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Tellez completa

Sí, nosotros, todos los españoles. Podría dar sentido a esta afirmación utilizando innumerables argumentos. Sólo enseñando a nuestro presidente elegido “democráticamente” sería suficiente para respaldar el enunciado. O tal vez podría aludir a ese “todos somos Messi” que inunda las redes en los últimos días, dando apoyo a un estafador por el simple hecho de darle bien a una pelota. Pero no, hoy voy a centrarme en una carajotez más simple, en ese “de bueno que es, es tonto”. Eso nos pasa en España, que somos tan buenos y queremos facilitar tanto las cosas al turista que llega a visitarnos, que nos encargamos de traducirlo todo a su idioma. No hay ni una palabra en nuestros aeropuertos que no esté traducida al inglés. Es tan así que incluso se puede oír a alguna persona mayor decir “llegadas arrivals, tenemos que subir”. Porque claro, se confunden más los nuestros que ellos. Lo tenemos todo perfectamente señalizado para que no se pierda ni un guiri en el camino. Desde que se baja del avión hasta que se sienta en la calle de La Palma a comerse un pescaito frito. Y sabe lo que está pidiendo para comer porque la carta ¡también se la hemos traducido! Si es que somos buenos…  Además, si el guiri no sabe pronunciar bien lo que está pidiendo nunca se nos ocurriría preguntar hasta que lo diga con perfecto acento viñero, sino que hacemos todo lo posible para que se sienta cómodo y se coma su papelón de chocos tranquilo.

Pero eso cambia, y mucho, cuando somos nosotros los españoles los que viajamos a sus países. No encontraremos una sola palabra en nuestro idioma en el aeropuerto, y dar con algún trabajador que nos entienda no será fácil. Tampoco en el tren oiremos ninguna traducción -mientras que Renfe, si no recuerdo mal, tiene megafonía en inglés-; y de ir a un restaurante y saber lo que estás pidiendo, olvídate; porque sólo dispondrán de la carta en su idioma. Y realmente esto es algo que me molesta y mucho, porque el español es la segunda lengua más hablada del mundo, con un total de 560 millones de hablantes según el Instituto Cervantes, por encima del inglés. Y sin embargo somos nosotros los que tenemos que adaptarnos a ellos, a su genitivo sajón, su verbo to be y sus irregulars verbs.

Y como si no fuese suficiente con eso, además nos piden que hablemos inglés para trabajar en nuestro país. Sí, en el nuestro, donde se habla español que es nuestra lengua. ¿Quieres trabajar en un medio de comunicación? Necesitas inglés. ¿Quieres trabajar como “community manager” (que suena más cool que responsable de medios en línea)? Necesitas inglés. ¿Quieres ser camarero? Pues también necesitas inglés. ¿Qué quieres ser político o presidente del país? Ah no, para eso sólo necesitas tener la cara dura y muy poca vergüenza.

Y en esas andamos. Toda una generación desperdigada por el mundo intentando aprender otro idioma para poder trabajar en su país, de alguna cosa… de lo que sea, pero cerca de casa. Que alguien me diga si we are carajotes o no.

Fotografía Jesús Massó

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