoque mientras se alimentan: saben que la flor del saguaro solo dura una noche y llevan mucho tiempo esperando este momento.

Por otra parte, pero despu√©s de un buen rato de intensa y entregada observaci√≥n, resulta casi inevitable que la sobrevenida vocaci√≥n de naturalista de algunos de nosotros vaya debilit√°ndose con el paso del tiempo. Terminamos formando peque√Īos grupos, y yo tengo la suerte de caer en uno donde se descorchan dos botellas de vino ecol√≥gico californiano. Vaciamos sobre el cuarteado suelo el caf√© de nuestros vasos con tapadera y la inminencia de las elecciones de mitad de mandato se cuela en la conversaci√≥n, que muy pronto pasan a ser ‚Äúlas m√°s importantes de nuestra democracia‚ÄĚ. La presencia del vino y la profusi√≥n de fulares al cuello ya me hab√≠an permitido adivinar la orientaci√≥n pol√≠tica de mis contertulios.

Los m√°s pesimistas hablan de la intensa movilizaci√≥n, del alto grado de motivaci√≥n que exhibe lo m√°s reaccionario del pa√≠s (ese 28 % de la poblaci√≥n que Steve Schmidt, el estratega de la campa√Īa de John McCain, tachaba de ‚Äúirrecuperable‚ÄĚ en unas recientes declaraciones). Se quejan del alarde de desfachatez y ausencia de escr√ļpulos de la derecha (¬°como si eso fuera exclusivo de USA!). Pero tambi√©n se quejan de la falta de agresividad y de iniciativa de la izquierda. Pon√≠an como ejemplo la situaci√≥n del Tribunal Supremo, donde parece que la √ļnica opci√≥n de los dem√≥cratas es seguir rezando para que la octogenaria Ruth Bader Ginsburg tenga una larga vida como √ļltimo reducto progresista en dicha instituci√≥n.

Por otra lado, los más esperanzados están convencidos de que el grado de iniquidad que ha alcanzado la política en la actualidad desencadenará una oleada de voto responsable y comprometido, que la población es consciente de la necesidad de acabar con esta situación que se vive como una profunda crisis nacional. Buena prueba de ello es el apoyo a una nueva clase de políticos, la eclosión de figuras como la joven Alexandria Ocasio-Cortez, en New York; Stacey Abrams, en Georgia; o nuestra Lupe, Guadalupe Valdez, aquí en Texas, la aspirante latina y abiertamente gay que se presenta al cargo de gobernadora del estado.

Le trasmito mi perplejidad a Edward Youngblood, el nativo tankawa que habita en el destartalado taller de mantas tradicionales donde suelo concluir mi paseo, allí donde el pueblo pierde su carácter residencial y empieza el desierto. Me dice que la flor del saguaro no es tan importante como su fruto, pues de él se alimentarán los turpiales y las tortugas, y toda la fauna menuda y humilde de las grandes extensiones áridas e ingratas del secarral.

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Angel pinto 1
Fotografía: Africa Mayi Reyes (CC BY-ND 2.0)

MALLORCA 1 ‚Äď 0 C√ĀDIZ

No sé si ustedes juegan al póker. Si es así, les felicito, entenderán la metáfora a la primera. Si no, también les felicito: seguro que están empleando el tiempo en cosas más productivas (aunque quizá menos apasionantes).

Cervera me recuerda a un jugador timorato con una pareja peque√Īa en las manos (digamos una pareja de sietes, en homenaje a Salvi). Solo hay dos formas aceptables de manejarse con esos naipes: deshacerse de ellos inmediatamente o ser muy agresivos desde el principio. Contemporizar, esperar a ver qu√© pasa‚Ķ suele resultar mortal de necesidad. La mesa se ir√° poblando de cartas mayores y al final es probable que un par de reyes (o de damas, o de ochos‚Ķ) se emparejen, dej√°ndonos con un palmo de narices.

Valga este introito para explicar que las derrotas (o los empates) en el √ļltimo suspiro no pueden achacarse solo a la mala suerte. Durante los minutos anteriores han ido saliendo cartas mayores y es cuesti√≥n de tiempo que tu rival supere tu mano, sobre todo si no la has jugado correctamente.

Esto fue lo que ocurri√≥ en el minuto noventa del partido que enfrentaba al Mallorca y al C√°diz. Los amarillos estaban arrancando un empate inmerecido a todas luces cuando √Ālex L√≥pez sac√≥ la carta triunfadora: un remate trompicado a la salida del en√©simo c√≥rner result√≥ inalcanzable para Cifuentes, sin duda el mejor de los gaditanos.

Fue el colofón lógico a una segunda parte pésima en la que el equipo bermellón superó a los andaluces en todos los aspectos del juego. Y, sin embargo, un rato antes no presagiábamos este final.

Empez√≥ el partido con sorpresas: las incorporaciones de Carmona y el debutante Edu Ramos por Correa y Salvi dotaban al equipo de un aspecto inusual. Vallejo escorado a la izquierda, Barco en punta y Aketxe con libertad para moverse por el frente de ataque, esperaban el juego que pudiera generar el trivote formado por Ramos, Jos√© Mari y √Ālex. Dada la baja forma de Salvi (que luego quedar√≠a constatada) la idea no parec√≠a mala y, de hecho, tras unos primeros minutos de dominio local, el partido se equilibr√≥ y sobre el encharcado c√©sped de Son Moix empezamos a ver una pel√≠cula de Eric Rohmer: no pasaba casi nada.

En ese ‚Äúcasi‚ÄĚ entraban algunos detalles: los laterales del Mallorca, G√°mez y Ruiz, demostraron potencia y profundidad (no pude evitar sentir un poquito de envidia). Vallejo y Carlos Castro aportaban a sus respectivos equipos las necesarias dosis de imaginaci√≥n y de sus botas surgieron las mejores ocasiones (am√©n de un magnifico disparo de Aketxe que repeli√≥ el palo izquierdo de Reina, magn√≠fico apellido para un portero).

El caso es que el partido cruzó el ecuador y las esperanzas de puntuar eran legítimas.

Tan legítimas como efímeras.

Al poco de la reanudaci√≥n, el equipo de Vicente Moreno se hizo due√Īo de la situaci√≥n, y el cambio tuvo nombre y apellidos: Salva Sevilla.

El ex b√©tico ofreci√≥ un espectacular despliegue de sabidur√≠a futbol√≠stica, surtiendo de balones a sus compa√Īeros, siempre din√°micos y agresivos. Carlos Castro y Lago Junior se conduc√≠an con rapidez y habilidad provocando que la zaga amarilla se descosiera una y otra vez. Los cambios de Cervera empeoraron la situaci√≥n y solo la suerte y varias actuaciones portentosas de Cifuentes impidieron que el marcador se moviera.

Hasta el córner de marras, que vino a poner un poco de orden en el cósmico caos.

En fin, soy consciente de que estamos en la cuarta jornada y s√© bien que los an√°lisis de septiembre ‚Äďcomo cualquier amor de verano- son eternos candidatos al olvido.

Sentada la premisa del prudente, habr√° que entrar en faena: el C√°diz ahora mismo est√° mal. Por un lado, en el aspecto individual, es evidente la baja forma de piezas importantes (Mauro, Salvi) y el escaso nivel mostrado hasta ahora por todos los laterales de la plantilla. Por otro, en el plano colectivo, el equipo parece presa de una crisis de identidad. Hu√©rfanos de Alvarito (y de Salvi‚Ķ) el equipo ya no tiene salida por las bandas pero tampoco parece encontrar una se√Īa de identidad que sustituya a la anterior y que la iguale en efectividad. La propuesta de acumular centrocampistas en un equipo acostumbrado a jugar sobre la l√≠nea de cal resulta, hasta el momento, artificiosa y vacua.

Queda tiempo, mucho tiempo, pero bien har√≠a Cervera en intentar transmitir a su plantilla ‚Äďantes de los partidos- las ideas que con tanta precisi√≥n desmenuza en las ruedas de prensa ‚Äďdespu√©s de los mismos-.

Porque de seguir en esta l√≠nea, queda patente que hablar de algo que no sea la permanencia (¬Ņajustada?) ser√° m√°s un farol que otra cosa.

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A pinto
Fotograf√≠a: √Āngel Pinto

C√ĀDIZ 1 ‚Äď 0 ALMER√ćA

Todo inicio de temporada futbolística (o de curso escolar, o de relación amorosa) encierra dentro de sí una promesa de futuro. El olor a cuaderno nuevo, las esperanzas vírgenes.

Hoy viernes a las ocho de la tarde (día y hora más propios de una clase de inglés que de un partido de liga) saltaban el Cádiz y el Almería al césped del Estadio Carranza para inaugurar la edición 2018-19 de la Liga 123. Mostraban los amarillos un aspecto semi remozado: mismos zapatos y chaqueta nueva. Iremos conociendo a los actores debutantes durante la crónica, no hay prisa.

Para lo que s√≠ hay prisa es para adelantar que, en un partido trabado y √°spero, el C√°diz dobleg√≥ a su rival por un tanto a cero, haci√©ndose con los tres puntos en liza. A pesar de la patente endeblez de los almerienses, hay que otorgar a la victoria su m√©rito. En una semana en la que la actualidad ha girado en torno a la p√ļblica subasta de Alvarito al mejor postor (se dice que hasta Sotheby‚Äôs ha mostrado inter√©s) Cervera ten√≠a que conseguir abstraer al equipo del ruido externo para centrarlos en la competici√≥n. Y a fe m√≠a que lo ha conseguido.

Comenzó el encuentro cual si fuera un calco de la temporada pasada: rigor táctico, intento de presión y robo, aperturas a los extremos. Junto a la cal de la banda izquierda, Manu Vallejo exudaba desparpajo y buenas sensaciones: nuestra cantera ha parido un futbolista. Por la derecha, el portugués Salvador Agra mostraba mejores intenciones que resultados. Para mitigar la nostalgia comencé a llamarle mentalmente Salvi, pero la unión del diminutivo con su apellido no terminaba de sonarme bien…

En fin, si hablamos de se√Īas de identidad cerverianas, pocas m√°s reconocibles que utilizar al ariete para bajar y distribuir balones a√©reos y en esta suerte Mario Barco sac√≥ matr√≠cula de honor. Cada salto era un drama en tres actos, una feroz batalla de cr√°neos. Y al final, como veremos, tanta insistencia encontrar√≠a su premio.

El primer tiempo fue consumi√©ndose por los derroteros que le gustan a Cervera. La seguridad defensiva (salvo alg√ļn apuro de Keco con el joven Sekuo) era incuestionable, no hab√≠a p√©rdidas tontas de bal√≥n, se peleaba por cada palmo de hierba. ¬ŅOcasiones, dice usted? Yo no grit√© ‚Äúhuy‚ÄĚ ni una sola vez antes del descanso.

En la reanudaci√≥n, pocas novedades. Si acaso, los laterales se hicieron m√°s profundos. Matos y Carmona (sobre todo este √ļltimo) se sumaron con profusi√≥n al ataque, otorg√°ndole versatilidad y sorpresa. Creo que en estas posiciones hemos salido ganando (y pido perd√≥n al dios de los juicios apresurados: agosto es mal mes para predicciones).

El dominio del C√°diz era tan incontestable como inocuo y aquello ol√≠a desde lejos a empate a nada, algo hab√≠a que hacer. Y en efecto, se hizo: Salvi (S√°nchez) sustituy√≥ a Agra y fue como echar gasolina de mayor octanaje. El sanluque√Īo, superior al portugu√©s, protagoniz√≥ arrancadas con mucho m√°s filo e intenci√≥n. Algunas jugadas por su banda terminaron en disparos lejanos o en remates de Barco, por fin apareci√≥ la verdadera sensaci√≥n de peligro. En una de estas, el propio Mario Barco caz√≥ un bal√≥n a√©reo y efectu√≥ su dejada n√ļmero mil. El beneficiario fue √Ālex Fern√°ndez, quien ya dentro del √°rea peque√Īa descerraj√≥ un disparo furioso que alcanz√≥ el fondo de la red almeriense.

Quedaban apenas quince minutos para el final del partido y pasaron algunas cosas. Tal vez la más relevante fue que Cifuentes dotó de argumentos a quienes claman por el fichaje de un guardameta. Un disparo lejano de De la Hoz se le escurrió de las manos y a punto estuvo de provocar una catástrofe. Tragamos saliva y a otra cosa, mariposa.

El partido termin√≥, la temporada empez√≥. Todo comienzo es una inc√≥gnita pre√Īada de posibilidades. Quiz√° estemos ante un a√Īo fecundo y azul, como la imaginaci√≥n de un ni√Īo. O ante un curso seco y est√©ril, como las entra√Īas de un racista.

Como digo, todo es posible, el camino est√° por andarse. De momento, la √ļnica verdad es la que un cadista feliz dijo a voz en grito bajando la escalera: ‚Äú¬°Estamos los primeros!‚ÄĚ

Quien no persigue sue√Īos, nunca los alcanza. A seguir as√≠.

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Ana moran
Imagen: Pedripol

Juana Rivas est√° en cada una de las casas y de los corazones de las madres maltratadas, en cada rinc√≥n del mundo donde una mujer defienda con u√Īas y dientes a sus hijos e hijas, en cada sentencia demoledora que no vele por los menores cuyos padres ejercen la violencia machista, en cada hogar donde los ni√Īos y ni√Īas sufran. Juana est√° en cualquier sitio a cualquier hora.

Condenar a una mujer a cinco a√Īos de prisi√≥n por sustracci√≥n de menores y a seis a√Īos de privaci√≥n de la patria potestad es inhumano y demencial, porque no s√≥lo sentencian a la madre, desprotegen a unos ni√Īos que crecer√°n sin ella, sin su amor ni participaci√≥n en su desarrollo. Es desolador que media Espa√Īa entre en guerra y no tenga presente a esos ni√Īos. Todas y todos podr√≠amos haber sido ellos. ¬ŅD√≥nde est√° la empat√≠a, en qu√© momento perdi√≥ la gente la sensibilidad para atacar a una mujer y desposeer a sus hijos de una infancia armoniosa? Los menores no deben soportar el duelo que la sociedad mantiene. Su integridad f√≠sica y ps√≠quica no puede estar en peligro, porque ¬Ņqu√© les decimos a las madres luchadoras que asistieron a la crueldad del asesinato de sus hijos e hijas? pues que ojal√° se los hubieran llevado lejos.

Vamos por partes, Francesco Arcuri no acude ni una sola vez a ver a sus hijos durante su estancia en Granada, y sab√≠a d√≥nde viv√≠an, a qu√© colegio iban, con qu√© personas estaban; a√ļn as√≠, era un ‚Äúbuen padre‚ÄĚ. Un se√Īor condenado por malos tratos alude que confes√≥ que era cierto porque cre√≠a que as√≠ no tendr√≠a problemas para ver a sus hijos, porque era un ‚Äúbuen padre‚ÄĚ.

El delito de Juana Rivas -para los hombres y mujeres que apoyan nuestro maravilloso sistema judicial patriarcal- se fundamenta en prejuicios machistas como haber vuelto con Arcuri a pesar del maltrato (desconocen las fases de la violencia https://www.estudiocriminal.eu/blog/ciclo-de-la-violencia-de-lenore-walker/), haberse marchado unos meses de viaje dejando a sus hijos con su padre o haber privado al mismo de ver a sus hijos secuestrados por ella. Basan sus comentarios en una justicia que ningunea a cualquier se√Īor que entra en prisi√≥n por el hecho de ser hombre en virtud de la Ley Org√°nica ¬†1/2004¬† de 28 de diciembre, de medidas de protecci√≥n integral contra la violencia de g√©nero, y en algo que ellos y ellas denominan inversi√≥n de la carga de la prueba y que Susana Gisbert, fiscal especializada en violencia de g√©nero, portavoz de la Fiscal√≠a Provincial de Valencia y escritora, argumenta perfectamente en este estupendo art√≠culo https://confilegal.com/20170905-la-carga-la-prueba-la-violencia-genero/

La ley est√° para proteger, no para acusar sistem√°ticamente y encarcelar por una denuncia; y antes de que mencionen las denuncias falsas les invito a leer el informe anual del CGPJ:

http://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Temas/Violencia-domestica-y-de-genero/Actividad-del-Observatorio/Datos-estadisticos/

Esas mismas personas revientan defensas de feministas y aliados mediante comentarios medi√°ticos de hombres y mujeres alineadas con el machismo m√°s rancio y patriarcal; por ejemplo, la abogada B√°rbara Royo (defensora de Bret√≥n), su marido Nacho Abad, periodista¬† y crimin√≥logo del programa ‚ÄúEspejo P√ļblico‚ÄĚ o la pol√©mica periodista Cristina Segu√≠. Podr√≠a enumerar hasta la eternidad, para nuestra desgracia.

La justicia que tanto alaban, con desconocimiento y con escasa formaci√≥n al respecto, ha emitido sentencias donde mujeres y ni√Īos se han quedado completamente desprotegidos, no s√≥lo hablo de LA MANADA. Aqu√≠ tienen algunos casos: Susana Guerrero, Karen Guti√©rrez y √Āngela Gonz√°lez

https://www.youtube.com/watch?v=bL_Qvj4Sn1Y

http://www.elmundo.es/pais-vasco/2018/07/23/5b558bffe2704eaa088b458c.html

https://www.publico.es/sociedad/angela-gonzalez-tribunal-supremo-claves-sentencia-historica-saca-colores-espana.html

Nos encontramos, por lo tanto, con la nula formación de jueces, juezas y demás integrantes de la Justicia en temas de género. Aquí lo explica Susana Gisbert  https://confilegal.com/20180706-las-cosas-claras-especialidad-especializacion-y-especialistas/

En este hilo de Twitter, Dani Revuelta -abogado y polit√≥logo- relata perfectamente la trayectoria del se√Īor juez Manuel Pi√Īar y su controversia con la Ley de Violencia de G√©nero, el alcohol y un juicio con tremendos comentarios sobre la cicatriz de una mujer

https://twitter.com/DaniRevuelta/status/1022823945437896705

As√≠, no es de extra√Īar que en los trece folios de la sentencia de Juana Rivas se establezca que se invent√≥ el maltrato de la denuncia en 2016, que no se entienda c√≥mo volvi√≥ con Arcuri y se haga referencia a la repercusi√≥n medi√°tica de su caso y a las personas que la defendimos:

https://elpais.com/politica/2018/07/27/actualidad/1532681780_809702.html

Cuesti√≥n aparte es la acusaci√≥n medi√°tica a las personas que asesoraron a Juana. Sorprende los conocimientos legales de cualquier persona frente a un teclado, aunque nadie refiera que las instituciones p√ļblicas deben velar por la protecci√≥n de esos ni√Īos, como se afirma en el convenio de Estamb√ļl de 2011, ratificado por Espa√Īa en 2014. ¬†Dice su art√≠culo 31:

Custodia, derecho de visita y seguridad

  1. Las Partes tomarán las medidas legislativas u otras necesarias para que, en el momento de estipular los derechos de custodia y visita relativos a los hijos, se tengan en cuenta los incidentes de violencia incluidos en el ámbito de aplicación del presente Convenio.
  2. Las Partes tomar√°n las medidas legislativas u otras necesarias para que el ejercicio de ning√ļn derecho de visita o custodia ponga en peligro los derechos y la seguridad de la v√≠ctima y de los ni√Īos.

Aquí, al completo:  https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2014-5947

Para muchas personas las mujeres maltratadas s√≥lo denuncian por las paguitas y las organizaciones feministas existen para cobrar subvenciones. Pero ¬Ņsaben a qu√© ayudas tiene acceso una v√≠ctima de Violencia de G√©nero?

http://www.juntadeandalucia.es/iamindex.php/2013-08-08-10-31-21/guia-juridica-sobre-violencia-de-genero-y-derechos-de-las-mujeres/que-ayudas-economicas-existen-para-mujeres-victimas-de-malos-tratos

Díganme ahora qué mujer puede sobrevivir con sus hijos e hijas con esas cuantías. Por favor, infórmense antes de opinar.

Aquí tienen el comunicado de apoyo de la Asociación de Mujeres Juezas sobre la sentencia http://www.mujeresjuezas.es/2018/07/27/sobre-la-condena-penal-a-juana-rivas-esta-es-nuestra-opinion/

Y sí, pedimos un indulto que no se podrá obtener hasta la finalización del proceso, pero no sólo por la pena de prisión, que el juez podría haber disminuido para que no entrara en la cárcel, también para la anulación de la privación de la patria potestad, por Juana y por sus hijos que no pueden crecer sin su madre.

As√≠ que queridos trolls, machirulos, onvres, se√Īoros, pueden ustedes llamarme feminazi, hembrista, loca, radical, pueden amenazarme, a m√≠ y a todas las feministas y aliados, pero no vamos a parar. Estas condenas y absoluciones nos est√°n diciendo ‚Äúcallaos que os queremos sumisas, con las piernas cerradas, en casita cuidando, guapas y delgadas, se√Īoras de su se√Īor y mansas‚ÄĚ. Y si ladr√°is, nosotras cabalgamos. Porque vuestra ceguera patriarcal la vamos a curar y un d√≠a abrir√©is los ojos y ceder√©is ante vuestros privilegios

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Dverdugo
Fotograf√≠a: Jes√ļs Mass√≥

¬°Apagad ya los m√≥viles y disfrutad de la noche, co√Īo! Eso dec√≠a el pasado s√°bado Adri√° Salas, solista de La Pegatina, √ļltimo grupo en actuar en el Nosinm√ļsica. Vale, no era un reproche sino una broma (sonaba una canci√≥n mel√≥dica, se apagaron las luces y el propio Salas hab√≠a invitado al p√ļblico a iluminar la noche con sus celulares), pero la socarroner√≠a te plantaba la semilla de la duda. Seguro que m√°s de uno y m√°s de dos nos preguntamos: ¬Ņhabr√© usado demasiado este cacharro?

Hace veinte o treinta a√Īos nos habr√≠amos llevado las manos a la cabeza si nos dijeran que √≠bamos a llevar en el bolsillo un intrincado dispositivo de socializaci√≥n y de creaci√≥n de contenido p√ļblico, un almac√©n de recuerdos port√°til, una navaja suiza para defendernos por todos los medios posibles del aburrimiento y de la soledad. Habr√≠amos pensado que era un aparato de Doraemon o un invento del Profesor Franz de Copenhague del TBO. Y si lo pensamos: eso es una gran maravilla. Es una maravilla que podamos contactar r√°pidamente con ese amigo que hemos visto de refil√≥n pero que hemos perdido en la marabunta. Illo, esp√©rame donde la se√Īal de salida de emergencia a la izquierda del escenario, que voy p‚Äôall√°. Es genial que tengamos cr√©ditos infinitos para invertir en el banco de la memoria y guardar instant√°neas que a la vez podemos compartir con cualquier persona del mundo. Aqu√≠ estamos d√°ndolo todo con la Mala Rodrigueeeee!!! Es fascinante que yo tomara en mi m√≥vil unas notas que se transformar√≠an en las palabras que aqu√≠ os hago llegar. Porque estamos menos solos con los m√≥viles.

¬ŅO no? Me ocurri√≥ que mientras escuchaba a Bunbury recib√≠ una llamada de alguien que, entre l√°grimas, me confes√≥ su total soledad e indefensi√≥n para afrontar sus problemas de trabajo y pareja. Sin embargo su personalidad y su comportamiento en redes sociales me hac√≠an pensar en todo lo contrario. Parad√≥jicamente, sin el m√≥vil yo no hubiera podido ser de ayuda en aquel momento. ¬ŅLa tecnolog√≠a trae nuevos tipos de soledades o remodela las de siempre?

Por otro lado en cualquier evento multitudinario, pese a los selfies junto a miles de personas y la atm√≥sfera de comuni√≥n y buenrollismo, todos levantamos una muralla invisible. Un ‚Äúcampamento virtual‚ÄĚ hecho a base de decoro social y miedo al otro, y apuntalado por nuestros smartphones, donde nos metemos con nuestra pareja o nuestro grupo de amigos. De vez en cuando salimos fuera y nos sumamos a un corro o una conga, pero siempre sin olvidar nuestro trozo de terreno. Mientras yo hac√≠a fotos al p√ļblico, me llam√≥ la atenci√≥n un chico que estaba totalmente solo pero que, lejos de esconderse o disimular con el m√≥vil, no dejaba de saltar y bailar y se mezclaba en todos los grupos. Sin molestar a nadie pero disfrutando del ba√Īo de multitudes. Me pregunt√© si no ten√≠a amigos ni pareja, si escapaba de algo (Nadie puede encontrarte cuando huyes de ti, cantaba Dorian el d√≠a antes). Tal vez no encontr√≥ en su lista de amigos de facebook nadie con qui√©n ir, o puede que se dedique a ir de festival en festival (como ‚Äúel hijo de Maricarmen‚ÄĚ el √ļltimo en salir de toas las raves, parafraseando a La Pegatina). Pero todo eso eran a√Īadidos basados en mis propios prejuicios que no llevaban a ninguna parte. Porque aquel chaval estaba solo pero viv√≠a el momento presente. Y aquello tambi√©n me pareci√≥ maravilloso. Hab√≠a elegido abrazar la soledad, olvidarse de los miedos (y de los m√≥viles) y zambullirse en la catarsis colectiva. Era el chico de la multitud.

Poco antes, el genial Ty Taylor, l√≠der de Vintage Trouble, nos hab√≠a invitado a todas las personas del p√ļblico a chocar nuestros cinco con los desconocidos de alrededor. Y cuando se dej√≥ caer de espaldas desde el escenario, fueron esos mismos dedos los que le llevaron en volandas mientras segu√≠a cantando zarandeado por aquella criatura de cientos de manos. El responsable de seguridad no daba cr√©dito. La emoci√≥n que todos sentimos, el milagroso momento en que las murallas sociales se resquebrajaron, no podr√≠an ser aprisionados en ninguna story de instagram.

Cuando el festival terminó vi como la multitud se fue desgranando poco a poco por las calles de Cádiz hasta que me quedé solo en la madrugada. Mirando el móvil.

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Boza
Imagen: Pedripol

Aquí tiene mi euro, alcalde. Estoy seguro que 1.200 gaditanos estamos dispuestos a aportar cada uno de nosotros un euro, modo Lola flores, para pagarle a la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz su propuesta de sanción por utilizar sin autorización las instalaciones del Centro Náutico Elcano para acoger inmigrantes.

Con autorizaci√≥n se puede construir un gimnasio en terrenos portuarios, organizar macrobotellones disfrazados de Festivales de M√ļsica o conciertos que cuestan 100 euros la entrada. Con autorizaci√≥n (y dinero) la Autoridad Portuaria de la Bah√≠a de C√°diz se baja los pantalones, perd√≥n, cede las instalaciones.

Pero para acoger a los parias de la tierra, a esos que acaban de jugarse la vida, acaban de vivir una tragedia humana, cruzar el Estrecho en una barcaza de estabilidad m√≠nima con el miedo de no saber nadar en los ojos, a quienes han visto morir a sus compa√Īeros de viaje, para darles cobijo digno; para eso se requiere autorizaci√≥n o 1200 euros.

Aunque sea en el Centro Náutico Elcano, unas instalaciones deportivas vacías. O precisamente por eso. A quién se le ha ocurrido meter a negros en habitaciones con ducha, en camas con intimidad. Los negros van a polideportivos, en colchones en el suelo y con duchas comunes. Ya quisieron meter allí a los sin techo, y la Autoridad Portuaria advirtió, mejor vacío que con mendigos. Ante la osadía de meter a negros, han actuado. 1.200 euros. Pues paguemos.

Por m√°s que reculen. Por m√°s que ahora se hayan dado cuenta de que era una situaci√≥n urgente. Que el sistema de atenci√≥n y acogida que dise√Īaron PSOE y PP est√° absolutamente desbordado, que son los Ayuntamientos y las organizaciones las que tienen que poner la mano de obra, los espacios y el tiempo para la acogida de estas personas.

Ser√°n 1200 gestos de dignidad para los gaditanos. 1200 golpes de verg√ľenza para los que han iniciado un proceso administrativo pacato y leguleyo, para los que lo han justificado en peri√≥dicos y redes sociales, para los que se les llena la boca hablando de progresismo y derechos humanos y despu√©s se preocupan m√°s de una autorizaci√≥n administrativa que de la dignidad.

1200 euros. Aqu√≠ tiene el m√≠o, alcalde. Y que los lleven a la sede de la Autoridad Portuaria las personas que fueron acogidas en el Centro Elcano. Paguemos. Es una sanci√≥n que averg√ľenza m√°s al sancionador que al sancionado. Paguemos y que con ese dinero inviten a Salvini para explicar su pol√≠tica portuaria con los inmigrantes.